Magazine DC España – Septiembre 2022

Septiembre es sinónimo de Batman y del fin del Magazine tal y como lo habéis conocido hasta ahora.

INTRODUCCIÓN

Dejamos atrás el mes de agosto. Dejamos atrás las vacaciones y miramos ya de frente el regreso a los trabajos, a las clases y demás obligaciones. Sin embargo, siempre hay espacio para la lectura y más si viene lleno de novedades tan sugerentes de DC para este mes de septiembre. Un mes en el que se celebra el Batman Day por todo lo alto y que se deja notar en el listado de ECC para el mes.

Nosotros os traemos una nueva entrega del Magazine y lo hacemos especialmente ilusionados. La razón es porque a partir del mes que viene, octubre, vamos a cambiar el formato, el diseño, el enfoque de la sección con nuevos contenidos, que esperamos este la altura de todos vosotros. Esperamos con ello tener una sección más participativa, menos enfocada a solo comentar las novedades, y más a ser un sitio en el que haya información relevante no solo de las novedades, sino de añadidos que permitan poner un plus a una sección que consideramos necesitaba evolucionar a algo más.

Más clara, más directa, más plural. Con espacio para vuestra opinión, más allá de los comentarios. Un nuevo y rediseñado Magazine que lanzaremos con mucha ilusión. El actual ya ha demostrado su valía, pero siendo críticos muestra serios problemas de desgate, de fatiga global. Se han dedicado horas de trabajo para encontrar nuevas fórmulas desde la sección de DC para lograr que el debut sea relevante y aporte valor. Esto es solo una forma de crear una necesidad en todos vosotros de cara a mes que viene. Crear expectación y esperamos que un interés renovado.

Mil gracias por acompañarnos hasta aquí y mil gracias por seguir con nosotros en esta nueva etapa.

Y sin más preámbulos os dejamos el último Magazine tal y como lo conocéis y nos leemos en octubre.

TITULARES

    Juicio a…
    Novedades destacadas
    Curiosidad del mes
    Lanzamiento del mes
    No te puedes perder
    Hablamos de Clásicos

    JUICIO A… ROBIN SI O NO

    En contra…Iris West

    Las muchas compañías de Batman

    El caballero oscuro, un hombre hecho a sí mismo. Luchando contra sus miedos desde su infancia a través de un duro entrenamiento físico y mental sin apoyo que se precie. Vuelta a la ciudad que le vio nacer con la mínima ayuda del mayordomo de la familia, que es casi rechazado en sus comienzos. Comienza una lucha interminable contra el crimen en solitario, un héroe autosuficiente contra un mundo de demencia.

    Bueno, necesita que la policía deje de acorralarlo. No puede ser siempre un antihéroe si ha de eliminar a la escoria que amenaza a los inocentes. Quizá el incorruptible James Gordon sería una baza a su favor. Le contactará en contadas ocasiones y le dejará que lo llame, cuando sea verdaderamente necesario.

    Vale, hay un chico que ha sufrido su misma tragedia y el manto del murciélago quizá pudiera cubrir a dos… a regañadientes. El chico alegra el espíritu perdido de este ermitaño guerrero embarcado en la guerra sin fin, aunque nunca dejará que se ponga en más riesgo del necesario.

    Ok, hay una villana disfrazada de gata que tiene algo especial. Le recuerda su época fuera de la ley y no es malvada, sólo algo descarriada. La dejará acompañarle muy de vez en cuando para guiarla por el buen camino, pero jamás compartirá la carga de su corazón huraño.

    Vaya, la hija del comisario se ha vestido de murciélago. Esto no entraba ni por asomo en los planes de la criatura de la noche. Pero es cierto que es inteligente, hábil, talentosa… y al pupilo le hace tilín. En todo caso, no le dejará formar parte “oficialmente” de su eterna cruzada.

    Bueeeeno, así que echó al crío porque se puso en peligro, pero vio a otro robándole las ruedas del batmovil y le hizo gracieta. La cosa es que tiene ímpetu y carácter, merece el puesto. El otro sigue por su cuenta y a veces viene de visita, en fin.

    Estaaaaamos, que el otro lo han matado, y había jurado no volver a acoger a nadie por ello. Pero el nuevo es muy listo, muy apañado y lleva un traje fetén. No le vamos a hacer un feo al muchacho. Por cierto, que el otro vuelve, de entre los muertos, ¿queda algo de cenar, Alfred?

    El nuevo se ha liado con la hija de un enemigo y ésta también quiere formar parte de la familia. Tengo una cazadora. Tengo otra hija de villano. Tengo una prima. Tengo un hijo…

    ¡¿En serio?!

