En diez años (tiempo internet) todos calvos, por Álvaro Pons

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Érase una vez que se era un tiempo donde nadie sabía lo que era una web, un blog o el messenger. Tiempos en los que de los tebeos se hablaba en fanzines hechos con una máquina de escribir (mejor eléctrica, que eran novedad y la letra era muy bonita), tijeras y pegamento Imedio.

¡Ay! Me perdonarán ustedes el comienzo de Abuelo Cebolleta, pero es que siempre que pienso en cómo se informaba de tebeos antes de internet (a.I.), uno se pone bucólico y piensa en la sencillez de aquellos tiempos, donde las ilusiones y ganas apenas llegaban a unos centenares de potenciales lectores. Pero todo cambió.

Servidor tuvo la suerte o desgracia de protagonizar ese cambio, en esa época donde los fanzines ya se hacían con ordenador, pero la información seguía siendo igual de artesana. Las noticias se conseguían gracias a una nutrida agenda de teléfonos (fijos), mucho tiempo y la suerte de haber conseguido algún ejemplar atrasado de The Comics Journal, Cahiers de la Bande Dessinée o incluso los catálogos de Capital si se querían dar noticias “del extranjero”. Colaboraba yo en aquellos días en ese proyecto ilusionante que fue El maquinista y EMM, haciendo un poco lo de siempre, hasta que me incorporación a la universidad como profesor me permitió acceder a una misteriosa herramienta sólo al alcance de unos pocos: internet. En esa época, allá por 1990, sólo teníamos una dirección de correo para casi diez personas y acceso a una especie de tablón de anuncios planetario llamado USENET News. Encontrar una jerarquía completa de noticias dedicadas a los tebeos y descubrir que podías discutir con cualquiera sobre cualquier tebeo que acaba de aparecer al otro lado del charco fue casi instantáneo. Y de ahí, a que esos mismos nuevos colegas ciberespaciales te contaban las últimas novedades ocurridas en los USA, Francia, Japón o el rincón más escondido. Tras contactar con gente que hacía fanzines en esos países, el paso siguiente era obvio: dar las noticias casi instantáneamente (es decir, con “sólo” el mes de retraso de publicación de la revista) a que se produjeran en su lugar de origen. Fue, en su día, una sorpresa para muchos. Incluso algunos no lo creyeron y nos acusaron de inventarnos las noticias. Pero fue también, para qué vamos a negarlo, el comienzo del fin de la revistas en papel.

Internet había llegado para quedarse y para trastocar completamente la forma en que la información llegaba a los lectores de tebeos. La aparición de la web gráfica hizo todavía más natural que se hablase de tebeos en internet y pronto comenzaron a aparecer los primeros intentos de páginas web dedicadas a los tebeos (algún despistado todavía montaba un gopher…), pero en España todos esos incipientes ensayos se organizaron alrededor de un proyecto único: Dreamers. En 1996 la información sobre cómics comenzaba a organizarse a través de listas de correos como mlcómics, pero sería la creación de Nacho Carmona la que conseguiría aglutinar casi total a los aficionados. Creó una herramienta de discusión tan sencilla como adictiva, una traslación simple y muchísimo más inmediata de los antiguos grupos de USENET a un foro donde los aficionados podían compartir sus gustos y opiniones sobre los tebeos. Una tertulia inmensa muy diferente a lo que eran los fanzines y la información escrita, pero que la sustituía con una eficacia incuestionable. Los largos y densos artículos de las revistas se cambiaban por comentarios abiertos e informales, que en muchos casos resultaban más sinceros y útiles, para los aficionados. De hecho, en una evolución completamente natural, los “foreros” de Dreamers se fueron agrupando según gustos y apetencias. Carmona tuvo además la intuición de dar cabida dentro de su página a todas estas iniciativas, ampliando la estructura de foros a una genérica (los famosos gritos.com) y dando espacio para que cualquiera que tuviera algo que decir pudiese encontrar espacio y herramientas con las que expresarse. Dreamers son convirtió en un inmenso portal por un caótico mecanismo de agregación, en el que no había cortapisas para nadie y todo eran facilidades. La generosa (y titánica) tarea de Carmona supuso un impulso decisivo que permitió que en este país la información sobre tebeos en internet despegase con inusitada fuerza, siempre alrededor de Dreamers. Fueron tiempos donde comenzó a fraguarse ese paso de la información impresa a la electrónica. Los foros eran un lugar ideal para la conversación, la polémica y enterarse de las noticias más actuales apenas unos minutos después de que se produjeran, pero su propio éxito los fagocitaba. El pasado era casi inexistente, la velocidad de la información y de los comentarios llegaba a tal extremo que en la práctica era imposible consultar una noticia de apenas unos días atrás.

