Dr. Uriel

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Edición nacional / España: Dr. Uriel. Edición integral que contiene los tres álbumes originales de la serie (Un médico novato, Atrapado en Belchite y Vencedor y Vencido). Colección Sillón Orejero, febrero 2017, Astiberri Ediciones.
Guión, dibujo, tinta y color: Sento.
Formato: 432 páginas a dos tintas editadas en cartoné.
Precio: 35 €.

 

Todavía hay quien dice que para qué una nueva historia más sobre la Guerra Civil Española, que qué sentido tiene si está todo contado ya, que para qué remover el pasado y reabrir heridas. Estos comentarios, tan de cuñado de libro, suelen caer en conversaciones como quien repite el padrenuestro o recita sin creerse las barbaridades de la última leyenda urbana. La mayor parte de las veces es gente que ni tan siquiera se ha leído un libro sobre la contienda y que la última vez que tuvieron interés en el tema fue durante los estudios básicos. Y luego, nunca más. Ni han visto una de esas supuestamente aburridas películas españolas sobre la posguerra y ni se han acercado ni de lejos a la historia a través de un ensayo o similar. Por eso, para que no se repita, para honrar a nuestros mayores y por infinidad de razones más, es necesario volver una y otra vez a la Guerra Civil, un capítulo de la historia tan lleno de recovecos, tan arrebatado por la intrahistoria de cada familia. Es vital entonces saber qué pasó, documentar cada episodio, cada drama, cada miseria, no solo por la curiosidad por nuestro pasado sino para entender un presente que digan lo que digan sigue marcado por el resultado final de la contienda.
Sento se lió la manta a la cabeza y decidió narrar la vida de su suegro en tres álbumes que Astiberri ha tenido a bien recopilar en este bello volumen, tan necesario como interesante. El protagonista de esta historia entonces es un médico recién licenciado que vivirá las penurias de la contienda desde las incongruencias de ambos bandos, con ejemplos tremendos de lo que supuso para las familias aquella guerra, separadas por disputas políticas y abocadas al odio fraternal. La guerra no solo provocó desplazamientos y muerte sino que sembró semillas para rencores que durarían toda una vida y serían heredados por los hijos de los supervivientes, como bien podemos ver en los telediarios de la actualidad. Sento se preocupa entonces por diseccionar las emociones de aquellas personas normales que se vieron envueltas en la contienda casi sin comerlo ni beberlo, testigos de lo peor del hombre tratando de no perder su humanidad. De este modo, Sento pone el ojo en las bondades de su suegro, en ciertas heroicidades, digamos, a pie de calle, narrando episodios donde algunos lucharon por no perder la razón y trataron de ayudar al de al lado, independientemente de tendencias políticas.

Esto, en un efecto reflejo, sirve para narrar los horrores de la contienda, claro, de modo que no falta la crítica a la crueldad del combate al tiempo que la necesidad del mismo frente a la opresión de los futuros tiranos. Sento pone la lupa, repito, no en las grandes hazañas de la contienda, sino en los pequeños capítulos de la vida durante la misma. Así, no solo asistimos a los momentos en los que el doctor lucha por desempeñar su labor médica en plena batalla, sino a todo lo que se vivió antes y después de las mismas. Vemos cómo nace el trapicheo, cómo se generan amistades en los momentos más insospechados, cómo continúan los romances, tanto de cerca como de lejos a pesar de que caigan bombas, cómo se procura mantener las costumbres a pesar de las penurias. Es decir, Sento subraya los actos humanos, las costumbres y el sentido común como vía por la que seguir durante los episodios más ominosos de nuestra historia. Y su suegro fue un abanderado de semejante encomiable actitud. Ante la barbarie, buenas formas, parece querer decir Uriel. Y parece algo naif lo anterior, pero es esa bondad, esa falta de odio lo que convierte este Dr. Uriel en una lectura importante. Sin caer en sentimentalismos o tirar sal a la herida. Sento nos recuerda que no era todo blanco o negro, a pesar de que ambos bandos lo procuraran, ya que en medio seguía habiendo personas.

El blanco y negro con pinceladas de color ayuda a todo lo anterior, como si esa falta de tono coadyuvase la mirada imparcial del autor. Ese trazo suelto de Sento, una particular mezcla entre líneas agresivas y rápidas con la suavidad de unos rostros casi caricaturescos de revista infantil, juega en la misma liga, siendo capaz de reflejar el dolor de la guerra, con sus cautiverios, sus saqueos, sus muertes y sus lágrimas, al tiempo que define y acota las emociones y sentimientos de sus personajes de maneras muy concretas.
Una obra, en definitiva, necesaria. Pese a quien le pese.

  Edición nacional / España: Dr. Uriel. Edición integral que contiene los tres álbumes originales de la serie (Un médico novato, Atrapado en Belchite y Vencedor y Vencido). Colección Sillón Orejero, febrero 2017, Astiberri Ediciones. Guión, dibujo, tinta y color: Sento. Formato: 432 páginas a dos tintas editadas en cartoné.…
Guión - 7
Dibujo - 7
Interés - 7

7

interesante y sentida visión de la Guerra Civil

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Krokop
Krokop
Lector
30 marzo, 2017 15:37

Muy buena reseña, Raúl. Respondiendo a esa pregunta retórica que algunos se hacen y que tú consignabas sobre por qué tantos cómics sobre la Guerra Civil…Se hacen historietas sobre la contienda porque hay muchos lectores interesados en leer sobre ello, quizá porque, hasta el éxito de ‘El arte de volar’ y ‘Los surcos del azar’ no se habían hecho suficientes tebeos sobre el tema.
Recuerdo de Sento ‘Velvet nights’, con guión de Ramón de España, que era una historia en Las Vegas, con protagonista español, pero afincado allí, desarraigado, y un montón de referencias a la cultura norteamericana, que conformaba el clima estilizado del tebeo.
Resulta que la tradición literaria española es muy rica en sagas familiares y visiones de la Historia, con Episodios nacionales y Ruedo ibérico, algo que es completamente natural que tenga su reflejo en los tebeos; lo extraño sería que no fuera así.
Dicho esto, también empiezan a aparecer cómics como ‘Las navas de Tolosa’ o ‘Las espadas del fin del mundo’ (¡Españoles y samuráis!). y se va materializando esa ‘Crónica de Leodegundo’ que , al parecer, será gigantesca.
Igual era un buen momento para reeditar la Trilogía Lope de Aguirre y todos esos cómics que se hicieron durante el 92 sobre el Nuevo Mundo con los mejores autores del panorama internacional. Fueron promocionados por las instituciones y no tiene sentido que actualmente se hayan convertido en piezas de coleccionismo inencontrables. El cómic histórico español empieza a tener tirón comercial.

batlander
batlander
Lector
En respuesta a  Krokop
30 marzo, 2017 16:08

La Cronica de Leodegundo que yo sepa ya ha salido toda. A mi me faltan 2 tomos. Van a sacar algo nuevo o algo?

Krokop
Krokop
Lector
En respuesta a  batlander
30 marzo, 2017 17:05

Ah, pues sí, creo que ya está completa con los cinco tomos.