Furari, de TANIGUCHI Jirō

La libertad siempre ha sido el gran compañero de viaje del ser humano y uno de los grandes tópicos del manga.

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Edición original: Furari, (ふらり), Kodansha, Shūkan Morning, 2011.
Edición nacional/España: Furari, Ponent Mon, 2021.
Guion: TANIGUCHI Jirō.
Dibujo: TANIGUCHI Jirō.
Demografía y género: seinen, costumbrismo, histórico.
Traducción: Victor Illera Kanaya.
Formato: Tomo A5 (150×210), cartoné, tapa dura, sentido de lectura japonés, 208 páginas, 20€

¡Bienvenidos de nuevo a la era Edo!

“Me pregunto qué es la libertad”

Nunca es sencillo escribir sobre una obra de TANIGUCHI Jirō, sobre todo cuando el título que queremos reseñar roza la perfección. En este caso, su lectura se convierte en uno de aquellos placeres que nos reservamos para el momento oportuno. Poder visualizar y saborear cada una de las viñetas de Furari hace que la lectura se convierte en una experiencia inolvidable. Sus páginas no dejan de ser una máquina del tiempo para nuestra imaginación y nos permite viajar al pasado para ser testigos de la simpleza de la vida cotidiana en la era Edo. De esta forma podemos atisbar como era la sociedad japonesa antes de la Revolución de Meiji y como el huracán de la modernización acabó por hacer desaparecer un estilo de vida y una forma de contemplar y entender el mundo. ¿Qué nos espera la lectura de esta obra? Como bien explicó Javier Agrafojo furari tiene como significado que algo sucede de improviso, representa una situación inesperada y que, a su vez, puede tomar un rumbo no fijado. Además, esta es una palabra que pertenece al grupo de las onomatopeyas miméticas, así que, a su vez, tiene una gran carga evocadora y que queda representada en cada una de las historias que forman este volúmen. No obstante, también es un término que ya nos permite observar el gran tema subyacente de este manga, el reflejo de unas historias costumbristas, que nos recuerdan que la vida puede llegar a sorprendernos para bien o para mal, ya que nunca sabremos por dónde nos puede llevar. Furari también es una oda a la vida, sobre todo, a la naturaleza y a la sociedad japonesa que vive dentro de una burbuja social y político de un país encadenado, cerrado, desconocedor de todo aquello que sucede en le exterior. Precisamente, esta situación provoca la atmósfera de paz y de tranquilidad que impregna cada una de las viñetas de este magnífico manga.
¿Puede ser que Furari sea un manga que describa la vida en Edo? Podría ser que sí. A fin y al cabo, el protagonista, un jubilado, es la personificación de la situación política y social del Japón de los Tokugawa. Es un hombre que se dedica a disfrutar de la vida, y observa el mundo que le rodea y no deja de maravillarse por lo que contempla. Además, TANIGUCHI Jirō aprovecha la ocasión para mostrar, no con cierta melancolía, mezclada a su vez con nostalgia, una forma de vivir a través de la cultura popular a través de la descripción de espectáculos y eventos que han llegado a perpetuarse hasta nuestros días. Tal y como expresa furari cada capítulo llega a sorprendernos de una forma gratamente inesperada para mostrarnos otros aspectos como puede ser el clima, la naturaleza e incluso parte de la fauna de la zona. Quizás, lo más importante de esta obra no son los personajes humanos que van apareciendo en cada una de sus páginas, es el tener, sin percatarnos de ellos, una pequeña enciclopedia de un Japón añorado y condenado a desaparecer, un tiempo y un espacio que pervive en el imaginario colectivo del país, convertido en un paráiso perdido, un lugar donde la maldad apenas existe y donde lo más maravilloso que se puede experimentar es vivir una vida tranquila. Podemos deducir por todo esto que furari es, a pesar de todo, el hilo de ariadna que nos permite guiarnos a lo largo de las páginas, es el curso y el devenir de la historia, que nos lleva por sinuosos senderos desconocidos y que nos hace disfrutar de la experiencia de ser sorprendidos con cada capítulo de este tipo, aunque como hemos advertido ya, todo está en la naturaleza.
En definitiva, no vamos a encontrar historias de héroes y villanos, no nos vamos a encontrar con un manga que explica una gran epopeya de valientes guerreros que luchan por un objetivo concreto, Furari es todo lo contrario. Para aquellos lectores que busquen grandes batallas, este no es el manga que están buscando. Pero para aquellos lectores que les encante deleitase con los paisajes y con la observación minuciosa del mundo, este es un título que les encantará.
También hay que dar las gracias al traductor de esta obra que ha sabido transmitirnos la belleza de las situaciones y de los diálogos con una gran sensibilidad, reconstruyendo la personalidad de cada uno de los personajes para hacernos partícipes del mono no aware, de dejarnos embelesados por lo efímero de la belleza y como el paso del tiempo va destruyendo aquello que una vez admiramos. Eso es lo más importante y que el traductor ha sabido entender, reinterpretar y traducir lo que para muchos de nosotros sería casi imposible. Los lectores de manga en general y de TANIGUCHI Jirō en particular no deberían dejar escapar esta obra.

Lo mejor

• La representación de la sencillez.
• El dibujo de TANIGUCHI Jirō.

Lo peor

• La historia a veces te descoloca.

Edición original: Furari, (ふらり), Kodansha, Shūkan Morning, 2011. Edición nacional/España: Furari, Ponent Mon, 2021. Guion: TANIGUCHI Jirō. Dibujo: TANIGUCHI Jirō. Demografía y género: seinen, costumbrismo, histórico. Traducción: Victor Illera Kanaya. Formato: Tomo A5 (150x210), cartoné, tapa dura, sentido de lectura japonés, 208 páginas, 20€ ¡Bienvenidos de nuevo a la era…
Guion - 9
Dibujo - 9.5
Interés - 9

9.2

TANIGUCHI Jirō nos ofreció una obra costumbrista de gran calidad que nos hará viajar hasta el periodo Edo, época en la que Japón totalemente aislado del mundo tuvo un gran desarrollo cultural y político.

Vosotros puntuáis: 9.3 ( 2 votos)