Código fuente, solvente thriller ci-fi

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SOURCE CODE (EE.UU., Thriller/Ciencia ficción/ 93 minutos).
Dirección:
Duncan Jones.
Guión: Ben Ripley.
Reparto: Jake Gyllenhaal, Michelle Monaghan, Vera Farmiga, Jeffrey Wright.
Música: Chris Bacon.

 

Valoración.

Sinopsis oficial. El capitán Colter Stevens, héroe de la guerra de Irak, es enviado a través del tiempo, durante 8 minutos, para intentar evitar que estalle una bomba alojada en un tren con dirección a Chicago. Se despierta de un sobresalto en el interior de un tren. Aunque todos los demás pasajeros parecen conocerlo, él no tiene absolutamente ninguna idea de dónde está, ni incluso quién es. Tendrá varias oportunidades para evitar el desastre, mientras descubre la importancia de su misión. [Más información en la web oficial de la película].

Crítica. Cuando en el año 2009 Duncan Jones asombró a casi todo el mundo con Moon, su debut en el largo, algunos vimos la opera prima de un director (y responsable de la historia) enormemente prometedor, capaz de desarrollar un drama de ciencia ficción tremendamente personal con unos medios considerablemente limitados, y que destacaba ante todo por tres aspectos: el estilo de una puesta en escena casi teatral que sacaba máximo partido del espacio escénico; la sobriedad y el clasicismo propios de quien rinde buen homenaje a clásicos de la categoría de Solaris, Alien o 2001: Una odisea en el espacio sin tomar su nombre en vano (unas cintas que también participaban de esa puesta en escena de la que hablábamos antes); y su capacidad para acudir desde el género al subtexto existencialista de forma solvente. Sin embargo, personalmente observé también importantes carencias en esta primera película de Jones: su incapacidad para detener la sobreactuación masiva de un Sam Rockwell algo abrumado por tener que llevar el peso de todo un one man show de hora y media; el ritmo irregular que imprimió al metraje; y la falta de originalidad de una propuesta que sólo resultaba novedosa por revitalizar el clasicismo (lo cual no es una carencia, cierto, sino una mera observación frente a quienes quisieron ver en el hijo de David Bowie a todo un Colón cinematográfico).

Sea como fuere, las características de ese primer trabajo lo convirtieron en la elección idónea para dirigir esta Código fuente que, tras estrenarse a primeros de mes en Estados Unidos y conseguir excelentes críticas, ha llegado a las pantallas españolas este mismo fin de semana. ¿Por qué Jones suponía una elección idónea? Pues, en principio, por las enormes similitudes sobre el papel de Código fuente con Moon: ciencia ficción de base clásica (física cuántica, paradojas “espaciotemporales”), un reparto reducido al mínimo (Gyllenhaal como protagonista omnipresente, tres secundarios de relevancia y el resto extras necesarios), la importancia capital de tres únicos espacios cinematográficos (un tren, un centro de investigación), y la necesidad de ofrecer al público la mezcla de esos ingredientes con una narratividad competente, alejada de los efectismos, pero que le sacara jugo a los 32 millones de presupuesto (que se reparten entre el elenco, los exteriores y unos cuantos efectos visuales).


Gyllenhaal (convincente como héroe), y Monaghan (que apenas llega a mujer florero)

¿Qué tal el resultado? Pues solvente y digno (que ya es mucho decir hoy en día)… pero poco más. Por un lado, nos encontramos ante un filme técnicamente intachable, rodado de forma correcta sin veleidades pretendidamente autorales, pero que tampoco destaca especialmente por ninguna solución formal que lo haga destacar; como si el presupuesto, en lugar de incentivar a Jones, lo único que hubiera conseguido es que no tuviera que devanarse los sesos para superar las limitaciones de producción. Música incidental con apenas un tema emocionalmente sugerente, fotografía naturalista, planos y encuadres sin sofisticaciones, etc. Protagonista absoluto: la trama y sus recovecos. ¿Problema? Que es corriente y moliente a más no poder y, peor aún, que está totalmente destripada. Cualquiera que haya visto el tráiler, ya sabe de lo que va la película. Cualquiera que haya consumido un mínimo de ficción sobre paradojas espaciotemporales sabe exactamente lo que va a pasar y cómo va a terminar. Cualquiera que haya visto Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993) apenas se sorprenderá con el virtuosismo de rodar un bucle temporal y, más aún, sabrá que ese recurso argumental es perfecto para una comedia de corte “capriano” pero tremendamente invalidante para un thriller porque, sencillamente, sin riesgo no hay tensión; y no puede haber riesgo cuando las oportunidades para resolver un entuerto son (de facto) casi ilimitadas. Y, finalmente y por último, cualquiera que preste un mínimo de atención se dará cuenta de las tremendas imperfecciones de un guión que busca ser reloj suizo y se queda en mero Casio baratito…

Aviso de Spoiler

Básicamente, dos: la primera consiste en que en la película los personajes de Wright y Farmiga instan constantemente a Gyllenhaal a registrar a todo pasajero que se encuentre en el tren. Totalmente desquiciado porque, si saben que el terrorista está preparando otro ataque, tiene que haber sobrevivido a la explosión, y si sobrevive a la explosión es porque se baja del tren.

