Marvel Limited Edition. Espíritus de Venganza

Analizamos el flamante integrante de la Marvel 90's Limited, con protagonismo para los Espíritus de Venganza, en un tomo que cuenta con autores como Howard Mackie, Adam y Andy Kubert, entre otros. Asfalto y azufre en cantidad para los fervientes seguidores del terror.

Por
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Spider-Man- “¡Blaze!¡Motorista Fantasma!¿Qué puedo hacer para ayudar?”
Blaze- “¡Empieza a partir culos de demonio!”
Howard Mackie, genio incomprendido

Edición original:. Ghost Rider #28 y #31, Ghost Rider & Blaze:Spirits of Vengeance #1-5, Morbius: The Living Vampire #1, Nightstalkers #1, Darkhold: Pages from the Books of Sin #1, Web of Spider-Man #95 y #96, Midnight Sons Unlimited #1
Edición nacional/ España:. Panini y SD Distribuciones
Guión:.Howard Mackie y otros
Dibujo:.Adam Kubert, Andy Kubert y otros
Entintado:.V.V.A.A.
Color:.V.V.A.A.
Formato:. Tomo en tapa dura
Precio:.

43,95 euros

La línea Marvel Limited Edition vuelve a fijar sus objetivos en los años noventa. Como ya ocurriera con el tomo correspondiente al Namor de John Byrne, tenemos un nuevo integrante de la parcela, denominada por Panini Comics y SD Distribuciones, como Marvel 90’s Limited. Y para ello debemos ataviarnos de nuestro mejor traje de motero, cuantos más apliques metálicos mejor, pues vamos a hablar largo y tendido de los Espíritus de Venganza, un concepto extraído directamente del mundo de los Ghost Rider, más conocidos por estos lares como Motoristas Fantasmas. Los editores recogieron un intento de ampliación de la cabecera madre, protagonizada entonces por Danny Ketch, otorgando así todo una subfranquicia que debía ampararse en el olvidado género del terror. Efectivamente, con la caída en desgracia del mismo, tras su éxito en los años setenta, los noventa se abrían con un reclamo de los lectores de temáticas más arriesgadas y en Marvel decidieron apostar de nuevo por los rudimentos del horror. El relanzamiento de la viva encarnación del demonio Zarathos vino enmarcada en un movimiento que ansiaba instaurar nuevos héroes para la recién estrenada década. Y el impacto del reluciente Motorista fue de lo más arraigado, tanto que supuso la creación de toda una generación de títulos basados en viejas reliquias. Panini y SD han juntado en un único tomo el inicio de esa renovada explosión terrorífica, en un crossover que se extendió por varias cabeceras de nuevo cuño y la ya consolidada Ghost Rider, Vol. 3.Los Hijos de la Medianoche” se convierte en el hilo conductor de toda una amalgama de peripecias, cuyo punto de unión es la temática truculenta y un poderoso villano en la sombra. Veamos más detenidamente cómo se gestó tamaña idea.

El término Ghost Rider se acuñó, en el año 1967, como parte del género del western, reminiscencias de otra época que poco tenía ya que aportar en Marvel Comics. En los setenta se pasó por el tamiz del terror, dando lugar a una longeva cabecera donde el especialista Johnny Blaze se convertía en un demonio de fuego y azufre, subido a lomos de una Harley-Davidson, mientras servía justicia ultraterrena. La idea contó con una larga aceptación pero se vio obligada a cerrar en los ochenta, un tiempo donde las rarezas ya no contaron con el favor del público. A inicios de 1990, la editora Bobbie Chase estaba convencida de que las modernas audiencias estaban preparadas para volver a disfrutar del Motorista Fantasma. Solo había que reformular el personaje, adaptándolo a sensibilidades más actuales. Por aquellos días, trabajaba en la empresa un guionista que le gustaba ser más edgy de lo normal. Buscador de impactos inmediatos, sin importar el nivel, Howard Mackie presenta unos trazos para transformar al Ghost Rider que la editora abraza inmediatamente. El proyecto llegó a Tom Defalco, entonces editor en jefe preocupado de hacer lo contrario que su antecesor (si Shooter cerró el terror, yo lo vuelvo a reabrir), que también dio su visto bueno. Con los necesarios aportes gráficos de Javier Saltares y Mark Texeira, el tercer volumen del Ghost Rider se pone a la venta mayo de 1990.

