Carvalho. Tatuaje

Norma Editorial publica una adaptación al cómic muy fidedigna de Tatuaje, una novela de Vázquez Montalbán. Migoya respeta quizás en exceso el material original. Bartolomé Seguí realiza uno de sus mejores trabajos.

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Edición nacional/ España:Carvalho. Tatuaje. Norma Editorial. Octubre, 2017
Guion:Manuel Vázquez Montalbán/Hernán Migoya
Dibujo:Bartolomé Seguí
Formato:Cartoné. 80 páginas
Precio:19’50€

 

Cuando uno acaba una de las buenas novelas de Manuel Vázquez Montalbán se queda un rato con una sensación agridulce. La impresión general es de desencanto pero está combinada con el estado de satisfacción que otorga saber que algo se ha aprendido. Algo real pero intangible, una enseñanza que seguramente nos acompañará toda la vida.

Por esto la serie protagonizada por el detective barcelonés Carvalho ha tenido y sigue teniendo tantos seguidores y tan ilustres. Es pura novela negra pero también es mucho más. Como poeta, ensayista, periodista e incluso activista cultural Montalbán introducía en sus relatos policiales numerosos accesorios que iban enriqueciendo extraordinariamente la trama. Ensayos históricos y sociales, recetas gastronómicas, visitas turísticas, críticas culturales y denuncias políticas; todo esto lo podemos encontrar cuando abrimos las cubiertas de una historia del ex agente de la CIA llamado Pepe Carvalho.

Afortunadamente todo esto también lo tenemos en Carvalho. Tatuaje de Hernán Migoya y Bartolomé Seguí. A pesar de algunos defectos que comentaremos más adelante, los dos autores han conseguido aprehender la atmósfera que desprenden las novelas y trasladarla con eficacia y emoción al cómic. Su adaptación de la novela Tatuaje es muy atractiva y aporta además los intangibles que suele proporcionarnos el medio de la narrativa dibujada.

Uno de estos intangibles es poder ponerles rostro a algunos personajes muy característicos en las novelas de esta saga literaria. Además del protagonista, en Carvalho. Tatuaje reconocemos a Charo, la eterna novia del detective, que ejerce de prostituta y que a menudo lo ayuda en sus investigaciones y también a Bromuro su eterno confidente.
Otro de estos alicientes es la esmerada reconstrucción que hace Seguí de una Barcelona que ha desaparecido. En ningún momento el dibujante cae en la tentación de ilustrar la investigación del gallego con simples postales. El telón de fondo es tangible, con alma, lleno de vida. He notado una gran evolución en el arte de este mallorquín universal. En sus colaboraciones con Hernández Cava hay un cierto estatismo, cierta gravedad en su dibujo, especialmente en las figuras humanas, que lastra la narración y le hurta emoción al resultado. Aquí Seguí hace un trabajo mucho más ágil, lleno de matices, muy rico en cuanto a la narrativa, muy atractivo en cuanto al dibujo. Además juega de manera excelente con el contraste de los colores. Escoge con acierto la paleta cromática con la que ilustrar cada escena. La novedad, que no le recordaba en otros trabajos, es el excelente diseño de iluminación. Predomina en general una luz neutra, algo tamizada pero en determinadas secuencias ésta se vuelve más contrastada, más dura y aporta un plus narrativo cercano al expresionismo que coincide además con los momentos álgidos de la narración.

Hernán Migoya hace un trabajo notable adaptando al cómic esta triste historia de Montalbán. En todo momento se nota un respeto, quizás excesivo, a la figura del autor de Galíndez. Creo que en este caso un mayor atrevimiento a la hora de eliminar pasajes prescindibles de la novela hubiera redundado en una mayor fidelidad a la idea esencial del autor adaptado. “Traduttore, traditore!”. Me consta además que el autor de Todas putas estaba muy preocupado por lo políticamente incorrecto del lenguaje de Montalbán. Era para él un reto buscar el equilibrio entre lo esencial y lo superfluo. El desafío está bien resuelto. No hay ninguna estridencia innecesaria y los diálogos siguen sonando reales y frescos.

Hay, pero, un error de concepto que también creo atribuible al trabajo de Migoya. El guionista incluye dos niveles de monólogo interior. Uno descrito en cartelas donde se mezclan las acotaciones de un narrador omnisciente con los pensamientos de determinados personajes secundarios y otro nivel que refleja los pensamientos del protagonista y que se circunscriben gráficamente a los bocadillos de pensamiento. El resultado es algo caótico y además ralentiza en demasía la acción. Creo que usando las cartelas de manera más rigurosa e imaginativa se solucionarían estos desajustes en la narrativa.

El aspecto formal del álbum es excelente. Norma Editorial ha apostado fuerte por esta obra y le ha dado un empaquetado de calidad. Está bien impreso, con un papel correcto y en cartoné. El precio de 19’50€ me parece razonable aunque si no quieres llegar a los 20 lo más adecuado es dejarlo en 19, no creo que venga de esto.

En general se trata de una muy buena adaptación de un clásico de la narrativa policial española de finales del siglo pasado. Es además un proyecto muy interesante ya que la intención de todos los implicados es que este mismo equipo siga adaptando el resto de novelas de la serie. Un deseo ilusionante que permitirá además a los autores ir puliendo los desajustes que encontramos en esta obra, aristas que sin embargo no enturbian el disfrute de un buen cómic como Carvalho. Tatuaje.

  Edición nacional/ España:Carvalho. Tatuaje. Norma Editorial. Octubre, 2017 Guion:Manuel Vázquez Montalbán/Hernán Migoya Dibujo:Bartolomé Seguí Formato:Cartoné. 80 páginas Precio:19'50€   Cuando uno acaba una de las buenas novelas de Manuel Vázquez Montalbán se queda un rato con una sensación agridulce. La impresión general es de desencanto pero está combinada con…
Guión - 6.5
Dibujo - 8
Interés - 7.5

7.3

Fiel

Una buena adaptación de una novela fundamental de la novela negra española.

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