La segunda es aún peor: por algún motivo que se me escapa suponen que el dispositivo ha sido ubicado en el tren por alguien que se ha bajado en los ocho minutos anteriores a la detonación. El terrorista podría haber colocado la bomba mucho antes. Podría tener un cómplice que la detonara. Podría estar viendo el cruce de los trenes con prismáticos.



Farmiga (arrolladora como auténtica coprotagonista) y Wright (muy carismático), verdaderos robaplanos

Dicho lo cual, ¿significa esto que Código fuente es una mala película? No, en absoluto. Entretiene sin avergonzar –que no es poco– y, pese a la reiteración, Jones consigue un ritmo narrativo muy equilibrado, sin puntos muertos, y siempre fluido y dosificado. Sin embargo, la recepción crítica generalizada me ha parecido algo exagerada porque estamos ante una película que parece más un proyecto alimenticio que otra cosa (de hecho el director no ha intervenido esta vez en el guión) y también porque dista mucho de ser argumentalmente brillante: parte de un buen supuesto pero no lo desarrolla, crea las reglas adecuadas pero no juega apenas nada con ellas, y falla a la hora de crear genuina tensión en el espectador. No todos los días se puede pedir un Primer (Shane Carruth, 2004) porque películas así son comercialmente suicidas; pero si algo está claro es que a esta Código fuente lo que le ha faltado es que Jones aceptara el envite y se prestara a pasárselo bien mareando un poco más a un respetable capaz de seguir –e incluso de anticipar– en todo momento la trayectoria de la bola.

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Pratts
Pratts
17 abril, 2011 4:06

Tengo que verla entonces…

Carlos
17 abril, 2011 8:28

Yo vi la película en V.O. en la Mostra de cine de Valencia, y comentaría algo sobre tus spoilers (si me funciona el botoncito). Si no me sale, por favor, eliminar el comentario o modificarmelo para que salga el spoiler.

Aviso de Spoiler

Sobre tu primera cuestión, es cierto que deben saber que el terrorista bajará del tren, pero podemos suponer que habría mucha gente que subiese y bajase del tren, pese a que en la pelicula haya alguien en particular que lo haga y en quien se fije la cámara. Y sí, lo hubiera podido hacer antes de esos 8 minutos, con lo cual toda investigación sería inútil. Y creo que te equivocas cuando dices que ellos suponen que el dispositivo ha sido instalado en los 8 minutos anteriores. No ha sido así, o no lo vi así. Cuando el prota “despierta” en el tren, la bomba ya estaba. Sólo dispone de 8 minutos para averiguar dónde estaba, con el fin de identificar al autor, y encontrar pistas para evitar la segunda bomba. Efectivamente, podria tener un cómplice, o se podriá haber bajado mucho antes (que sería lo normal), explosionarla a distancia, etc.

Tal como dices, la película entretiene y poco más. Es previsible, tanto por conocer sobradamente Atrapado en el tiempo como por otra película estrenada en el momento y que yo vi de niño, llamada 12:01 Testigo del tiempo, que equivale a la de Murray pero en plan ciencia-ficción y que recomiendo.

Carlos
17 abril, 2011 12:48

Tienes razón, José. La conclusión que hay que sacar es que es una pelicula correcta y que es muy complicado hacer algo original con los saltos de tiempo repetitivos, porque al final siempre sucede lo previsto.

Maesemediarock
Maesemediarock
17 abril, 2011 13:08

Es una peli muy correcta de ciencia ficción, que lo poco que dura te mantiene interesado en todo momento, los actores cumplen y las cuestiones quedan más o menos claras, y un mensaje de que en esta vida hagas lo que hagas tienes que aporvechar el tiempo en las cosas importantes….
 
Este director es el favorito para la nueva peli de Lobezno, ojala la haga.

Alex Cruz
17 abril, 2011 15:37

pues yo pienso que me la como doblabla mientras vere esta pelicula, no se ustedes.

zape
Lector
17 abril, 2011 17:15

Debo ser de los casi. Moon ni me dijo nada ni nada de nada. Tediosa y pobre en todo pese a cierta dignidad b que la rescataban en comandita con una óptica por lo menos adulta sobre el género. Un caso calro de “en el pais de los ciegos..”. Eso si, me extraña que no cites el film al cual se lo roba todo, todito: Naves misteriosas, joyita setentera de Douglas Trumbull en clave ecológico-psicótica con un Bruce Dern archigenial y uno robotitos impagables.