Y la revista gustó. Mucho, vendiendo cantidades ingentes de tebeos en los puntos de venta. De ahí que Defalco se acercara a Chase para exigirle un segundo título para el Rider. Es aquí donde se produce una gran reunión editorial de la que surgirán los Espíritus de la Venganza y todo el conglomerado de los “Hijos de la Medianoche”. Una de las ideas específicas del gran jefe es que era necesario que el segundo título fuese coral, que no estuviera únicamente protagonizado por Danny Ketch, el flamante portador del manto. Se daba la circunstancia de que Mackie había sacado del ostracismo a Blaze, ahora curado de su maldición y feliz hombre casado, con familia y dueño de un espectáculo circense. Al pasar a ser un secundario destacado en el renovado volumen del Ghost Rider, Mackie y Chase pensaron que sería una excelente manera de atraer lectores el conjuntar los dos Motoristas Fantasmas de la casa (al Jinete lo dejamos de lado, por alejarse del género). De ahí, de su unión, nacen los Espíritus de la Venganza. Más allá de la cercanía, al ser portadores ambos de la condenación de hallarse poseídos por un ser maligno, se pensó en dotar de impacto su salida a escena, por lo que el marco se fue agrandando más de lo esperado.

Ketch y Blaze, hermanos de maldición

Aparte de los sospechosos habituales hasta ahora, DeFalco, Mackie y Chase, se fueron añadiendo figuras ajenas a la parcela, como el editor mutante, Bob Harras. Éste no paraba de repetir que se necesitaba una franquicia, un puñado de títulos, para consolidar el terror en Marvel. Sugirió recuperar figuras del pasado, como Hannibal King, Blade y demás personajes olvidados de los setenta. Chase recogió el testigo y fue sondeando al staff, descubriendo cosas muy interesantes. Por ejemplo, que Len Kaminski estaba como loco por hacerse cargo de una serie de Morbius o que Chris Cooper ya había presentado un proyecto sobre el Darkhold, el Libro de los Pecados presentado en Werewolf By Night, bastante alejado de la temática superheroica, que por supuesto estaba paralizado. Aquello comenzaba a coger forma. La unión de Blade, King y Frank Drake, el descendiente de Drácula, fue ofrecida a Don Chichester, que rápidamente se transmutó en Cazadores de Vampiros (Nightstalkers, en inglés). Así, de un plumazo, ya teníamos cuatro terroríficas series, prestas a debutar en la compañía.

Pero como ya hemos avanzado, en vez de que cada autor lanzara la colección a su bola, Chase prefirió organizar un crossover múltiple con el Ghost Rider, por lo menos para darles un fuerte empuje inicial, a todas ellas. Por eso se produjo un meeting a varias bandas donde la totalidad de los implicados expondrían ideas. Surge el concepto “Los Hijos de la Medianoche”, un escenario en el que Lilith, una nueva villana (no confundir con la hija de Drácula), venida desde los albores del tiempo, pretende difundir el caos y la muerte a través de su durmiente descendencia. Mackie se encargó de perfilar a este maléfico personaje y a sus vástagos, aunque fue Kaminski el que saltó a la palestra con el nombre. Las reminiscencias bíblicas de Lilith, como aquella que trajo el mal a nuestro mundo, era una perfecta traslación de lo que se quería conseguir con esta arcana malvada.

La fiesta demoniaca da comienzo en Ghost Rider vol. 3 #28, con fecha de portada agosto de 1992. A partir de aquí, irían debutando las nuevas revistas de terror, con una ostentosa numeración que indicaba ser parte del evento. Tanto la cabecera principal (que abre y cierra la trama) como Ghost Rider & Blaze: Spirits of Vengeance cuentan con sendos episodios en su haber, mientras que Morbius, Nightstalkers y Darkhold: Pages from the Book of Sins se quedan con su ejemplar de debut. El eje argumental es la vuelta de Lilith, que aspira a recuperar a su progenie, para dominar este mundo nuestro. Solo Stephen Strange, que ejerce de fuerza en la sombra, es consciente del peligro, por lo que no se le ocurre otra manera de actuar que manipular a la larga ristra de protagonistas que pueblan estas páginas para enfrentarse a Lilith, así, a cara descubierta.

