Apología del héroe solitario.
«Has hecho trampa»
La iniciativa Superman Superstars, ya lo hemos comentado, buscaba traer a grandes autores a Action Comics para explicar arcos autoconclusivos (en principio, claro, nunca se sabe y menos en DC) de Superman.
En este caso entre los números 1067 y 1068 tenemos a Gail Simone y a Eddy Barrows, en una historia de aroma clásico, ambientada en los inicios del personaje (el escudo). Aunque por lo que vemos son los sesenta. Consecuencias de la temporalidad, el tiempo DC, etcétera.
También es verdad que son unos sesenta que corrigen la presencia de minorías y el papel de la mujer en la sociedad, ni que sea en un par de pinceladitas rápidas. Echamos en falta un poco de mala leche ahí.
Pues bien, tenemos la petición del pueblo Stahl a Superman para que sea su campeón contra los Gorath. Estos tienen colonizados a los primeros y Simone nos lo explica con una magnifica línea de dialogo que expone toda la toxicidad y manipulación de los pueblos colonizadores hacía de sus víctimas.
“El Stahl miente como es su naturaleza. Los gorathianos somos sus protectores. Ellos disfrutan de los juegos. Nos dan la bienvenida.”
Cualquier conflicto territorial, en el que una nación, país o pueblo invade o conquista a otro suele expresarse con términos similares. En cualquier momento de la historia se pueden ver reflejados estos argumentos en las crónicas de los conquistadores/opresores. Los de Gothar son reflejados como si fueran reptiles de dientes afilados y expresión agresiva, los de Stahl tienan grandes ojos de cordero degollado. Cero matices.

Superman accede a representar a los Stahl, como no puede ser de otra manera. Los gortahianos suben la apuesta obligando a Kal a defender también la supervivencia de Kandor y Metropolis. Por si el kryptoniano tiene dudas.
Además, el héroe deberá enfrentarse a las trampas de Grunhar, el gothariano.
El héroe solo en la arena galáctica, millones de vidas dependen de él. Reminiscencias al relato Arena de Frederick Brown, un clásico de la ciencia ficción que fue copiado (plagiado/fusilado) por la serie Star Trek original.
Ahí tenemos la más pura esencia de Superman. El héroe. El individuo. La soledad. El hombre que nunca se rinde, que resiste mientras le queden fuerzas, sin escatimar un ápice, sin caer en trampas, contra todo y contra todos.
Ahí está la grandeza del personaje… y un poco la crítica. Esta soledad, este individualismo, este culto al campeón absoluto, sin recurrir al grupo, a los compañeros, a los demás, a los otros, a la masa, al pueblo… es algo a lo que se suelen agarrar los no-nacionalista, liberales de lo económico. “Si no te vales por ti mismo, es que no mereces ni mi tiempo ni mi dinero”.
Superman ejemplifica como nada el sueño americano por eso. El inmigrante que sólo pudo con todo, el que de no tener nada lo consiguió todo.
Simone nos regala una historia que es pura esencia del personaje, que se goza con un crescendo inapelable de crueldad, de dificultad, de peligro… que engancha de forma enfermiza y anima a leer más. Pero tiene su doble lectura.
La estrella en la parte gráfica es el carioca Eddy Barrows que está mejor que nunca con un nivel de detalle, texturas y realismo por encima de la media a la que os tiene acostumbrados. El brasileño se vacía en cada plano y viñeta. Las llena de detalles y homenajea a Superman en todo su esplendor. Además, a su dibujo detallado y realista le da un punto Rockwell en algunas ocasiones, una clara referencia al clasicismo del personaje.
Las escenas de lucha rebosan violencia. Las páginas retumban con los golpes. También transmite toda la velocidad que es capaz de “asolir” Superman, la monstruosidad de las razas alienígenas… no hay detalle que uno se quiera perder.

Y si bien la historia es sencilla, le da la posibilidad a los autores de proyectar sus preocupaciones, su visión del héroe y de lucirse, también. Un poco como pasa con el cine del oeste, que bajo su sencillez esconde enormes posibilidades narrativas y espacio suficiente como para que los creadores nos muestren su posicionamiento.
Como complemento tenemos también una suave historia de comedia romántica entre Lois y Clark (ya ambientada en el “presente”) en el que vemos como el hecho de que Lois sea la directora del Planet afecta a su relación con los compañeros y con Clark.
Escrita por la autora de Young Adult Raibow Rowell y dibujada por Cian Tormey. La historia acaba derivando más en el romanticismo que en la comedia, a pesar del dibujo de Tormey y la narración mediante chistes de repetición del día a día del Planet.

Como historia de complemento está por encima de otras que a veces solo parece que sirvan para encarecer el tebeo, además es un contraste agradable con la dramática y dura historia principal (vemos a Kal muy magullado, al límite) y tiene un acabado impecable.
Se agradece en la edición de Panini complementar las publicaciones con declaraciones de los autores buscando cierta enjundia, un poco más allá de los tópicos en los que suelen incurrir.
Lo mejor
• EL dibujo de Eddy Barrows.
• La esencia del personaje y el cariño con el que escribe Gail Simone.
• Superman luchando como gladiador intergaláctico. Nunca nos cansa.
Lo peor
• Sin ser el cómic perfecto, poco le podemos reprochar.








