Del Cine al Cómic (V) Pesadilla en Elm Street, de Chuck Dixon, Kevin West y Joel Gómez

Nueva entrega de la sección Del Cine al Cómic, está vez dedicada a la saga Pesadilla en Elm Street y a algunas de las aventuras en viñetas de Freddy Krueger

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2006

Cuando en esta misma sección hablamos de la saga Las Colinas Tienen Ojos mencionamos el agudo sentido de la oportunidad que poseía el tristemente fallecido cineasta Wes Craven. El autor de La Serpiente y el Arcoiris tenía un especial olfato para detectar qué era lo que los fans del cine de terror demandaban durante distintas épocas o generaciones. Lo supo ver en los 70 cuando unos descreidos Estados Unidos perdieron la inocencia con el asesinato de de Kennedy, la guerra de Vietnam o los asesinatos de la familia Manson y de ahí nacieron productos como La Última Casa a la Izquierda o la misma Las Colinas Tienen Ojos que mostraban un terror cercano, epidérmico y realista. Hizo lo propio en los 90 cuando se asoció con el guionista Kevin Williamson para crear la franquicia Scream, aquella parodia de los slasher que jugaba de manera consciente y metareferencial con todas las señas de identidad cinematográficas de dicho subgénero. Pero sería en los años 80 cuando el director de Shocker o Un Vampiro Suelto en Brooklin revolucionara el celuloide de terror para adolescentes inspirándose en unos artículos de New York Times sobre personas que morían en medio de pesadillas nocturnas y tomando la figura de un extraño individuo con sombrero que lo acosó durante su infancia amalgamando este material para crear a Freddy Krueger, uno de los iconos más reconocibles y queridos (quién lo diría siendo un asesino de niños) del cine de género americano y la cultura pop a nivel mundial

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Como ya habreís podido dilucidar en esta nueva entrega de Del Cine al Cómic vamos a hablar de la franquicia Pesadilla en Elm street, aquella saga de películas que nació cuando Wes Craven escribió y dirigió en 1984 la primera aventura onírica de Freddy Krueger, un asesino de niños que tras ser quemado vivo por los padres de la ciudad de Springwood vuelve como una entidad que buscará y eliminará a los hijos de sus verdugos en el único sitio donde no están a salvo, sus propios sueños. con siete entregas, un crossover con el Jason Voorhes de Viernes 13, una serie de televisión llamada Las Pesadillas de Freddy que tomaba una estructura idéntica que la de Historias de la Cripta, un remake y un interminable mechandising en camisetas, figuras, revistas, videojuegos, máquinas de pinball o cómics el asesino en serie de la cara quemada, el sombrero roído y las garras con cuchillas se convirtió en, posiblemente, el monstruo cinematográfico más famoso de la década de los 80. En esta entrada vamos a comentar toda la saga en solitario del personaje, el film que narró su enfrentamiento con Jason y el remake de 2010, una serie de films que supusieron algunos de los primeros trabajos de cineastas como Jack Sholder (Hidden, Arachnid), Chuck Russell (La Máscara, Eraser), Renny Harlin (La Jungla de Cristal 2, La Isla de las Cabezas Cortadas) y Stephen Hopkins (Depredador 2, Los Demonios de la Noche) y que aún siendo inferiores al film primigenio de Wes Craven se muestran hoy día (La mayoría de ellos, al menos) como productos muy competentes adscritos a un tipo de cintas de terror que, desgraciadamente, ya casi no se hacen en Estados Unidos. Por otro lado reseñaremos los ocho números de Pesadilla en Elm Street editados por el extinto sello Wildstorm que Planeta DeAgostini recopiló en dos tomos y puso a la venta en 2008.

Pesadilla en Elm Street (1984)
 
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Dirección: Wes Craven
Guión: Wes Craven
Música: Charles Bernstein
Fotografía: Jacques Haitkin
Reparto: Heather Langenkamp, Robert Englund, Johnny Depp, John Saxon, Lin Shaye, Joe Unger, Charles Fleischer, Jsu Garcia, Amanda Wyss, Ronee Blakley, Mimi Craven
Duración: 101 minutos
Productora: New Line Cinema / Media Home Entertainment / Smart Egg Pictures
País: Estados Unidos
Valoración:

 

Con menos de dos millones de dólares, el respaldo del productor Robert Shaye de New Line Cinema y de Smart Egg Pictures Wes Craven pudo estrenar en 1984 A Nightmare on Elm Street, su quinto largometraje detrás de las cámaras que se convirtió en un éxito descomunal a pesar de ser una producción independiente. En él narraba la primera incursión de Freddy Krueger (Robert Englund) en el mundo cinematográfico persiguiendo a Nancy (Heather Lagenkamp) y a sus amigos, todos ellos hijos de los padres que le quemaron vivo al descubrir que era un asesino de niños. Rodada con escasos medios, pero mucha imaginación, Wes Craven supo ofrecer un producto original conceptual y formalmente, llevando el género slasher (que por aquel entonces conocía una época de bonanza con sagas como Viernes 13 o Halloween) a otro nivel permitiendo a su protagonista asesinar a sus víctimas en el mundo de los sueños para así hacerlos morir en la realidad. Con una puesta en escena sucia y naturalista, unos efectos especiales artesanales brillantes (pasajes como los de Tina siendo arrastrada por el techo o el geiser de sangre en el que se convierte la cama de Glen tras ser asesinado por Freddy son hitos del cine de terror) un uso sabio de los efectos de sonido y la banda sonora de Charles Bernstein, presentando unas víctimas con las que empatizar mínimamente (encabezadas por una Heather Lagenkamp preciosa pero con poca idea de interpretación y sólo destacando un jovencísimo Johnny Depp en su primer papel en cine) y un villano sencillamente pletórico a manos de un Robert Englund impagable, Pesadilla en Elm Street se convirtió en un potente, irreverente e imperfecto clásico del género del que sólo falla el estúpido final que impusieron el director (lo de la muñeca atravesando la puerta da risa, tanto como la escena en la que Freddy alarga sus brazos en el callejón a o Reed Richards, una de las pocas ideas de este film que nunca me gustó y que por desgracia las secuelas siguieron explotando), siendo mucho más elegante y sugerente uno de los eliminados en el que Freddy no hace acto de presencia, pero la famosa nana cantada por las niñas jugando con la comba dejan entrever que el villano sigue vivo.

