No Guns Life

¿Hay algo más noir que un detective con cabeza de revólver?

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Edición original:Shueisha, 2014.
Edición nacional/ España:Norma Editorial, 2017.
Guión:Tasuku Karasuma.
Dibujo:Tasuku Karasuma.
Traducción:Maite Madinabeitia.
Formato:Rústica con sobrecubierta. 240 páginas. B/N.
Precio:8,50 €

 

El pasado mes de abril Norma Editorial nos trajo una de las series más peculiares en lo que llevamos de año. Una historia noir, de ambientación cyberpunk, que sigue los pasos de un investigador privado digno de admirar. A continuación hablaremos de las características que pueden hacer de No Guns Life una de las licencias más interesantes del año dentro de su género.

Comenzando por el autor, debemos decir que Tasuku Karasuma ha sido, hasta la fecha, un mangaka inédito en nuestro país. Siempre dentro del terreno de la ciencia ficción, su primera incursión larga en el panorama editorial vino con la adaptación manga del anime Reideen (Production IG, 2007), editado en España por Selecta Visión (esta serie, por cierto, es un reboot de la clásica Brave Raideen de 1975, considerada una de las precursoras del género mecha o de robots). Años después trabajó en otros manga del género scifi como Shangri-La (2008, en Kadokawa Shoten) y Doll’s Folklore (2011, en Kodansha).

Su último trabajo ha sido No Guns Life, cuya serialización comenzó en 2014 dentro de la prestigiosa revista Ultra Jump, de la archiconocida editorial Shueisha. El manga, que próximamente verá su quinto tomo en Japón, ya ha sido publicado en otros países europeos como Alemania, Francia o Italia, donde ha cosechado cierta popularidad.

La trama nos sitúa en un futuro de alto desarrollo tecnológico y gira en torno a Jûzô Inui, un extended (alguien cuyo cuerpo ha sido modificado para mejorar sus habilidades físicas) que se encarga de resolver todo tipo de casos relacionados con otros individuos de sus características. Un buen día recibe la visita de un extraño individuo perseguido por la policía tras haber secuestrado a un niño… ¿Quién es ese niño? ¿Por qué la Agencia de Seguridad está involucrada? ¿Qué tiene que ver en todo esto la todopoderosa compañía Berühben, desarrolladora de los extended? Lo que parecía un caso más, pronto se empieza a complicar de mala manera…

Las primeras páginas del manga nos introducen de lleno en el ambiente sucio y distópico en el que se mueve como pez en el agua nuestro protagonista. Con un revólver por cabeza, además de otro tipo de armamento por todo su cuerpo, él es una suerte de investigador privado que se encarga de arreglar los problemas que otras personas modificadas causan por la ciudad. A lo Rick Deckard en Blade Runner (Ridley Scott, 1982), pero de manera extraoficial.

Jûzô Inui cumple todos los requisitos para ser un detective del género noir: es un grandullón de pasado incierto, atormentado por cosas demasiado personales como para tomárselas a la ligera. Es un malhablado duro y desconfiado que fuma mucho. Su imagen es la de un revólver constantemente humeante, a veces por el tabaco, otras por la pólvora.

Nos encontramos ante un protagonista que, pese a lo arquetípico de su ser como personaje del género, está muy bien construido. Tanto el diseño como su personalidad son originales y pronto nos acostumbraremos a su presencia. Incluso a veces nos gustaría llegar a conocerle, incluso darle la mano, pese a lo intimdante de su imagen.

Como en toda buena novela negra, nuestro atormentado antihéroe pronto se verá envuelto en algo grande. Algo lo suficientemente turbio como para querer huir de él pero lo suficientemente importante como para dejarse llevar.

El ambiente, entre lo retrofuturista y lo cyberpunk, recuerda a los suburbios de Tiphares, contexto principal del mítico manga Gunnm / Alita, ángel de combate de Yukito Kishiro. Las calles, a caballo entre lo viejo y lo nuevo, son sucias y en ellas sólo reside la miseria.

El autor aúna una serie de elementos dentro de este contexto que permiten colocarle la merecida etiqueta de distópico: una todopoderosa corporación de oscuras intenciones, fuerzas policiales represivas e individuos modificados que necesitan actualizarse constantemente, algunos incluso hasta el punto de no parecer siquiera humanos. Este componente recordará a algunos lectores a la saga de videojuegos Deus Ex (Ion Storm, 2000), de ambiente y temática similar.

Karasuma plantea, incluso, un contexto previo al de la obra que condiciona de manera absoluta a ésta. La historia nos deja conocer que años atrás hubo una gran guerra en la que los extended tuvieron un papel fundamental y de la que la compañía Berühben, némesis de la obra, sacó un gran beneficio. Por supuesto, nuestro protagonista estuvo envuelto en dicho conflicto y de él viene gran parte de su tormento.

La contrapartida de Kûzô es Tetsuro, el niño perseguido por el emporio de la cibernética. Un personaje por necesidad inmaduro y de alto potencial narrativo. Juntos forman un dúo interesante que, pese a poder resultar típico, no deja de ser interesante.

Temas como el del «transhumanismo« o la alineación tienen una fuerte presencia en esta obra. ¿Cuál es la fina línea que separa a lo humano de la máquina? ¿Hasta qué punto se ha corrompido la esencia de lo humano que todo tipo de libertad, física y mental, parece amenazada? ¿Somos dueños de nuestro propio destino?, etc.