Tras el cierre de los “Hijos de la Medianoche”, cada una de las series sigue su camino. Pero en este tomo se ha decidido fijarse en los Espíritus de Venganza (tenemos de manera completa los cinco primeros números de la colección). En su #4 se retoma una problemática ocurrida en la cabecera del Rider, la muerte de Velatorio, otro villano demoníaco tendente a crear una amplia progenie. Dos de sus seguidores, Bruja y Troll, continúan amenazando a la población, además de pretender revivir a su temible maestro. Howard Mackie es el responsable literario de las dos colecciones con protagonismo del Motorista Fantasma, junto con una cabecera secundaria de Spidey, Web of Spider-Man. Correcto, lo han adivinado. Spirits of Vengeance se mete en su segundo cruce consecutivo, en esta ocasión, partido en cuatro partes.

Mackie contaría para esta ocasión con dos elementos de gran tirada mainstream, nuestro amistoso vecino y el ubicuo Veneno. En estos años, el simbionte era toda una sensación en los puntos de venta. Su recién vestido uniforme de anti-héroe, pretendiendo vengar a los inocentes, juntado con su enconado odio hacia Spiderman, le serviría para contar una enrevesada trama por la que circulan, aparte de los dos Motoristas, el Duende, que entonces se publicitaba como Jason Macendale, el Demoduende, la figura retorcida de Spidey durante Infinity War, y Velatorio con sus asociados. Un recargado compendio en el que el bueno de Howard se atreve a incluir a la típica iglesia con su servicial sacerdote, testigo mudo de un insano intercambio de golpes, entre variados contendientes.

Se cierra el volumen con el episodio de salida de otra cabecera de corte terrorífico, Midnight Sons Unlimited (abril del 93, fecha de portada). A estas alturas era bastante evidente que el fenómeno estaba gustando en el lector marvelita. Por eso se lanza esta revista antológica en la que los distintos protagonistas del género vivirían aventuras autoconslusivas, con periodicidad trimestral. En esta ocasión, se ha seleccionado solo la protagonizada por los Espíritus de Venganza, dejando fuera el resto de historias. Escrita por Howard Mackie y dibujada por Klaus Janson, observamos como en el idílico paisaje del Valle del Hudson se están produciendo una serie de asesinatos rituales. Danny y Johnny se encargarán de resolver el entuerto, pues algo demoníaco ronda por esos parajes helados. Como hemos apuntado, historia cerrada, a la manera antológica, como lo será el resto de esta cabecera (exceptuando el número tres, de nuevo, otra colaboración de los Rider con Spidey) hasta su conclusión, en su #9.

Hete aquí los contenidos de este voluminoso tomo de más de cuatrocientas páginas. Una recopilación cuyo eje son los Espíritus de Venganza, es decir, la unión obligada de Blaze y Ketch, y los distintos mini eventos vistos en la parcela del terror, dejando una obra que toma cosas de aquí y de allá, pero que se puede leer de forma cerrada y conclusiva. Si en el futuro se busca un compendio de manera completa del Ghost Rider, algo del todo posible, se nos va a obligar a repetir material, pese a que no se ha terminado su remasterización completa en USA. Participa con dos episodios, el #28 y el #31, lo que nos deja un hueco de un par de aventuras que se dedicaron a una lucha en el entorno mutante y un viaje al reino de Pesadilla. La lógica dicta que para haber llegado a este punto lo más indicado hubiera sido empezar por una agrupación cronológica del Rider. Desde luego, se entenderían mucho mejor ciertos aspectos argumentales, pero como hemos indicado, esa labor no se ha llevado a cabo, todavía, por la casa madre. Spirits of Vengeance duró hasta junio de 1994, fecha de su cancelación, contando con un volumen no muy extenso formado por 23 ejemplares, residiendo cada vez más la importancia en el personaje de Blaze. El concepto tuvo su calado en el fandom y de forma reciente henos asistido a un corto revival, en una mini serie de cinco números.