Pesadilla en Elm Street 2: La Venganza de Freddy (1985)
 
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Dirección: Jack sholder
Guión: David Chaskin
Música: Christopher Young
Fotografía: Jacques Haitkin
Reparto: Robert Englund, Mark Patton, Kim Myers, Robert Rusler, Clu Gulager, Hope Lange, Marshall Bell
Duración: 83 minutos
Productora: New Line Cinema
País: Estados Unidos
Valoración:

 

Pesadilla en Elm Street fue un éxito y una por aquel entonces modesta New Line Cinema (todavía le quedaban lejos los años de recaudaciones mastodónticas y barrer en los Oscars con las sagas de El Señor de los Anillos y El Hobbit) quería seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro. Sólo un año después la secuela vio la luz y de ella se desvinculó totalmente un Wes Craven no muy contento con el enfoque querían darle. Para escribirla se contrató a David Chaskin y para dirigirla a Jack Sholder, que por aquel entonces estaba en nómina de New Line habiendo rodado para ellos el slasher Alone in the Dark. Pesadilla en Elm Street 2: La Venganza de Freddy es una rara avis en la saga, más que una continuación de la primera cinta parece un spin off de la misma. En ella se narra cómo Freddy trata de viajar el mundo real por medio de Jesse un chico al que tratará de poseer. El film mantiene una atmósfera brutal, Freddy sigue siendo una amenaza entre las sombras a la que casi no vemos el rostro (el maquillaje del personaje de Robert Englund creado por David Miller fue mejorado y perfeccionado por Kevin Yagher que ya se ocuparía de realizarlo en casi todo el resto de entregas de la franquicia) y los momentos de tensión se alternan con los oníricos mientras los efectos de maquillaje regalan a la platea pasajes inolvidables como el de Freddy saliendo de las entrañas de Jesse. Aunque si esta primera secuela es recordada es por haberse convertido con el paso de los años en una cinta con muchas connotaciones gay, no sólo por pasajes como el del bar de ambiente, el del entrenador Schnaider en el cuarto de baño o el baile del actor protagonista en su dormitorio, es que es bastante viable entender ese miedo del protagonista a ser poseído por Freddy como una no aceptación de su más que probable homsexualidad. Aunque es una de las secuelas menos apreciadas por los fans (es cierto que lo de que Krueger llegue al mundo real y se ponga asustar a quinceañeros en una fiesta queda bastante pobre en pantalla) tiene los suficientes alicientes (sobre todo estilísticos) para se recordada con cariño.

Pesadilla en Elm Street 3: Los Guerreros del Sueño (1987)
 
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Dirección: Chuck Russell
Guión: Ws Craven, Bruce Wagner, Frank Darabont, Chuck Russell
Música: Angelo Badalamenti
Fotografía: Roy H. Wagner
Reparto: Heather Langenkamp, Patricia Arquette, Craig Wasson, Robert Englund, Ken Sagoes, Rodney Eastman, Ira Heiden, Jennifer Rubin, Laurence Fishburne, John Saxon, Priscilla Pointer, Nan Martin, Brooke Bundy, Bradley Gregg, Penelope Sudrow
Duración: 96 minutos
Productora: New Line Cinema
País: Estados Unidos
Valoración:

 

Aunque la segunda entrega de la saga dobló la recaudación de la primera en New Line Cine se hizo saber que el enfoque que le habían dado no era el que los fans del film primigenio esperaban. De modo que el productor Robert Shaye se puso en contacto con Wes Craven para que el padre de la criatura encarrilará la saga, haciéndolo sólo como guionista y con la ayuda de Bruce Wagner (Maps of the Stars) dando forma a un libreto que más tarde Frank Darabont (Cadena Perpetua, The Walking Dead) y el que sería el director del film, Chuck Russell, reescribirían. Pesadilla en Elm Street 3: Los Guerreros del Sueño volvía a las raíces de la franquicia, no sólo por recuperar a los personaje de Nancy (una Heather Lagenkamp tan negada para la interpretación como siempre) o Thompson (el sheriff de Springwood, padre de la protagonista e interpretado por el veterano John Saxon) sino porque los sueños eran de nuevo el terreno en el que se movería Freddy para acosar a un grupo de adolescentes (entre los que se encontraba una jovencísima Patrica Arquette) con problemas de insomnio en una institución mental. Dentro de las secuelas de Pesadilla en Elm Street esta tercera parte es la mejor de todas ellas por distintos motivos. Por un lado la mano de Craven se nota en el guión y este se muestra bastante sólido y fiel a la idiosincrasia del universo que él mismo creó tres años antes dando incluso los primeros datos sobre la génesis del personaje, habiendo nacido tras ser su madre violada por criminales enfermos mentales, por otro el ingenio de los escritores con respecto a los asesinatos de los personajes secundarios comienza a agudizarse gracias a ello tenemos momentos como el del títere humano que Freddy controla por medio de los tendones de pies y manos de su víctima o el del televisor con la mítica frase Welcome to Prime time, bitch! que también asientan las primeras bases del humor negro del personaje de Robert Englund que irá acentuándose a lo largo de las siguientes entregas hasta llegar a lo vergonzante en la sexta, y finalmente es de recibo mencionar el buen hacer como director de un Chuck Russell que entiende al 100% cómo debe extrapolarse el mundo onírico que vertebra la saga a a la pantalla ofreciendo una puesta en escena potente y con una atmósfera vívida y asfixiante. Como mencionamos esta tercera parte es la mejor secuela de la saga y aunque a día de hoy tiene algunos momentos bastante ridículos relacionados con los poderes que los jóvenes usan en sus sueños para enfrentarse a Freddy, mantiene magníficamente el tipo como cinta de terror exploit, políticamente incorrecta y brutalmente divertida.

