¿Es peor morir infinitas veces o llegar a adulto?
Dead Teenagers no es la típica historia de drama adolescente. Dead Teenagers no es la típica historia de terror con personajes adolescentes. Y a la vez, Dead Teenagers es las dos cosas y más también. Este estreno de marzo de Oni Press, escrito por Jude Ellison S. Doyle y dibujado por Caitlin Yarsky, es una notable combinación de lugares comunes para crear algo nuevo. Nostalgia noventera (y dosmilera), cine slasher, cine paródico (a la Scary Movie), revisitando los buenos y malos recuerdos de la época de paso de la infancia a la adultez y un planteo que apunta a profundidad sobre ese crecimiento y cambios de etapas.
La dupla autoral reúne esos elementos, y algunos más, con un planteo que también es una mixtura de referencias: Atrapado en el Tiempo y Sé lo que hicisteis el último verano (Groundhog Day y I Know What You Did Last Summer, si gustan de los títulos originales).
Un grupo de amigos adolescentes tienen su fiesta de graduación en el año 1997 y todos mueren trágicamente (menos una). Una y otra vez. Siempre en el mismo orden de fallecimientos, con cualidades similares sus destinos finales (intencionado juego de palabras), pero con causas diferentes: un lagarto gigante, es el que más espacio narrativo tiene en este #1. Un accidente automovilístico, una fuga de gas, un virus mutante, un meteorito, otro lagarto más pequeño. El bucle temporal tiene esa única variante, y sólo este pequeño grupo de amigos es consciente de la repetición. Hasta que el loop se rompe, primero con una señal que percibe una de ellas y luego… da lugar al comienzo de la serie que se extenderá por cinco números.
Entre todas las muertes, ellos también deben lidiar con los típicos problemas de esa edad: primeros amores y desamores, qué hacer con la vida después, el ingreso a la universidad, el futuro. ¿Qué les depara la adultez? ¿Llegarán a ella o están atrapados para siempre en este día de la marmota terrorífico? De esta forma, Doyle y Yarsky combinan en Dead Teenagers temores reales de la vida cotidiana adolescente con el horror sobrenatural, que juega con el humor negro absurdo de la sátira.
Además del planteo entretenido y curioso de la historia, la estructura del guión de este #1 es sólida conduciéndonos orgánicamente a lo que quieren presentar para la miniserie, dejando lugar al entretenimiento y a la caracterización inicial de los personajes, así como a sembrar el interrogante a resolver en el curso de la narración.
En el apartado visual también tenemos un cómic que sostiene y levanta la historia, con un estilo tan acorde a una trama de adolescentes como al humor y al terror, dándole vida a los personajes, gravedad a las muertes, y dinamismo a la acción. Yarsky se ocupa integralmente del dibujo y se desenvuelve con solvencia desde la línea hasta el coloreado con una paleta acorde a todo el espectro narrativo del cómic.
Un nuevo estreno sólido a tener en el radar para los próximos meses, con una dupla de autores que aunque están haciendo sus primeros trabajos en el medio ya tienen sus merecidos reconocimientos con nominaciones a premios GLAAD y Eisner.
Lo mejor
• La mixtura de tonos que convive perfectamente, con un bucle temporal que evita que el primer número se sienta como una simple presentación.
Lo peor
• El riesgo de la repetición, de las muertes y de los tópicos, que la serie tendrá como desafío no agotarlos en los próximos capítulos y profundizar en el misterio planteado para no volverse redundante.