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Pese a que Dreamers fue estructurándose propiamente como portal, manteniendo en cierta forma como seña de identidad ese caos casi entrañable, lo cierto es que algunas de las páginas que nacían dentro de la web de Carmona conseguían vehicular de una forma mucho más lógica y razonable la información. Era el caso del servicio DailyDreamers de José Antonio Serrano, uno de los nombres sin los que es imposible entender el panorama actual de la información de tebeos en internet. A través de su mailing list y de las actualizaciones semanales, Serrano aportó el sentido común y orden que le faltaba a los foros, recuperando la estructura de información de las publicaciones impresas (llegó a incluir secciones de reseñas) pero aportando la inmediatez de internet. Comenzaron luego a aparecer páginas dentro de Dreamers como Zona Negativa, Universo Marvel, etc, que también ordenaban la información y permitían acceder a ella con sencillez, a la par que el portal de Carmona crecía desproporcionadamente. Tanto, que en el año 2000 comienzan a aparecer las primeras iniciativas al margen Dreamers: Fandecomix, Comic Vía o El Coleccionista abrirán la puerta a nuevas experiencias de información en la red, a medio camino entre el concepto que entonces se tenía portal y de publicación digital. Será el momento incluso del paso de la información impresa a la digital con la creación de La guía del cómic, evolución de la revista impresa Volumen dirigida por Christian Osuna y que nace como el primer proyecto de ambición profesional dentro de la red. Una publicación que ve la luz, precisamente, tras la curiosa coincidencia de la aparición de varias revistas de actualidad (Volumen, Nemo y Dentro de la viñeta) que pronto sufrirían la imposible rivalidad con internet. La guía del cómic (que también tuvo versión impresa para salones) fue un experimento importante, que demostraba que la información tenía un lugar natural en internet, pero también que la profesionalización y la independencia económica a través de la red era todavía una utopía. En paralelo, dos proyectos de carácter enciclopédico dejaban claro que internet podía ser mucho más que simple información de actualidad: guiadelcomic.com, del inquieto José A. Serrano y el hercúleo proyecto de Tebeosfera de Manuel Barrero daban un paso más allá, con planteamientos rigurosos y exhaustivos que hoy en día siguen vigentes. Incluso se plantea la información especializada a los profesionales con el portal tebeos.biz, primer intento de uso de la web como medio de información corporativo altamente especializado.

Pero el problema de internet es que su velocidad de cambio y evolución desafía a cualquiera. Cuando parecía que las publicaciones a modo de magazine en internet serían el modelo imperante en la red, aparece un modelo radicalmente distinto que revoluciona la información en internet: el blog. Un formato que no es más que un sistema de gestión de contenidos cómodo y sencillo, evolucionado a modo de “diario digital” y que evita tener amplios conocimientos de programación y diseño de páginas web para publicar en internet. Siguiendo el modelo de Alan David Doane, responsable de The ADD Blog, aparecen en mayo de 2002 los primeros intentos de montar un blog en castellano sobre tebeos, La Cárcel de Papel. Utilizando un sencillo software llamado Blogger que actualizaba por FTP una web, los primeros posts del blog son apenas pruebas de diseño, comenzando realmente a funcionar en diciembre de ese mismo año, ya con un sistema mucho más avanzado, basado en web y curiosamente, del mismo nombre. Una web nacida a modo de simple diario personal, como una más de las muchas que en ese momento existían, pero que se convertirá en precedente y ejemplo de un movimiento espectacular. Pronto comienzan a aparecer páginas que siguen el mismo modelo: Un tebeo con otro nombre, Comics Asylum, Comix, El coleccionista de tebeos, Tirafrutas, Volátilis, Es la hora de las tortas… El crecimiento es exponencial y en 2004 se da una verdadera explosión del formato. Centenares y centenares de blogs se abren (y se cierran), en un movimiento como nunca antes se ha visto en la información sobre tebeos en España. La sencillez del formato hace del blog una especie de cajón de madera sobre el que elevarse y poder contar cualquier idea o pensamiento. Es el ejemplo perfecto de esa democratización máxima que supone la red: cualquiera tiene una tribuna desde donde expresarse libremente. Los más de doscientos blogs sobre tebeos que se abren generan una “blogosfera comiquera” a la que se intenta poner un cierto orden con la aparición en la primavera de 2005 de Tebelogs!, una iniciativa del incansable Nacho Carmona que permite el seguimiento de todos los blogs que hay sobre historieta.

