Mundo Independiente: Novedades USA #14

Hablamos de las series más interesantes que publican las editoriales independientes americanas. Esta semana, Peter Cannon: Thunderbolt y Wyrd.

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Tras el mal sabor de boca que me dejaron los cómics de Dark Horse basados en licencias, esta semana tuve el placer de leer dos estrenos que me hicieron recordar que el mercado indie americano siempre tiene buenas propuestas. Espero que estas dos series os gusten tanto como a mí.

Peter Cannon: Thunderbolt #1, de Kieron Gillen y Caspar Wijngaard

 

Edición original: Dynamite Entertainment.
Guión: Kieron Gillen.
Dibujo: Caspar Wijngaard.
Color: Mary Safro.
Formato: Grapa, 23 páginas.
Precio: $3.99.

 

Decía Kieron Gillen que su Peter Cannon: Thunderbolt está influenciada por su visión del Brexit y, en general, del estado mundo en los últimos. Tras leer el número de debut de la serie, sospecho que hace dos años votó Remain. Este no es un cómic muy optimista.

El Peter Cannon de Gillen tiene ciertos paralelismos con Ozymandias, su pastiche en Watchmen. Vive en un mundo al borde del colapso (el guion menciona una imparable escalada de tensiones entre América, Rusia y China) y su gran intelecto le hace sentirse distanciado y por encima de la gente común. A diferencia de la creación de Alan Moore y Dave Gibbons, el Cannon de Gillen jamás matará a inocentes por el bien común, pero tampoco es un santo. Nada más empezar el cómic, nos lo encontramos dudando de si salvar a una ciudad que está siendo brutalmente atacada por alienígenas.

Me resulta difícil decir más sobre Peter Cannon: Thunderbolt. Las primeras páginas transmiten la impresión de que Gillen está tratando de escribir un cómic tan oscuro que roza la autoparodia, sensación a la que contribuye su humor negro británico. Solo al final del cómic pone el guion las cartas boca arriba, y en ese momento uno se da cuenta de que la propuesta de Gillen es mucho más estimulante, y metatextual, de lo que parecía. Aparte de presentar la trama este primer número tiene la muy necesaria función de establecer el tono de la serie, que seguramente será fundamental para los siguientes números.

Si bien no puedo spoilear el contenido cómic, sí que puedo alabar el dibujo de Caspar Wijngaard. Quizás le hacía falta a la serie un dibujante más versátil que pudiera amplificar el horror y la miseria que el guion de Gillen exige en las primeras páginas. Pero el dominio que posse Wijngaard sobre la narrativa de la serie, así como sus diseños de los secundarios y villanos de la serie, son mucho más que suficientes para demostrar que el apartado gráfico está en buenas manos. Además, visto el final del cómic, intuyo, aunque no puedo confirmarlo, que un estilo más sucio y bruto podría incluso llegar a jugar en contra de la serie. En cualquier caso, el coloreado de Mary Safro también se merece elogios por el atractivo aspecto que le da a los lápices del dibujante.

Peter Cannon: Thunderbolt tiene una de las premisas más intrigantes que he visto en un cómic de superhéroes independiente, y me hace muy poca gracia mantenerla en secreto. Es tan interesante como prometedora, sobre todo con un equipo creativo que creo que es capaz de lo mejor. Os reto a leer este debut y a no quedaros con ganas de seguir leyendo.

Wyrd #1, de Curt Pires y Antonio Fuso

 

Edición original: Dark Horse Comics.
Guión: Curt Pires.
Dibujo: Antonio Fuso.
Color: Stefano Simone.
Formato: Grapa, 30 páginas.
Precio: $3.99.

 

Wyrd es una buena muestra de las sorpresas que uno puede encontrarse en el mercado americano. Trata sobre un detective inmortal resolviendo casos para el gobierno estadounidense. En el primer número de la serie se enfrenta a un intento fallido de recrear a un supersoldado como el Capitán América. Nada de esta descripción hace pensar que esta serie estará por encima de la media. Sin embargo, Curt Pires y Antonio Fuso consiguieron dejarme satisfecho al terminar la lectura de su primer número.

Pires se ha dejado influenciar por el estilo de Warren Ellis elaborando su guion. Wyrd hace gala de una narrativa muy cinematográfica, empezando por un ritmo pausado y unas composiciones de página en las que el peso de la acción recae en el dibujante. También tiene mucho cinismo la historia que nos presenta y unos personajes tan inteligentes que hablan como alienígenas estudiando el comportamiento humano en vez de gente común. Si el protagonista de la serie fuese además inglés, fumador y sarcástico, este cómic podría ser confundido a primera vista como parte de la obra del creador de Planetary. Y eso no es nada malo; con una premisa tan sencilla, Pires supo mantenerme entretenido desde el principio.

Por su parte, Fuso cumple con las exigencias del guion. Su estilo minimalista, complementado por los excelentes colores de Stefano Simone, le da al cómic una atmósfera de frialdad y soledad de la cual el guion depende extremadamente. Asimismo sabe plasmar en sus dibujos ese estilo cinematográfico que persigue Pires. Visualmente, Wyrd también podría considerarse un cómic de Warren Ellis. No obstante, a Fuso todavía le hace falta mejorar ciertos aspectos. Su dibujo puede llegar a ser muy estático y tosco, reduciendo el impacto sobre el lector de escenas clave en la historia.

Siguiendo con las comparaciones con Warren Ellis, no me atrevería a insinuar que el debut de Wyrd es equiparable a un número suelto de Injection o Secret Avengers. Pero no por ello es un mal cómic. Al contrario, es un debut muy bueno. Seguiré leyendo.

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Souther
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Souther

Es muy interesante el primer número de PETER CANNON: THUNDERBOLT.

Claramente está pensado para ser el vehículo de algún tipo de análisis, comentario o crítica acerca de lo que ha pasado con el estado del género de los superhéroes, lo cual no es necesariamente algo nuevo como concepto y desde luego no están nada ocultas las referencias, pero Gillen tiene la capacidad de ir algo más allá de la simple idea básica y profundizar con cierta creatividad. Ya lo ha demostrado en sus trabajos anteriores y en este caso tengo bastantes ganas de seguir la línea argumental o temática que ha dejado hacia el final del cómic.