Mad Joe
«-¡¿Qué diablos haces aquí G. I. Joe?!
-Estoy de turismo
-Pues sigue paseando, pringado»
Y volvemos al Universo Energon, que no se diga que por aquí no estamos atentos a esta bestialidad que está creando Skybound con las licencias de Hasbro. Tras el estreno de la nueva serie, MASK, hace un par de meses y ese anuncio de ROM (decir que hay ganas es quedarse corto) vamos con el tercer tomo de G. I. Joe publicado por Moztros. ¡Y vaya fiesta que nos tenían preparada! Este arco es un no parar de acción y diversión como solo los Joes saben darnos.
A los mandos sigue imparable Joshua Williamson, un guionista que ya tenía buenas perlas en el pasado (Muerdeuñas o Birthright dan buena cuenta de ello) y que se ha hecho con los G. I. Joe ya desde la primera miniserie de Duke. Sus guiones están resultando muy dinámicos, maneja muy bien la acción y sabe dar siempre un pequeño espacio para cada uno de los personajes. Este tomo es un ejemplo, aunque hay dos claros protagonistas, el Comandante Cobra y Duke, veremos pequeñas perlas en forma de Road Pig, Zandar, Zarana o la presentación de nuestro amado Barricada (Roadblock), dejando pequeñas viñetas para los ya conocidos de la colección.
Lo cierto es que leyendo este tomo dan ganas de que saquen spin-offs como si no hubiera un mañana. Todo parece interesante, todo es emocionante y la lectura da un nivel de diversión que no imaginaba yo leer en esta colección a estas alturas de la vida. Pero por otro lado, Williamson está haciendo un trabajo tan bueno, sin prisa pero sin pausa, que estas pequeñas pildoritas son oro y da miedo que cualquier movimiento las pueda estropear por saturación. En resumen, sigamos disfrutando de lo que hay mientras dure, que esperemos sean muchos años.
Además en el apartado gráfico volvemos a tener a Tom Reilly que siempre es un plus y más con Jordie Bellaire al color. En este tomo en concreto nos dan unas escenas de acción y unas persecuciones de aupa, pues nos metemos de lleno en la Guerra Dreadnok, lo que significa paletos sedientos de sangre con vehículos que parecen sacados de Mad Max persiguiendo al Comandante Cobra para vengarse por lo ocurrido en su miniserie. Más violento que en los tomos anteriores, Reilly se alza como el dibujante que esperamos ver mucho por la serie y se ve que esos descansos le vienen genial porque aquí lo da todo, así que bienvenidos sean.

Hablando de descansos, aquí tenemos al italiano Marco Foderà cerrando el tomo una vez más, esta vez en la historia que presenta a Roadblock, un relato muy fresquito que nos pone a otro buen G. I. Joe ya en vías de entrar al equipo. Foderá hace un trabajo mejor incluso que en la anterior entrega, se va a un tono más clásico en los Joes que funciona muy bien además con el tipo de color utilizado por Lee Loughridge. Y con muchos disparos, no podía ser de otra forma.
Pero no solo es la más violenta de las partes vistas hasta ahora sino que los autores se atreven con un poquito de humor en algunas partes que, la verdad, no le sienta nada mal al tomo, precisamente por enfocarse en un tipo de villano que lo permite, como son los Dreadnoks. Y aún con ello consiguen devolver ese tono psicológico de la serie de Duke, en el mismo personaje cuando se topa de pleno con algo que le devuelve precisamente al principio de su serie o de la de Transformers, ya os podéis imaginar.
Pero ya para dar más variedad se le da hasta por tontear con el terror, si antes mentaba la referencia obvia que es Mad Max en la persecución, lo mismo se puede hacer con La matanza de Texas. Al final los Dreadnoks dan para mucho más de lo que parecía en un principio.


Este tercer tomo de G. I. Joe también sirve para establecer del todo a Cobra como organización criminal. Las luchas de poder internas son constantes, pero todo tiene un porqué y los autores lo tienen muy bien pensado. Además, algo de refilón, se va profundizando más en las relaciones entre los héroes, que siempre es necesario.
El resultado es sencillamente otro tomo muy divertido, lleno de acción y que se pasa volando. Como decía al principio, una fiesta a la que todo amante de la adrenalina no debería faltar.
Lo mejor
• La persecución, la casa, la dupla Duke y Comandante Cobra, lo que viene siendo todo.
Lo peor
• Que te pillen los Dreadnok estos.









Gracias por la reseña Igor. Aquí otro que sigue disfrutando mucho de esta serie.
Mira que los Dreadnoks son un concepto que nunca me ha acabado de gustar, pero Williamson les saca buen partido en este arco argumental con esa mezcla de Mad Max y La matanza de Texas que comentas.
De este tomo me quedo con el encuentro entre Duke y cierto Autoboy y, sobre todo, con esas intrigas palaciegas en la cúpula de Cobra que prometen mucho para el futuro de la serie.
Gracias a ti. Ahí seguimos al pie del cañón.
Me pasa lo mismo con los Dreadnoks, aunque me acuerdo que de pequeño los muñecos de Zandar y Zarana me hacían gracia porque se ponían morenos al sol XD
Muy buen informe se agradece.
Esta serie no deja de sorprenderme, hay números que no me llaman la atención pero de repente empieza otro arco como el que mencionas y me encantó la trama.
Hablando sobre los Dreadnoks siempre me parecieron unos personajes por demás interesantes, pero hay que separar su tratamiento en la serie animada de los 80 y el comic original, y que en la serie (principalmente en la primera temporada) tuvieron un tratamiento genial, en la segunda se diluyo su presencia salvo por la aparición de Zarana.
Por otra parte en el comic tuvieron un par de números que fueron épicos, como cuando le robaron el quipo de hologramas a Zartán.
Gracias!
Yo es que siempre los vi como los típicos paletos a los que Cobra utilizaba, que Williamson juega un poco con eso, pero les está dando el punch necesario para que me resulten interesantes.
Ese número de los Dreadnoks en que tres de ellos roban el equipo de camuflaje holográfico a Zartán y acaban enfrentados a tres joes de vacaciones en una especie de road movie es de lo mejor que hicieron con ellos en el cómic original. Hay que reconocer que Larry Hama supo sacar oro del material que le daban, dando personalidad a tantos y tantos personajes salidos de la línea juguetera