Marvel Héroes. El poderoso Thor de DeFalco y Frenz 2

Segundo tomo que recopila la larga estancia de Tom DeFalco y Ron Frenz en el Poderoso Thor a caballo entre los años 80 y los 90

Por
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Edición original: The Mighty Thor 409-432 y Annual 15 USA (Marvel Comics, 1989-1991)
Edición nacional/España: Marvel Héroes. El poderoso Thor de DeFalco y Frenz 2 (Panini Cómics, 2018)
Guion: Tom DeFalco, Ron Frenz
Dibujo: Ron Frenz, Herb Trimpe, Ron Lim, Mark Texeira, Gary Hartle
Entintado: Joe Sinnott, Al Milgrom, Mike DeCarlo, Dan Panosian, Romeo Tanghal, Danny Bulanadi,
Color: Bob Sharen, Tom Vincent, George Roussos, Nel Yomtov, Mike Rockwitz, Evelyn Stein
Traducción: Gonzalo Quesada
Realización técnica: Estudio Fenix
Formato: Tapa Dura. 608 páginas. 44,95€

Viaje al Revival

Así que mientras haya vida…¡Thor seguirá luchando!

Muchas de las obras que reseño tienen intrahistorias que definen los cómics analizados. Historias protagonizadas por autores o editores y cuyas consecuencias se ven plasmadas en los relatos que finalmente se publican. En lo que respecta a la estancia de Tom DeFalco y Ron Frenz en Thor, poco hay que rascar. Tras su paso (y salida accidentada) de El Asombroso Spiderman, DeFalco y Frenz aceptaron una tarea, a priori, nada grata. Sustituir a Walter Simonson narrando las aventuras del Dios del Trueno. En el primero de los tomos que Panini ha publicado, íntegramente dedicado a esta etapa, ya se vio desde el primer momento las pautas que guionista y dibujante querían seguir mientras fueran los encargados del título: retorno a las esencias clásicas del personaje, homenajes y reescrituras de los tiempos de Stan Lee y Jack Kirby, y en general una sana falta de pretensiones. El número que cerraba aquel primer tomo (#408) suponía un cambio de estatus para el héroe que conectaba perfectamente con este espíritu retro puesto que Odín, para salvar la vida de Eric Masterson, fusionaba a este nuevo aliado humano de Thor, con el mismo Dios del Trueno. Volvíamos a tener la dicotomía humano-dios que había protagonizado buena parte de los primeros años del personaje, sustituyendo al médico Donald Blake por el arquitecto Masterson.

Los dos primeros números (#409-410) de este segundo tomo de la etapa DeFalco-Frenz enfrentan a Thor y Hércules (más Hulka) contra un robot creado por el doctor muerte en un plan del latveriano para conseguir el poder de Mjolnir y así reclamar de nuevo el trono de su país, en manos por aquel entonces de Kristoff. La historia sirve principalmente para recordar a los lectores la nueva relación Thor-Masterson y comenzar a asentar el tono y los problemas que caracterizarán esta, podríamos llamarla, subetapa. Los #411-412 corresponden a los cruces con el cross-over Actos de Venganza, orquestado por John Byrne y que tenía como centro las colecciones protagonizadas por los vengadores, y que tenía como concepto la idea de enfrentar a héroes con villanos de otros héroes distintos, aprovechándose los villanos de una especie de factor sorpresa, suponemos. A Thor le correspondió, en este cambio de cromos entre personajes, nada más y nada menos que el Juggernaut. El enfrentamiento entre ambos es tenso y muy dinámico pero sin llegar a alcanzar el nivel de dramatismo y calidad de otros combates semejantes (como el legendario entre Spiderman y el mismo Juggernaut a cargo de Roger Stern y John Romita Jr.). Sin embargo, estos dos números han quedado como un pequeño hito histórico al ser la presentación de los nuevos guerreros, un grupo de superheroes adolescentes ideados por DeFalco pero que adquirieron fama y notoriedad a principios de los años 90 gracias a la serie escrita por Fabian Nicieza y dibujada por Mark Bagley. El #413 es otro número de transición en el que no puedo dejar de destacar el nuevo look que Frenz dedica a Ulik, con traje, corbata y gafas de sol. El mismo Ulik, ya sin el look de broker de Wall Street, se enfrentará a Thor y Hércules en el #414. El #415 es un flashback recordando el origen de Thor ilustrado por Herb Trimpe. Los #416-417 enfrentarán a Thor con una especie de vampiro espacial que recuerda a la película Lifeforce dirigida por Tobe Hooper, mientras que en el #418, Hercules y Thor apenas conseguirán derrotar a Ulik y la brigada de demolición aunque al menos el olímpico superará las dudas y miedos que había arrastrado desde su liberación de la galaxia negra en el tomo anterior.