    Batman el solitario

    Entiendo las razones que empujaron a los editores y autores a introducir a Robin en la series de Batman. Me gusta Robin como personaje por lo que encarna. Y, sin embargo, nunca me he sentido cómodo con la idea de tener a un Batman trabajando en equipo con Robin o cualquier otro miembro de la llamada batfamilia.

    Entiendo que Robin existió inicialmente para tender puentes entre el personaje de Batman y los lectores. Identificarse con un tipo oscuro, millonario, lleno de rencor, es un ejercicio complejo según la edad que se tenga al leer sus historias. Que Robin aparezca entre las paredes de la batcueva logra romper ese muro y entablar una línea de comunicación fluida entre personaje y lector. Batman se humanizaba, además, en el proceso.

    En mi caso, aun estado muy de acuerdo con todo lo expuesto, prefiero la idea del Batman solitario, abandonado a sus neurosis, perdido en las sombras, luchando no solo contra el crimen, sino también contra los monstruos que viven en su interior. Esa figura trágica le da un aire melancólico que trasciende a su propia locura y permite poder explorar aspectos oscuros del personaje. No en vano, muchas de las mejores historias del personaje son aquellas en las que batalla en solitario.

    Batman no necesita humanizarse. Ya es humano. Uno profundamente perturbado, perdido en su propia mente, siendo la otra cara de la moneda de sus villanos. Si se quiere suavizar su aspecto mental existen formas de hacerlo sin poner en peligro a un chaval de 14 años exponiéndolo a criminales de todo tipo. Tal vez por eso, el actual Batman, Damian, sea el mejor a la hora de proporcionar esa humanidad que tan relevante es desde un punto de vista editorial. Damian está preparado, entrenado de forma tan brutal que su propia forma de ser es tan obsesiva como la de su padre, generando un tipo de conflicto entre ellos que resulta atractivo para el lector.

    Y, sin embargo, considero que Batman funciona mejor sin un Robin cerca. Solo, amargado, perdido, luchando por no caer en la miseria que rodea su mente y su vida. Esa lucha constante contra si mismo es lo que lo hace especial, porque, de alguna forma, manifiesta abiertamente la lucha constante de todos nosotros en nuestras vidas diarias.

    A favor…Linda Park

    La galería de villanos en uno de los aspectos capitales para definir a los héroes. Lo más básico y socorrido es definir al malvado como el contrario del héroe. El Joker o Luthor son dos ejemplos claros de personajes antónimos.

    De la misma manera, los compañeros del héroe ayudan a definir y a matizar al personaje principal.

    La batfamilia no deja de ser una galería de versiones de Batman. Robin es una especie de Batman adolescente, Nightwing un adulto joven, Batgirl una adulta joven, Batwoman un Batman mujer… las características esenciales de Batman están en cada uno de ellos aunque retocados con las características propias que debe tener cada versión.

    No se puede negar que con las largas trayectorias, los personajes maduran y adquieren sus propias características. Aun así, nos sirven como contraste respecto a Batman.

    Además, en sus dinámicas se ponen evidencia, sus diferencias y puntos de vista. Todo esto da profundidad, madurez y ayuda que el personaje evolucionar. Por tanto, no tendríamos al Batman que nos gusta y al que tanto amamos si no tuviera una familia que lo pone a prueba, que le exige, que le obliga a definirse y a posicionarse.

    El murciélago que soñaba con ser padre

    La Batfamilia enriquece el personaje de Batman, le da mayor profundidad y permite que se ahonde con un drama distinto en los traumas del héroe de Gotham. No solo es que encaje como un guante la idea de que Bruce construya a su alrededor una familia de personas rotas como él, es que además el tiempo ha permitido que los mejores autores de la editorial hayan añadido nuevas capas a todos y cada uno.

    Ya no es solo que en conjunto funcionen, sino que además individualmente también lo consiguen plenamente. Con Jason, por ejemplo, tenemos la figura del padre que ha fallado a su hijo, que fue incapaz de salvarle y que, una vez regresado al hogar, presenta graves índices de violencia e incapacidad para la gestión de las emociones. En ese sentido, pocos personajes representan como él el fracaso del murciélago, algo que Bruce lleva y asume con gran frustración.

    Es imposible pensar en un Bruce Wayne posterior a la etapa de Grant Morrison sin una familia detrás. Esta se encuentra en las mejores historias actuales, como Tres Jokers, así como en los momentos más icónicos que han seguido a esta. Por mucho que a alguien no le guste la etapa de Tom King, es imposible no reírse con la comida familiar en ese McBatman, con Bruce comiendo con cubiertos su hamburguesa.

