Ciencia Oscura 2: Sé bienvenido, ningún lugar

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Edición original: Black Science, Vol. 2: Welcome, Nowhere TP.
Edición nacional/ España: Norma Editorial (2016).
Guión: Rick Remender.
Dibujo: Matteo Scalera.
Entintado: Dean White (números 7-10) y Michael Spicer (número 11).
Color: Dean White (números 7-10) y Michael Spicer (número 11).
Formato: Tomo rústica de 136 páginas.
Precio: 16.50 euros.

 

Imaginemos a un niño leyendo cómics de Los 4 Fantásticos. Viñeta a viñeta, página a página ese niño se siente cada vez más sobrecogido e impresionado con los escasos límites racionales que incluyen esas páginas. Un mundo imposible regido por sus propias reglas, pero, que, a la vez, fuese tan íntimo que fuese capaz de anteponer a todo ello la relación familiar de sus personajes. Un mundo con un sentimiento de descubrimiento, de aventura cuyas fronteras son, tan solo, las mismas que tiene la imaginación.

Este niño crece, y logra convertirse él mismo en eso que lleva admirando desde niño: un contador de historias. Uno de los buenos, de los que logran encandilar tanto a crítica y lectores. Eso le permite contar las historias que desea contar sin ninguna interferencia o injerencia editorial.

Ciencia Oscura es producto de todos esos factores. La serie de Image Comics (editada en España por Norma Editorial) es una propuesta que solo tendría cabida en las condiciones de publicación con las que se dan. Lo que nos cuenta Remender, y el enfoque y los puntos de vista que emplea, son, ante todo, personales.

Y es que Ciencia Oscura, a pesar de sus claras influencias, y a la coincidencia (o no) de un considerable número de series enmarcadas dentro del subgénero de la fantaciencia, va mucho más allá debido, precisamente, a la capacidad de Remender de aportar su huella autoral. Tal vez por eso, se haga tanto hincapié en la parte emotiva, en el diseño de personajes y en cómo se relacionan, en contraposición de la frialdad de la ciencia. Sin embargo, todo ello se ha explorado, pero no desde la perspectiva de Remender.

Tras un portentoso cliffhanger del primer tomo (que incluía los seis primeros números), este número está centrado en como los personajes lidian con las consecuencias de ese suceso, logrando un equilibrio con el ritmo del avance de la acción.

Tenemos a unos personajes que han evolucionado respecto al primer arco, Eso se traduce en que tomarán roles inesperados, aunque de una forma coherente a lo que ya conocíamos.

Remender opta por un cambio estructural fente al primer arco, sorprendiendo al lector. Y, es que, si en el primer tomo de la serie, el espacio y el tiempo en el que se situaban los personajes, podría alterarse en cualquier instante debido al pilar, aquí los personajes se mantienen constantemente en una misma dimensión, frenando así, en buena medida, la acción y permitiéndose cierto cubismo narrativo, mientras que en casi todo el primer tomo estaba narrado por Grant Mckay, aquí tenemos el foco en otros personajes que habían quedado ensombrecidos por el verdadero protagonista.

Respecto al ritmo, tal vez tenga un ritmo ligeramente más pausado que en el primer arco, y logra mantener una coherencia y cohesión tonal. Pero no rutinaria, ya que Remender sabe sorprender con una serie de giros argumentales repentinos, y con ese juego de entre varias perspectivas, logrando hacer buen uso del suspense y la mencionada sorpresa. En esta segunda tanda de números no se detecta en ningún momento el menor error narrativo, dando un producto altamente satisfactorio.

Si Remender, en el primer arco, un una improbable mezcla entre la Primera Guerra Mundial y la expansión hacia el Oeste, pasada por el filtro de la baño de la ciencia ficción, o un universo similar al que tendríamos si los batracios de Hellboy hubiesen ganado la partida, en este opta por hacer un juego referencial: donde han ido a parar bien podría ser una versión alternativa y más grim and gritty de la Zona Negativa de Los 4 Fantásticos. Evidentemente, como oponente, no podría ser otro que una versión que recuerda, aún estando considerablemente diferenciado, a Annihilus.

El guion, por primera vez, nos plantea el significado del título de la serie (Black Science, originalmente), y es la comparativa que establece aquí entre la magia y la ciencia, y las consecuencias que ello trae, cuestiones que explorará en los próximos números.

Remender vuelve a hacer una exhibición de sus dotes como narrador, donde si destaca por algo, es en la solidez de sus historias, y en la caracterización de personajes, además de su capacidad de presentarnos ideas con cierta carga de profundidad, sin necesidad de dejarlas mascadas, por cada número, sin necesidad de retrasar por ello, la peripecia. Por todo ello, considero, que es uno de los más destacables contadores de historias del cómic americano contemporáneo.

