Las teorías conspiranoicas es un tema que siempre nos interpela. Tal vez a los más ingenuos les permita cuestionar el estatus quo y a los más cínicos les permita reafirmar sus ideales. ¿Y si todo en lo que creemos es mentira? ¿Y si el sistema que sostiene todo no es más que una perversa organización que atenta contra nosotros sin que seamos conscientes?
Inyección es una nueva propuesta de la tendencia de sagas de Imagen que se enmarcan en el género de fantaciencia, y es que el patrón en series con esos cánones genéricos en Image es claro. Inyección no solo sabe donde enmarcarse, y logra encontrar su hueco y diferenciarse de sus series hermanas.
Inyección nos propone una historia sobre las consecuencias a pagar de todos estos turbios asuntos. Es una historia crepuscular en la que el lector parece que ha llegado tarde a la fiesta y se ve obligado a recoger los restos (¿O a ser testigo de cómo se intenta organizar otra?)
La información proporcionada al lector es muy escasa y se va revelando a cuenta gotas a través de flashbacks. Dicha información contribuye a que los pulsos dramáticos surtan efecto, antes de que sirvan para dejar al lector todo mascado: nos proporciona pistas o piezas del puzle que requiere que el lector vaya construyendo. Pero durante todo el relato el lector tiene la sensación de estar absolutamente perdido, de que le falta algo para poder comprender del todo las páginas. Eso genera interés al lector, aunque juega en la fina línea entre eso y el hartazgo, la sensación de que están jugando contigo con algo que no lleva a ninguna parte.
Pero no da la impresión de que sea así, hay una serie de tramas horizontales que se van hilando con el paso de los números y si uno es conocedor de la obra de
En cierto modo, ese recurso también sirve para que el lector sienta la misma sensación de extrañeza y de estar absolutamente perdido y sin rumbo que tienen unos personajes que, sin lugar a dudas, contribuyen enormemente al interés de la serie.
El contraste entre todos ellos, ya que son unos personajes muy distintos unos de otros, provenientes de varios ámbitos (que, incluso, chocan entres sí), y con unas características muy marcadas, los enriquece. Robin Morell: un “mago”/parapsicólogo británico, Maria Kilbride, una científica poco ortodoxa y con poco miedo de mancharse las manos, Brigid Roth, un claro trasunto de Lisbeth Salander (aunque también evoca a cierto personaje de Frecuencia Global, obra con la Inyección que guarda ciertas similitudes), Simeon Winters, un hombre de acción, un agente secreto del MI6, y Vivek Headland, un muy particular “experto en lógica y ética al que le interesa la seguridad”, que se podría definir como un imitador de Sherlock Holmes. Todos ellos son personajes profundamente excéntricos, de moralidad más que dudosa y que actúan de forma un tanto desquiciada que se han visto obligado a trabajar juntos. En un principio, todo iba a ser bueno: los reunieron para lograr solucionar los problemas que nos aquejan, pero resultó ser un completo desastre, el grupo se separó y ahora deben hacer frente a lo que ellos mismos han generado, cada uno de ellos con su propia metodología.
La narración no es lineal y se pretende sorprender al espectador y, en buena medida, gracias a esa carencia absoluta de información. Los personajes saben más de lo que tú lector, recién llegado, saben y eso permite a
Para esta serie,
La edición de Norma Editorial incluye, aparte de unas páginas separatorias entre episodios, las portadas originales americanas de los 5 números, y una página de biografía de todos los artistas implicados en el cómic.
Puede que Inyección no sea una historia más redonda en estos primeros cinco números. Pero se trata de una trama que probablemente se vaya cocinando a fuego lento, y lo presentado tiene el suficiente potencial para que, por lo menos nos quedemos a ver hacia que tierras nos dirige









No me llegó el dinero en efectivo para traérmelo a casa, pero caerá seguro en mi próxima visita a la librería xD
Un saludo.
De las buenas de Ellis. Del cínico conspiranoico al pulp de las novelas baratas de fantasía y ci-fi.
Yo aun estoy un poco perdido y, como bien dice Pedro, la información y el paso de los acontecimientos te pierden más. Seguro que Ellis resuelve, pero estoy un poco hasta los cataplines de freirme el cerebro a pensar cuando afronto una historia de ciencia ficción en los cómics actuales. Dan Dare era cojonudo y no había que tener dos doctorados para leerlo.
Así todo la terminaré. Solo espero que Norma no tarde 6 meses en sacar el siguiente tomo, porque esa es la manera más fácil de tener que leer el primero otra vez… y también estoy un poco harto de releer cómics en vez de leer nuevos.