    Hay etapas, como la celebrada de James Tynion como guionista de Detective Comics (dibujantes como Martínez Bueno) que han llevado esto a tales cotas de calidad que precisamente Batman era lo menos interesante como protagonista. Esto permite darle una posición a la que no está acostumbrado y a los autores a cargo jugar con originalidad con historias distintas que suelen tener buen resultado.

    Un personaje tan rico necesita de un conjunto que le sostenga, que le dé una dimensión diferente con la que evolucionar en el tiempo.

    Y eso se lo da la Batfamilia, por encima de todo.

    Punto medio…Alfred Pennyworth

    El amo Bruce es mejor con ellos cerca. Un poco. Quizás el general sale a relucir más a menudo, estando solo únicamente es el líder de sí mismo, sin nadie a quien implorar, mandar o también, cuidar. Cuando los chicos lo han visto interactuar con la Liga de la Justicia sienten la diferencia, son familia. Con ellos se esfuerza (aunque no lo creáis) por ser más amable, no ocurre en el grupo de dioses invencibles donde su testaruda cabeza solo entiende su visión. En familia se siente inseguro, su confianza baja porque vacila en la forma de tratarlos. Le distraen. Batman vive constantemente en una guerra interna, se debate entre luchar contra la imperante falta de cariño que hay en su vida frente a la absurda devoción por su misión y la consecuente necesidad de ser el mejor guerrero contra el crimen posible.

    Dick y Tim lo entendieron pronto, a pesar de todas esas rabietas, lógicas en adolescentes, ambos saben que les quiere. Jason también lo supo, pero él necesitaba que lo cuidaran mejor y hay una brecha, aliviada, no curada entre ellos. Damian ni siquiera se lo plantea, solo su hijo puede ser más soberbio y arisco que su padre, entre ellos, Bruce es la persona débil. Batfamilia sí, porque entre todos se hacen mejores personas.

    Quiero mucho a los chicos. No solo eso, admiro su fuerza interior y la capacidad para convivir con su mentor. En la ruleta de la suerte de los sidekicks que te toque serlo de Batman no es el premio gordo. Pero ya estoy mayor. Si los hijos están aquí tengo muchísimo más trabajo. Muchísima más colada, más desayunos, más comidas, más cenas. Todo para que al final no prueben bocado, un auténtico disparate dejar pasar mi Shepherd’s pie por mucho que el Acertijo esté pintando interrogaciones en las fachadas. Y más líos. Los chicos discuten mucho y cuando estos se pelean tienen suerte si no se matan, ninguna lo es, pero definitivamente esta no es una familia normal. Estoy viejo ya para tantos trotes.

    Francamente, si van a hacer de mi eterna vida expectante una mejor, no me importa si los chicos están o no. Creo que han crecido lo suficiente como para vivir sus propias aventuras, pero si van a contar buenas historias con ellos implicados bienvenidas sean. Me sacrifico, me encargo de las montañas de ropa, de la pila de platos sucios mientras soy la voz de la razón, (o no) como siempre. Si la buena etapa viene con Batman en solitario seré muy capaz de vivir más tranquilo, sufriendo por el dessamparado y torturado héroe. ¡Diablos! Incluso cuando Bane me mató estuve conforme. La misma capacidad de adaptación debería tener el lector habitual. Batfamilia, ¿sí o no? No importa mientras sea una buena historia.

    VILLANOS

    Joshua Williamson parece que ha sido señalado como el nuevo niño bonito de DC, el arquitecto del futuro de la editorial, el mesías de la nueva era. No se trata del guionista más talentoso de la editorial. Sus participaciones en Batman y en Flash no parecen haber colmado de felicidad a los fans.

    Su etapa de Batman, que actualmente se publica en España (será breve, falta poco para la llegada de Chip Zdarsky) no ha sabido remontar la indiferencia que crearon los números de Tynion. En Flash parece que la marcha de Williamson ha alegrado a los seguidores y más si tenemos en cuenta que los guiones de Adams sí están gustando mucho.

    Joshua Williamson se está centrando en levantar su obra más ambiciosa, Dark Crisis. Un evento en el que, guste más o menos, pasan muchísimas cosas a muchísimos personajes y va a dar que hablar durante bastante tiempo, incumpliendo su premisa principal en el minuto uno.

    A pesar de la enormidad del macroevento, Williamson ha tenido tiempo de escribir una miniserie para Black Label, se trata de Villanos (Rogues en inglés) y … está muy bien (¿su mejor guion en DC?). Se trata de una alianza entre villanos de diferente pelaje. Fracasados, ya retirados, escondidos en trabajos humillantes… este grupo de enemigos de Flash decide dar el consabido “último golpe”, el atraco que les va a permitir retirarse (otra vez) y sentirse como triunfadores.