Pasando al terreno de las valoraciones, damos comienzo a las mismas con la parte argumental. En esas lides destaca sobremanera una figura, la de Howard Mackie. Este guionista comenzó su carrera en el medio como editor, pues desde mediados de los ochenta se posicionó como asistente de Mark Gruenwald, llegando a ser garante de importantes proyectos como el del “New Universe” de Jim Shooter. Fue a primeros de los noventa cuando comenzó a destacar en la parcela literaria, dejando atrás las labores de edición. Y gran parte de esa atención se la lleva gracias a la creación de Danny Ketch, el segundo Motorista Fantasma (reiteramos que dejamos al Jinete como en un terreno aparte, pese a que todos ellos son Ghost Rider). Mackie comienza una rutilante carrera como escritor destacado, aunque para el aficionado general no es que fuera un guionista especialmente apreciado. Es cierto que el vol. 3 del Motorista empieza de manera aceptable, pero no es óbice para observar en él algunos de los perores tics del autor. Esos mismos los tenemos, en todo su esplendor, cuando hablamos de este crossover formado alrededor de la maléfica Lilith. No existe desarrollo de los personajes, ni sentido último más que una pretendida maldad de unos antagonistas mágicos pasados de rosca. Casi la totalidad de sus números se reduce a una ensalada de golpes, acompañados de poses chulescas y diálogos vacíos, cercanos en casos a la vergüenza ajena. No vemos una clara motivación en los villanos, ni siquiera en los hijos de Lilith, imbricados en la vida terrena, cuyo único interés parece residir en la truculencia y el impacto en el espectador (la historia de Desollador y su familia…… para qué hablar). La trama no avanza de manera orgánica, al contrario, funciona a trompicones, colocando a los actores según los designios del guionista, nunca siguiendo una lógica intrínseca. Aspecto a tratar aparte es la configuración del papel del Dr. Extraño, que aquí está irreconocible; más que un héroe, parece un manipulador en las sombras, orquestando los diferentes encuentros. Poco acertado es quedarse corto.

Y las impresiones anteriores son extrapolables al segundo cruce del tomo, al que corresponde con Spiderman y Venom. Recargado, confuso, lleno de feudos entre los distintos “héroes” (Spidey, Veneno, Blaze, El Motorista Fantasma…) pero sin más trascendencia. Tras su lectura, la sensación de vacío en el lector se hace patente. Curiosamente, Mackie se muestra algo más inspirado en el argumento de Midnight Sons Unlimited. Se trata de una historia de corte intimista, sencilla, pero que apela a profundos estadios de la maldad, la violencia perpetrada contra los niños, algo que el guionista deliberadamente introdujo en la historia, al considerarse el buen Howard un padre abnegado.

Ya hemos dicho que Mackie es el principal responsable literario, al ser guionista titular de Ghost Rider y Spirits of Vengeance. Pero no es la única firma incluida en la recopilación. Len Kaminski, Dan Chichester y Chris Cooper son los teloneros de los “Hijos de la Medianoche” y ninguno de ellos merece una valoración superior al principal arquitecto. Sus registros son formulaicos, tendentes al golpe fácil. En su descargo hay que decir que solo contamos con una única historia por parte de los implicados; eso sí, desde aquí podemos asegurar que los resultados fueron poco satisfactorios, en general, conforme fueron expandiendo los títulos. Quizás el único que intentó algo distinto fue Cooper, ya que la serie del Darkhold se basa en aspectos más sobrenaturales y sus protagonistas carecen de poderes metahumanos.

Plancha original de Adam Kubert

Toca apelar al aspecto artístico, y aquí también tenemos un nombre a destacar, un apellido, mejor dicho, el de los Kubert. Andy era el artista titular del Motorista Fantasma mientras que Adam se posicionó como el responsable de abrir Ghost Rider & Blaze, participando el patriarca de la familia, el gran Joe Kubert, como guinda de pastel, al ponerse con las labores de entintado, en ocasiones muy concretas. Ambos dos son artistas consagrados de la industria del noveno arte, pero entonces estaban en sus estadios iniciales. La pericia y el talento se muestran de manera innata y aquí tenemos, sin lugar a dudas, el aspecto más destacado del tomo: el trabajo de Andy y Adam con el dibujo. Debemos obviar, por otro lado, la recargada narrativa gráfica de la época, las muecas y poses estiradas, las melenas al viento y los dientes apretados, que son algo consustancial a la Marvel de aquellos días, pero en el cómputo general, la valoración tiende hacia lo positivo. También es destacable el aporte de un veterano como Alex Saviuk, un artista de línea clara y narrativa esmerada, que tenía que lidiar con un ambiente poco propicio para dibujantes forjados en tiempos pretéritos.

Para completar la terna, tenemos pequeños esbozos de gente como Richard Case, Ron Wagner y un bisoño Ron Garney, que en unos años se convertiría en un artista muy destacado en el organigrama editorial. Desde luego, hay un gran paso del estupendo Garney que disfrutamos en la actualidad al que tenemos en estas páginas, ataviado con todos los excesos del noventerismo. Un apartado artístico muy de la década. Y eso que contamos con entintadores clásicos, de calidad, como Tom Palmer, Bill Reinhold o Arthur Adams, que echó un cable en unas paginillas de Spirits of Vengeance #4. Por último, resaltar el personal estilo de Klaus Janson, sucio como pocos, que se mantiene inmutable desde tiempos inmemoriales. Al color, profesionales habituales de la casa como Gregory Wright, Bob Sharen o Glynis Oliver, con paletas brillantes y recargadas, al gusto del consumidor.

