El cuaderno rojo

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El Cuaderno rojo
Edición original: Le carnet rouge FRA
Fecha de edición: marzo de 2008
Autor: Teddy Kristiansen.
Norma 72 págs. 18’5 €.

 
Información proporcionada por la editorial


Teddy Kristiansen nos trae una historia donde realidad, ficción y arte se combinan en un misterio por resolver.

El cuaderno rojo es una obra muy personal de Teddy Kristiansen (Superman: Metrópolis, House of secrets), quién ya demostró sus habilidades para mezclar ficción y realidad en Es un pájaro…

Un escritor en busca de su propia redención empieza a investigar la vida de un pintor de la belle epoque, Philip Marnham, del que no existe ninguna biografia. Poco a poco, encontrará el rastro de ese hombre y finalmente descubrirá el alto precio de la identidad del artista.

Reseña

Hace cosa de 2 años tuve la suerte de poder charlar brevemente con el dibujante Teddy Kristiansen. Tras preguntarle por el grado de influencia que el trabajo de Mattotti había tenido en su obra, Kristiansen evidenció su condición de hombre culto, interesado por infinidad de referentes artísticos, algo que ahora se nos hace patente con la publicación de El cuaderno rojo, el primer cómic del que este autor asume tanto el apartado gráfico como el argumental.

El bagaje autoral de Kristiansen es un tanto curioso. Nativo de los países escandinavos, de la vieja Europa erudita, sus primeros pasos como dibujante tuvieron a Superman como protagonista, en una icónica aventura producida directamente desde Suecia titulada “Superman y la bomba de la paz”. Así pues, este instruido autor parecía sentir devoción por el cómic-book o, al menos, por el primer personaje de entidad que alumbrara este modelo editorial.

Con los años, el particular estilo de Kristiansen se asentaría en la línea editorial Vertigo, habitualmente acompañado por el guionista Steven Seagle, en productos donde el argumento siempre tenía gran importancia. En dichos trabajos, el estilo anguloso y cortante de Kristiansen, suavizado por su intensa paleta cromática, materializaba creativa pero disciplinadamente las distintas secuencias que los guiones de Seagle demandaban.

Ahora, con El cuaderno rojo, al ser él mismo dueño y señor de la totalidad de la obra, podríamos decir que su estilo cambia o, cuanto menos, progresa por derroteros que lo alejan un tanto de los cánones de la historieta convencional.

Por un lado, El cuaderno rojo contiene una carga literaria importante. Hay mucho de introspección en él. Pocos diálogos, escasísimos. Nada de acción, incluso bien poco de desplazamientos, de movimiento. El cuaderno rojo es, sobre todo, un discurrir ilustrado de pensamientos, de búsquedas interiores, de experiencias reflexionadas.

Todo esto facilita la propuesta gráfica de Kristiansen, donde apenas hay escenas construidas a partir de secuencias de viñetas. Donde cada dibujo es un instante dilatado de tiempo que ahonda aislada y expresivamente en aquello que expone su respectivo texto de apoyo.

La obra, pues, desde el punto de vista formal, supone una contribución más a un tipo de historieta reflexiva en la que texto y dibujos establecen relaciones atípicas avanzando de forma paralela. Afortunadamente, en esta obra ambos se retroalimentan mutuamente gracias a la maestría de Kristiansen como ilustrador. En manos de otro dibujante esta historia habría podido acabar siendo un simple texto al que acompañaban unos dibujos estáticos y redundantes. No ocurre así con Kristiansen, que ya ha demostrado muchas veces que sus dibujos tienen voz propia. Es por eso que, al acabar de leer este Cuaderno rojo, queda la impresión de haber contemplado en profundidad la peripecia vital de dos personas de carne y hueso, ambas afectas por intensos desgarros existenciales. Aunque, por desgracia, en ninguno de los dos casos hayamos podido acabar de entenderlos del todo, como quien observa una pintura inacabada que, no obstante, nunca agota sus lecturas.

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“Me llamo Toni Boix y soy un DC-Adicto”. A pesar de que mi niñez esté inundada de Sal Buscema y mi adolescencia de Spirit, Metropol, Cimoc y Zona 84. Porque Zinco me devuelve al redil. Zinco y Wolfman y Perez y Moore y Totleben y Gibbons y Miller y Bolland y García López. Después, el ansía. La escasez. La falta absoluta de alegrías. Mueren las revistas de cómics y Zinco vegeta. Mi ilusión se marcha a hacer las Américas. Suerte del Previews… y de los cómics que se malvenden. Le pido a Raúl López que me deje escribir una reseña en Zona Negativa promocionando Fallen Angel… y el resto es esta historia.
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David Fernández
11 septiembre, 2008 15:46

Desde que leí “Es un pajaro…” me encanta Kristiansen, pero sólo he tenido la oportunidad de leer su aportación a “SOLO”, de DC. Tengo muchas ganas de echarle el guante a este “Cuaderno Rojo”.

Un saludo!

Alberthor
Alberthor
Lector
11 septiembre, 2008 16:05

Por fin una reseña de esta obra, ya que desde que salió llevo dándole vueltas mes a mes si la compro o no, pero ante la avalancha de novedades y su precio (muy caro) siempre la dejo fuera de compra. Y es que arriesgarse en esta obra me parece una inversión muy grande como para que te desilusione (aunque sé que a nivel gráfico me va a encantar.

En fin, gracias por la reseña, ya tengo algo más a tener en cuenta para el mes que viene, o puede que una vez más quede en el tintero. Quién sabe…

Saludos!

P.D:David, de este autor tambien puedes conseguir “La casa de los secretos:Fachada” que se disfruta aunque no hayas leido la parte anterior.

Toni Boix
11 septiembre, 2008 19:17

Argumentalmente no es tan redonda como a nivel gráfico, aunque tiene su interés.

David Fernández
11 septiembre, 2008 20:05

Gracias, Alberthor, tomo nota de la recomendación. Precisamente me intimidaba un poco el no haber leido nada más de La Casa de los secretos.

Un saludo!

Sergio Robla
Admin
12 septiembre, 2008 10:28

La Casa de los Secretos: Fachada

¡Vaya! ¿Y por qué no me había enterado ya de la publicación de este cómic? Tanto superhéroe me nubla la vista.