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3 minutos para dar el golpe. 0 víctimas. Cerca de 300 millones de yenes. El caso real de uno de los mayores robos sin resolver del siglo XX

Por
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Edición original/ Japón: Montage, Kodansha 2010
Edición nacional/ España: Montage, Planeta Cómic 2017
Guión: Jun Watanabe
Dibujo: Jun Watanabe
Formato: Tomo B6 en rústica con sobrecubierta. 208 páginas B/N
Precio: 6,95 €

 

El 6 de diciembre de 1968 el director de la sucursal de Kokubunji (Tokio) del Banco Fiduciario de Japón recibió una carta exhortándole a llevar tres millones de yenes a un lugar indicado bajo amenaza de hacer volar por los aires su residencia. Cuatro días después, en la calle Gakuen de la ciudad de Fuchu cercana a la capital, un coche de transporte de dinero en efectivo cargado con 300 millones de yenes que correspondían a la paga extra de los empleados de la fábrica de Fuchu de Tokyo Shibaura Denki (Toshiba Electronics) y que había salido de la sucursal en Kokubunji fue atracado por un ladrón disfrazado de policía motorizado. Se calcula que el golpe duró poco más de tres minutos y se zanjó sin víctimas.

Encontraron muchos objetos relacionados con el caso a través de las escenas recorridas por el ladrón. La moto policial, una bengala, una gorra de caza, una lona, un chubasquero y el coche con el que huyó. Las primeras investigaciones fueron un fracaso, quizás por la confusión de tantos objetos dejados atrás; y de ahí se pasaron a líneas de generales distintas. A pesar de que se invirtieron enormes recursos en forma de personal y en fondos gastados, jamás se pudo arrastrar al ladrón. El 21 de diciembre del mismo año se hizo público un retrato robot del atracador (denominado montage en Japón).

Montage es también el nombre que recibe el trabajo de Jun Watanabe recientemente editado en España por Planeta Cómic. Por supuesto, el manga trata del que está considerado como el mayor robo de la historia en Japón y va más allá: treinta y seis años después, un chico se topa con un viejo detective moribundo que le cuenta que su padre fue quien dio el golpe de los 300 millones de yenes.

La intriga está servida. Yamato Narumi es nuestro joven protagonista, un adolescente de Nagasaki a quien un desafortunado encuentro con un detective cuando era niño le dejó una revelación que decidió no compartir con nadie. Cuatro años después, Yamato descubre entre las viejas pertenencias de su padre un billete de 500 yenes de finales de la década de los sesenta manchado de sangre. Tras comprobar el número de serie descubre que se trata de uno de los pocos billetes reconocidos por las autoridades como parte del botín. Es entonces cuando las extrañas palabras del detective vuelven a su mente y comienzan a cobrar sentido.

Pero su padre está muerto. Sufrió un accidente cuando Yamato era joven, poco después de su encuentro secreto con el detective moribundo. Años después, y con la posibilidad de que su padre fuera el ladrón de los 300 millones, las circunstancias de su muerte cobran mayor sentido ¿Fue una muerte accidental? ¿Realmente fue su padre el perpetrador del mayor robo de la historia del país?

Las dudas asaltan a Yamato, que no ha dejado de obsesionarse con el caso desde que se cruzara con aquel extraño detective. Las heridas se abren de nuevo y, pese a que el caso prescribiera en 1975, es imposible no seguir haciéndose preguntas ¿Dónde están los 300 millones de yenes? ¿Hasta dónde llegará la sombra de ese ladrón que se esconde tras el retrato robot y que parece ser su padre?

Interesante propuesta la que nos plantea Jun Watanabe, un autor del que no habíamos tenido noticias en España desde la licencia de Montage por parte de Planeta Cómic. En Japón la serie comenzó a editarse en 2010 a manos de Kodansha y nuestros vecinos franceses han podido disfrutarla desde 2013. Aquí no sólo ha llegado tiempo después sino que lo ha hecho con un formato diferente. Desconocemos por el momento cuál es el motivo de la decisión, pero mientras que en Japón y en Francia la serie se vende en diecinueve números de entre 190 y 200 páginas, en España se venderá en nueve números empezando a numerar por el 0 (Que es el número 1 japonés) a un precio de 6,95 € y 196 páginas para pasar a tomos de 384 páginas (dos tomos japoneses) con un precio de 14,95 €.

