Los Proyectos Manhattan Nº 2

Por
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Guión: Jonathan Hickman
Dibujo: Nick Pitarra
Edición España: Planeta DeAgostini (2013)
Contiene: The Manhattan Projects Nº 6-10 USA (Image Comics, 2013)
Formato: Tomo rústica de 152 páginas
Precio: 14,95€
Valoración:

 

“¿Quién va a ponernos a prueba?”

La seña de autor del guionista y dibujante Jonathan Hickman, por mucho que la hayamos vislumbrado en los últimos años en cabeceras marvelitas como Los 4 Fantásticos, Guerreros Secretos, o más recientemente en Los Vengadores y Los Nuevos Vengadores, no viene a ser el de un simple artesano al uso, su marcada personalidad claramente desborda el mismo espíritu mainstream al que se ha visto ligado y eso hace que no lo podamos considerar exactamente un referente para todos los públicos. Por mucho que este autor logre maniobrar y sortear con cierta habilidad los limites de unas creaciones que realmente no le pertenecen, ni le pertenecerán, Jonathan Hickman tiene una cálida y evidente alma independiente, no la puede disimular, su verdadero potencial nunca se acabará por desarrollar en la disciplina de Marvel Comics, pero sí lo hemos podido empezar a entrever en sus publicaciones para Image Comics en Pax Romana, Red Wing y, sobre todo, en Los Proyectos Manhattan. Esta última viene a ser la obra más ambiciosa el autor estadounidense hasta la fecha, si dejamos a un lado su intento de reinterpretar la historia del Universo Marvel tirando de ingenio y retrocontinuidad en su maxiserie S.H.I.E.L.D., proponiéndonos regresar a la época de la Segunda Guerra Mundial y sus años colaterales, en un relato “fantacientífico” e históricamente alternativo protagonizado por auténticos “action scientist” y figuras destacadas del pasado siglo XX como Albert Einstein, Joseph Oppenheimer, Harry S. Truman o Yuri Gagarin.

Estos podrán comprobar en sus propias carnes como las cosas se siguen complicando y volviendo cada vez más extrañas en Los Proyectos Manhattan, el General Leslie Groves y su supergrupo de supergenios reunidos en las instalaciones militares de Los Álamos se encuentran en plena Guerra Fría, pero la historia que todos conocemos del beligerante enfrentamiento entre los bloques antagónicos representados por Estados Unidos y la Unión Soviética puede depararnos en este relato alguna inesperada y sorprendente vuelta de tuerca. El golpe maestro de Los Proyectos Manhattan viene de su curioso planteamiento e interpretación del concepto de realidad paralela, la propuesta de Jonathan Hickman se podría definir como un ejercicio de “historia contrafactual fantástica” y ligada a la ciencia ficción, partiendo de un acontecimiento determinado -lo que históricamente se llama punto jonbar– el guionista estadounidense consigue ofrecernos una sugerente ucronía en la que los elementos históricos conocidos se retuercen y mutan para resultar en una fascinante universo de posibilidades y probabilidades. En apariencia, Jonathan Hickman no se encuentra aquí “autoencorsetado” en su habitual decompressive storytelling, siguiendo siempre un camino ascendente en la que su reparto coral de personajes supone el mayor reclamo de la historia en tanto se convierten, en términos científicos, en el “principio causa-efecto” de la trama e interés principal del relato.

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Páginas de Los Proyectos Manhattan de Jonathan Hickman y Nick Pitarra