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Sin embargo, en esos primeros momentos la realidad dictaba que la revolución era menor de lo que parecía. Los blogs simplemente habían reubicado a esos grupos de aficionados que se arremolinaban en los foros, aprovechando los sistemas de comentarios de este nuevo formato. Una especie de agrupamiento natural a partir de tendencias (superhéroes, europeo, manga, etc), pero fuertemente vinculada a los gustos de los aficionados. Los blogs son plataformas de opinión, no lugares de información. Una realidad que cambiaría radicalmente el 10 de junio de 2004, cuando un blog es el responsable de dar una noticia de profundo calado: la editorial Planeta DeAgostini perdía los derechos de Marvel, que pasaban a Panini. Por primera vez, una noticia de impacto e importancia era dada por un blog y no por una revista, provocando una tormenta en internet: los aficionados se volcaron a los blogs en busca de información y se dejaba constancia de que aquellos espacios de opinión personal podían ser también espacios de información. Un cambio sutil y problemático: la credibilidad de un medio impreso, basada en la de toda la redacción, era evidente, pero la de un blog, en la mayoría de los casos personal, recaía única y exclusivamente en la de su creador. La supuesta verificación de información y de las fuentes quedaba a expensas de la honestidad o buena fe de quien escribía y un rumor malintencionado podía correrse como la pólvora con la misma credibilidad que una noticia confirmada.

Pero, por otra parte, este cambio dejaba claro que el formato blog era algo más que un simple diario de opinión. Dependiendo de su uso podía llegar a tener la misma complejidad y seriedad de una revista impresa y, además, gozar de todas las ventajas de internet. Un cambio que se tradujo en la aparición de blogs colectivos, con la transformación de la antigua web de Zona Negativa en blog a la cabeza y en la posterior llegada de blogs de vocación profesional, tanto patrocinados por diarios impresos (en las webs de EP3, 20 minutos, Público) como en anillos de blogs profesionales (Zona Fandom, Actualidad Cómic, Nuestros cómics, etc). Un cambio fundamental que abría la difícil y complicada senda de la profesionalización de los medios de información sobre tebeos en internet, a imagen y semejanza de lo que ocurre con otros campos temáticos.

Hoy por hoy, el panorama de información no puede ser más completo para el lector: conceptos que hoy parecen antiguos como portales o foros siguen plenamente activos, como Dreamers o Fandecomix, conviviendo incluso con foros de nueva creación que se revelan como tremendamente útiles para el aficionado, como el de reseñas PAMMHG! o los dinámicos dedicados al manga (manga.es, Mision Tokyo, etc). ¡Incluso las jerarquías dedicadas al cómic siguen activas en USENET news!. Los blogs, por su parte, han evolucionado hasta especializarse de una manera espectacular: “antiguos dinosaurios” como La Cárcel de Papel o Un tebeo con otro nombre siguen activos en un inmenso panorama donde los aficionados tienen a su disposición blogs de autores de cómics (tanto los que dan cumplida noticia de sus obras como los que combinan con acierto su propia obra con la información genérica, el debate o la reflexión sobre la historieta, con Es muy de cómic como referencia ineludible de especial importancia), blogs de información, blogs de teoría de la historieta, blogs paródicos, blogs de promoción de las propias editoriales e incluso un concepto de blog que sólo tiene sentido dentro de internet y que tendría como mejor exponente al fundamental y obligatorio Entrecómics, que une una labor incansable de búsqueda de información por la red con la labor de investigación (casi arqueológica en algunos casos) traducida en series y especiales imprescindibles. Un ejemplo perfecto de medio que no encuentra acomodo previo en las experiencias impresas (como sí podría pasar, en cierta medida, con blogs de información tradicionales). Centenares de blogs a los que hay que añadir la afortunada supervivencia de webs como Tebeosfera y Guia del cómic. La primera convertida ya en un referente académico de primera línea y la segunda en casi una enciclopedia, utilísima para el lector. Una cantidad de información inimaginable hace diez años, la primera vez que Zona Negativa vio la luz, a la que hay que añadir la revista Dolmen, ilustre y veterana superviviente de la información impresa y la ya habitual presencia de la historieta en los medios generalistas, tanto en sus versiones impresas como de internet.

