El árbol que da sombra

Una obra inmensa, que cambiará a quién se asome a sus páginas.

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Edición original: Hidamari No Ki vols. 1-8.
Edición nacional/ España: El árbol que da sombra vols. 1-8 (Planeta).
Guión: Osamu Tezuka.
Dibujo: Osamu Tezuka.
Entintado: Osamu Tezuka.
Formato: 350 páginas por volumen, b/n.
Precio:11,95€ por volumen.

 

Una lista que abarque todas las obras maestras de Osamu Tekuza podría ocupar fácilmente un libro entero: Astroboy, Black Jack, Fénix, Buda, Oda a Kirihito, Adolf…y así hasta el infinito. No en vano, la producción de este titán es inmensa (podía dibujar fácilmente entre 120-150 páginas al mes), y a menudo se dice que su talento parecía la suma de las mejores virtudes de Will Eisner, Jack Kirby y Hergé.

Decir que El árbol que da sombra es una obra que destaca sobre los demás títulos de la bibliografía de Tezuka sería inexacto. Es mas correcto argumentar que es una obra maestra más entre un caudal interminable de títulos indispensables.

El árbol que da sombra se completó entre 1981 y 1986, y se compone de ocho libros (en su edición española). Temáticamente, es una obra representativa de la última etapa artística de Tezuka: realista, profunda, densa, emotiva y profundamente entretenida.

La sinopsis de este magnum opus es simple y a la vez tremendamente sugerente. Tal y como reza la contraportada del primer libro: En esta obra se compara al shogunato con un gran cerezo que hay en el jardín de uno de los personajes. Ese árbol que proporciona tan agradable sombra, protegiendo a quienes se encuentran debajo de él, ha vivido ya 250 años, pero el interior de su tronco está podrido y carcomido por los parásitos, con lo que un simple empujón bastaría para que se desplomase.

Sin duda, una obra que cambiará a quién se atreva a asomarse a sus más de 2400 páginas.

Contexto histórico de la obra

La historia de Japón se divide en varios periodos: Jomon, Yayoi, Kofun (las tres étapas “arcaicas” de Japón), Nara, Heian, Kamakura, Muromachi, Edo, Meiji, Taisho, Showa y Heisei.

El árbol que da sombra se ambienta a finales del período Edo (mediados del siglo XIX), en unos años que supusieron para el pueblo japonés una revolución tan profunda como fue para el mundo occidental el descubrimiento de América o la Revolución Industrial. Esta etapa, crucial en la historia de Japón, abarca los años de poder del tercer y último shogunato, el shogunato Tokugawa (1603-1868).

De modo similar al sistema social en la Europa medieval, el Japón del Periodo Edo se dividía en clases sociales jerarquizadas y existía una división entre el poder militar y político (encarnado en el shogun o dictador militar), y el poder religioso (encarnado en el emperador). Además, a lo largo de casi 250 años, se impuso en Japón una doctrina de hierro con respecto al aislamiento que debía mantenerse en relación con el mundo occidental.

Esta era ha servido de inspiración para innumerables historias, libros, comics y películas. Al fin y al cabo, el Japón de Edo no deja de ser el Japón de los samuráis (como curiosidad, Vagabond, otro aspirante al título de mejor manga histórico, comienza justamente con la batalla que dio el pistoletazo de salida al último shogunato, el del Período Edo).

Consciente (como lo era John Ford con respecto al western) de que el manga había ayudado imponer una mitología nacional, Osamu Tezuka se propuso trazar un recorrido histórico y costumbrista a través de la historia de su país.



El Periodo Edo ha forjado la imagen de Japón, tanto dentro como fuera del país. Arriba, imágenes de Vagabond y de un manga de Junji Ito.

El tiempo interno de la obra (1864-1868) no podía estar mejor elegido. La llegada del comodoro Perry a las costas de Japón en 1868 condujo a la Restauración Meiji, época caracterizada por la reunificación del poder en la figura del Emperador.