    Las motivaciones de los personajes son diversas. Ego, ambición, dinero o sentido de la aventura. Los personajes están bien escritos y definidos. La obra es coral y toca elementos de diferentes géneros, desde el noir a la ciencia ficción, sin forzar, de manera natural, con humor pero sin abusar.

    El dibujante es el italiano Leomacs, cuyo estilo apuntala los elementos humorísticos del tebeo. Su dibujo luminoso, claro y dinámico no rehúye ninguna de las ideas de Williamson y le da una mezcla de cómic europeo y MAD Magazine.

    Es de agradecer que ECC haya decidido publicar esta obra y así mostrar la riqueza y exuberancia del universo DC, a pesar de que septiembre sea el mes en el que se ubica el Batman Day y las novedades del murciélago son mayoritarias en un porcentaje superior, si cabe. Sería una lástima que esta colección, que por algún motivo se publica bajo el sello Black Label, pase por debajo del radar.

    BATMAN – EL CABALLERO

    Todo aficionado parece estar cansado de Batman… hasta que sacan nuevos tebeos de Batman. Es una realidad. El mercado norteamericano está plagado de novedades centradas en el murciélago, mes a mes copa la lista de tebeos más vendidos y cada semana tenemos nuevas historias a disposición.

    Esto ha hecho que la fatiga se demuestre en los debates infinitos de internet, pero no a nivel de ventas. Sigue siendo un personaje atractivo para autores, como Chip Zdarsky.

    Lejos de llevar al protagonista a otras épocas, otros escenarios, otros géneros, otras reinvenciones… nos lleva a uno de los terrenos más socorridos de los últimos veinte años.

    Su formación como héroe. Lo que a priori parece la enésima demostración de fuerza y aburrimiento posterior, la quincuagésima aventura similar de leer, sufrir/disfrutar y olvidar, da paso en realidad a una exploración muy interesante, por encima de cualquier expectativa o interés inicial.

    El guionista ha demostrado en tiempos recientes, a través de su etapa en Daredevil, su buen pulso en la creación de aventuras potentes, espectaculares, con demostraciones de fuerza constantes por parte de los héroes. En este sentido, nos regala un tebeo muy comercial, poderoso, pero con el suficiente grado de intimidad y diálogos.
    No hay nada nuevo, todo nos remite a escenas que conocemos y, sin embargo, funciona.

    Carmine Di Giandomenico, por su parte, se muestra brillante en el apartado artístico. Con un acción que no descansa, sabe ser dinámico, original y atractivo en la construcción, dándonos un trabajo notable que demuestra carácter y personalidad creativa.

    BATMAN TIERRA UNO INTEGRAL

    En el reinicio masivo que trajo consigo el New 52 se consideró necesario un escenario donde distintos autores mostraran su propia versión de los héroes de la editorial, siendo Tierra Uno el lugar elegido para dicho marco. J. Michael Straczynski, Ardian Syaf y Shane Davis se encargaron de Superman, Grant Morrison y Yanick Paquette de Wonder Woman, obras destacables, sobre todo la dedicada a la amazona. Los jóvenes Titanes con Jeff Lemire o la más reciente Green Lantern integran esta Tierra.

    De la reinvención de Batman se ocuparía uno de los guionistas que mejor entiende a DC Comics, a sus personajes y a su historia, Geoff Johns. Entre el fandom existe la leyenda urbana que dice que el autor de Doomsday Clock no soporta a Batman. Hacerle de menos (no fue para tanto) en su run en Green Lantern o no darle un papel prominente en distintos eventos alimentan el bulo. Leyendo Batman: Tierra Uno descubres que a Johns le gusta el cruzado de la capa, con lo que no comulga es con el Batgod. Ni siquiera dota al murciélago de una imponente presencia. Plantea un nuevo origen para Batman, con reminiscencias claras, pero original, que presenta un protagonista humano y realista. Impera un enfoque terrenal y cierta tendencia al sufrimiento del héroe, sin (tantas) hazañas sobrenaturales a su alcance. La reimaginación del resto de personajes también es atractiva, Alfred, la policía de Gotham o los villanos. Es en la caracterización donde uno se puede sentir decepcionado, difiere de lo esperado, con elecciones distintas y arriesgadas, pero un buen lugar para manifestarlas es un Elseworlds. Este prisma elegido para la historia y los personajes puede no ser el ideal para algunos lectores, si no te molesta, podrás disfrutar muchísimo con este tebeo.