Este volumen forma parte de la línea Marvel Limited Edition, con su marchamo de los 90, pero con las calidades habituales. Tenemos un material restaurado debido a que se ha trasladado la publicación de esta misma agrupación de tebeos en USA, datada del año 2016. Aparte de los cómics reseñados, el tomo incluye la parte concerniente a los “Hijos de la Medianoche” aparecida en el Marvel Age #115, donde se detalla de manera extensa el surgimiento de todo el fenómeno terrorífico. Como complemento, consignar la aparición de los típicos bocetos, portadas alternativas y demás aportes promocionales, aunque es material bastante accesorio y de escaso valor adicional.

En conclusión, que es hora de ir cerrando la entrada, nos encontramos ante unas historias que se quedan bastante lejos del concepto memorable. Son argumentos rutinarios, que se han visto superados por el tiempo y que se notan desesperados por buscar el golpe de impacto en el lector. Unos tebeos que desvirtúan muy mucho la línea en la que está enclavada. Cuando uno piensa en las posibilidades de un 90’s Limited tiende a pensar en algo minoritario pero con cierto valor, como bien podía pasar el Namor de John Byrne. Lo cierto es que seguro que rebuscando en el baúl de los recuerdos, encontraríamos algo con mayor dignidad que esto, puesto que nos negamos a pensar que en la Casa de las Ideas, en esos años, no tengamos algo de una calidad más esmerada. Este tomo queda reservado solo para completistas acérrimos del Ghost Rider o para seguidores irredentos del terror marca Marvel. Para el resto de lectores, que quizás busquen algún otro tipo de incentivo, más allá de un seguidismo sin consciencia, este volumen está tan vacío como la calavera llameante que porta Danny Ketch por montera. Escaso interés, pues, para los dichosos Espíritus de Venganza.

Spider-Man- "¡Blaze!¡Motorista Fantasma!¿Qué puedo hacer para ayudar?" Blaze- "¡Empieza a partir culos de demonio!" Howard Mackie, genio incomprendido Edición original:. Ghost Rider #28 y #31, Ghost Rider & Blaze:Spirits of Vengeance #1-5, Morbius: The Living Vampire #1, Nightstalkers #1, Darkhold: Pages from the Books of Sin #1, Web of Spider-Man…

Espíritus de Venganza

Guion - 4
Dibujo - 6.5
Interés - 3.5

4.7

Valoración Global

Los Espíritus de Venganza toman la línea Marvel Limited Edition con un bagaje bastante escaso, que solo salva el dibujo, repleto de excesos de la época. Indicado solo para entusiastas del terror Marvel.

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AlbierZot
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AlbierZot

Generosa valoración me parece incluso. Sólo la presencia de Blaze como figura troncal y el respeto a su pasado consigue dar cierto, digamos interés a la historia. Hay cambios en su imagen, son los 90 y los personajes tienen que llevar cartucheras y coleta aunque estén rapados al cero (ver El Desollador), pero conserva el uniforme original bajo esa parafernalia y se roba el protagonismo entero de la serie que, de otra forma, sería digna candidata a formar parte del mullido de una cama para gatos

Sí me gustaría destacar la espléndida labor de los Kubert, sobre todo Adam que se marca un par de números asombrosos con Veneno de protagonista, y ofrece para mi gusto la mejor representación visual del simbionte

Napoleon Wilson
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Napoleon Wilson

La edición incluye un palo para pasar las páginas sin tocarlas?

hammanu
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hammanu

La cuestión es porque sacar este material (el cual servidor aun posee en su primera edición española) y no empiezas por sacar el Motorista de Texeira que fue el que lo comenzó todo. Es como construir una casa por el tejado. Personalmente creo que la están cagando los de Panini este año y con sus proyectos sin contar las subidas de precio. Supongo que se deben a los amos italianos de la editorial. Ya que desde poner La Espada Salvaje en edición limitada, publicar comics de Bonelli y meter los ML con comics de los 90 (aunque hicieron bien con Namor de Byrne pero lo podrían haber puesto en Omnigold) se están demarcando en su política. Y aunque como bien comento Arturo Porras que cada cual es libre de comprarlo o no. Pero esto a la larga repercute a los precios, ya que después inflan el precio del material mas comercial para compensar las perdidas o los pocos beneficios que darán estos comics. La prueba la tienes que mi librero si que a vendido Killravens y todavía ningún tomaco de estos (y nadie le a hecho una reserva aun). Me parece que los italianos están metiendo mas zarpa en la sucursal española y vamos a peor.