Pese a la sopa de clichés, los capítulos iníciales de este primer tomo enganchan y desarrollan a la perfección las características expuestas líneas más arriba. A veces lo hace de manera directa y explícita, en otras de forma más sugerente y metafórica, pero tanto el protagonista como el contexto en el que se desenvuelve (los dos puntos fuertes de la obra) quedan perfectamente capturados en las viñetas que propone Karasuma.

Tras la notable introducción a lo que supone No Guns Life como concepto noir casi autónomo nos encontramos con la acción. La fuerza narrativa va creciendo, de manera rápida pero sin demasiados atropellos, en lo referente a escenas de lucha o situaciones de pura adrenalina. Si bien ésta podría haber sido más espectacular, el autor deja a un lado los artificios y prefiere centrarse en llevarla de manera directa.

Aunque s en el uso de la acción, precisamente, cuando se nota la presión que supone debutar con una serie regular en una revista como la Ultra Jump. Dirigida a un público más adulto que el de su hermana, la Shonen Jump, esta revista se caracteriza por presentar obras de corte seinen, aunque el sello propio de la editorial queda patente y los toques shonen son evidentes.

Karasuma no termina de encontrar un equilibrio cómodo entre lo que quiere contar y cómo debe contarlo para tener éxito dentro de dicha publicación y este hecho puede llegar a lastrar el desarrollo narrativo de la obra, con algunos capítulos menos interesantes que el resto. El planteamiento es bueno, los arquetipos han quedado perfectamente reconstruidos a su manera y la trama arranca gracias a unos primeros capítulos sumamente interesantes, pero esa sensación de poder llegar más lejos y no llegar puede llamar la atención.

Para aquellos que hayan leído Bakuman, también publicada en España por Norma Editorial, sabrán que ser mangaka no es nada fácil. Y mucho menos lo es arrancar una serie nueva, conseguir venderla y generar fandom. Los capítulos iniciales son cruciales y las directrices editoriales marcan en gran medida el trabajo de los autores noveles en sus primeras obras.

En ese sentido, pese a parecer un primer tomo que sufre por ello, Karasuma demuestra que se desenvuelve como pez en el agua dentro de la ciencia ficción y que comprende los pilares básicos del género negro, transformándolos y adaptándolos a placer. Su visión de una distopía cibernética es interesante y su protagonista, Jûzô Inui, tiene un gran potencial.

Sobre lo que resta de trama, poco más podemos decir de este primer tomo introductorio sin chafarle al lector unas cuantas sorpresas que despertarán su interés y que, pese a lo comentado anteriormente, llevarán el asunto a buen puerto. El autor consigue defenderse de manera correcta en el terreno de la narrativa y parece que tiene unos cuantos ases guardados bajo la manga.

En cuanto al dibujo, comentar que la visión distópica del autor no es solo notable en lo argumental sino en lo artístico. Cada viñeta refleja exactamente lo que quiere contar y los diseños, tanto de escenarios como en personajes, están muy bien conseguidos. En los trazos sucios pero exactos de Karasuma se percibe voluntad por captar el detalle y querer conseguir cierto atractivo dinámico en cuanto a la consecución de escenas llamativas.

Como punto negativo dentro del arte diremos que en algunas escenas de acción el lector deberá pararse a mirar detenidamente alguna viñeta que no queda clara debido a la riqueza, a veces compleja, de los diseños. Aunque esto se da muy poco y no enturbia para nada el acabado final.

No Guns Life, como ya apuntábamos en los párrafos iniciales, está teniendo aceptación dentro y fuera de Japón. En su país de origen pronto saldrá a la venta el quinto tomo y en Europa algunos países le siguen a la zaga.

Norma Editorial ha realizado un buen trabajo con la edición presentándonos un tomo de 240 páginas, con las cuatro primeras a color, en un formato B6 que resulta muy cómo de leer. La traducción es notable y la maquetación y diseño de páginas es correcto. Calidad de edición superior a la media con el precio justo. Buen trabajo.

A nosotros nos queda esperar a ver cómo se desenvuelve su autor en los próximos volúmenes y hacia adónde avanza la trama. La obra tiene potencial y todo apunta a que, una vez aclimatada la narrativa y asentados los conceptos que deja abiertos este primer tomo tras haberlos planteados de manera nobtale, podremos hablar de un manga seinen de ciencia ficción altamente interesante.

La serie tiene todas las papeletas para ser una de las licencias más interesantes del año por su planteamiento. Conocemos a muchos investigadores privados, pero pocas veces se conoce a un detective con un revólver por cabeza que se desenvuelve en un ambiente cibernético distópico, amargo y vivciado, haciendo gala de una inefable actitud.

El lector interesado puede leer un avance de 56 páginas con el que la editorial da a conocer el plantemaiento de esta obra.

  Edición original:Shueisha, 2014. Edición nacional/ España:Norma Editorial, 2017. Guión:Tasuku Karasuma. Dibujo:Tasuku Karasuma. Traducción:Maite Madinabeitia. Formato:Rústica con sobrecubierta. 240 páginas. B/N. Precio:8,50 €   El pasado mes de abril Norma Editorial nos trajo una de las series más peculiares en lo que llevamos de año. Una historia noir, de ambientación…
Guión - 7
Dibujo - 7
Interés - 7

7

No Guns Life es puro noir. Una suerte de conceptos y arquetipos reajustados y adaptados a la ciencia ficción distópica que llamará la atención a cualquier aficionado del género.

Vosotros puntuáis: 8.56 ( 12 votos)
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