¡Cava y calla! de Pepe Gálvez, Manuel Granell y Sento Llobell

¡Cava y calla! nos relata al vida de Marcelo Usabiaga, un luchador antifascista.

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Portada ¡Cava y Calla!

Edición original: ¡Cava y calla! ESP (Desfiladero Ediciones, 2022)
Guion: Pepe Gálvez
Dibujo: Manuel Granell y Sento Llobell
Formato: Rústica. 152 páginas. 19,90€

Una vida de lucha y compromiso con la libertad.

«Te he contado esto porque cuando se lucha hay que plantar cara al destino. Sobre todo cuando nos sale mal.»

En toda Europa, y en particular en Alemania, la inmensa mayoría de la población tiene claro quiénes fueron los responsables de las atrocidades que se vivieron en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en España cada vez se produce una iniciativa política o una obra que trata de reparar la memoria de las víctimas de la dictadura los mismos de siempre repiten la misma cantinela absurda y ridícula sobre que no hay que remover el pasado. Habitualmente se trata de personas o fuerzas políticas que, o bien, proceden de familias acomodadas que medraron en la dictadura, o bien, simpatizan o forman parte de partidos que fueron fundados por miembros prominentes del gobierno de Franco o que directamente comparten lo más rancio de su ideología. En ambos casos se trata de gentes que, pese a definirse como demócratas, no tienen interés real en que se haga justica y se reconozca y enseñe que es lo que sucedió durante los años que el país paso bajo el yugo de un infame dictador fascista. Si no hacemos justicia y damos a conocer los crímenes del pasado reciente es muy difícil construir un país libre y mejor. Por eso son necesarias obras como ¡Cava y calla! en la que Pepe Gálvez, Manuel Granell y Sento Llobell nos relatan la vida de Marcelo Usabiaga (1916 – 2015), un incansable luchador antifascista como nos indica el subtítulo. Una obra que se edita gracias a la colaboración entre Desfiladero Ediciones, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Archivo Republicano Marcelo Usabiaga y que toma como base el libro La joven guardia de Miguel Usabiaga.

A lo largo de las páginas acompañamos a Marcelo Usabiaga durante los días posteriores a la Revolución de Asturias de 1934 y su posterior ingreso en prisión por ayudar a varios mineros asturianos a cruzar la frontera francesa para escapar de la represión gubernamental, en la cárcel es donde el periodista socialista Javier Bueno le explica una anécdota que además de servir como título para este cómic le servirá como guía en su lucha durante toda su existencia. Aunque la obra repasa la totalidad de su vida, sobre todo se centra en su vida durante la Guerra Civil y los veinte años que paso en la cárcel represaliado por el régimen franquista por tratar de defender la democracia y los derechos de los que disfrutaban en el país antes del golpe de estado. Una odisea llena de derrotas, represalias y abusos que ejemplifica la vida de otras personas de izquierdas que en su afán de vivir en libertad tuvieron que sufrir las mismas dificultades en las que una caída significaba que había que volverse a levantar para seguir con la batalla, sin importarles las consecuencias. La última parte de la obra se centra en sus últimos años en los que se enzarzo en una nueva lucha, en este caso, la de preservación de la memoria histórica del país. Tan imprescindible como las que mantuvo durante toda su vida ya que si no conocemos nuestra historia nos condenaremos a repetirla.

Detrás de esta obra se encuentran tres ilustres veteranos del cómic español. Pepe Gálvez (Fuentes Claras, Teruel, 1950) es uno de los guionistas y críticos de cómic más importantes de nuestro país y cuenta en su ya larga trayectoria con otras obras en las que ya ha tratado la memoria histórica como Miguel Núñez. Mil vidas más (Desfiladero) o la reciente 8 horas (La oveja roja), ambas realizadas junto a Alfonso López o El partido de la muerte junto Guillem Escriche. En esta ocasión cuenta con los lápices de Manuel Granell (València, 1954), un autor que, pese a llegar varios años alejado del cómic, tiene una larga trayectoria tanto en el mercado español como en el italiano. Granell se apoya en la dirección artística de Sento Llobell (València, 1953), otro autor con una trayectoria extensísima en la que ha colaborado en cabeceras como El Víbora, Bésame Mucho, Madriz o Cairo y en la que destaca otras como Dr. Uriel (Astiberri) o Historietas del Museo del Prado. Un equipo que es toda una garantía de buen hacer como se demuestran en este trabajo.

Aunque estamos ante una obra muy documentada que describe bastante detalladamente algunos aspectos de la Guerra Civil como la defensa de Irún o la vida en la cárcel de los represaliados, los autores se centran más en la dimensión humana del protagonista y de quienes le rodeaban, una perspectiva muy cercana que huye de maniqueísmos para dar voz a quienes tuvieron que callar durante más de cuarenta años. La parte de la guerra está relatada con la dureza de quien la sufrió en primera persona y nos permite ver la brutalidad y el ensañamiento de los vencedores. Como ya hemos dicho la obra no es una biografía exhaustiva, ya que se centra sobre todo la parte de la vida de Marcelo Usabiaga relacionada con su lucha política, todo un acierto que permite a los autores mostrarnos los sucesos claves de la su vida y los momentos más terribles de la guerra, sin entrar en las partes más íntimas relacionadas con su vida familiar tras su salida de prisión.

Manuel Granell con la ayuda de Sento en la parte narrativa dibuja una obra que se lee con gran facilidad. Granell opta por un estilo realista, con un uso de las masas de negros y los claroscuros, aunque en algunas escenas los dibujos son menos detallados y esquemáticos. El realismo del dibujo se puede observar sobre todo en la expresividad que tienen sus rostros, sobre todo los ojos de sus personajes, y en la maquinaria bélica y las ropas, que están dibujadas con gran detalle lo que denota que ha realizado un gran trabajo de documentación. Esa misma detalle lo podemos ver en las escenas más duras mostradas con toda la violencia y crudeza con las que el protagonista las recuerda, aunque sin recrearse en los aspectos más truculentos.

¡Cava y calla! es la séptima entrega de la colección Memoria gráfica de Desfiladero en la que se agrupan cómics históricos, ya sean biografías como esta, u obras referidas a algún suceso concreto. Esta obra tiene un formato un poco más grande que el habitual y se complementa con un prólogo de Garbiñe Biurrun Mancisidor, un artículo de Luis Vilar-Sancho sobre Marcelo Usabiaga, una bibliografía complementaria y una galería fotográfica.

¡Cava y calla! nos relata la vida de Marcelo Usabiaga de una manera realista y sincera, un más que necesario trabajo de memoria histórica que prueba el cómic es un medio tan apropiado como cualquier otro para hacerlo.

Lo mejor

• El reconocimiento a un luchador por la libertad.
• El retrato de la lucha contra el fascismo que llevo a cabo durante toda su vida.

Lo peor

• Que a Marcelo Usabiaga, como a tantos otros, no se les tenga en la consideración que se merecen.

Edición original: ¡Cava y calla! ESP (Desfiladero Ediciones, 2022) Guion: Pepe Gálvez Dibujo: Manuel Granell y Sento Llobell Formato: Rústica. 152 páginas. 19,90€ Una vida de lucha y compromiso con la libertad. "Te he contado esto porque cuando se lucha hay que plantar cara al destino. Sobre todo cuando nos…
Guión - 8.5
Dibujo - 7.5
Interés - 8.5

8.2

Memoria

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Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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