Pesadilla en Elm Street 4: El Amo del Sueño (1988)
 
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Dirección: Renny Harlin
Guión: Brian Helgeland, William Kotzwinkle, Jim Wheat, Ken Wheat
Música: Graig Safan
Fotografía: Steven> Fierberg
Reparto: Robert Englund, Rodney Eastman, Danny Hassel, Andras Jones, Tuesday Knight, Toy Newkirtk, Lisa Wilcox
Duración: 97 minutos
Productora: New Line cinema
País: USA
Valoración:

 

La tercera entrega de Pesadilla en Elm Street recaudó lo mismo que las dos primeras cintas de la saga juntas, de modo que en New Line Cinema viendo los excelentes resultados decidieron seguir la misma tónica que en el film de Chuk Russell. En esta ocasión el guión fue considerablemente más manoseado que en anteriores secuelas y lo que en un momento escribió el Brian Helgeland (Mystic River, L.A. Confidential) fue retocado por el novelista William Kotzwinkle y unos hermanos Jim y Ken Wheat cuya autoría sobre el libreto no fue acreditada. Para la dirección de la película se recurrió a un desconocido director finés llamado Renny Harlin que años después se convertiría en uno más los mercenarios asalariados del Hollywood comercial de los 90. Pesadilla en Elm Street 4: El Amo de los Sueños retomaba a los personajes que sobrevivieron de la anterior cinta, Kristen (ahora interpretada por la actriz Thusday Knight, ante la negativa de Patricia Arquette para volver a retomar el papel) Joey, y Kincaid para ser utilizados como conexión con el siguiente grupo de jóvenes que se enfrentarán a Freddy, no sin eliminarlos por el camino antes de dar el protagonismo a estos últimos, y sobre todo al rol de Alice (Lisa Wilcox). Esta cuarta parte sigue siendo un potente producto, con un muy logrado y mórbido diseño de producción y unos efectos de maquillaje sencillamente brutales. El humor se acentúa, el salvajismo a la hora de que Freddy elimine a sus víctimas también (esos brazos de Debbie rotos con la pesa) y un puñado de pasajes como la “pizza de almas”, la cronenbergiana “chica insecto” (el remake de La Mosca a manos del director nacido en Ontario estaba reciente y aquí se deja notar su influencia) o la orgía física en la que se convierte el cuerpo de Freddy en el clímax final hacen que esta tercera secuela sea recordada con mucha admiración por los fans de la creación de Wes Craven.

Pesadilla en Elm Street 5: El Niño de los Sueños (1989)
 
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Dirección: Stephen Hopkins
Guión: Leslie Bohem, Graig Spector, John Skipp
Música: Jay Ferguson
Fotografía: Peter Levy
Reparto: Robert Englund, Lisa Wilcox, Erika Anderson, Kelly Jo Minter, Danny Hassel, Nick Mele, Whitby Hertford
Duración: 91 minutos
Productora: New Line Cinema
País: Estados Unidos
Valoración:

 

Aunque Pesadilla en Elm Street 4: El Amo de los Sueños funcionó a pleno rendimiento (los presupuestos de los films de la saga eran bastante modestos de modo que con poco que recaudaran en taquilla cubrían gastos) ya se notaba en ella cierto desgaste de la fórmula de Freddy asesinando a sus víctimas en sueños y siendo eliminado sólo cuando conseguían traerlo al mundo real para después quemarlo, enterrarlo, bendecirlo y demás variantes. Este síntoma de agotamiento narrativo se hizo patente en el guión de Pesadilla en Elm Street 5: El Niño de los Sueños, escrito de manera caótica por Leslie Bohem, Graig Spector y John Skipp y recurriendo a una excusa, más peregrina que nunca (eso si obviamos la meada flamigera canina de la anterior entrega) para devolver a la vida a Freddy, haciendo que su madre, Amanda Krueger, rememore el alumbramiento del “hijo de cien maniácos” y de esta manera volver a nacer. Este libreto insostenible, con buenos planteamientos con respecto a Freddy utilizando los sueños del hijo no nato de Alice (una Lisa Wilcox que volvía en esta ocasión como protagonista) es salvado in extremis por un Stephen Hopkins casi debutante que convierte el largometraje en un delirante cuento gótico, una pieza lisérgica que se mueve entre lo ridículo (el Baby Freddy, todo lo relacionado con Jacob) y lo sublime (la recreación de la violación de la madre de Freddy, con la genial presencia entre los agresores del mismo Robert Englund) con referencias a David Cronenberg (esa moto humana) o Ken Russell (las apariciones casi heréticas de la madre de Freddy con el hábito de monja) y homenajes al mundo del cómic presagiando el tipo de personajes que el sello Image crearía en sus inicios sólo tres años después) o al artista holandés M. C. Escher con esa réplica en imágenes que su obra Relatividad que se marca en el clímax final de la película. Aunque es una secuela comienza a perder coherencia con respecto a las anteriores y fue machacada por la crítica (aunque la prensa especializada nunca fue muy amiga de las aventuras de Freddy) un servidor le guarda especial aprecio gracias a su estética sobrecargada, a sus interpretaciones pasadas de rosca y a un Stephen Hopkins que demostró un talento visual epatante que se convertiría en una de sus señas de identidad como competente realizador al servicio de Hollywood.