    De ritmo ágil y fluido, las páginas vuelan en las manos del lector, con una trama bien estructurada y personajes atractivos. Si además dibuja Gary Frank, de trazo elegantísimo, excelente narrativa y acertadas expresiones faciales que exponen perfectamente a los personajes, solo queda recomendar el cómic, entretenido y de disfrute visual.

    SEBASTIAN O

    Haber tenido una carrera plagada de obras maestras, hace que en ocasiones se nos olviden pequeñas joyas, enterradas en el grueso de lecturas que se reeditan año tras año. En este breve listado de autores a los que les ocurre algo así incluiríamos a Grant Morrison sin duda alguna. Y entre esos tebeos, Sebastian O.

    Es un cómic que representa perfectamente muchas de sus obsesiones posteriores, con un gusto por la violencia de difícil definición y una visión distinta de la sexualidad a la que estamos acostumbrados en el mercado norteamericano.

    El buscar siempre acercarse al pasado para construir el futuro que tan bien recogieron los distintos guionistas británicos criados culturalmente en la Inglaterra de Margaret Thatcher y las distintas dudas morales y éticas que nos deja un mundo nuevo en el que ya se ha dicho, hecho y construido prácticamente todo.

    Un aspecto muy significativo es que no lleva a cabo su deconstrucción a través de excesivos parlamentos de los personajes o elitistas conversaciones superfluas, sino a través de una acción muy conseguida y trabajada. Es un tebeo que se encuentra en continuo movimiento y que sorprende por la diferencia que guarda con otras obras de Grant Morrison, pero también con otros productos del mismo nivel o inquietudes.

    Steve Yeowell, por su parte, está acertado en muchos de los aspectos de la serie. Al tratarse tantos elementos aparentemente contradictorios y centrarse en una ciencia ficción muy personal, la historia tiene una difícil traslación a través del dibujo. Si bien ciertas páginas estén ancladas en un par nada beneficioso estado estático, en general cumple con un buen nivel.

    Una ocasión idónea para recuperar una de esas aventuras de Morrison que tanto disfrutamos.

    BATMAN LA SAGA CINEMATOGRÁFICA

    La primera vez que este cómic se editó una adaptación en España, corría el año 1989. Estábamos inmersos en plena batmania, gracias al estreno de la película de Tim Burton, que trasladaba al Hombre Murciélago a la gran pantalla. La editorial en hacerlo fue Zinco, pues era la que tenía los derechos de explotación de los cómics de DC en nuestro país y ese año no iba dejarlo pasar sin explotar el filón que implicada tener al Caballero Oscuro en los cines.

    Ese año llegaron a las tiendas obras como Batman The Cult, Batman El Hijo del Demonio, el especial gigante de Batman vs. La Masa, el especial 50 aniversario de Batman, un tomo de lujo de las mejores historias de Batman, una reedición del Regreso del Caballero Oscuro, así como la adaptación de la pelicula en dos fantásticas ediciones.

    Esa edición doble de la adaptación fue el primer paso para que llegaran más, con el estreno de la segunda parte de Batman, titulada Batman Vuelve, la tercera, Batman Forever y la infame Batman y Robin, en la que los espectadores comprendieron que la saga del Caballero Oscuro en los cines había llegado a su fin. Todas contaron con sus adaptaciones y no todas fueron editadas en España.

    Este mes, motivados por el Batman Day, llega el mega pack que pone a la venta ECC que no se contenta con publicar todas las adaptaciones de las peliculas, sino que incluye las propias cintas protagonizadas por Batman. Hay, sin embargo, dos opciones, para todos aquellos que solo deseen adquirir las adaptaciones y no las películas, dejando la opción del noveno arte en 32,00 euros y la que además trae el séptimo arte incluido, por 100 euros.

    284 páginas de cine en viñetas. Cuatro películas de muy distinto estilo. La fusión de dos manifestaciones artísticas muy distintas pero con muchos lazos en común. Y todo ello bajo la enorme sombra que proyecta uno de los personajes más reconocibles del mundo: Batman.

    BATMAN 3D

    La batmanía que se desató en nuestro país a raíz del estreno en septiembre de 1989 de la película de Batman, de Tim Burton, se extendió en el tiempo más allá de ese año. Durante los primeros pasos de los años noventa, Zinco, editó otras series del Caballero Oscuro y publicó obras realmente revolucionarias en aquellos días. Una de ellas fue, Batman 3D, en la que el lector se enfundaba unas gafas con forma del logo de Batman, el clásico, de color violeta, con un ojo de color rojo y otro de color verde, necesarias para poder apreciar el efecto 3D de las historias incluidas en el tomo.

