Cuando se anunció la aparición de Spiderman Reino a finales de 2006, se llevó a cabo la peor de las estrategias, un suicidio a nivel de marketing: compararlo con Batman: The Dark Knight de Frank Miller. A partir de ahí se desencadenaron todos los males, y es que Batman: DK solo hay uno (bueno, realmente son tres hasta la fecha), y el impacto de dicha obra no solo en Batman, sino también en el medio, es algo que difícilmente volveremos a vivir.
El caso es que los paralelismos entre la obra maestra de Frank Miller y Spiderman Reino de Kaare Andrews son más que evidentes y nada disimulados. Ambas nos sitúan en el futuro, con el héroe protagonista en su ocaso, viviendo en un régimen opresor en el que los medios de comunicación manipulan a los ciudadanos de a pie con mensajes que distan mucho de la realidad que están viviendo. Y sí, en ambos casos el héroe, azuzado por la situación, decide recuperar el manto para intentar revertirla. Tenemos también a la resistencia, conformada por ciudadanos disconformes con el régimen y que luchan contra la autoridad.
Disponer del patrón de diseño no implica que las costuras de la nueva obra no terminen deshilachándose, y algo así sucede con Spiderman Reino, en la que el autor se pierde entre ideas: algunas interesantes y bien ejecutadas, y otras que Frank Miller ya llevó a cabo con una maestría tan insultante que cualquier ejercicio posterior que intente emularlo solo puede acabar en fracaso. Kaare Andrews pone sobre la mesa conceptos como Reino, la corporación que gobierna con mano férrea el país. Resulta sugerente la idea de que su objetivo es implantar un domo que rodee la ciudad para protegerla de ataques y, a su vez, aislar a sus ciudadanos del mundo exterior. Esto nos lleva a pensar en contextos sociopolíticos como los que viven los ciudadanos de Corea del Norte con su política aislacionista.
En cuanto a los personajes que intervienen en la historia, resulta interesante el rol de J. Jonah Jameson, aunque es cierto que no termina de explotar del todo su potencial y, sobre todo, su motivación. El papel de Mary Jane en la mente de Peter, a estas alturas —y más cuando así lo muestra la portada—, no se puede considerar spoiler en su estado de defunción. Esto nos lleva a uno de los motivos de mayor polémica de la obra. Es una pena que los lectores al final se queden con que el esperma de Peter fue lo que mató a Mary Jane, pero sinceramente, no sé qué esperaba conseguir con esa revelación el autor: “¡Amarme te mató! Como una araña, metiéndose dentro de tu cuerpo y depositando mil huevos de cáncer… te maté.” Su Peter Parker está roto, hundido psicológicamente por la carga que supone saberse el causante de la muerte de la mujer a la que ama, ha dejado las mallas y vive una vida anodina y sin mayor aliciente que saber cuanto tardará en ser despedido de su último trabajo, es a partir de ahí que el autor intenta recuperar al héroe que fue y por encima de todo al sentido de la responsabilidad que ha marcado su vida. En lo que respecta al apartado más heroico, tenemos villanos clásicos —no podía ser de otra manera—, pero sorprende para mal el Deus ex machina que se marca con la aparición del Dr. Octopus, y revelaciones como la de cierto simbionte quedan, cuanto menos, confusas. Encontramos aciertos, sobre todo cuando el autor se pone en la piel de Peter y es capaz de entre tantas arrugas mostrarlo como alguien reconocible, también la revelación entorno al Hombre de arena resulta sorpresiva, y reconforta pensar que por más que pesen los años o Jonah quien sigue siendo ese cascarrabias capaz de comerse las viñetas con su carisma.
En el apartado gráfico tenemos también un cierto sinsabor. Si no tuviéramos de nuevo el referente de DK, podríamos alabar el trabajo visual. Pero, claro, otra vez la comparación le hace mucho daño. Y eso que el color en el que participan el propio Kaare Andrews y el siempre espectacular José Villarrubia es una maravilla desde la primera página, aportando profundidad y siendo un elemento narrativo de igual o mayor importancia que el dibujo.
¿Podemos catalogar Spiderman Reino como un proyecto fallido? Probablemente así lo consideren la mayoría de los lectores, y es que, por más que queramos —y así lo quiso también el autor y la propia editorial—, es inevitable acordarse del murciélago. Si no existiese dicha obra, probablemente se le estaría juzgando de otra forma, pero resulta imposible evitar ese ejercicio, dados los muchos paralelismos forzados.
Spiderman Reino es una obra a la que los aficionados del lanzarredes deberían acercarse sin prejuicios, leerla para conformar su propia opinión y, a partir de ahí, emitir un juicio de valor.
Existen varias ediciones de esta obra, todas ellas publicadas por Panini Cómics, la más reciente en rústica, publicada en 2025, con un precio elevado de 21€ sobre todo si lo comparamos con otras publicaciones de la misma editorial y que a modo de extras incluye dos portadas alternativas además de un prólogo y epílogo firmado por David Hernández Ortega.
Lo mejor
• El dibujo de Kaare Andrews.
• El uso que le dan al color tanto Kaare Andrews como José Villarubia haciendo del mismo un elemento narrativo importante.
Lo peor
• Que el recuerdo de DK impida disfrutar plenamente de su lectura.
• El motivo de la muerte de Mary Jane, ¿qué necesidad había Kaare?

















A mi no gustar.
Mi no recomendar a amigos ni enemigos de mi.
Ya tu hacer después lo que tu querer. Mi advirtió tu.
Menos mal que lo pillé en su momento por 10€…
En cuanto al cómic, pues no sé, es interesante pero al mismo tiempo parece que se queda un poco a medio camino.
Yo no lo encuentro tan malo, tiene alguna buena idea y visualmente es atractivo (pero no estoy de acuerdo con el color, es HORRIBLE, que hace ver todo muy plástico).
Yo si lo recomendaría, al final que cada persona se forme su propia opinión. Es un Spider-Man distinto, con una historia más oscura… algo que no se suele ver. Ya con eso merece un vistazo y lectura.
Por 10€ yo también lo recomendaría, más de eso creo que no.