
Lisérgia vampírica.
«Hace tanto tiempo que no me pasa nada emocionante. La eternidad puede ser tan aburrida cuando nada cambia.»
Hace unas pocas semanas podíamos ver cómo tras un exitoso recorrido en el mundo fanzinero la serie Cols de las hermanas Clara y Olivia Cábez daba el salto al cómic largo de la mano de Autsaider, un recorrido muy similar al que han seguido Chica Vampiro y Cabeza Perro, los personajes creados por Paula Guerrero (Almendralejo, 1996) que protagonizan algunos de su fanzines y que ahora se estrenan en formato largo con Sedienta. Un volumen que se puede leer sin conocer esos trabajos previos editado primorosamente por Apa-Apa Cómic que está en las mejores librerías desde hace solo unos pocos días.

En sus páginas nos encontramos de nuevo con los dos personajes protagonistas que conocimos en fanzines autopublicados como Vamp, El año del vampiro o Maldita sabandija que sirve como perfecta tarjera de presentación de todas posibilidades de la serie y también de las enormes capacidades como historietista de Paula Guerrero. En este cómic vemos como ha ido depurando y estilizando su forma de dibujar desde sus primeros trabajos adquiriendo un trazo muy elegante y fino que contrasta con un argumento en la que lo extraño, la sangre y el sexo tiene una enorme presencia, algo muy habitual en un cómic que abraza orgullosamente el legado del underground más libre, transgresor y personal. Un aspecto visual que ralla a gran altura es las secuencias oníricas y puramente fantásticas muy potenciadas por la decisión de que el papel de cada uno de los capítulos sea de un color diferente dotando al uso de las masas de negros de un enorme impacto visual.

Chica Vampiro es una treintañera eterna que se escapa de los tópicos habituales sobre los vampiros, ya que no tiene nada que ver con la seriedad de las primeras representaciones de la criatura mitológica durante el s. XIX y mucho menos con las tristes y sosas versiones de la infame serie Crepúsculo y posteriores. Con ella nos reencontramos con la pulsión por la sangre y el sexo, pero sin dejar que la dominen por completo hasta convertirla en una bestia, lo que sirve para encontrarnos con un personaje muy humano que, pese a tener una vida eterna, refleja muy bien algunos problemas actuales como la dificultad para establecer vínculos afectivos duraderos y la poca tolerancia al rechazo. Por su parte, Cabeza Perro ejerce un rol de conciencia que trata de poner freno a su tendencia por las actitudes autodestructivas provocadas por el hastió de una vida prolongada y con unas relaciones que siempre acaban en fracaso.

Y es que el cómic comienza como una historia costumbrista con un humor corrosivo estilo Simon Hanselmann sin llegar a sus límites para evolucionar de forma totalmente sorpresiva hacia una historia que mezcla el terror con la ciencia-ficción de serie B más retorcida y sangrienta llena de un body horror heredero de Cronenberg del que a lo largo de la obra vemos varias referencias a su película Videodrome. Estamos ante una especie de oscuro viaje del héroe, o del loco si tenemos en cuenta que el título de cada capítulo hace referencia a una carta del tarot, que se sale por completo de los cánones establecidos para las historias de ese tipo. Pero no vamos a hacer muchas más alusiones a un argumento lleno de giros que te cogen totalmente desprevenido por si alguien está leyendo esto sin haber leído la obra. Un error que debería solucionar cuanto antes.

Sedienta es un cómic que sabe modernizar y llenar de frescura las historias sobre vampiros ofreciéndonos una trama llena de giros inesperado que nos cogen totalmente por sorpresa haciendo que camine por senderos inesperados. Una forma perfecta para conocer a Paula Guerrero, una historietista que desborda personalidad y que a buen seguro se convertirá en una de las voces imprescindible del cómic actual.
Lo mejor
• El bellísimo trazo.
• Los giros de la trama.
• La edición es una maravilla que potencia la narración.
Lo peor
• Aunque se entiende bien sin estar familiarizada con las entregas anteriores de la serie, quizás hay algún momento en que se siente la sensación de que falta saber algo más sobre el pasado de los personajes.