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La rápida evolución de internet no ha parado: al igual que pasa con el resto del mundo de la información, los modelos tradicionales están cambiando fulgurantemente y el tebeo no es ajeno a ese cambio. Las redes sociales han incorporado de forma natural la historieta y tanto en Facebook como Tuenti se pueden encontrar autores, aficionados, grupos, opinión, etc. De hecho, es fácil comprobar cómo esa informalidad en la recomendación y comentario rápido de tebeos que encontrábamos en los primeros días de Dreamers está ahora en Facebook, con el añadido de que muchas editoriales son ahora conscientes de su potencial y lo están utilizando como medio de promoción.

Queda en el debe que toda esa información sigue, en un porcentaje aplastantemente mayoritario, dependiendo de iniciativas voluntarias altruistas. Pese a la cantidad de información, todavía no se puede hablar de profesionalización de la misma en la interpretación de independencia económica. Los portales, blogs y demás siguen siendo la labor de una persona o grupo de personas que dedican su tiempo a compartir sus conocimientos en internet, pero que reciben un nulo o ínfimo reconocimiento económico por su trabajo. Cierto es que el modelo económico para la información en internet es, hoy por hoy, difícil cuando no inexistente, con lo que lo que pasa en la historieta es tan sólo un reflejo de la situación general. Pero también es cierto que la alta especialización y la estructura nacida ya en la propia red (con redacciones pequeñas o unipersonales, altamente eficaces en el uso de la web y sus recursos) deberían favorecer que, precisamente, los blogs y medios sobre historieta pudieran ser de los primeros que vieran la posibilidad de esa profesionalización.

Eso sí, con la velocidad a la que avanza internet, ese futuro no es a medio o largo plazo. Es pasado mañana. Los diez años de vida de Zona Negativa son un ejemplo de los profundos cambios que ha vividos internet en ese periodo, casi radicales en algunos casos, sorprendentes en otros y, casi siempre, impredecibles. Lo que con casi seguridad se puede afirmar es que dentro de diez años, seguirá existiendo Zona Negativa. Aunque no me pregunten cómo…

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John Custer
John Custer
Lector
2 octubre, 2009 16:25

Que de recuerdos. Gran artículo.

Dan J. Herbie
Dan J. Herbie
Lector
2 octubre, 2009 17:12

Cojonudo Álvaro.

José Torralba
2 octubre, 2009 17:19

Un placer tenerle por aquí Don Álvaro. Además de toda una lección de Historia (a mí, recién llegado como quien dice, me ha ilustrado muchísimo) también tiene un agradable regusto a “memento mori” dedicado, siempre necesario y más tras esta semana de grandes y excesivos fastos. Lo dicho, como siempre un gustazo leerle.

Diego Matos
2 octubre, 2009 18:13

Simplemente impresionante. Este documento explica a la perfección toda la evolución del tipo de páginas relacionadas con el cómic que pueblan la red (así como su historia). De momento lo he guardado, hay muchísimas citas reseñables, y nunca había leído algo así sobre la evolución de los Fanzines y la implicación de Internet. Lo tendré en cuenta en mis futuras investigaciones.

Gracias Álvaro, un placer leerte (y releerte).

Nos leemos.

Raúl Martin
Lector
2 octubre, 2009 18:16

Buenísimo el artículo Álvaro, merece un aplauso tu recopilación de etapas por las que ha pasado nuestro mundillo a lo largo de esta década. Me he sentido muy idenficado, al ser fanzinero en esa última época (utilizaba ordenador, pero también cortaba y pegaba en la hoja DinA3) y visitar muchas de las webs, portales y foros que mencionas.
Si se me permite el inciso a tan magno trabajo, yo también incluiría el Canal Cómic del IRC, por donde paseaban algunos ilustres contertulios . Tal vez porque el Sr. Pons no lo frecuentó, que no aparece hoy en este buenísimo artículo.
Felicidades por el artículo, Álvaro.

Andrew Zimmerman
2 octubre, 2009 22:09

Madre mía que articulazo, felicidades!
(ayyys que tiempos)

Dicker
Dicker
Lector
3 octubre, 2009 0:15

Hay que joderse, Usenet está de rabiosa actualidad hoy en día, como hace más de 15 años, comiendo terreno al p2p y todos esos bichos.

Eran otros tiempos…más divertidos, sin duda, y menos repetitivos.