Pesadilla Final: La Muerte de Freddy (1990)
 
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Dirección: Rachel Talalay
Guión: Rachel Talalay, Michael De Luca
Música: Brian May
Fotografía: Declan Quinn
Reparto: Robert Englund, Lisa Zane, Yaphet Kotto, Shon Greenblatt, Leslie Deane, Ricky Dean Logan, Breckin Meyer, Roseanne Barr, Tom Arnold, Johnny Depp
Duración: 90 minutos
Productora: New Lince Cinema
País: Estados Unidos
Valoración:

 

Tras seis años explotando la fórmula que ya mostraba, como previamente hemos comentado, claros signos de debilidad New Line Cinema decidió dar carpetazo a la saga con Pesadilla Final: La Muerte de Freddy que se estrenó en cines en el año 1991. En esta ocasión Robert Shaye no buscó un cineasta ajeno a su máquina de hacer dinero, sino que delegó responsablidades en Rachel Talalay que había ejercido labores de producción en todas las entregas de la franquicia, exceptuando la inmediatamente anterior. Con guión de la misma directora y del productor y puntual guionista (a él debemos el libreto de esa obra maestra incomprendida llamada En la Boca del Miedo, dirigida por John Carpenter) Michael De Luca y la imposición por parte de la productora de incluir una recta final rodada en el arcaico 3D de las gafas de cartón con cristales bicolor esta última entrega de la saga oficial de Pesadilla en Elm Street supuso el punto más bajo de toda la colección de largometrajes. Ver hoy día un producto como Freddy’s Dead: The Final Nightmare es experimentar una sesión continua de vergüenza ajena, parece como si Rachel Talalay o hubiera aprendido nada de cómo rodar cine o controlar un ritmo cinematográfico consistente habiendo sido productora de gran parte del resto de las cintas protagonizadas por Freddy Krueger. Aunque intenta incidir más en el pasado de Freddy y de seguir al pie de las letra las reglas establecidas por las anteriores secuelas el resultado es un engendro fílmico con muertes paupérrimamente ideadas y ejecutadas, efectos especiales y de de maquillaje vergonzosos (ahora resulta que unos espermatozoides gigantes con cabeza de calavera le dieron sus poderes a Freddy) y el Robert Englund más insoportable y estúpido jamás visto a la hora de dar vida a su contrapartida cinematográfica. Sin tansmitir nada de terror y entregándose a a un sentido del humor vergonzoso esta sexta película cae lo más bajo posible y no vuelve a levantar cabeza no sólo por errores garrafales como, por poner un ejemplo, ese final torpe y apresurado en el que el uso de las gafas 3D por parte de la guapa Lisa Zane le permite viajar a la mente de Freddy, sino sobre todo por el pasaje del videojuego que ofrece los que posiblemente sean los momentos más sonrojantes del cne de terror de los 90, verlo para creerlo. La cinta de Rachel Talalay supuso uno de los films que menos recaudó de la saga, por suerte New Line Cinema tomó nota y dejó a Freddy dormir el sueño de los justos, pero no mucho tiempo, no fuera a tener “pesadillas”.

La Nueva Pesadilla Pesadilla (1994)
 
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Dirección: Wes Craven
Guión: Wes Craven
Música: J. Peter Robinson
Fotografía: Mark Irwin
Reparto: Heather Langenkamp, Robert Englund, Miko Hughes, John Saxon, Matt Winston, Rob LaBelle, David Newsome, Wes Craven
Duración: 109 minutos
Productora: New Lince Cinema
País: Estados Unidos
Valoración:

 

Después del engendro que supuso Pesadilla Final: La Muerte de Freddy y justo cuando se cumplían diez años del estreno de la Pesadilla en Elm Street original New Line Cinema y Wes Craven llegaron a un acuerdo para traer por última vez a Freddy a la vida y despedirlo a lo grande a manos de su creador. Pero el autor de Bendición Mortal comentó al productor Robert Shaye que sólo resucitaría una vez más Krueger si podía contar algo diferente a lo que habían narrado las distintas secuelas de la saga. De manera harto inteligente Craven decidió embarcarse en el subgénero “cine dentro del cine” para con esta nueva entrega reflexionar por medio de la metareferencialidad sobre el impacto que causó el estreno del film primigenio y su éxito a nivel mundial en la vida de todos aquellos que estuvieron implicados en su gestación. Por eso La Nueva Pesadilla de Wes Craven tomaba como protagonistas a Heather Lagenkamp, Robert Englund, John Saxon o hasta a Wes Craven interpretándose a sí mismos iniciando el rodaje de una nueva película de Freddy Kruger para intentar que este permaneciera dentro de la misma y no invadiera el mundo real donde estaba acosando a Heather y a su hijo. Este inteligente planteamiento de guión que podía haber dado pie a que el cineasta americano rodara su “Craven 8 ½” da como resultado un vergonzoso producto que destruye un atractivo punto de partida para ofrecer una secuela más que no posee casi ninguna de las virtudes de de la primera Pesadilla en Elm Street y sí muchos de los defectos que arrastraban las secuelas de la misma. Con una Heather Lagenkamp cada vez más guapa, pero igual de mediocre parta la interpretación, y un insoportable Miko Hughes (el mítico y aterrador niño zombie de la adaptación cinematográfica de Cementerio de Animales, la novela de Stephen King) que para emular la voz de Freddy usa la del Patro Donald, este último clavo en el ataúd del asesino en serie más famoso de Sringwood sólo está un peldaño por encima de La Pesadilla Final: La Muerte de Freddy porque entre decisiones de guión abominables, los gritos insoportables del crío y momentos como el de la lengua gigante o los brazos, una vez más, a lo Mr Fantástico no hay por donde cogerla. Una despedida indigna para el personaje y uno de los puntos más bajos de la carrera de Wes Craven, que, eso sí, sólo dos años remontaría sustancialmente con la primera entrega de Scream, siempre que hablemos de recaudación y no de calidad.

