Oleg, de Frederik Peeters

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Edición original: Oleg SUI (Atrabile, 2021)
Edición nacional/España: Oleg (Astiberri, Abril 2021)
Guion: Frederik Peeters
Dibujo: Frederik Peeters
Traducción: Lucia Bermúndez
Realización técnica: Alba Diethelm y Ana González de la Peña
Formato: Cartoné. 184 páginas. 18€

Oleg contra el mundo moderno.

“Oleg… Lego… El Ego.”

Veinte años después de la aparición de Píldoras azules, Frederik Peeters (Ginebra, 1984) vuelve a hablarnos de sí mismo con Oleg. En esta ocasión se ha creado un alter ego llamado Oleg, un dibujante cuarentón que lleva casi veinte años de relación con Alix, su pareja, y tienen una hija adolescente en común con la que mantiene una gran relación, ella es lo único moderno que le interesa y entiende. La obra nos nuestra el día a día del autor y su familia, una vida marcada por sus dudas e inseguridades creativas, sus problemas familiares y su relación con un mundo del que se siente cada vez más desconectado. La historia transcurre durante el año 2019, así que no encontramos ninguna referencia a la realidad actual, una bendición que nos recuerda como era el mundo hace algo más de un año, imperfecto y con muchos problemas por solucionar, pero mejor que el actual. Pero como todos los lectores del autor suizo podemos imaginar no estamos ante una historia biográfica al uso, como ya sucedía con la mencionada Píldoras azules que demostró en su momento que los cómics biográficos podían abordar temas de interés para todo el mundo en lugar de dedicarse a contarnos que sucedía con las pelusas del ombligo del autor de turno. La realidad ficcionada que nos presenta se entremezcla con paisajes oníricos y abundantes elementos simbólicos que le permiten explicar cómo se siente en cada momento.

Aunque no es necesario haber leído Píldoras azules para entender y disfrutar de Oleg, ya que este nuevo trabajo funciona como una obra independiente y en ningún caso podemos considerarlo como una segunda parte, el lector que lo haya hecho tendrá un cariño especial por la pareja protagonista tras conocer de primera mano las dificultades que tuvieron que afrontar en los primeros días de su relación, aunque ahora respondan a los nombres de Oleg y Alix en lugar de Fred y Cati. Veinte años después, la cercanía y naturalidad con las que nos transmite su vida en común consigue que nos volvamos a emocionar de la misma manera que cuando te reencuentras con viejos amigos tras mucho tiempo sin saber de sus vidas.

Peeters hace un retrato de sí mismo en Oleg, aparentemente muy sincero y realista, en que se muestra como alguien incapaz de conectar con la sociedad actual y totalmente desubicado del mundo en el que le ha tocado vivir que transcurre por un camino alejado del suyo. Desde las primeras páginas que nos muestran un proyecto de cómic en el que está trabajando, vemos como se refleja su necesidad de alejarse del mundo. Esas inquietudes por la deriva que está tomando la sociedad actual son una crítica social que es muy fácil compartir, en particular, para los que tenemos una edad similar a la del autor. Sin embargo, esa misantropía que muchas veces demuestra el personaje contrasta con el amor incondicional que siente por su mujer e hija, consiguiendo que toda la obra sea una sentida declaración de amor a ambas.

Además de mostrarnos sus inquietudes sobre el mundo y su vida familiar, en Oleg Peeters nos enseña su día a día como autor de cómic con todas las dudas e incertidumbres que tiene cuando afronta una nueva obra, a pesar de una carrera repleta de éxitos durante más de veinte años. A principios del cómic vemos con se encuentra en plena crisis creativa tras la aparición de El hombre garabateado (Astiberri), aunque se modifique el titulo por el de El hombre inútil. Va descartando distintos proyectos e ideas con la ayuda y consejo de Alix, ya que ninguno acaba de cuajar, aunque de uno de ellos rescata al personaje principal de Saccage, el cómic mudo de ciencia-ficción en formato apaisado que publico en 2019 que Astiberri publicara a la largo de este año con el título de Saqueo, así que una parte del cómic se convierte en un diario de su génesis. Pero su día a día como autor también incluye otras actividades alejadas de la pura creación como llamadas de editores, dar charlas a niños, acudir a salones y firmas de libros. En la parte final de la obra vemos como Oleg le dice a Alix que va a contar lo que les ha sucedido y las dudas que ella misma tiene a exponer sus vidas al público, en lo que se convierte en un interesante y honesto ejercicio de metacómic.

En el apartado gráfico Peeters hace un trabajo espectacular, demostrando que es uno de los dibujantes más dotados y versátiles del mercado francófono. Narrativamente es un cómic que, por suerte, no tiene nada que ver son el estilo tan rígido que vemos en la gran mayoría de los álbumes de las grandes editoriales. Peeters nos ofrece unos planteamientos de páginas muy variados, con una enorme habilidad para usar el plano correcto en cada ocasión. Destaca enormemente las dos secuencias paralelas que hay en la obra mostrando cuando Alix sufre el ictus, con una centrada en ella y otra en Oleg. Pero no solo brilla en el aspecto narrativo sino también por su capacidad para dibujar cualquier elemento que requiera la historia, vemos elementos urbanos y naturales, reales e imaginarios, todo cabe y todo está magníficamente representado con un blanco y negro al que el autor suizo saca todo el partido posible y que es donde mejor se maneja.

Como siempre Astiberri hace una edición impecable. Peeters es uno de sus autores estrella por el que apostaron hace muchos años cuando nadie se atrevía con obras como las suyas.

Frederik Peeters es uno de los autores más importantes del cómic mundial de lo que va de siglo y Oleg es una buena nuestra de su calidad y sus cualidades como autor. Como siempre retuerce los límites del género que toca para conseguir una obra muy personal. Un cómic que, además de mostrarnos los entresijos de la profesión, nos emociona y nos hace cuestionarnos la sociedad en la que vivimos gracias a un ejercicio de sinceridad y autocritica.

Lo mejor

• El amor con el que retrata sus relaciones con su mujer e hija.
• La sinceridad que transmite toda la obra.
• Contemplar de primera mano todas las dudas creativas del autor.
• El dominio de los mecanismos narrativos del cómic y del blanco y negro.

Lo peor

• Que no te guste el cómic biográfico.

Edición original: Oleg SUI (Atrabile, 2021) Edición nacional/España: Oleg (Astiberri, Abril 2021) Guion: Frederik Peeters Dibujo: Frederik Peeters Traducción: Lucia Bermúndez Realización técnica: Alba Diethelm y Ana González de la Peña Formato: Cartoné. 184 páginas. 18€ Oleg contra el mundo moderno. "Oleg... Lego... El Ego." Veinte años después de la…
Guión - 8.5
Dibujo - 8.5
Interés - 9

8.7

Vida de historietista.

Peeters nos muestra, sin reparos y con toda sinceridad, un pedazo de su vida y se desnuda ante nosotros para enseñarnos todas sus dudas y sentimientos más profundos.

Vosotros puntuáis: 8.26 ( 4 votos)
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Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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AlbierZot
AlbierZot
Lector
23 abril, 2021 11:10

Coincido ampliamente. Oleg es un auténtico súper-cómic en cuanto a fluidez narrativa casi orgánica. Nada sobra o está dejado al azar y cada detalle conforma un todo. Tiene todo lo que bueno que se le puede pedir a un slice of life (una ventana al interior del autor) y nada de lo malo que suelen tener (moralina lacrimógena). Una delicia.

Y por si fuera poco anuncia su regreso a la cifi con Saqueo para este año

Last edited 13 días atrás by AlbierZot