El hermano Vudú
El hermano Vudú
Lector
17 abril, 2011 21:50

Tengo ganas de ver esta pelicula. yo recomendaria como peli curiosa de viajes en el tiempo hecha con 4 duros a los cronocrimenes, gran pelicula española.
UN ABRAZO

Merrick
Lector
17 abril, 2011 22:52

Bufff, para mí pinchazo total. El concepto en sí me parece interesante, y es una buena oportunidad para un guionista para estrujarse los sesos, lo que al menos hace que sea curiosa y muy entretenida.Pero a mí me cabrea mucho que las pelis de CF no sean fieles a sus propias premisas. La premisa te la puedes tragar o no, pero una vez establecida hay que ser coherente con ella. En este caso, todo lo que hace el protagonista no puede proceder del sitio del que se supone que procede (por ejemplo,

Aviso de Spoiler

¿cómo puede saber lo que hay fuera del tren? ¿Cómo puede ver una bomba en la trampilla del baño si el profesor no la vio? ¿No se supone que sólo ve sus últimos 8 minutos de memoria?

).

Huckleberry
Huckleberry
18 abril, 2011 0:05

Me pasó con Moon lo mismo que a tí, Jose: bien, pero tampoco wow. Eso sí, me encantó la estética y el ritmo clásico. Esta me da curiosidad, pero me atrae mucho menos. La veré, supongo, pero sin prisas.
 
De todos modos, por seguir con el tema de la ciencia ficción, la semana pasada vi Nunca me abandones de Romaneck, que a pesar de su título horrible me pareció un peliculón. Distopia desgranada a ritmo lento, con foto preciosista y contada con mucho tacto. Recomendada 🙂

Dick Dastardly
Dick Dastardly
18 abril, 2011 1:11

No entiendo esa manía que tienen algunos salvar a toda costa los tordos infumables de superheroes, invasiones del espacio y magos adolescentes con gafas de pasta y cada vez que alguien hace una peli de autentica “ci-fi” inteligente como Origen, Moon, Gattaca o la presente Codigo Fuente se empeñan en sacarle punta hasta el más mínimo, irrelevante y estupido detalle… Y no lo digo por nadie en concreto, pero simplemente me da la sensación de que cuanto mejor es la película más caña le metéis y sois excesivamente indulgentes con las mierdas de consumo rápido.

Clavos
Clavos
Lector
18 abril, 2011 12:01

Bueno, pues al cine no iré a verla, pero en algún momento me la tragaré, como buen devora-toda-la-cifi que soy. Por cierto, que a mí me recuerda un poco a Déjà Vu, aquella peli de Tony Scott con Denzel Washington en la que manipulaban el tiempo para detener el ataque terrista a un ferry…

nachof
nachof
Lector
18 abril, 2011 14:03

A mí el mayor bluff con muchísima diferencia fue el final. No sé cuánto tiempo duró, pero algo me dice que serían 8 minutos, así que para mi gusto le sobran esos 8 minutos. Cualquiera que la haya visto sabrá de lo que hablo.
 
Y de tus spoilers, el primero no lo acabo de ver y tú mismo te contradices al dar una posible solución en tu segundo spoiler.

Aviso de Spoiler

Es muy raro que el terrorista se suicide, pero también la bomba podría haber explotado antes de tiempo. Si aceptas la hipótesis de que el terrorista quería que explotara cuando pasa el otro tren, o hay otro terrorista que es el que controla y se la ha jugado al que ha puesto la bomba o se ha bajado del tren en la parada anterior para verle circular y explotar en el sitio correcto. Películas en que el que manda se la juega a otro hay a porrillo, así que esa hipótesis no sería tan descabellada. Y si hay otro terrorista, tu segundo spoiler también se resuelve.
 
Lo que es infumable, como he dicho en abierto, es el final, que no se sostiene por ningún lado. Al margen de la sobredosis de edulcorante que casi me hace vomitar, toda la película se ha sostenido en que no hay ningún viaje en el tiempo y por tanto, no hay ningún problema con el recurrente asunto de alterar el futuro por haber alterado el pasado. Todo lo que pasa en el tren en esos 8 minutos, todas las veces que sucede solo pasa en ese momento: no se puede salvar a nadie, ni detener a nadie, ni conseguir que la bomba no explote, ni nada de nada. Todo eso ya ha pasado. Solo se puede recoger información para evitar que se pongan más bombas. Así que de repente que todo se cambie, que el personaje de Gyllenhaal exista de nuevo, no hay quien se lo trague. Ahora resulta que vamos a tener múltiples Gyllenhaales cada vez que a su trozo de la cápsula lo pongan en acción. VAMOS HOMBRE…
 
¿Se nota que salí muy, muy cabreado del cine?

 
Saludos a todos.