Freddy vs. Jason (2003)
 
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Dirección: Ronny Yu
Guión: Damian Shannon, Mark Swift
Música: Graeme Revell
Fotografía: Fred Murphy
Reparto: Robert Englund, Ken Kirzinger, Jason Ritter, Monica Keena, Kelly Rowland, Odessa Munroe, Chris Marquette, Lochlyn Munro, Katharine Isabelle, Brendan Fletcher, Zack Ward, Kyle Labine
Duración: 95 minutos
Productora: New Line Cinema
País: Estados Unidos
Valoración:

 

En el plano final de Viernes 13 Parte 9: Jason Se Va al Infierno vemos la máscara de Jason ser arrastrada a las profundiades del averno por la garra de Freddy, de modo que la semilla de lo que una década después iba a ser Freddy vs. Jason ya estaba plantada y el fandom nunca dejó de esperar este enfrentamiento de colosos del cine de terror. En el año 2003 con un Ronny Yu en la dirección que había revitalizado por medio del humor negro y la socarronería la saga El Muñeco Diábolico (Child’s Play) con La Novia de Chucky, un guión escrito a cuatro manos por Damian Shannon, Mark Swift (autores posteriormente del libreto del inenerrable remake de Viernes 13 dirigido por Marcus Nispel) y un reparto de adolescentes atractivos encabezados por el inevitable Robert Englund y Ken Kirzinger el film se estrenó en carteleras de todo el mundo y fue un más que considerable éxito. Freddy vs. Jason es una mediocridad, una concesión a los sueños húmedos de los fans de unos personajes que se ven las caras en un film cuya única misión es emular todas las constantes de las secuelas de las dos franquicias (eludiendo el tono más oscuro y serio de los dos films que les dieron inicio) invadiendo la pantalla de desnudos, sangre, vísceras y dos iconos del cine de los ochenta intercambiando golpes con una estúpida excusa de guión, todo para que saciemos nuestro apetito de consumidores de cine trash asistiendo a una entretenida nadería que ofrece algunos momentos bien ejecutados (ese Freddy saliendo del lago con un enorme salto en slow motion antes de atacar a Jason) y otros que causan una vergüenza ajena difícilmente controlable (el momento pinball es una aberración cuya estupidez no está justificada ni en un producto tan descerebrado como este). Una obra paupérrima que aunque devolvió el tono bronco y crudo del cine de terror de los 80 tras unos 90 reblandecidos por, curiosamente, el Wes Craven de Scream, sólo merece la pena ser visionado por amantes de los dos personajes y de los placeres (muy) culpables.

Pesadilla en Elm Street: El Origen (2010)
 
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Dirección: Samuel Bayer
Guión: Eric Heisserer, Wesley Strick
Música: Steve Jablonsky
Fotografía: Jeff Cutter
Reparto: Jackie Earle Haley, Kyle Gallner, Rooney Mara, Katie Cassidy, Thomas Dekker, Kellan Lutz, Clancy Brown, Connie Britton, Lia D. Mortensen
Duración: 102 minutos
Productora: New Line Cinema
País: Estados Unidos
Valoración:

 

Amanecer de los Muertos, La Última Casa a la Izquierda, Las Colinas Tienen Ojos, La Niebla, todos estos clásicos del terror de los 70 y 80 tuvieron su secuela durante la pasada década, de modo que Pesadilla en Elm Street no iba a ser menos. Esta vez New Line Cinema se asoció con la productora Platinum Dunes, propiedad del cineasta Michael Bay que ya había revisado films como La Matanza de Texas o Amitiyville, para sacar adelante un reinicio de la saga. El director elegido fue Samuel Bayer, inexperto en el mundo del cine pero respetado profesional en el del videoclip habiendo rodado material para grupos como Iron Maiden, Metallica, Nirvana o Marilyn Manson y los guionistas que revisarían el libreto de Wes Craven para la primera entrega de 1984 fueron Eric Heisserer y Wesley Strick. En la difícil tarea de ocupar el lugar de Robert Englund para dar vida a Freddy se eligió a Jackie Earle Haley que por aquel entonces había llamado la atención con sus trabajos en Little Children de Todd Field o dando vida a Rosrschach en la adaptación que Zack Snyder realizó de Watchmen y a él le siguieron el típico grupo de adolescentes (entre los que destaca una Rooney Mara que siempre ha renegado de su participación en el film) alternado con los veteranos (Clancey Brown, Connie Britton) que interpretarían a sus padres. Aunque este remake no fue bien recibido se muestra como una revisión interesante del clásico de Craven, contiene un potente look visual, el guión aunque simple trata de jugar con nuevas ideas (el concepto de los microsueños da mucho juego) y por fin se decide a confirmar aquello que todos sabíamos, aunque no queríamos admitir, y que el director de La Cosa del Pantano no pudo incluir de manera explícita en el film original, el carácter pedófilo de Freddy. Jackie Earl Haley hereda con convicción el rol de Robert Englund, aunque evidentemente no lo supera, la cinta se ve con agrado, contiene algunos momentos sangrientos bien ejecutados y respeta el material de partida en el que se basa sin copiarlo descaradamente. Aunque no es una obra muy destacable este remake de las aventuras de Freddy es un nada desdeñable largometraje de entretenimiento tan macabro como ligero y merece la pena más que las dos entregas finales de la saga original.

