Superman: Los últimos días de Lex Luthor

Edición original: Superman: The Last Days of Lex Luthor 1-3(DC Comics, 2025)
Edición nacional/España: DC BLACK LABEL XL V1 1 (Panini Cómics, 2025)
Guion: Mark Waid.
Dibujo: Bryan Hitch.
Entintado: Kevin Nowlan.
Color: David Baron.
Traductor:: Santiago García
Corrector: Enrique Acebes
Realización Técnica: Fanhunter y Núria Moreso
Formato: Cartoné. 168 páginas. 38€

Mejores amigos no reconocidos

«No se lo digas a nadie»

Es cierto que de unos meses a esta parte todos los meses tenemos o percibimos que tenemos obras maestras y cómics que nos van a cambiar la vida a kilos, series y tomos que no deberían faltar en tu estantería. Evidentemente todo ello es variable según el lector, ahí ya entran sus gustos, filias, los autores en las historias o los propios personajes que protagonizan el cómic que sea. Muchas variables que no siempre todo es nuevo y en verdad no hay nada «esencial» o «imprescindible», son comics al final, otra cosa es lo que nos gusta y cuanto lo queremos.

Aun así una cosa sí es verídica, si el tebeo —que es el que se reseña en esta entrada— viene con los nombres de Mark Waid, Bryan Hitch y Kevin Nowlan ya sabemos que mucho hype no es desmedido. Los dos primeros autores a los lectores de hace un tiempo les llenará de alegría ver a la dupla reunida, no por nada son los autores de una de las etapas más consolidadas de la Liga de la Justicia entre y después de Morrison, ahí es nada. Y qué decir de Kevin Nowlan, un maestro del dibujo y entintado que es un todoterreno en sí mismo, que ha hecho de todo y sigue embelleciendo las páginas de las que se encarga.

Hechas las presentaciones vamos al meollo del asunto. Waid escribiendo a su superhéroe favorito del mundo mundial y Hitch haciendo lo mismo en el dibujo, Black Label, fuera de continuidad pero con un toque de pre-Crisis, post, modernidades y toquecitos de otros ámbitos artísticos donde hemos visto a nuestra pareja protagonista. Todo ese cóctel Waid, como buen artesano clásico que es, lo agita hasta conseguir lo que tenemos entre manos.

Superman: Los últimos días de Lex Luthor

Una historia sobre la amistad, el entendimiento entre Clark Kent, el alienígena, y Lex Luthor, el humano, una relación que en este caso se remonta desde la adolescencia de ambos en Smallville y comienza con la primera página de Lex ardiendo literal y metafóricamente mientras grita a un Clark que no puede hacer nada por ayudarle. En la siguiente pasamos a la actualidad, donde nos cuenta la historia del tebeo.

Con un comienzo clásico de héroe contra villano, siendo Superman el que salva toda una isla del ataque de lo que parece un robot de Luthor —lleva sus colores al fin y al cabo—, ya la resolución del conflicto principal que nos da Waid, con un dibujo soberbio como Hitch nos tiene acostumbrados, es muy interesante y descubres que no estás ante un cómic más de Superman y Luthor. El escritor no resuelve el atolladero diciéndonos lo inteligente que es Superman, es un tipo con una inteligencia descomunal y así nos lo hace ver, igual que Morrison en All Star, amigo y colaborador de Waid.

Una vez resuelto, estamos ante Luthor que, como no siempre, tiene la última palabra para zafarse, pero esta vez no hay tal: se muere y evidentemente un hombre de su magnitud no puede irse sin más dejando a Superman. Por eso su forma de pedirle ayuda y captar su atención es la única manera en la que ambos se conocen, a base de golpes y robots gigantes. Es su relación, su “amistad”, se basa en esos momentos.

Luthor odia a Superman en cierta manera porque representa lo que él es y podría ser, como se ve en el cómic. Desde joven siempre fue un poco distinto, su inteligencia le hacía diferente al resto y su falta de empatía y humanidad le hacían antisocial, cosa que se complementaba con la empatía y sociabilidad que sí mostraba Clark con él. Una amistad genuina que nos da Waid, real, te la crees, y es de lo mejor del cómic.

La relación entre ambos, y más sabiendo en la actualidad que Superman/Clark sabe quién es Luthor, el peso que cargó y el dolor que le hace ver a su amigo estar enrabietado con ese héroe que no sabe quién es, quién le protegía y le hacía ver más allá.

Superman no se fía, evidentemente es Lex y tendrá un as en esa calva brillante o eso cree. Superman accede a ayudar a Luthor, que lo tiene contra las cuerdas por la opinión pública, sabiendo que el granjero ayudará a todos por igual, sean quienes sean. Toda vida merece ser salvada y además es su amigo, ese sentimiento siempre está ahí.

Como no podía ser de otra forma la premisa da a Waid manga ancha para explorar todos los aspectos clásicos de Superman en busca del Acura. Nos lleva a un tour por toda la historia del kryptoniano en sus más de 8 décadas desde aquel lejano Action Comics #1. La Legión, Kandor, la Zona Fantasma, Isla Paraíso, con unos momentos entre Luthor y Diana muy inspirados, hablando ambos de tú a tú sin ataduras —bueno… un poco sí, pero es un lazo—. Incluso Waid se permite el lujo, como enciclopedista y friki del personaje, de llevarnos a Tritonis, ese lugar de la Atlántida que los más añejos del lugar recordarán, y deja sus perlitas de continuidad pre-Crisis para los más avispados de los lectores.