Dick Dastardly
Dick Dastardly
18 abril, 2011 14:42

José, ya he dicho que no iba en concreto por nadie ni por la crítica en sí, sino en general por los debates y polémicas que a menudo suelen generar películas como ésta y las que citaba, que arriesgan conceptualmente, pero que con el tiempo acaban por ganar enteros (como creo que esta lo hará…) pese a sus posibles defectillos y que me parecen mil veces más estimables que de las cada vez más previsibles supreproducciones por bien hechas que estén. Tanto esta película como Moon está llena de referencias a un cine “fantástico” que por desgracia ya no se hace y que es la verdadera esencia del género (los que tengais algunos años y leyerais en Fantastic Magazine ya sabeís a que me refiero…)
En cuanto al final:

Aviso de Spoiler

En efecto como comentas las teorías sobre universos paralelos podrían justificar científicamente de sobras el final y por si fuera poco habría también que ver la cuestión desde el punto de vista metafísico, ya que la percepción del mundo es individual y está en nuestra cabeza y el personaje pide 8 minutos no para arreglar el mundo sino para arreglar su vida y morir en paz y sorprendentemente al reequilibrar su “karma” recibe una segunda oportunidad “reencarnandose” en una nueva vida

Dicker
Dicker
Lector
18 abril, 2011 23:28

Oye, pues acabo de venir de verla, y me ha parecido una peli muy “bonita”.
 
Le podría sacar algunas pegas, pero es que ese final me parece tan bobo, tan ñoño, que me ha encantado.
Me ha gustado más que Moon, que me pareció una buena peli pero larga de metraje, la idea no se si daba para tanto, en cambio estos 86 minutos…pues me han dejado buen sabor de boca.
 

Caladan
Caladan
19 abril, 2011 0:21

Pues a mi Moon me pareció entretenidísima. Claro que los términos “entretenido” o “interesante” son muy relativos. Los efectos especiales o la acción sin más, a mi me aburren hasta el desespero. Pero la cinta de Dunca Jones me atrapó de una manera hipnótica, me fascinaron los detalles y las sutiles diferencias de un mismo personaje. El final es de una desoladora belleza. Que me dejara pegado a la butaca supongo que quiere decir que me gustó. 

Matalascañas
22 abril, 2011 14:35

A pesar de las buenas ideas que tiene aquí y allá, me parece una película mediocre.
 

Aviso de Spoiler

El planteamiento no tiene sentido o lo he entendido mal. ¿Conectar el cerebro de un soldado al borde de la muerte con los recuerdos de uno de los pasajeros que murió en el tren para localizar al terrorista y la bomba? Espera, ¿cómo? El tipo solo tendría en su memoria lo que VIO con sus propios ojos. ¿Cómo puede tener en la memoria la MATRÍCULA de la furgoneta? Ya con el final en el que ha acabado en una realidad alternativa acabamos en el sinsentido absoluto.
La intriga de la trama, sobre por qué está ahí encerrado y todo eso, se limita a esta tonta estructura: él pregunta  qué está pasando y ellos se limitan a no responder nada, solo le vuelven a enviar a los ocho minutos sin que sepa exactamente qué tiene que hacer. Una y otra vez. Hasta que a la cuarta deciden explicárselo. Quizás si se lo explicaran desde el principio se concentraría en su tarea. Pero no, mejor expliquémoslo a la media hora… porque sí, porque toca para que los espectadores se enteren.
Está claro que el protagonista es soldado y no detective. Se dedica a sospechar del primero que pasa, llegando al absurdo de sospechar de un tío que se gira cuando le dice “gírate” por teléfono… CUANDO LO TIENE JUSTAMENTE DELANTE. ¿¿No puedes pararte a pensar que te ha escuchado directamente y no por teléfono?? Y así se dedican a marear la perdiz. Que el culpable es el tío que baja es MUY predecible, desde que la segunda vez que lo envían se escucha de fondo “disculpe, se le ha caido esto”.
Ah sí, y que un “antisistema” que quiere “comenzar de nuevo” haciéndolo volar todo… porque sí (más caricaturesco imposible, demostrando de qué pie cojea la película ideológicamente) disponga de material nuclear y que, según parece, actúe él solo me parece ya acabar con toda la lógica.
Por no hablar de los diálogos. “¿A dónde vas?” “A salvar el mundo” o “¡Caerá sobre usted todo el peso de la ley!”. Dios santo…

 

Matalascañas
22 abril, 2011 14:40
Aviso de Spoiler

Se me olvidaba comentar el momento en que la chica le recrimina que se haya vuelto loco por pegarle al tipo del que sospecha sin motivos sin fijarse en la EXPLOSIÓN del tren en el que acaban de ir que tiene justo delante. Se entiende porque son recuerdos y no debería tener lógica, pero luego es una realidad paralela. En fin, para volverse loco.