Mimico
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Excelente artículo, sr. Porras. Reconozco haber comprado algún número del Motorista Fantasma de la época, dibujado por Texeira. Además, claro está, de aquel cruce con el Equipo Azul de los X-Men de Jim Lee… Pero los ’90 no fueron tan malos como los recordamos, ¿verdad? ¿¡¿Verdad?!? ¡Un abrazo, caballero!

batlander
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batlander

Discrepo con el analisis la verdad. Aunque entiendo que el formato le pese demasiado.Para mi es un comic bastante recomendable teniendo en cuanta lo que es. Dibujo noventero y monstruos Marvel con el aliciente de una miniserie de Veneno que es una ida de olla de las que me gustan. Ya se que el argumento es cutre pero creo que es un material que merece la pena tener por los personajes que desarrolla y el dibujo que tiene. Opinion totalmente personal claro.

Hablando del formato, pues es normal que no pegue ni con cola esta serie en un MLE y no me lo pienso comprar (me ire a por el TPB USA). Pero este es un tema aparte de la calidad del comic en si. A mi me parece que hay peores MLE: Tigre Blanco, Los Hijos del Tigre o el de Villanos Marvel (los que mas objetivamente, o menos subjetivamente, me parecen inferiores). Pero lo de los MLE da para otro debate bastante lardo xDDD

Jack Knight
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Jack Knight

Como curiosidad, ya que ha salido el tema, ¿qué material creéis que sigue teniendo cabida en este formato y que pueda ser interesante? O dicho de otro modo, ¿que material que no haya sido ya publicado os compraríais en este formato? Como ha dicho Hammamu, yo creo que este tomo seguido de la etapa más clásica de Hulka al menos a mi no me invita a soltar el dinero la verdad…

batlander
Lector
batlander

El Hulk de Peter David y Marvel Masters of Suspense de Lee y Ditko, que sacan en breve en USA.

Tambien me gustaria ver Tierra X y X-Stasix, aunque esos ya salieron en los CES e igual pega mas el formato integral. O sea, es material que me gustaria tener en un buen formato, y viendo lo que han sacado ultimamente pues casi mejor que saquen esto y no lo otro.

SICKBOY
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SICKBOY

De Peter David sería más factible su primera etapa en Factor X porque su Hulk serían muuuchos tomos no? Aunque lo ideal sería que sacaran las 2 cosas en Marvel Héroes. Lo dicho, en MLE me pegaría mucho Omega el desconocido,me encantaría y pega con el propósito original de la línea. Saludos!

batlander
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batlander

Serían unos 4. Y si, lo suyo sería sacarlo en Marvel Héroes, pero viendo como están reconvirtiendo esta línea y que los MH parece que los están dejando de lado respecto a el formato integral pues no se.

SICKBOY
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SICKBOY

Omega el desconocido sería la host…

AlbierZot
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AlbierZot

Puestos a soñar podrían sacar las coles de antologías Marvel, los Fanfare, Feature, Bizarre Adventures, Premiere, Spotlight… Oro puro

pelayo
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pelayo

Yo me dejaría llevar por el Ka-Zar de Bruce Jones y Brent Anderson, del que tengo un gran recuerdo por las grapas del último volumen de Vértice y de Surco. Pero sé que ese material no está remasterizado en EEUU. Lástima.

AlbierZot
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AlbierZot

Tebeazo. Inolvidable descenso a los infiernos. Lo hacía reeditado… Delito que no lo esté. Yo aún lo conservo como oro en pañocomment image

Ignacio
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Ignacio

Yo estoy encantado cuando anuncian tomos como el de Hulka o éste. No hay mes que no me deje alrededor de 200€ en este puto vicio mientras acumulo montones y montones de tebeos que no me da tiempo a leer, así que es un alivio cuando salen a la venta tomos que para mí no tienen el menor interés.

Y aparte de eso, me alegro de que haya gente que sí los disfrute, claro está. 🙂