El imperialismo practicado a partir de entonces por Japón desembocó en la 2ª Guerra Mundial y, a la postre, en la humillación y la pérdida de identidad nacional que caracteriza al país desde entonces.A la manera de un Michael Haneke en La Cinta Blanca, Tezuka rastrea los orígenes del trauma que definió su país.

Análisis temático y conceptual

No hace salta subrayarlo más de lo necesario, pero Tezuka es un maestro del dibujo y la narrativa. El ritmo, el sentido del drama y la comedia, la composición, la ironía, el subtexto…Tezuka da una clase magistral en todos y cada uno de estos ámbitos.

Su dominio gráfico conseguía abarcar todas las temáticas y géneros existentes (ciencia ficción, terror, género negro, drama médico, drama intimista y muchísimos más), siendo pocas veces igualado en cualquiera de ellos. En este caso, su maestría extiende su influencia hasta el género histórico (un género, por cierto, muy popular y respetado en Japón, donde sería impensable que una novela histórica recibiera el calificativo de best-seller).

El recurso más evidente, pero no por ello menos admirable, es la técnica perfeccionada hasta el paroxismo por el belga Hergé en su Tintín, consistente en situar a personajes de inspiración cartoon en entornos tremendamente realistas. Esta técnica, aunque pueda resultar chocante en un principio, es tremendamente efectiva para conseguir la inmersión del lector en la historia y la identificación con los protagonistas.

La majestuosa técnica de Tezuka, en este caso en Fenix.

La trama de El árbol que da sombra es sencilla, pero a poco que uno profundice se dará cuenta de que es densa y rica en matices, como la propia obra de Tezuka. El árbol que da sombra narra la vida de dos hombres durante los años más convulsos de la historia de su país. Ni más ni menos.

Ryôan Tezuka es un médico alegre y juerguista, un vividor y bohemio, muy alejado de la vida del samurái y la política. Como se adivina fácilmente por su nombre, es un antepasado del propio Osamu Tezuka (su bisabuelo, concretamente), pero este último no hace especial hincapié en este hecho, al ser demasiado inteligente como para pretender transformar este obra en un “comos y porques” de su propia vida.

El segundo de los protagonistas, Manjirô Ibuya, es un samurái honorable, pero también un hombre confuso e impotente ante la degradación y la corrupción que pudre el gran árbol que es el shogunato. No es difícil suponer que será él quien más sufra frente a los cambios que están a punto de sacudir Japón. Al menos en un principio, puesto que Tezuka también experimentará una gran transformación, dándose cuenta, al igual que todo Japón, de la necesidad del cambio, y de su inevitabilidad.

Y es precisamente eso, el cambio, el centro de esta obra. El cambio y la necesidad de dejarlo todo atrás. El cambio y la necesidad de que todo vuelva a ser como antes. El cambio y sus efectos en los hombres arrastrados por la marea de la historia.

El árbol que da sombra es un comic que solo podría haber escrito un maestro en plenitud de facultades, tras una larga e intensa vida. Una lección que solo podría haber tramado un japonés, un habitante del país donde se dan la mano lo viejo y lo nuevo, lo tradicional y lo tecnológico, la democracia y el Imperio.

Una contradicción solo aparente, pues en Japón entienden a la perfección que los opuestos no son en realidad más que partes indivisibles de un todo. Luz y oscuridad. Cielo y tierra. Un árbol y su sombra.

Larga vida a Osamu Tezuka.

  Edición original: Hidamari No Ki vols. 1-8. Edición nacional/ España: El árbol que da sombra vols. 1-8 (Planeta). Guión: Osamu Tezuka. Dibujo: Osamu Tezuka. Entintado: Osamu Tezuka. Formato: 350 páginas por volumen, b/n. Precio:11,95€ por volumen.   Una lista que abarque todas las obras maestras de Osamu Tekuza podría…

El árbol que da sombra.

Guion - 9.5
Dibujo - 9.5
Interés - 10

9.7

Magistral.

El único motivo por el no alcanza el 10 es porque existe Fenix.

Vosotros puntuáis: 9.68 ( 4 votos)

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