Si bien este primer tomo funciona en lo narrativo como un muestra de todo el suspense que está por venir (el coitus interruptus del clímax final es tremendamente descarado), es difícil entender por qué Planeta ha decidido numerarlo con un 0 siendo en realidad el número 1 japonés. La explicación se encuentra quizás en motivos de venta y es cierto que, si bien es más fácil enganchar al lector con un primer número barato como reclamo, a cualquier consumidor le dolerá descubrir que la serie pasa a costar algo más del doble a partir del siguiente número Eso sí, con un formato más extenso (el 1 español albergará el 2 y 3 japonés, y así sucesivamente). Lo que equivale en definitiva a una colección de menos números (la serie original cuenta con diecinueve números y la han convertido en una de nueve y medio).

Entrando en materia, estamos ante un thriller que, partiendo de los sucesos reales ocurridos en periodo histórico apasionante (el Japón de movimientos estudiantiles y de protestas contra la industrialización y americanización de finales de los sesenta), pone sobre la mesa una historia actual que cuenta con todos los ingredientes clave para formar una entretenida historia de género.

Watanabe conoce las reglas del medio: utiliza saltos temporales a modo de flashbacks para ir desgranando datos de la historia de manera retrospectiva, llena las páginas de personajes en apariencia buenos pero tremendamente sospechosos y consigue llegar a ciertos clímax a través de circunstancias extrañas.

El autor también sabe que tiene que hacer dudar al lector, llenarlo de preguntas como al protagonista, pero aún está por ver si esto se debe a cierta maestría narrativa o a un uso arquetípico del «mostrar sin enseñar» mediante viñetas de personajes sospechosos que aparecen elucubrando de espaldas o con la cara tapada por la sombra.

Al principio cuesta un poco meterse en la historia, sobre todo después de algunos saltos temporales algo abruptos. También resulta algo difícil llegar a entender la relación de Yamato con sus tíos adoptivos o la aparición de un amigo de la familia que viene para ayudar a los protagonistas (Yamato y su prima, Miku), de manera demasiado desinteresada. Pese a ello, la historia sorprende en algunos momentos y atrapa al lector con un pulso narrativo adecuado en el que las revelaciones no dejan de sucederse a modo de antesala a lo que está por venir.

El lector apenas descubrirá el desarrollo de la obra en este primer número, pues se trata en realidad de un prólogo que dispone de lo suficiente como para presentar todo el contexto, personajes y parte de la historia con el fin de atraparlo de cara a números venideros. Encontrará respuestas a algunas preguntas, pero se le abrirán muchas otras que se irán resolviendo a lo largo de los siguientes ocho números.

Lo que sí podrá descubrir el lector con la lectura de este primer tomo, aparte de los detalles necesarios para introducirlo en una trama prometedora, es lo bien documentado que está Montage.

Nos encontramos ante un manga cuyo autor ha llevado a cabo un trabajo de documentación notable. A parte de mostrarnos la recreación necesaria para introducirnos en el caso del mayor robo de la historia de Japón con sólo unas pocas páginas, la trama es estrictamente fiel a la realidad histórica y geográfica del país del sol naciente.

En un momento dado de este primer número, nuestros protagonistas deberán desplazarse hasta la ciudad Gunkanjima para continuar con sus pesquisas. Allí, tanto los personajes como el lector se encontrarán con la realidad de uno de los emplazamientos más misteriosos y peculiares de Japón.

Muchos lectores interesados en la cultura nipona habrán oído hablar de ella, pero hablar de Gunkajima supone hablar de una de las mayores ciudades abandonadas de Japón. Una auténtica urbe sobre el mar que fue un hervidero de actividad durante la era Showa (1926-1989) pero que fue deshabitada «de la noche a la mañana» en un momento dado de la historia.

