Cerca de los enemigos, lejos de la humanidad
Parece que fue ayer cuando un prometedor guionista llamado Rick Remender llevaba a cabo Uncanny Avengers junto a un dibujante español en ciernes como Daniel Acuña. Sin embargo, mucho ha llovido desde entonces. Remender marchó y se centró en una carrera exclusivamente dedicada a las obras de creación propia, una elevada a los cielos gracias a sus dos obras magnas: Clase Letal y Ciencia Oscura. A lo largo de una década, hemos visto al guionista californiano crear series sin descanso, bajo su propio sello Giant Generator, pero siempre bajo el amparo de Image Comics y siempre de la mano de los mejores artistas de la escena.
Low, Tokyo Ghost, Dead or Glory, Siete para la eternidad, Una sed de venganza desesperada… El autor no ha parado de crear, hasta que llegó un momento en el que todas sus series quedaron cerradas y pareció bajar una marcha. Pero no por nada el eslogan de su sello es creator owned or die. Pronto llegó un nuevo anuncio de próximos trabajos: Grommets, Napalm Lullaby, Los Sacrificadores, The Seasons, The Holly Roller. Numerosos títulos ocuparon las tiendas, y parece que eso ha sido solo el principio. Giant Generator anunció próximas series junto a dibujantes brillantes (como siempre) y, en algunos casos, reincidentes. Nombres como André Lima Araújo, Greg Tocchini o, mira tú por dónde, Daniel Acuña.

Efectivamente, el equipo creativo de aquellos Uncanny Avengers ha vuelto a juntarse después de tantos años, una noticia que era para celebrar. Y lo ha hecho con uno de los estrenos del verano: Escape. Una serie bélica cuyo primer número ha caído como un obús en los últimos compases de este tórrido mes de agosto, y del que hoy vamos a hablar.
La serie nos presenta a Milton Shaw, un piloto de guerra que emprende una compleja misión para bombardear una importante ciudad enemiga en medio de una cruenta guerra. Sin embargo, antes de poder finalizarla por completo, su nave cae derribada y Milton se ve atrapado tras la línea enemiga como único superviviente. Ahora deberá tratar de escapar antes de que su bando envíe un nuevo equipo para terminar la misión. Y para ello se verá abocado a colaborar con un padre y un hijo ciudadanos de la ciudad que él mismo acaba de bombardear.
Así se nos plantea Escape, una serie que nace de la memoria familiar de Rick Remender, cuyo abuelo descubrió que había sido piloto de guerra en la IIGM, pero que nunca tuvo relación con su familia. Aquella idea conectó con los nexos de Daniel Acuña con el género bélico, debido a que los abuelos del artista español también combatieron en la Guerra Civil, y de ahí comenzó a fluir una historia que, a poco que conozcáis a Remender, podréis imaginar que está lejos de vanagloriar la guerra.

Este primer número no nos muestra mucho, apenas esa misión aérea de su protagonista (de hecho, el nudo de la trama al respecto de la aparición del padre y el hijo víctimas del bombardeo lo sabemos por la sinopsis de la obra, en este número ni siquiera llegamos a descubrirlos). Pero es un número que deja bien claras todas sus cartas. Todo el arranque inicial del capítulo es una larga conversación entre Milton y sus compañeros de faena sobre la humanidad de sus enemigos, sobre si se puede mostrar compasión y empatía por los ciudadanos de la nación adversaria a pesar de la crueldad del gobierno al que han permitido hacerse con el poder. Un debate amargo, que sigue estando a pie de calle gracias a conflictos como el de Gaza o el de Ucrania, y en el que el protagonista ocupa la postura más inflexible e insensible de todas. Es el tipo de planteamiento moral gris y complejo que uno podría esperar de Remender, que nunca ha sido muy dado a ponernos en la mesa esquemas de blanco o negro a la hora de abordar la ética de sus historias y sus personajes.
Hay que destacar, por supuesto, la decisión creativa principal de la obra, y es que Escape opta por ilustrar a sus personajes como animales antropomórficos. Al más puro estilo de Blacksad (la referencia inevitable), Milton y sus compatriotas se nos presentan como perros y gatos de forma humana, mientras que los ciudadanos de la nación enemiga parecen ser murciélagos. Es, en palabras del propio autor, una decisión creativa fundamentada en la idea de que parece ser que solemos mostrar más empatía por los animales que por otras personas, y que qué necesita más empatía que la guerra. Esta decisión, junto a la de presentar naciones ficticias (aunque con clara estética de los nazis y la IIGM), trata de ayudar al lector a conectar mejor con el drama de los personajes, más allá de prejuicios colectivos.
Lo que sigue en la segunda recta de este primer capítulo es la dosis de acción bélica que se desata tras la entrada de la nave protagonista en el espacio aéreo de la ciudad a bombardear. Y es el momento perfecto para entrar en tromba para destacar la labor de Daniel Acuña. Desde la primera página el dibujante murciano nos impresiona con su increíble estilo pictórico. Acuña se encarga del arte integral, con ese coloreado tan característico suyo que más que coloreado es pintura pura y dura a base de brochazos, pero sin olvidar el dinamismo y la velocidad en sus viñetas. Se nota, además, el conocimiento de Acuña al respecto del arte bélico, porque las páginas de duelo aéreo y las instantáneas de los aviones son maravillosas. Da la sensación de ser el artista perfecto para esta obra.

Valoración: Como suele pasar con las obras de Rick Remender, la primera grapa solo toca la superficie, pero entre su visión gris de la guerra y el espectacular arte de Daniel Acuña, me atrevo a apostar que con Escape estamos ante una de las series del año.
Guion - 8.5
Dibujo - 9
Interés - 9
8.8
Prometedora
Lo nuevo de Remender y Acuña apunta a ser una obra asfixiante sobre la guerra cimentada sobre un arte maravilloso.









Acuña es la hostia.
Suscribo ese resumen, jajaja.