Es interesante ver a un autor como Jonathan Hickman desarrollar sus fantásticas hipótesis y conceptos en una obra como Los Proyectos Manhattan porque la voluntad de este guionista, como se puede comprobar en casi todos sus trabajos anteriores, siempre ha estado puesta en sus intenciones de reinterpretar la realidad e historia conocida, una máxima más arriesgada y estimulante que crear nuevos mundos y universos. Este es el mayor talento de Jonathan Hickman, su sello personal, premisas sencillas y rápidas para proponernos todo tipo de preguntas, ideas y misterios, procurando siempre de preservar la simbiosis entre elementos claramente disonantes, como la fantasía y la ciencia, y aplicando una curiosa “filosofía de lo steampunk” más argumental y mucho menos gráfica de lo esperado. De esta manera, la mejor descripción de Los Proyectos Manhattan la ha facilitado su propio creador en una entrevista concedida a Comics Alliance en la que resume la serie como la historia de unos “chicos inteligentes haciendo el malo”, una especie de “Thunderbolts de la ciencia” en los que personajes como Albert Einstein y Joseph Oppenheimer se convierten en los adalides de un grupo de antihéroes y villanos dispuestos a cualquier sacrificio en nombre de método científico y la ciencia. Hay algo de género superheroico entre las costuras, una inmersiva apología de la teoría de la conspiración tan socorrida por Jonathan Hickman, extractos de una fábula onírica bicolor por entregas e incluso pequeños retales de space opera en la línea de la televisiva Doctor Who.

Porque Los Proyectos Manhattan no deja de ser un simpático “experimento de Quimicefa” de Jonathan Hickman y Nick Pitarra, un intento de reformulación del clásico pastiche, en el mejor sentido (y más divertido) de la palabra, un trabajo en apariencia algo difuso en sus intenciones, con un ritmo inestable y bastante aleatorio, pero ni mucho menos interpretables como defectos sino como consecuencias directas de la falta de esquemas y diagramas prefijados en la premisa de la propuesta original. Por lo tanto, el relato avanza con la residual naturaleza artificiosa de las maneras de Jonathan Hickman, vista en la mayoría de obras de su autoría, afianzándose y echando raíces sobre las formas y el trazo de su compañero Nick Pitarra, cuya mejor virtud se puede visualizar en las nerviosas líneas de un dibujo enclavado en un feísta y malsano umbral ilusorio ni enteramente realista, ni desbordantemente fantástico, capaz de otorgar a Los Proyectos Manhattan ese peculiar y plástico halo de extravagancia e irrealidad perfecto para la sátira y la comedia de situación. “El mundo tiene normas, creadas por aquellos que se consideran por encima de ellas”, cita el autor a “su personaje” Richard Feynman en un rincón de Los Proyectos Manhattan, “así que nos convertimos en radicales, no aceptamos ninguna de las dos cosas”. El demiurgo adopta el plan de su creación, rompe la estructura, hace pedazos normas y leyes, todo para regalarnos un relato imprevisible, paradójicamente divulgativo, asentado en un mundo paralelo imposible tan cercano y creíble como la misma realidad.

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Más páginas de Los Proyectos Manhattan de Jonathan Hickman y Nick Pitarra

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samanosuke
samanosuke
6 diciembre, 2013 12:59

Yo ya la dejé, simplemente diré que no es para mí… Aunque ha sido un gran descubrimiento Nick Pitarra, al que sólo había conocido en The Red Wing pero que en esta serie está genial y le viene como anillo al dedo.

Fábula del Mundo
Fábula del Mundo
Lector
6 diciembre, 2013 17:10

A mí me ha parecido superior que el primero, me lo he pasado genial, espero que se mantenga el nivel para futuros tomos.

chirripitiflautico
chirripitiflautico
Lector
6 diciembre, 2013 20:36

Otro al que este 2º tomo le ha gustado aún más que el 1º, y eso que Hickman no suele gustarme mucho pero el aire desenfadado de esta serie le sienta de maravilla

Billy Walsh
Billy Walsh
Lector
8 diciembre, 2013 13:43

Otro más al que el 2° tomo le ha gustado más que el 1°.Y menos mal porque a este último tomo le di una oportunidad de pelos.

FotoStorm
Lector
9 diciembre, 2013 0:39

El segundo me gustó más que el primero, quizás sólo me pareció demasiado EH… elaborada la parte del mundo interior de oppenheimer . Pero es que el tercero (voy a ritmo tpb en inglés) me ha gustado aún más. no voy a spoilear pero cuando parece que no puede pasar ninguna otra locura… Sólo espero que Hickman sepa adonde va y lo sepa manejar. Ojalá porque esta puede ser una serie épica.