Un festival de referencias y viajes, una carta de amor a los personajes, pues mientras vemos esos lugares maravillosamente ilustrados por Hitch también nos van contando en flashbacks y pensamientos la relación de los dos personajes. Porque hay que tener en cuenta una cosa: por mucho que a Luthor lo pongan como archienemigo de Superman a nivel del Joker para Batman o Robert Kanigher para Wonder Woman, el verdadero villano del Hombre de Acero es Brainiac.

No por nada es el único que le ha derrotado al encapsular Kandor y él nunca poder recuperarla a su estado base, algo de lo que el propio Luthor se da cuenta y comenta cuando Clark le enseña la ciudad embotellada.

Es algo muy inteligente por parte de Waid. Luthor, como he comentado antes, tiene esa relación, a veces en continuidad y otras no, de conocerse desde la adolescencia con Superman, y en muchas ocasiones cuando no es el caso entre ambos se toleran y se compenetran de la única manera que saben que es a base de golpes, tener una excusa para ser en parte ellos mismos. Luthor con Clark es distinto y se nota en muchas obras y aquí se hace énfasis. Es además lo racional llevado al extremo —Luthor— con la emotividad y el querer mejorar de manera altruista —Superman— llevado a la máxima expresión. Una relación muy divertida con mucho jugo.

Mientras que Brainiac es lo contrario, representa la rigidez y el ser inflexible con todas las emociones, con la humanidad, con lo racional, tener solo un motivo que es que todo se quede como está, sin cambios, solo datos sin sensaciones: la definición perfecta de un alienígena o persona totalmente fría, o en algunos cómics la referencia directa del fan más encerrado o “encapsulado” en su continuidad que no quiere que le toquen nada y se quede igual que cuando lo leyó. Casualmente Brainiac se parece más a los kryptonianos que nos hizo ver Moore en Para el hombre que lo tiene todo que otra cosa.

Es muy significativo y por ello es el mejor villano de Superman y su verdadera némesis.

Dejando a un lado la parte narrativa y todos los aspectos que aborda Waid en la obra, que aunque no son muchos dan muchísimo juego, como vemos en el apartado gráfico no tenemos tampoco que preocuparnos mucho. Tenemos a Bryan Hitch, que ya se ha dicho de él de todo. El principal influenciador del cómic moderno como lo conocemos hoy en día, del blockbuster en viñetas, siendo una evolución natrual de Adams, David o Byrne, entre muchos otros, aquí nos entrega uno de sus mejores dibujos.

¿Y eso cómo puede ser si en cuanto ves a Hitch con sus grandes páginas, apaisadas, con la información sencilla de seguir, sus detallados fondos y miles de personas alrededor desenfocadas sabes cómo van a ser muchas viñetas de acción o poses del héroe? Porque en ese caso hay un as bajo la manga y es Kevin Nowlan. Hitch, curiosamente, es un autor que nunca ha evolucionado una vez alcanzó su momento culmen hace décadas; sí que decayó siendo un poco más relajado, por así decirlo, pero al volver a DC con el Hawkman de Robert Venditti -ojalá verlo completo- la llama regresó a él y, como digo, Kevin Nowlan le ayuda y con su entintado retoca las zonas más sensibles de Hitch donde pueden aparecer sus típicos fallos con caras fotográficas, anatomía alargada de más o momentos poco perfilados.

Nowlan lo asienta, hace suyo a Superman siendo una mezcla de ambos dibujantes, le da mucha más fluidez y le permite descargar todo su arte de manera brutal. Cada página es maravillosa, no decae en ningún momento ni se hace repetitivo, siempre te asombra y sabe cómo hacerlo aunque hayas visto sus manierismos miles de veces. Se mimetizan a la perfección.

En definitiva tenemos un gran cómic que merece mucho la pena leer. Esta vez sí, donde Waid, Hitch y Nowlan nos dan el ¿último? baile de Luthor y Superman juntos. Es una aventura que hará las delicias de todos los fans del personaje. Además, leyendo la obra no podía evitar ver cierto final entre el Superman y Luthor de James Gunn si en algún momento deciden terminar con ambos personajes.

Sobre la edición hay varios aspectos a detenerse, y es que, como ya pasó con Batman Ciudad de Locura, tenemos un cómic de la línea Black Label más grande de lo habitual, en este caso ya se le llama XL. Dimensiones que no caben en muchos lugares, puede ser un poco armatoste aunque es ligero y entiendo que es por el dibujo, pero claro, hablamos de que se le incrementa el precio una barbaridad, casi 40 €. Como ya comenté en Batman, no estoy muy de acuerdo en tener este tipo de ediciones sin tener antes una intermedia, pero eso ya depende de cada lector, su bolsillo es suyo.

El tomo viene con los extras de la edición americana, que son páginas de Hitch a lápiz y luego las entintadas de Nowlan para que veamos cómo va cambiando el dibujo y cómo realza y arregla ciertos detalles de los que he comentado antes, y para finalizar cuenta con un epílogo de David Aliaga que gustará a la gente.

Lo mejor

• Un homenaje a Superman y su mundo muy especial.
• La relación de Clark y Luthor como siempre debería de escibirse, una amistad/odio que da mucho juego.

Lo peor

• La edición y el precio.
• A algunos no les va a gustar la relación de ambos porque ese no es su Luthor de opereta.

Edición original: Superman: The Last Days of Lex Luthor 1-3(DC Comics, 2025) Edición nacional/España: DC BLACK LABEL XL V1 1 (Panini Cómics, 2025) Guion: Mark Waid. Dibujo: Bryan Hitch. Entintado: Kevin Nowlan. Color: David Baron. Traductor:: Santiago García Corrector: Enrique Acebes Realización Técnica: Fanhunter y Núria Moreso Formato: Cartoné. 168…
Guión - 9.7
Dibujo - 9.6
Interés - 9.3

9.5

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