    Con aquel tomo el lector, por 1.250 pesetas (unos 8 euros), se llevaba a casa una historia realizada ex profeso para ese cómic, con guion y dibujo de John Byrne, una historia clásica de 1947 (Batman #42), adecuadamente modificada para el efecto 3D en 1953 y un portafolio de imágenes de Batman realizado por autores de primer nivel.

    No estábamos ante el primer cómic 3D, pues en USA había gozado de cierto éxito durante los años 50, al igual que más tarde le pasaría el cine, pero los problemas de colorimetría que implicaba por culpa del sistema usado de gafas 3D, denominadas anaglifas, muy alejadas tecnológicamente de las actuales, ya sean activas o pasivas, hicieron que la novedad muriera pronto.

    El lector solo percibía el par estéreo que le corresponde a cada color, y como el dibujo estaba compuesto por tres líneas, una roja, otra verde y otra gris, el resto ocurre en nuestro cerebro, que percibe la imagen como saliéndose del papel o de la pantalla en aquellas películas que emitían en la televisión a finales de los 80.

    Estamos ante la primera reedición de este material en nuestro país desde 1991, y como tal es motivo de celebración que se recupere esta curiosidad técnica y creativa de nuevo para las nuevas generaciones.

    HARLEY QUINN: PEQUEÑAS LOCURAS

    Harley Quinn cumple 30 años este septiembre de 2022. El personaje vio la luz precisamente en el episodio 22 de Batman The Animated Series, emitido el día 11 del noveno mes de 1992. Bruce Timm y Paul Dini creadores en lo audiovisual, se encargan del cómic Amor Loco, donde Harley queda perfectamente definida para el mundo de las viñetas. Una personalidad que arrastrará durante mucho tiempo integrándola en el universo DC con apariciones más o menos habituales acompañando a su cruel “pastelito”, por ejemplo en el crossover cumbre de los 90 de Batman, Tierra de Nadie. Es en el año 2000 cuando adquiere su primera serie a cargo de Karl Kesel y Terry Dodson con una duración de 38 números. Una primigenia colección muy distinta de las actuales de la psiquiatra chiflada, pero que ya discurría por caminos reconocibles, con su tóxica relación con el Joker cuestionada y una incipiente amistad con Hiedra Venenosa.

    Desde entonces el personaje ha cambiado mucho. Alejarla del Joker fue un gran acierto, su participación en el Escuadrón Suicida es determinante para su evolución, fundamental para el desarrollo de Harley, adquiriendo nuevo traje y una renovada confianza en sí misma. Son Amanda Conner y Jimmy Palmiotti quienes se encargan de su segundo y tercer volumen, separando completa y definitivamente a la chica de su pálido y demente novio. Una serie divertida, con mucho humor y una deliberada sencillez argumental. Desde su participación en Suicide Squad, Harley se ha convertido en uno de los personajes más recurrentes de la editorial. Historias dedicadas en Black Label o su fuerte presencia en el universo DC solo constatan una verdad, Harley Quinn gusta.

    En este cómic podrás encontrar historias con autores como Conner, Palmiotti, Chip Zdarsky, Paul Dini, Javier Rodríguez, Jim Lee (entre otros) a Harley y Pam en las Vegas o a nuestra protagonista como presentadora de la gala donde se entregan los premios a mejor villano del año, con guion de Mark Russell, un cómic gamberro e insolente, como no podía ser de otra forma. Harley Quinn: Pequeñas locuras es una antología más corta que en otras ocasiones, continente de divertidas historias que suponen una buena recopilación sobre distintas etapas de la vida editorial de nuestra loca payasa preferida, cuyo número de páginas limita el precio, más accesible que el de otras antologías recientes. Felices treinta.

    LA COSA DEL PANTANO: GÉNESIS OSCURA

    Los verdaderos clásicos siempre están rodeados de mitos y leyendas. Y La Cosa del Pantano de Len Wein y Bernie Wrightson es sin duda uno de ellos.

    Que si la idea se le ocurrió al curtido guionista en un metro y el nombre surgió de decir “estoy trabajando en la cosa del pantano esa”. Que si es primero el huevo o la gallina (luchas cainitas entre The Heap, Swamp Thing y Man-Thing, aunque por cierto Wein llegó a trabajar en los tres). Que si los modelos de aquel ya épico House of Secrets #92 (1971) fueron Louise Simonson y Mike Kaluta (eran los tiempos The Studio). Que si el monstruo comenzó con doble origen…

    Empecemos por esta última, ya que efectivamente, en el mencionado House of Secrets, La Cosa del Pantano era una corta historia de terror más de la cabecera que las compilaba (y presentada por las ahora estrellas de Netflix Caín y Abel). Es decir, no se le esperaba continuidad. Pero ante el éxito de ventas y el aluvión de cartas de fans que pedían más, en DC se decidió darle serie propia al grotesco protagonista. En un año estaba listo el Swamp Thing #1 (1972) con el mismo equipo, incluido editor de lujo, Joe Orlando. Y si algo ha funcionado, ¿por qué cambiarlo? Con lo que el origen es solamente modernizado y los nombres cambiados. Alex y Linda Olsen pasan a Alec y Linda Holland, y la trama basada en un drama pasional se transforma en una moderna pesadilla científica.