Por su parte, la labor artística a cargo de Matteo Scalera (quien ya coincidió con Remender en Vengadores Secretos), de forma constante también da esa sensación de solidez, también, en el apartado visual de la serie. Con estilo sucio, a la vez que algo cartoon y caricaturesco, logra aportar y dar una entidad a los personajes y a la atmósfera más que idónea para lo que se quiere contar. Scalera parece buscar en todo momento la iconicidad de la serie, dándonos a personajes con diseños simples y memorables, y splash pages y momentos de acción con un sentido narrativo, a la vez que espectacular. Mención aparte merece la impredecible composición de página, que varía de forma constante, pero que siempre resulta la idónea para con el tempo de cada página, y sabiendo cuando puede ser más o menos clásico.

En este tomo nos despedimos de la loable labor de Dean White como colorista de la serie, el cual aportaba una paleta de colores apagados, que daban cierta sordidez y oscuridad a la imagen. Pero no por ello, los colores no eran variados e, incluso, estridentes, tal vez, con la intención de contrastar un color con un objeto al que, en teoría, no le correspondería dicho color. El colorista que le sustituye en el último número del tomo, Michael Spicer, aun pretendiendo emular el trabajo de White, se aprecia como una fotocopia frente al original. Funciona, aunque hay cierto bajón de calidad empobreciendo muy ligeramente el trabajo de Scalera. Sin embargo, no por ello las imágenes dejan de ser más o menos potentes. Tan solo es una transición frente al nuevo colorista, cuyo trabajo proporcionará algo de mayor personalidad que lo desplegado por Spicer.

La edición de Norma Editorial, incluye algunos bocetos de diseños de Matteo Scalera.

Este segundo tomo mantiene una línea de calidad frente al primero, atravesando tierras que hasta ahora Remender no las había explorado y sirve para recordarnos, una vez más, el poder creativo incalculable que tiene la imaginación, y que debemos esperarnos que cualquier persona es capaz de llevar a cabo cualquier acción con la motivación adecuada.

  Edición original: Black Science, Vol. 2: Welcome, Nowhere TP. Edición nacional/ España: Norma Editorial (2016). Guión: Rick Remender. Dibujo: Matteo Scalera. Entintado: Dean White (números 7-10) y Michael Spicer (número 11). Color: Dean White (números 7-10) y Michael Spicer (número 11). Formato: Tomo rústica de 136 páginas. Precio: 16.50…
Guión - 8.5
Dibujo - 8.2
Interés - 8.4

8.4

Este segundo tomo mantiene una línea de calidad frente al primero, atravesando tierras que hasta ahora Remender no las había explorado y sirve para recordarnos, una vez más, el poder creativo incalculable que tiene la imaginación, y que debemos esperarnos que cualquier persona es capaz de llevar a cabo cualquier acción con la motivación adecuada.

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PasotaPedro Pascual Paredes Recent comment authors
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Pedro Pascual Paredes
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Muchas gracias por la reseña Pedro.
Para mi este tomo si que esta minimamente por debajo del primero, aunque posiblemente lo sea por lo diferentes que son, pues si el anterior volumen es un continuo salto, este como bien indicas es mas “estatico” y no me lo esperaba, eso si, ello no significa que no dejen pasar cosas y sobre todo en el último número.
Scalera enorme como siempre.

Un saludo y a esperar tu reseña del tercer tomo, que por desgracia aun lo tengo en la estantería sin leer.

Pasota
Lector
Pasota

Tenía bastantes esperanzas puestas en este cómic, así que seducido por su evidente tono pulp y ese dibujo con reminiscencias retro-europeas, lo saqué de la biblioteca y … la decepción ha sido considerable.

Me he encontrado con un inicio embarullado, una pésima presentación de personajes y un esquema simplista que se agota a los pocos números. Pero eso no es todo: clichés emocionales algo sonrojantes, recursos irritantes como esos monólogos interminables que no aportan nada salvo distraer al lector, ocurrencias estrambóticas que no terminan de funcionar y muy, muy poca imaginación para una idea tan manida como el salto dimensional, que se reduce a un paseo por el zoológico y poco más. Esto no da para un buen cómic, se mire por donde se mire.

Los personajes, en vez de quedar maravillados ante los descubrimientos y posibilidades que ofrece cada dimensión, se quedan discutiendo plantados en el mismo punto por sus estúpidos problemas personales hasta que una horda de monos, serpientes, insectos o el animal antropomórfico de turno, acude en tropel para matarlos. Tras diez páginas de tortas, alguien se sacrifica por el grupo, aunque luego resulta que no ha muerto. Y esto, una y otra vez, número tras número, mientras el lector comienza a desear que por fin los devoren en el próximo salto dimensional.

Ni siquiera se molesta el autor en dotar de cierto trasfondo científico, algo que se perdona por la naturaleza de la historia, pero de verdad, no lo vendan como ciencia-ficción, porque no lo es, es un relato pulp bastante malo.

El apartado gráfico es sin duda lo mejor, en especial el color. La narrativa visual es a veces confusa pero se defiende, consiguiendo bellas estampas de vez en cuando. Es una lástima que un arte como este queda desaprovechado por una historia sin interés. Quizás, como pega, veo que los personajes podrían estar algo mejor caracterizados ya que en alguna ocasión cuesta distinguir quién es quién.

En definitiva, un cómic muy mediocre, a ratos directamente estúpido y con muy poca imaginación detrás. No voy a terminar la serie, porque es muy predecible y aburrida.