Gunkajima (que en japonés significa «isla barco de guerra») fue en ciudad repleta de edicións de hormigón armado situada en la isla semiartificial de Hashima, en el mar de la China. Allí se halló un yacimiento mineral con grandes cantidades de carbón de alta calidad, y la urbe pronto pasaría a convertirse en todo un símbolo de modernización e industrialización de Japón. El mineral llegó a ser tan importante para el país que su densidad de población llegó a ser nueve veces la de Tokio en su momento más álgido, y los habitantes de la isla llegaron a tener un nivel de vida privilegiado y comenzar a disfrutar de comodidades como grandes edificios, televisores, neveras o equipos de música mucho antes que sus vecinos de la capital.

No obstante, el petróleo comenzó a popularizarse a finales de los sesenta y en 1974 la mina de carbón subacuático tuvo que cerrar dejando atrás a una ciudad que murió tan rápido como nació.

La Isla de Hashima abrió algunas de sus zonas para el acceso de visitantes en 2009 y muchas de sus casas se pueden contemplar tal y como las dejaron sus habitantes: con vajillas en los fregaderos, estanterías llenas de utensilios o electrodomésticos dispuestos por toda la casa. Una especie de museo ruinoso que muestra la decadencia del «imparable» progreso industrial con imágenes sobrecogedoras.

Por cosas así es inevitable acercarse a la obra de Jun Watanabe. Tal y como se acredita, el trabajo de documentación para trabajar sobre el caso real del robo de los 300 millones de yenes o para inmortalizar la ciudad abandonada de Gunkajima hacen de Montage un manga único que gustará no sólo a los amantes del suspense, sino a los interesados por esa otra cara menos visible de la historia que está llena de curiosidades.

En esta línea, la edición de Planeta dedica cuatro páginas con información detallada sobre el contexto histórico de las épocas que retrata el manga, el caso real de los 300 millones de yenes robados o de Gunkajima, con datos y mapa. No obstante, y aunque extensa, la información facilitada en esas páginas queda recogida con un tamaño de letra muy pequeño, que no hace justicia a la calidad ofrecida. Por lo demás, edición correcta.

Por último, y sin olvidarnos del dibujo, debemos decir que aunque Montage descarga toda su fuerza en lo argumental, el autor cumple con unos diseños actuales en cuanto a personajes y rigurosos en cuanto a espacios. Destaca la intencionalidad cinematográfica de los planos sobre la voluntad narrativa del dibujo. En cuanto a las ilustraciones, nos encontramos ante imágenes altamente detalladas y documentadas que casan a la perfección con el tono realista de la obra.

El final de este tomo llega con un nudo arquetípico en este tipo de historias, un punto de inflexión que llega en un clímax interrumpido de forma abrupta que nos deja con ganas de seguir leyendo. La fórmula ya la hemos visto en otras obras, pero no por ello vamos a dejar de prestarle atención.

Por otro lado, el tema del robo de los 300 millones de yenes ya ha parecido en otras obras, tanto manga como audiovisuales (sin ir más lejos podemos citar Kurokochi, manga que está siendo editado por ECC que dedica uno de sus capítulos al caso); aunque pocas obras tratarán sobre el caso con tanta intencionalidad, documentación y amplitud de foco como la que tenemos entre nuestras manos.

Aún es pronto para decir si estamos ante una de las mejores obras del género (el listón dentro del thriller está muy alto), pero Montage entretiene y cuenta con toda nuestra curiosidad. Watanabe puede ofrecer mucho y nosotros estaremos atentos para descubrir hacia dónde nos quiere llevar.

  Edición original/ Japón: Montage, Kodansha 2010 Edición nacional/ España: Montage, Planeta Cómic 2017 Guión: Jun Watanabe Dibujo: Jun Watanabe Formato: Tomo B6 en rústica con sobrecubierta. 208 páginas B/N Precio: 6,95 €   El 6 de diciembre de 1968 el director de la sucursal de Kokubunji (Tokio) del Banco…
Guión - 7
Arte - 7
Interés - 7

7

Interesante propuesta que adopta como tema central el mayor robo de la historia de Japón. Un caso sin resolver del que Watanabe ha sabido sacar buen partido con un thriller entretenido.

Vosotros puntuáis: 8.9 ( 1 votos)
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