Precisamente, los siguiente números (#419-424) estarían dedicados a la Saga de la Galaxia Negra. Una saga muy entretenida que presentará a una cazadora de celestiales, un clon corrupto de Thor, una nueva raza de seres creados por el alto evolucionador y, como colofón, el nacimiento de un nuevo celestial. En el #425, número especial, se cierran las tramas presentadas durante los últimos meses en el complemento Relatos de Asgard, y Thor se enfrenta de nuevo al Ragnarok, esta vez protagonizado por el enfrentamiento entre un Odín fusionado con Surtur (tras lo ocurrido en Thor #400) e Ymir, el gigante de hielo. Thor prevalece y derrota a ambos monstruos, dejándonos un epílogo (#426) en el que Heimdall es nombrado regente de Asgard y el Bifrost o puente del arcoíris es reconstruido. En este número, la acción estará a cargo de Código Azul, un equipo especial de la policía dedicado a enfrentarse (o intentar contener) amenazas superhumanas. Los #427-430 conforman una minisaga muy entretenida y llena de acción en la que, primero, Excalibur, Thor, Código Azul y la brigada de demolición se enfrentan a cuatro bandas; y, después, los mutantes y el Dios del Trueno viajan a la dimensión donde Thor lanzó al Juggernaut en el #412, derrotándole con casi el mismo recurso (básicamente, Thor le tira al espacio profundo). El final del tomo está dedicado a los #431-432, en los que Loki vuelve a ser el principal antagonista. Tras hacer un pacto secreto con Mefisto y obtener los poderes asgardianos del Destructor, Loki secuestra al hijo de Eric Masterson, Kevin. Thor y Loki lucharán en lo que parece un combate a muerte. Thor contiene, finalmente, su mano pero Loki lanza un rayo de energía hacia Kevin que es interceptado por Susan-intervención de la Encantadora mediante-, la secretaria de Eric (y enamorada en secreto de él), que queda gravemente herida. Como represalia, Thor mata a Loki, lo que supone una transgresión de la ley asgardiana y Heimdall no tiene más remedio que castigar al Dios del Trueno. El castigo supone su exilio por toda la eternidad (tendremos que esperar al siguiente tomo para conocer su lugar de exilio) por lo que ahora Eric Masterson es Thor todo el tiempo, sin la doble personalidad anterior. Este nuevo cambio de estatus en el héroe cierra el tomo, a la espera de que Panini continúe su publicación.

Para aquellos que hayan leído el tomo anterior y esperen sorpresas en lo que se refiere al tono y la estética de estos cómics, me temo que no hay buenas noticias. La continuidad es total, por lo que, para quienes sean fans del tándem DeFalco-Frenz, aquí tienen 600 páginas más para disfrutar. Para los demás, ¿merecen la pena estas historias? Evidentemente, tenemos que centrarnos principalmente en la escritura de DeFalco. El por aquel entonces Editor en Jefe de Marvel había defendido un “retorno a las esencias” dentro de la editorial. Este retorno no implicaba necesariamente un volver a contar historias como en los años sesenta (algo que, como veremos ahora, él sí intentó) sino más bien presentar a los personajes de Marvel, especialmente a los más conocidos, a partir de sus características más definitorias, y por lo tanto “castigando” las visiones que primaran la evolución de esos mismos personajes. Podríamos decir que la era DeFalco solidificó en muchos creadores, además de en otros tantos editores, la idea de “congelar” a los personajes obligándolos a quedarse estancados durante años, siendo el caso más sangrante los personajes de las series mutantes escritas por Scott Lobdell. DeFalco tenía varias ideas claras acerca del tipo de cómics de Thor que quería escribir y la principal de estas ideas era ir deshaciendo el trabajo que con tanto mimo había ido desarrollando Walter Simonson en el título durante buena parte de los años 80. Así, Thor vuelve a tener una identidad secreta y la relación con Loki se retrae a los tiempos de Lee y Kirby. A decir verdad, el Thor de DeFalco-Frenz es un remedo o un intento de revival del estilo Lee-Kirby. Un remedo muy extraño puesto que, en su etapa tras el #400, Thor será prácticamente un héroe urbano con residencia en Nueva York y alejado casi por completo de Asgard.

Por imitar, DeFalco retoma unos Relatos de Asgard al final de cada cómic entre los #410-424 que, si bien por un lado agilizan la lectura de las 16-17 páginas de historia protagonizada por Thor, por el otro palidecen en comparación con el original. En general, estamos hablando de historias un tanto simples, con escaso o nulo desarrollo de personajes, que se sienten desde nuestras perspectiva del siglo XXI, un tanto pasadas de moda. DeFalco no acaba de rematar ninguno de sus relatos, sean estos extensos o cortos. La Saga de la Galaxia Negra es entretenida aunque alargada en exceso, el nuevo Ragnarok se siente apresurado y como para salir al paso del especial #425, y la muerte de Loki (en un enfrentamiento con buenas dosis de drama y espectacularidad) peca de tramposo. Porque, al final, más que los diálogos repetitivos y engolados del guionista, el problema con DeFalco es cómo resuelve situaciones o se saca de la manga aspectos de la historia del personaje que casualmente le convienen (obviando los que no). En el capítulo de soluciones facilonas a problemas gordos hay que situar la doble resolución de la batalla contra el Juggernaut, especialmente en su primer encuentro. Thor envía al Juggernaut a otra dimensión con el poder de Mjolnir. ¿Cómo tomarse en serio la mayoría de las amenazas hacia el Dios del Trueno cuando simplemente puede, a voluntad, enviar a sus enemigos a otra dimensión? Tampoco ayuda que las amenazas creadas por DeFalco, el vampiro espacial y Stellaris, carecieran de empaque o carisma. Por otra parte, como DeFalco tampoco es sutil precisamente, dedicará varios diálogos entre Loki y La Encantadora, a remarcar cómo la Ley de Odín (concepto elástico donde los haya que se utiliza y se olvida según conveniencia) prohibe a un asgardiano de matar a otro. Justificación perfecta, por tanto, para llevar a cabo el nuevo cambio de estatus que da fin al tomo.

