Mascotas

Un paseo en compañía

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Edición original: Shogakukan
Edición nacional/ España: Ponent Mon.
Guión: TANIGUCHI Jiro
Dibujo: TANIGUCHI Jiro
Traducción: Shizuka Shimoyama, Miguel Ángel Ibáñez Muñoz y Víctor Illera Kanaya
Formato:Rústica con solapas. 164 páginas
Precio: 18,00€

Desde el año 2003, la editorial Ponent Mon ha publicado decenas de títulos del maestro Taniguchi, uno de los mangakas más destacados de la historia del cómic japonés, un autor de culto reverenciado en el viejo continente, del cual hemos tenido la suerte de poder disfrutar de la mayor parte de su obra en nuestro país, y del que todavía nos llegan títulos inéditos, como ocurriera el mes pasado con Garoden.

En el año 2005, Ponent Mon editó Tierra de sueños, una antología de relatos cuyo título estaba influenciado por el último de ellos, La tierra prometida. En esta ocasión, encontramos que se ha prescindido precisamente de esta historia y se han incluido las cuatro restantes junto a un quinto relato que coincide más en su temática, bajo el título de Mascotas. Taniguchi da muestras en estos relatos de su extraordinaria sensibilidad y de su capacidad para detenerse a observar los detalles más esenciales de la vida, abordando en ellos temáticas que están presentes a lo largo de toda su carrera, como el amor por la naturaleza y los seres vivos, la cruel decadencia como consecuencia del inevitable paso del tiempo o el valor de los recuerdos que atesoran nuestros momentos de felicidad y que salen a flote de nuestro subconsciente en los momentos de mayor dificultad.

En Tener un perro, Taniguchi presenta a una pareja de mediana edad y su cánida mascota, un cruce de terrier y shiba que se encuentra en la última etapa de su vida y ya no puede valerse por sí mismo para caminar o hacer sus necesidades. Resulta conmovedora la manera en la que consigue transmitir la importancia que tiene para ellos, hasta el punto de mudarse a una casa lejos del trabajo para que su fiel compañero pueda tener espacio, la gratitud que muestran por los catorce años en los que los ha acompañado y el modo en el que se desviven para facilitar que pueda hacer sus funciones vitales y sea feliz hasta su inevitable final, trazando un paralelismo con la agonía de un familiar en su lecho de muerte. Además, el autor se posiciona a través de los personajes en contra de la compra de animales de compañía, dando argumentos a favor de una adopción que proporcione un cálido hogar y cariño a aquellos que se encuentran hacinados en las protectoras de animales. La sensibilidad y el respeto con los que el autor plantea este relato, lo convierte en el más inspirado de los incluidos en este tomo.

Y… Tener un gato es una continuación del relato anterior, en el que un año después de la muerte de Tam-Tam, una vecina ofrece a la pareja la posibilidad de hacerse cargo de una gata persa de un año que ha sido abandonada. A pesar de que el dolor todavía era palpable y no querían volver a sufrir la pérdida de un animal, terminan adoptándola para evitar que sea sacrificada. Aunque en un principio Boro se muestra recelosa de su nueva familia, poco a poco se van conociendo y acostumbrándose los unos a otros, hasta que descubren que está embarazada y comparten su maternidad.

La vista del jardín refleja, con unas bonitas páginas iniciales a color, la alegría y la nueva felicidad que la camada de gatitos trae el hogar de esta familia. El despertar del instinto materno de Boro mejora la imagen de despreocupada que tenían de ella, ya que se muestra atenta y cariñosa con sus crías durante todo el día. A medida que crecen y se aventuran por la casa, los pequeños gatos van dando muestras de su propia y única personalidad, ganándose el cariño de los demás miembros de la familia, recibiendo un nombre y haciendo que el mero hecho de pensar en dárselos a alguien interesado en adoptarlos comienza a resultar difícil, algo que acaba produciéndose, debiendo hacer frente a las consecuencias.

Los días de los tres es una historia en la que Taniguchi introduce el elemento familiar que faltaba en los anteriores, a través de la visita de Aki, una sobrina de 12 años que ha escapado de su casa al no aceptar que su madre viuda vaya a casarse de nuevo. En esta convivencia de una semana, todos se hacen rápidamente los unos a los otros y experimentan un tipo de relación que habían perdido o que nunca habían tenido la oportunidad de vivir. Aki llena la casa de vitalidad, ayuda en la cocina o el cuidado de los gatos y encuentra en su tío un apoyo paternal que la vida le arrebató cuando solo tenía 6 años. Por otra parte, sus tíos disfrutan de esta paternidad temporal y reflexionan sobre la inevitable soledad que les aguarda en el futuro, cuando uno de ellos falte.