    Ni que decir tiene que eso no resta un ápice de calidad al trabajo de Wein. Vale, está llenísimo de barrocas cartelas, pero era algo típico de la época y especialmente de los comics de terror (todos ellos herederos de la inevitable pero magnífica influencia de las obras de EC). Aunque el tempo es impecable, los personajes se hacen contigo en un instante y la trama atrapa desde el primer momento. El acertado acercamiento de hombre que rechaza el monstruo en el que se ha convertido (que precisamente destrozaría Alan Moore en su aclamada etapa), es un leitmotiv que da mucho juego y, al menos en estos primeros números, nunca llega a resultar estirado.

    El elenco de personajes se agrandará rápidamente. Ya en el primer número nos presentan a Matt Cable e incluso se asoma en la última viñeta la némesis Anton Arcane, que se desarrollará propiamente en el segundo número. Lo mismo pasa con su hermano Gregori, que aparece de refilón en el 2 y copará protagonismo en el tercero, junto con su hija Abigail Arcane. Incluso se cruzará con Batman para el 7, intentando apuntalar el éxito de la serie e integrar en el Universo DC a la nueva estrella. Pero vamos, el resto son monstruos al uso como hombres lobo, brujas, robots asesinos, demonios, aliens… y vuelta triunfal de Anton Arcane en el 10.

    En fin, si soy muy sincero el guion es setentero y en muchos casos se hace pesadete, pero aquí hemos venido hablar de lo que hemos venido hablar, y ese es Wrightson (especialmente con motivo de la nueva edición de ECC en blanco y negro). El artista se sale en un entorno en el que no podría estar más cómodo. Atmósferas putrefactas y opresivas (de pantanos a castillos medievales), personajes monstruosos y exagerados (desde el prota hasta los pérfidos enemigos), deformidades, oscuridad… es el paraíso del gran dibujante.

    Donde más se luce es en el House of Secrets, para que engañarnos. Allí veremos unos primeros planos (especialmente los del malvado Damian Ridge alias Kaluta) y un detallismo preciosista que ya querríamos en la serie regular. Pero claro, eran las maneras de la cabecera, donde había que conquistar al lector en poco menos de 8 páginas y donde el artista lo era (casi) todo.

    En todo caso, Wrightson mantiene el pulso cuando le toca entregar y hace Swamp Thing suya, quizá para siempre ¿Qué autor posterior no le han rendido homenaje en una u otra manera? Y no sólo el personaje principal, sino a la mayoría de los villanos y secundarios. Además de ofrecer su particular versión de los paisajes excesivos, las posturas retorcidas y los claroscuros asfixiantes.

    Pues eso, un clásico imperecedero para los amantes del género, para los apasionados del comic, para los estudiosos de la historia del medio, para los enamorados del arte. Imprescindible.

    FÁBULAS

    Érase una vez…” no podía empezar de otra manera esta increible fábula, nunca mejor dicho, que el artista Bill Willingham se sacó hábilmente del sombrero para sorprender a propios y extraños con su increíble dominio de guion. Bueno, pese a sus orígenes como ilustrador para la compañía de juegos de rol TSR Inc., siempre había guionizado sus propias historias, ya sea como autor completo o no. Pero es innegable que Fábulas destaca entre toda su producción propia, desde la heroica The Elementals (su ahora clásico debut en Comico) hasta la seminal Coventry. Esta última llena de las ideas que darían lugar al clásico del que hablamos hoy.

    Esas ideas son, básicamente, juntar a todos los personajes de los cuentos y fábulas tradicionales en un mismo escenario y tratarlos como personas reales, que existen y sienten como cualquiera de nosotros. Un concepto realmente maravilloso que ha demostrado muchísimo potencial como han comprobado posteriores novelas, series y otros productos de entretenimiento. De hecho, ya había sido esbozado por otros autores como Neil Gaiman en su inigualable Sandman o Alan Moore en uno de los spin-off más divertidos de Top Ten.