Freddy Krueger, pesadillas en el noveno arte

La vida editorial de Freddy Krueger en el noveno arte es tan extensa como la cinematográfica. Su primera y breve incursión en el arte secuencial fue en Marvel con el magazine en blanco y negro Freddy Krueger’s A Nightmare on Elm Street, con un arco titulado Dreamstalker escrito por Steve Gerber e ilustrado Rich Buckler, que sólo duró dos entregas, parece ser que por quejas por su violencia y su supuesta inadecuada presencia en los kioskos junto a cómics para todos los públicos. En 1991 Innovation Publishing consiguió los derechos del personaje creado por Wes Craven y publicó tres series protagonizadas por el mismo. Nightmares On Elm Street, que reunía a varios personajes de las distintas sagas cinematográficas para luchar contra Freddy, la adaptación de la inefable Freddy’s Dead: The Final Nightmare (con páginas en 3D y gafas incluidas, como no podía ser menos) y A Nightmare On Elm Street: The Beginning que narraba el génesis del “hijo de cien maníacos” fueron los trabajos con los que esta editorial explotó la licencia que le permitía publicar las correrías oníricas de Freddy. Un años después fue la británica Trident Cómics la destinataria de los derechos de Krueger pero en vez de realizar material de producción propia sólo decidieron explotar las obras previas antes mencionadas reeditándolas con algo de material añadido.

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Después de trece años de silencio en las viñetas Freddy volvió a lo grande cuando la editorial independiente Avatar Press se alió con la recién estrenada división en cómics de la productora New Line Cinema bautizada como House of Horrors. Esta dupla publicó un one shot titulado A Nightmare on Elm Street Special y una miniserie de tres entregas conocida como A Nightmare on Elm Street: Paranoid, ambos trabajos escritos por Brian Pulido y este último arco en concreto ilustrado por el dibujante español Juanjo Ryp. Sólo un año después, en 2006, una Wildstorm de Jim Lee que todavía no había sido absorbida por DC Comics editó una serie de ocho entregas sobre Pesadilla en Elm Street escrita por Chuck Dixon, dibujada por Kevin West y Joel Gomez y que es el único material sobre Freddy en solitario publicado en papel que ha visto la luz en nuestro país, de ahí que haya sido el elegido por el que aquí suscribe para ser comentado en la reseña que viene a continuación. Aunque por úlitmo debemos mencionar que el asesino del guante con afiladas cuchillas volvió con dos nuevas aventuras en dos crossover que Wildstorm compartió con Dynamite Enterainment, una adaptación de Freddy vs. Jason y otra miniserie en la que estos dos también tenían que verse las caras con el Ash de la saga Evil Dead ideada por Sam Raimi.

Pesadilla en Elm Street, de Chuck Dixon, Kevin West y Joel Gomez

 
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Guión: Chuck Dixon
Dibujo: Kevin West, Joel Gomez
Edición España: Planeta DeAgostini (2008)
Contiene: A Nightmare in Elm Street (Wildstorm Comics 2006)
Formato: Dos tomos rústica de 96 páginas
Precio: 9,95€

 

Cuando los derechos de Pesadilla en Elm Street en general y de Freddy Krueger en particular llegaron en 2006 a la editorial Wildstorm Jim Lee y su equipo de colaboradores se pusieron manos a la obra para publicar una serie en la que el personaje de Wes Craven pudiera volver a sembrar el pánico en el mundo onírico de sus jóvenes víctimas. Para la ardua tarea de sacar adelante esta nueva serie regular el dibujante de Batman: Silencio o Superman: Por el Mañana recurrió a un clásico, que rara vez falla, cuando se trata de llevar una franquicia cinematográfica al arte secuencial, solicitar los servicios de un guionista cuya veteranía y profesionalidad le permita abordar todo tipo de proyectos sin importar el pelaje o la naturaleza de los mismos. Chuck Dixon, autor que ha ofrecido su oficio a personajes como Batman, Conan o Punisher, fue el elegido para escribir A Nightmare on Elm Street y su labor se extendería a lo largo de los escasos ocho números que duró la colección antes de ser prematuramente cancelada. Para el apartado artístico se contrató principalmente a Kevin West (Gen 13, Blue Beetle) y a Joel Gomez (The Darkness, Witchblade) para un solo número autoconclusivo. El resultado no es nada del otro mundo, un producto menor que sale adelante gracias a la fidelidad que los tres autores mantienen hacia el material de partida en el que basan siguiendo todas las constantes estéticas, granguiñolescas y exageradas de las secuelas de la franquicia cinematográfica, sin arriesgar demasiado en el proceso y añadiendo las consensuadas dosis de humor negro, desnudos y sangre que toda historia protagonizada por Freddy solicita.

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La colección como hemos mencionado consta de ocho números y estos se dividen en cuatro arcos, dos de tres entregas y otros dos de una. El primero está protagonizado por dos hermanos, Brad y Jade, que acaban de mudarse con su padre a Springwood la ciudad donde Freddy Krueger comete habitualmente sus crímenes. Desde la misma llegada de los dos chicos a la zona las pesadillas en las que un misterioso hombre con sombrero, jersey de rayas, rostro deformado y garra con cuchillas en su mano derecha comenzarán a acosarlos. La tónica de este arco en tres partes sigue la de cualquier relato protagonizado por Freddy, los adolescentes comienzan a compartir el mismo tipo de sueños y cuando varios de sus allegados mueren mientras duermen comienzan a descubrir las técnicas que pueden utilizar soñando para defenderse de los ataques de Freddy usando a su favor las señas de identidad hiperbolizadas que definen su personalidad en la realidad. El siguiente es un número unitario (un tanto insulso) en el que Freddy se enfrenta, quedando en ridículo, con Lacey, la niña que soñaba con él en las entregas anteriores por encontrarse en coma profundo. En la siguiente historia, ya incluida en el segundo tomo recopilatorio de Planeta, los protagonistas son un grupo de compañeros de instituto que al verse en la recurrente situación de ser amenazados por Freddy en sus ensoñaciones deciden realizar un ritual para invocar a Nanuaquez, una deidad azteca que se efrentará con el personaje que en cine interpretó Robert Englund. El último arco de un número y que cierra la colección está protagonizado por el empleado de una hamburguesería con problemas de sueño que comienza soñar con ya sabéis quien.

