
Superman Unlimited #5

Slott en Unlimited nos está dando historias cortas de la semana mientras poco a poco nos muestra el nuevo mundo que está creando; casualmente este tipo de historias a la antigua usanza quedan muy bien para el formato escogido de recopilación en nuestro país y hace que la grapa cunda más, o eso creas tú como lector. Pues ahora, antes de los tie-in del próximo evento DC-KO, Slott decidió contar el origen del presidente del Caldero en dos números y aquí tenemos el primero.
Con información de Batman, Clark ha descubierto que en el Caldero, el comúnmente llamado reino de Kryptomita, existe un cristal kryptoniano que venía con el meteorito del primer número. Eso hace que nuestro héroe se quiera dirigir allí, ya que es uno de los mensajes de sus padres para él y, por tanto, historia de su condenado mundo, y hay que preservarla. Claro, hay un pequeño problema; es un país de kryptonita y eso mata a nuestro héroe, nada puede hacer.
O eso parece. En una especie de guiño a la Silver Age y los locos años de la sci-fi de los 50, Clark se pone el traje para aguantar momentáneamente el veneno del mineral y una nave para ir hasta allí y recuperar lo que es suyo, mientras en plena celebración del país vemos cómo el presidente nos cuenta su historia, en la que Slott nos deja claro el valor de los mineros, su historia y cómo Superman con su presencia —ayuda— mejora todo a futuro, o eso parece.
¿Conseguirá Clark el cristal? ¿Qué oculta el presidente? ¿Y en qué problemas se ha metido Lois Lane?
La resolución, el mes que viene.
Superman #30

Al leer a Williamson uno puede tener cierta tendencia a dejarse llevar por la trepidancia. La tuneladora de conceptos que es su mente no da tregua.
En este caso, nos encontramos además con el torbellino de ideas, plazos, deudas con la continuidad como gasolina-turbo para sacar la grapa adelante. Vamos de cabeza al evento DC KO, está grapa encaja como conector con JLU 12 y de ahí al evento.
Al leer este número uno no deja de sentirse como cuando coge una curva muy cerrada a mucha velocidad, en bajada y tiene la impresión de que el precipicio está muy cerca, el separador de la autopista sacando chispas y viendo los momentos más significativos de la vida con música de ascensor…
Luego miras al conductor esperando a que su comunicación no verbal te de cierta esperanza y ves a Joshua Williamson mirando el móvil y aguantando el volante con una mano.
Conclusión: Se le nota bastante a este número su misión de encaje y nexo con la continuidad.
Pero los hemos visto peores y uno disfruta de la redención, locura y humor meta de Prime (aunque no le guste a Dan Jurgens ).
Es lo que es. Ggiros de giros, cambios, volantazos, con muy poca explicación y contexto. Mirar siempre hacía delante, hacia el horizonte, hacia le evento, hacia DC KO.
Mora parece que interprete el guion de Williamson con las mismas prisas y se le nota algo precipitado. Toda la técnica actual de comics permite atajar: colores, brillos y truquitos.
Es un autor que está por encima de la media del género, pero se le nota automático, mecanicista, algo industrial y despersonalizado. No deja poso. Pero al menos es algo que lleva la historia a buen puerto.
Williamson y Mora son dos autores de lectura rápida y ágil. Aquí, otra vez, uno tiene la sensación de que faltan páginas, de tan rápido que se lee la grapa.
Prime y Superman cierran la lucha con la Legión Oscura a puñetazo limpio. Un pim, pam, pum de manual… PERO… a los fans de toda la vida, Williamson les da un poco de maná en forma de guiños meta.
Venga, nos vamos al evento.
Action Comics #1090

La verdad es que aunque normalmente haga bromas con lo de el joven Mark Waid o que acapara muchas series, lo cierto es que en esta cabecera está siendo todo un descubrimiento por su parte y la gráfica de Skylar.
Waid consigue coger muy bien el punto al joven Clark, ese coming of age que queda tan bien en el personaje, Smallville y la gente de la granja, de la misma forma —pero mejor— que hizo Sina Grace en Cosechas de Juventud hace años.
No sabría decir si es la emoción de querer contar esos tebeos como le gustaría a él o que el detallado, precioso, dinámico y juvenil dibujo de Skylar le hace, como cuando Claremont en la Patrulla X, le hace venir las ideas y se siente muy inspirado, porque es lo que vemos.
Situaciones cotidianas muy bien desarrolladas, con Clark aprendiendo a usar sus poderes a supervelocidad con sus padres; el ponerse rojo como un tomate porque se le rompe la ropa o el miedo a no gustarle a Lana, que aquí Waid y Skylar nos entregan una relación de amistad muy divertida y tierna, intentando él no chafar la sorpresa de su alter ego por la reacción y un poco de celos al ver que Superboy se lleve toda la atención. También digo que la suspensión de incredulidad de Lana hacia Clark, que no reconozca ambas facetas por unas gafas, cuando aquí el diseño capilar del nuestro joven es bastante inusual —más parecido a Jon— y no se ve mucho en Smallville, pero esas pequeñas cosas son la magia de los tebeos.
Claro que Waidsigue con su otra trama de aprendizaje y quién ser para la parte superheroica de nuestro futuro hombre de acero, y es que el Capitán Cometa como “profesor” y alienígena que es actúa un poco como Samuel L. Jackson en Django desencadenado: todo para él y los que vengan detrás no son de fiar, pero yo sí, y eso crea la trama que hemos ido viendo durante números para Superboy contra el ejército y tenerlo controlado.
Posiblemente sea una de las veces que una serie contenedor tiene tres aventuras en tan buena forma que da gusto leer mes a mes.
ENLACES DE INTERÉS A NÚMEROS ANTERIORES
– Superman Unlimited #1. Por Antonio Valdepeñas y Román de Muelas-
– Superman Unlimited #2 y #3. Por Antonio Valdepeñas y Román de Muelas-

