Tengo que reconocer que DeFalco se maneja mejor en la parte folletinesca de sus historias. Si bien las aventuras de Thor nunca llegan a los niveles de épica que sus autores pretenden (hay más épica y grandiosidad en el primer enfrentamiento de Thor contra los Celestiales en el tomo anterior que en todo este tomo); los problemas que tiene Eric Masterson para mantener la custodia de su hijo Kevin se sienten humanos y relativamente bien tratados. Da la sensación también de que ambos autores, especialmente Frenz, se sienten más a gusto en el entorno “mundano” ya que se permite composiciones de página más enfáticas (Eric renunciando a la custodia) e incluso un poco de comedia visual como cuando coinciden Susan, Eric y Jackie. Siguiendo con la parte gráfica, Ron Frenz continúa con su versión del estilo Kirby que comenzó a adoptar en el #399 y que, sin bien gracias a las tintas de Joe Sinnott, evoca claramente el espíritu del Rey, se queda muy lejos de su expresividad y fuerza, incluso cuando lo imita exageradamente como en esos primeros planos de Loki o el Doctor Extraño. Por momentos, los personajes no solo parecen acartonados sino un tanto achaparrados. El estilo de Frenz “a lo Ditko” que el dibujante traía de su etapa en El Asombroso Spiderman, y que se pudo ver en los primeros números de esta etapa, creo que casaba mejor con el scope que deberían tener unos cómics protagonizados por Thor.

Este tomo puede resumirse en el momento del #425 en el que Thor y Eric, temporalmente separados el uno del otro a consecuencia del enfrentamiento con los celestiales en la Saga de la Galaxia Negra, deben conseguir tocarse para que Thor pueda reclamar su martillo y continuar la lucha contra Surtur e Ymir. Es un momento dramático y épico pero se siente falso y vacío puesto que, como cualquier lector de Thor conoce, Mjolnir vuelve a voluntad a la mano de Thor por lo que las emociones que suscita parecen de cartón piedra. La última etapa del duo DeFalco-Frenz en la serie se centraría en Eric Masterson como Thor “total”, en un intento de convertir al Dios del Trueno en un personaje más agresivo como era la moda en los años 90 y tendría como principal antagonista a Mefisto. La etapa del revival clásico quedaba, a partir de aquí, aparcada. Siguen siendo, estos, unos cómics vistos con cariño por muchos aficionados. Pero, para que nadie se lleve una sorpresa, el tiempo no ha pasado en balde.

Lo mejor

• El compromiso de dos profesionales como DeFalco y Frenz con el personaje

Lo peor

• Entretenimiento vacío

Edición original: The Mighty Thor 409-432 y Annual 15 USA (Marvel Comics, 1989-1991) Edición nacional/España: Marvel Héroes. El poderoso Thor de DeFalco y Frenz 2 (Panini Cómics, 2018) Guion: Tom DeFalco, Ron Frenz Dibujo: Ron Frenz, Herb Trimpe, Ron Lim, Mark Texeira, Gary Hartle Entintado: Joe Sinnott, Al Milgrom, Mike…
Guion - 5.5
Dibujo - 6
Interés - 5.5

5.7

Cómics hechos con oficio pero que no dejan poso en el lector

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Duma
Duma
Lector
19 septiembre, 2021 17:49

Qué bien expresada la reseña. Enhorabuena.

Para mí son cómics que disfruté en su momento y que están muy vinculados a como siguió creciendo mi apego al personaje, que había nacido con los primeros cómics de Simonson.

Pero al ponerlo sobre la mesa me has hecho recordar que el primer enfrentamiento con los Celestiales es con diferencia lo mejor de la etapa completa.

Decir eso no es per sé una crítica ya que creo que es una historia bastante épica, bien escrita y dibujada en su contexto. Ese Thor descamisado lo he dibujado siendo niño alguna vez.

Pero sí resulta negativo al recordar que fueron los primeros cómics de la etapa y que ésta duró muchos años. Ojalá hubieran seguido por la senda cósmica y me habría ahorrado leer son la Mangosta.