Finalmente encontramos Pedigrí centenario, un relato que supone un punto de ruptura en el argumento global que conformaban las cuatro historias anteriores, ya que abandonamos a la pareja que los protagonizaba y a sus gatos, pero también en el artístico, al ser casi 20 años posterior a los anteriores relatos. En él, una abuela explica a su nieta cómo el devenir de su familia ha estado ligado a la preservación del linaje de los pastores alemanes que los han acompañado durante varias generaciones, con un discurso forzado, poco inspirado y nada convincente sobre la pureza de la raza de los canes, delicada cuestión que en ocasiones está asociada al maltrato y a la explotación animal, a la vez que puede suponer diversos problemas de salud para sus descendientes.

Como siempre, el detallado dibujo de este autor es uno de los aspectos a destacar de la obra, ya que, a pesar de no brillar tanto como otras veces y contagiarse de la apacible calma que inunda cada una de las historias, Taniguchi consigue transmitir mediante su grafismo el abanico de emociones que experimentan los seres humanos y sus mascotas, como fruto de su relación y de los acontecimientos de la vida diaria, representando la importancia que los unos adquieren para los otros e ilustrando los beneficios que aportan las mascotas a sus familias.

Los relatos que componen Mascotas están recopilados en un único volumen que ha sido publicado por Ponent Mon a finales del pasado mes de octubre, ampliando así el catálogo dedicado a la obra de un autor imprescindible. Una vez más, se ha apostado por un tomo de tamaño A5 (150×210 mm), de 164 páginas y sentido de lectura oriental, con encuadernación rústica con solapas y a un precio de 18,00 euros. Se trata de una edición correcta, con un papel de buena calidad, que no da lugar a molestas transparencias, y una buena reproducción de los materiales originales, que además incluye un índice de capítulos y dos epílogos. El primero de ellos está firmado por el propio Taniguchi, en el que desgrana los orígenes de estos relatos, mientras que el segundo es obra de Violeta Kovacsics, crítica de cine que repasa en estas líneas algunas de las claves del trabajo de este mangaka.

Edición original: Shogakukan Edición nacional/ España: Ponent Mon. Guión: TANIGUCHI Jiro Dibujo: TANIGUCHI Jiro Traducción: Shizuka Shimoyama, Miguel Ángel Ibáñez Muñoz y Víctor Illera Kanaya Formato:Rústica con solapas. 164 páginas Precio: 18,00€ Desde el año 2003, la editorial Ponent Mon ha publicado decenas de títulos del maestro Taniguchi, uno de…
Guión - 7.5
Dibujo - 8
Interés - 7

7.5

Perretes y gatetes

A pesar de tratarse de una obra menor dentro de la destacada producción de este autor, Taniguchi consigue enternecer a los lectores con las bondades de las relaciones entre las mascotas y sus familias, y los beneficios que los unos aportan a los otros.

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Abandoné la Logia Negra y llegué a la ciudad de Málaga en 1984. Mis primeras lecturas fueron los clásicos francobelgas y los cómics de un ratón y unos patos que, años más tarde, gobernarían un vasto imperio. Devoré tiras de prensa, hasta que un niño con cola de mono apareció en mi televisor buscando unas bolas mágicas y el manga me atrapó. Pasé años en blanco y negro, pero los superhéroes llenaron mi vida de mallas y capas de colores. Sobreviví a la Era Hiboria en compañía de un bárbaro y su espada salvaje. A finales de los 90 sentí vértigo, el arenero me llevó al mundo de los sueños y caí en los oscuros abismos del underground. Viajé en el tiempo a través de la banda de Moebius, desde el salvaje Oeste al Largo Mañana. Un mago de Northampton me contó grandes historias y su hijo calvo me dio setas alucinógenas. En Italia probé el fumetto y un marinero maltés me llevó hasta la Pampa argentina, donde tuve mi último recreo antes de conocer al hombre eterno. He estado en Camelot en los días del Rey Arturo, en el planeta Mongo y en las letras del Oceáno Atlántico. En mis aventuras siempre estuve acompañado por un asombroso grupo de profesionales españoles. Los escritos del maestro Eisner me revelaron los secretos de un nuevo lenguaje y ahora solo veo el mundo en viñetas... Cómic camina conmigo.
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