    Probablemente es del primer autor inglés del que más se inspira Willingham, no sólo en la manera de narrar y presentar los personajes, sino incluso en detalles como las cartelas introductorias de capítulo, inspiradas en la saga vidas breves del mencionado rey de los sueños. Es más, uno de los primeros trabajos del escritor para DC fue en un spin-off de Sandman, y le acompañaría a los lápices el otro puntal de Fábulas, el dibujante también asociado a Gaiman, Mark Buckingham.

    Fue el artista detrás de los diseños de los personajes principales y el que estuvo a la cabeza del proyecto durante prácticamente toda la serie, substituido por otros talentos igualmente estupendos. Pero cada vez que vuelve Buckingham es un placer, especialmente si lo entinta Steve Leialoha con ese estilo tan Kirbyano que es una delicia a la vista. Curiosamente, no sería el encargado del debut de la obra, sino el quizá más impersonal Lan Medina, el cual en todo caso hace un trabajo intachable en esa saga inicial.

    Volvamos pues a la historia, a ese comienzo bien trabajado en el que, a través de un whodonit de libro, nos presenta a los principales personajes de villa fábula. Blancanieves, Lobo Feroz, Príncipe Azul… si lo has leído ya estarás sonriendo al recordar aquellas historias. Y si no, creerás que te estamos contando un cuento. Nada de eso, esto es una obra maestra con mayúsculas, en la que los bien hilados argumentos, los apasionantes giros de guion y hasta la más esperada de las tramas (¿os suena el Adversario?), no serán sino excusas para hablarnos del amor, de la muerte, del orgullo y la dignidad.

    ¿Palabras mayores? No tenéis más que aprovechar esta nueva oportunidad que ECC nos brinda y abrir la primera página, leed “érase una vez…” y dejaros arrastrar por este clásico atemporal.

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Mi primer coqueteo serio con los comics puede datarse en el año 1988, en Zaragoza, concretamente en el recreo del colegio, mirando el primer número de la serie Millenium de DC. Aquello lo cambió todo. Quería tener el segundo número y el tercero... y como dice el dicho: el resto es historia. 5000 comics después y toda una vida entre viñetas seguimos a pie del cañón.
Nací en Lleida (1976) y vivo en Sant Feliu de Llobregat. Estudié Psicología y luego tres años en la Escola Joso donde me dí cuenta del enorme mérito que tiene hacer un comic (por malo que sea). Me encantan la bicicleta, el western, la filosofía y las biografías.
Jurista del 96. Seguidor de DC Comics y ahora también redactor de Zona Negativa.
Cordobés del 77, afincado en Barcelona y biólogo de profesión. Me gusta entender el mundo en viñetas desde pequeño. Fogueado con Ibáñez, Hergé y compañía, terminé enamorado, a la vez, de los mutantes Claremont y los adolescentes de Wolfman. Luego Zinco terminaría de conquistarme con crisis, ligas, legiones, Miller, Moore, Morrison, Gaiman... Tras los apabullantes años noventa terminé apartándome un poco del cómic, pero con el tiempo me volvió la locura. Con la madurez he sabido ampliar mis gustos, filias, críticas… y de hecho en los últimos años lo que más me gusta es la teoría e historia de los cómics.
Málaga (1984). Desde muy pequeño leía tiras cómicas en los dominicales, 13 rue del percebe era mi favorita. A mis padres les gustaba que su hijo leyera y cada poco tenía un Astérix nuevo para leer y releer. A la edad de diez u once comencé con el americano, Spiderman para ser más exactos. La saga del clon fue mi primera lectura. Todavía me pregunto cómo pude aficionarme con aquello pero la verdad es que me atrajo enormemente e incluso el no saber qué estaba leyendo (para nada empecé con el número 1) fue un plus para mi interés. La primera lectura siempre condiciona y como secuela me deja mi gusto por personajes alternativos. Tras esto, vino lo demás; universo Marvel , mi adorada DC, cómic independiente y grandes obras que me mostraron lo realmente interesantes que pueden llegar a ser los tebeos.
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EsteveTheque
EsteveTheque
Lector
6 septiembre, 2022 13:23

Gracias como siempre! Esperamos con ganas la nueva Crisis Inifinta del magazine! XD

Drury Walker
Drury Walker
Lector
7 septiembre, 2022 18:33

Espero que sea un Magacine DC Renacimiento. Porque como sea un Nuevo Universo Magacine DC, entonces, yo… Os leere igual jaja

Batman Tierra Uno es el comic de Batman ideal para la gente que no le gusta Batman. A lo mejor Johns lo escribio pensando en lectores como el. Lo salva el dibujo de Frank, aunque su Catwoman… Despues se quejaban de la Catgirl de Tony Daniel!