
Las dos Coreas.
«En Corea, uno tiene que decidir entre vivir con temor constante o hacer su vida. Mientras viva aquí, lo mejores no pensar en una posible guerra.»
Aunque en España Ponent Mon nos había traído en 2021 la adaptación al cómic de la novela de Park Wan-seo El árbol desnudo, no es hasta que un año después cuando gracias Hierba, la desgarradora historia de una esclava sexual coreana de los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, la surcoreana Keum Suk Gendry-Kim (Goheung, 1971) se convierte en una figura imprescindible del medio a nivel mundial. Una consideración que se ha mantenido en cómics como La espera, Perros o Mañana será otro día que nos han permitido conocer de primera mano la historia reciente y la realidad actual de un país tan ajeno a nosotros como es Corea del Sur. Tanto Hierba como todos los mencionados han sido publicados en España por Reservoir Books que también es la encargada de publicar Mi amigo Kim Jong-un. Se trata de su obra más reciente en la que nos trae un retrato íntimo del dictador de Corea del Norte, uno los lideres mundiales más peculiares y controvertidos de la actualidad. Algo es mucho decir visto en manos de la caterva de tarados de todos los signos políticos en las que esta el gobierno de algunos de los países más poderosos del mundo. La paradoja es que mientras el norcoreano es visto como una figura a erradicar por gran parte del resto de gobiernos mundiales no sucede lo mismo con el presidente de USA, el ruso o el de Israel que ahora mismo están saltándose a la torera el derecho internacional sin ningún tipo de oposición.

El título del cómic puede llevar a pensar que estamos ante una biografía de Kim Jong-un, pero, aunque si nos encontramos ante un repaso minucioso por su vida, Keum Suk Gendry-Kim nos ofrece mucho más como un retrato de las relaciones entre las dos Coreas y Estado Unidos, además de una visión que nos permite observar es el día a día para los que, como ella, viven muy cerca del paralelo 38, es decir la frontera entre ambos países establecida en 1953. Unos añadidos que aumentando el interés del cómic haciendo que sea una mezcla entre documental histórico, biográfico, análisis geopolítico y testimonial que complementa a lo que vimos en La espera, el cómic en el que relataba la división en dos del país. Como en sus anteriores trabajos tratar temas complejos no es un problema y ni convierte la lectura en algo árido y pesado, ya que nos encontramos ante una mirada refrescante y afila que sabe combinar la información más pura con los testimonios íntimos de su cotidianidad en la isla de Ganghwa marcada por el miedo a una guerra inminente.
Pese a ser una autora surcoreana no estamos ante un cómic que sirve como altavoz para la propaganda de su país, sino ante un retrato incomodo de una realidad enquistada donde la culpa no es únicamente del gobierno norcoreano, también de los políticos de su país a los que el cómic ha molestado bastante por no seguir el discurso oficial y cuestionarles. Un ejemplo de objetividad que nos recuerda a los cómics de ese titán del medio que es Joe Sacco que este año nos ha traído otra obra imprescindible de verdad como El disturbio eterno.

A lo largo de las páginas del cómic vemos como la surcoreana indaga en la historia de Kim Jong-un y su dinastía a través de entrevistas y encuentros con personas que le conocieron como el expresidente de Corea del Sur, Kim Dae-jung. Unos testimonios en los que es mucho más importante lo que no se dice que lo que sí, algo que consigue reflejar muy bien en el cómic, y que ella en ningún momento juzga dejando que sean ellos los que valoren la figura del dictador y dándonos a los lectores la información de la forma más pura para que. Un retrato que se aleja de esa caricatura similar a un villano de opereta en la que le han convertido algunos de sus excesos y la visión dada por la prensa surcoreana y occidental para que podamos comprender como ha conseguido llevar al poder y mantenerse durante años. Un retrato que va alternando con sus propios recuerdos de una infancia marcada por las consignas del gobierno que desde pequeños les instaba a denunciar espías, recoger propaganda comunista y buscar indicios de posibles actos terroristas. Así podemos ver dos formas de entender un país que parecen muy diferentes, pero no lo son tanto, y que han servido para fomentar un nacionalismo nefasto –como todos- que solo sirve para sabotear la posibilidad de paz entre los habitantes de ambos países que hace no tanto fueron uno solo. Una aguda y valiente critica al poder que no deja en buen lugar a nadie y nos permite asomarnos a la realidad de un país tan hermético como Corea del Norte.

Pese a tratar un tema complejo y que genera mucho dolor en Mi amigo Kim Jong-un hay espacio para el humor y la sorna, ya que Keum Suk Gendry-Kim en muchos tramos nos da una visión satírica de algunas de le decisiones y actitudes del dictador norcoreano. Pero sobre todo lo que nos encontramos es con un relato cercano y veraz de una realidad que en occidente siempre hemos visto desde demasiado lejos y con una visión sesgada.
Visualmente Keum Suk Gendry-Kim hace un gran trabajo con ese estilo en el que prioriza la claridad narrativa a cualquier otro objetivo. En esta ocasión descubrimos su habilidad como retratista, una faceta en la que no solo brilla a la obra de representar a Kim Jong-un que es muy fácilmente caricaturizable también con el resto de personajes públicos que son perfectamente reconocibles sin que tengamos la sensación estar ante figuras estáticas. Narrativamente el cómic funciona muy bien consiguiendo que la combinación del texto y las imágenes sean los que van contando de la mano lo que quiere la autora surcoreana. También resulta interesante el uso del color con el uso de un morado y verde muy tenues, aunque podría haberles sacado mucho más provecho. La principal diferencia con sus trabajos previos es el entintado que resulta muy limpio lo que dota a la obra de una frialdad totalmente buscada y necesaria para la forma en la que quiere contar esta historia, pero que contrasta con esa fuerza dramática que daba el desgarrado entintado de Hierba y La espera.

Con Mi amigo Kim Jong-un Keum Suk Gendry-Kim nos propone un cómic que además de ser una ventana abierta para comprender la compleja relación entre las dos Coreas es un sentido alegato a la paz entre ambas que solo se puede conseguir desde el dialogo. Un cómic que huye de los estereotipos y da voz a quienes han vivido la realizada de primera mano y que consolida a su autora como una de las voces esenciales del cómic mundial.
Lo mejor
• El mensaje de paz y dialogo que transmite.
• Es un cómic que sirve para huir de todos los estereotipos sobre el régimen norcoreano y su líder.
• La objetividad y minuciosidad del relato.
Lo peor
• No se aprovecha del todo el color.