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Chuck Dixon expone sus tablas como autor y al igual que hicieron Jimmy Palmiotti y Justin Gray en Las Colinas Tienen Ojos: El Comienzo o Dan Abnett y Andy Lanning en La Matanza de Texas demuestra que es capaz de adaptarse a cualquier historia que le propongan apelando a un carácter mimético y adaptativo para quitarse el sombrero. El autor de Batman vs. Predator III: Lazos de Sangre se muestra como un ducho conocedor de los entresijos del microcosmos diabólico y surrealista en el que se mueve Freddy krueger tomando tanto las virtudes (la versatilidad con respecto a los terrenos oníricos en los que se moverán los personajes, la presencia amenazante de Krueger) como los defectos (sueños exagerados como el del videojuego que se pasan de rosca) para ser brutalmente fiel a las secuelas cinematográficas que dieron fama a la franquicia y convirtieron al personaje ideado por Wes Craven en un icono del cine de terror y el humor negro más macabro. La solidez del guión no es precisamente su fuerte, se nota caótico y de ritmo sincopado, pero es que hasta en ese sentido es fiel a muchos de los films que sirven como base a esta serie de ocho numeros y en ese insano discurrir y tednencia a la exgaeración es donde Dixon da lo mejor de sí mismo como con esa aparición de Nanaquez que da un tono superheróico al tercer arco o ese desbarre descerebrado en el último número de la serie en la que la vísceras, el sadismo y las referencias a Pesadilla en Elms Street 4: El Amo de los Sueños (esa hamburguesa con la cara de Freddy que homenajea a la famosa pizza de almas) incitan al guionista a tirar la casa por la ventana en ir en modo kamikaze a despedirse con un final brutal y nada esperanzador.

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Kevin West no es ningún virtuoso de los lápices, su estilo es demasiado deudor de la Image de los primeros noventa de modo que su trazo no es el más adecuado para un producto como Pesadilla en Elm Street. Pero después del primer número del arco que da inicio a la colección se va a adaptando a lo que Chuck Dixon trata de exponer con su tratamiento de la historia y se deja llevar, al igual que aquel, por el exceso que requiere el trabajo. En el tercer arco ya se le nota a gusto con el mundo de Freddy y no sólo consigue perfilar mejor el diseño de los personajes, incluido el protagonista, también va cogiendo rodaje a la hora de exponer con convencimiento los sueños de las víctimas de Krueger. Joel Gómez sólo interviene en un número, el ya mencionado en el que Freddy se enfrenta a la pequeña Lacey. Enn términos generales su labor es menos acertada que la de Kevin West y más inadecuadamente simplista, pero también es cierto que sabe usar con más convencimiento y exageración el tono alocado que destila el guión de Dixon y que, una vez más, remite a films de la franquicia en fotogramas como esa enorme cabeza que nos retrotrae a la serpiente gigantesca en la que se convertía Freddy para devorar en sueños al personaje de Kristen interpretado por Patricia Arquette en Pesadilla en Elm Street 3: Los Guerreros del Sueño. De todas formas la labor de Gomez es puntual y es West el que saca adelante prácticamente toda la serie sin llamar mucho la atención pero encarrilando su labor con bastante profesionalidad.

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Por desgracia esta colección de Pesadilla en Elm Street editada por Wildstorm y recopilada por Planeta DeAgostini no es el mejor material en cómic protagonizado por Freddy Kruger, por eso mismo las ventas no respondieron adecuadamente y fue cancelada al octavo número, pero saciará el apetito de los fans de la franquicia cinematográfica del personaje nacido de la mente del director de Almas Condenadas (My Soul to Take) o Amiga Mortal y sobre todo de los de aquellos que disfrutaban de la misma aunque entrega a entrega se iba volviendo más disparatada, al igual que su sádico protagonista. Que esta entrada sirva no sólo para dar a conocer las aventuras en arte secuencial del “hijo de cien maníacos” sino también de una serie de películas que en su mayoría de entregas merece mucho la pena y ha envejecido magníficamente bien mostrando un lado visceral, gamberro y políticamente incorrecto que a día de hoy pocos films de terror consiguen transmitir. Pero que a nadie se le olvide que todo nació en 1984 gracias a una modesta cinta independiente escrita y dirigida por Wes Craven con la que este revolucionó el género afirmándonos que cuando el “el hombre del saco” viene a por nosotros ni en la zona más intima de nuestra psique estamos a salvo. Un producto que salvó a New Line Cinema de la ruina y que marcó a fuego en la mente de millones de espectadores la imagen de aquel asesino en serie que hacía chirriar su guante con afiladas cuchillas antes de venir a arrebatarnos la vida en nuestros propios sueños.

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Juan Luis DazabillyboyMikiDayKnightIgverni Recent comment authors
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frankbanner49
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no me lo he leido aún,asi que no sé si ha sido comentado,a-hem…
al parecer,una chica en las redes sociales comentó que le molaria ver a kevin bacon como freddie kruger,y este recogió el guante y contestó que la idea no le parecia mal en absoluto.
que,en realidad,no significa nada,pero bueno,ahí lo dejo…
a mí me daria igual.aunque le tengo mucho cariño a robert englund por su trabajo de todos estos años.
y el placer culpable del dia es para: FRANKBANNER.
freddie vs jason me divirtió mucho.
hala,dicho queda,pedradas a mí… 🙂

Dreadstar_TFE
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Dreadstar_TFE

Es que Kevin Bacon posee una de las voces más acojonantes que se puedan escuchar en una pantalla grande de cine… el tipo da miedo sólo con su voz cuando se lo propone.

