LARGA VIDA
«Son otros quienes deberían estar asustados de los americanos»
La vida en la Casa de las Ideas se mueve a un ritmo frenético, y si bien puede parecer que acabamos de salir de un evento en seguida nos adentramos en el siguiente. Marvel parece querer regresar a tener una línea argumental definida en cuanto a todo su universo, si bien Caza Sangrienta surgía un poco de la nada, Un Mundo Bajo Muerte nacía como una consecuencia directa del evento anterior, y ahora Armagedón quiere hacer lo mismo conectando con el final de Muerte como emperador y Hechicero Supremo. Sin duda, esta es la intención que Chip Zdarsky ha mencionado tener en varias entrevistas, en particular la de crear un título que al leerlo te de una perspectiva de qué está sucediendo en el universo Marvel. Pero antes de ver qué es lo que está construyendo tenemos la primera piedra, el primer paso hacia el futuro con todas las miradas puestas en el canadiense.

A principios del mes pasado llegó a España el final de Un Mundo Bajo Muerte. En el último número, un Muerte devastado por la muerte de su ahijada decide usar todo su poder por rectificar la desgracia por la que se sienta culpable. Apelando ante algunas de las entidades más poderosas del universo, Muerte logra devolver a Valeria a la vida pagando a cambio con su propia existencia, dejando tras de sí un encargo para Reed Richards, que es nombrado como el albacea de su última voluntad. En el cómic que nos ocupa, Reed y su familia deben lidiar con esto al tiempo que la confianza del público en los 4 Fantásticos está por los suelos, y la Casa Blanca se cuestiona su responsabilidad en haber permitido el alzamiento de Muerte. Por otro lado, el General Ross regresa a Estados Unidos después de haber permanecido en Latveria como prisionero, y lo hace en busca de continuar el conflicto y de hacer que E.E.U.U. retenga el poder en la región de Latveria.
El guion de Zdarsky es notable en muchos aspectos. El cómic viene cargado de alusiones al clima político actual sin resultar cargante, los personajes son reconocibles en sus palabras y sus acciones y deja claro que tiene un plan para el futuro próximo. Con todo, queda una sensación de que gran parte de lo que sucede podría haberse condensado considerablemente y la trama parece reducirse a buscar una excusa para llevar a X personaje hasta la localización Y. La idea es que este especial haga de puente (uno de muchos, pero en eso ya entraremos) entre los dos eventos editoriales, pero en este caso la unión es tan sencilla que es posible que no fuera necesaria tanta parafernalia. Excluyendo las revelaciones inicial y final hay pocas escenas con auténtica sustancia, lo que deja un sabor agridulce.

El dibujo es responsabilidad de CAFU, con colores de David Curiel. CAFU viene escalando entre los artistas de la editorial por medio de un estilo bastante personal, que brilla en el realismo y consistencia de sus figuras, siempre con una anatomía muy cuidada y sin perder la expresividad de sus personajes. Brillan en menor medida los fondos y los escenarios, que a menudo se ven relegados a un nivel de detalle más simple o a colores planos. Los colores de Curiel se adaptan bien al estilo del dibujante español, pero como sucedía en Ultimate Black Panther a veces la página se pierde en un mar de grises y se vería favorecido de un mayor contraste.
En definitiva, un cómic un tanto insulso. El evento veraniego de este año llega anticipado por la serie de Capitán América que el propio Zdarsky relanzó hace unos meses, así como de la miniserie Wolverine: Weapons of Armageddon, también a cargo de Zdarsky. Con este acompañamiento uno pensaría que es suficiente para la transición de un evento al siguiente, pero Marvel decidió llevar a cabo este especial, que sirve casi como número Omega de Un Mundo Bajo Muerte (que de por sí ya contó con nueve entregas), pero que en sus 48 páginas no tiene demasiado que contar.
Lo mejor
• Ver a Zdarsky escribir a los 4 Fantásticos.
Lo peor
• Los eventos del cómic no justifican su existencia.
Anodino
Guión - 6.5
Dibujo - 7.5
Interés - 5.5
6.5
Un cómic correcto que no tiene demasiado que contar.