Si Freddie Vs Jason te divirtió, es que se trata de tu placer culpable de esta semana.

🙂

Miki
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Miki

Yo fui a ver Freddy vs Jason y me reí un montón, es una peli divertida que no se toma muy en serio ni a sí misma, ni a los personajes, ni al género. O sea, que de placer culpable nada.

billyboy
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billyboy

A mi tambien me guso,me parecio una pelicula divertida y disfrutable con un combate brutal entre los dos personajes centrales lleno de litros de sangre y desmembramientos.

frankbanner49
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yo es que recomendaria programa doble con la novia de chucky (no por casualidad,ambas fueron dirigidas por el mismo tipo:ronnie yu).ambas peliculas me parecen tan disfrutables en el sentido de lo desprejuiciadas que se muestran con respecto a su propio legado que me parecen divertidisimas.
la cuestión es que freddie vs jason dió pasta.fué un exito,de hecho.es raro que no continuasen con una secuela.si hasta wildstorm puso a rodar una serie de comics de freddie vs jason vs ash(por cierto,¿que tal?¿alguno la habeis leido?).
VIERNÉS 13,por cierto,si tiene reboot en marcha,creo haber leido por ahí.

Sergio Robla
Admin

Anda, ¿En la boca del miedo es una película incomprendida? Creo que todos los que conozco estamos de acuerdo en lo maravillosa que es.

Lo de Rachel Talalay lo reconozco, es su primer trabajo de dirección y se nota. Por suerte después ha mejorado mucho, y está haciendo un trabajo fantástico en TV.

Igverni
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En la boca del miedo fue un fracaso de taquilla en su día, por eso supongo que sí fue incomprendida por el público de la época. Aunque esto no es nada nuevo para Carpenter, dado que la mayoría de sus películas fracasaron en su estreno y hasta que no ha pasado el tiempo no han sido consideradas pelis de culto.
Coincido que es un peliculón de primer orden, y la mejor aproximación al universo de Lovecraft que yo he visto en pantalla grande. De hecho volví a verla ¿el año pasado? y mantiene intacto todo su atractivo y carisma, con un Sam Neill excelente.

New_Rodro
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New_Rodro

Eres demasiado benévolo con la segunda, con la quinta y con el remake. En cambio “La nueva pesadilla”, aunque fallida, tiene más chicha de la que parece y merece rescatarse por su intento de hacer algo distinto con el personaje y la saga en sí. Y el cachondeo y la gran cantidad de guiños para los fans a la trayectoria de ambas sagas que tiene “Freddy vs Jason” la hacen muy disfrutable (lo de dar miedo ya si eso lo dejamos para otro dia).

Por cierto, está muy cogido con pinzas, pero lo que narra este vídeo comparando la tercera parte con X-Men es bastante curioso 😉

https://m.youtube.com/watch?v=oK4peD44lU8

Igverni
Lector

Muchas gracias por el repaso, Juan Luis.

Recuerdo como me gustaban en su día las pelis de Freddy, aunque la 2ª sea efectivamente la más floja. Son pelis plagadas de momentazos increibles, como la escena de “La Mosca” de la 4ª, que tan bien recuerdas.

No vi nada de lo que vino después de “La muerte de Freddy”, se notaba el intento de exprimir la gallina, y casi prefiero no volver a revisitarlas, creo que probablemente no habrán envejecido demasiado bien.

Saludos!!

Dreadstar_TFE
Lector
Dreadstar_TFE

A mi sólo me gusta la primera película de esta saga… y la última, que creo que está muy bien hecha, con un guión muy inteligente, que hace que te mueras de miedo en algunas escenas, si bien el conjunto final no alcanza grandes cotas como en la primera.

¿Todas las demás? Bueno, la segunda es bazofia de la buena, pero yo diría que la tercera me cae simpática y las restantes tenían ideas interesantes y puestas en escena logradas y efectivas.

Lo peor, a mi juicio, de todas estas películas es lo que más le gusta a la gente: que Freddie fuera más y más chistoso cada vez. Con el humor se traga uno mejor toda situación inverosímil que nos pongan en pantalla, pero para mi fue el gran defecto que fue diluyendo el terror de forma progresiva.

Ver a aquella actriz, sustituyendo a Patricia Arquette en la cuarta parte y cuyo nombre he olvidado y que no voy ni a molestarme en buscar en internet, entrenándose con nunchakus, de buenas a primeras, porque su novio sabía utilizarlos… bueno, sobran las palabras.

Todo se convirtió en un gran circo. El circo del dólar, que hacía que hubiera una nueva pesadilla en Elm Street casi cada año, sin pensar muy bien en lo que se hacía, sin analizar de manera profunda si aquello servía para algo o no.

En el artículo ha faltado hablar en profundidad de la serie de televisión, que hacía gala de las mismas virtudes y defectos de las películas. Buenos planteamientos, demasiado humor, serie irregular en su conjunto.

Recuerdo leer algún cómic, que creo editó Planeta allá a principios de los 90 (creo que fue Planeta) en blanco y negro, pero como no me gustó, lo regalé o lo vendí…. siendo mi única lectura del bueno de Freddie.

Con el corazón en el puño yo sólo salvaría la primera película, todo lo demás, sobra un poquito, aunque creo que son un buen ejemplo de cómo no se debe llevar a cabo una saga cinematográfica y merecería ser estudiados en facultades de cine.

El dólar imponiéndose a la creatividad y el sentido común, podría llamarse.

DayKnight
Lector
DayKnight

Excelente artículo, Juan Luis! Lo suscribo casi completamente. Sólo una cosilla: Ken Kirzinger no interpretó a Jason en la octava parte de Viernes 13 (fue Kane Hodder), sino que es asesinado por éste en la escena del bar. Saludos y gracias por el trabajo!