Canción para hundir flores en el mar, de Oliver Añón

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Edición original: Canción para afundir flores no mar (Deputación Provincial Da Coruña, 2019)
Edición nacional/España: Canción para hundir flores en el mar (Bang Ediciones, 2022)
Autor: Oliver Añón
Correción: Xavier Beltrán
Formato: Cartoné. 120 páginas. 20€

El inexorable paso del tiempo.

«A veces cuesta rescatar un hilo narrativo del pasado, en nuestra historia.
Quizás ocurre así cuando uno se ve envuelto en una monótona repetición de lo mismo.»

Aunque su trayectoria hasta ahora está mucho más ligada a la ilustración y al audiovisual que al cómic, Oliver Añon (Barcelona, 1982) se dio a conocer en el medio gracias al Premio Castelao 2018 de cómic en galego con el que a Deputación Provincial Da Coruña premio a su opera prima en el cómic Canción para afundir flores no mar. Sin embargo, como en ese momento solamente se editó en galego paso algo desapercibida. Por suerte, hace unos pocos días Bang Ediciones se ha encargado de publicarla en castellano con el título de Canción para hundir flores en el mar, lo que esperemos que le sirve para obtener el reconocimiento que un trabajo de esta innegable calidad, lirismo y capacidad de romper las convicciones del medio se merece para ofrecernos una obra que nos retrotrae a los veranos en el pueblo, los días en la playa, las primeras veces, los cambios aparejados a la adolescencia, la perdida de la inocencia y la tristeza de ver cómo el tiempo nos va atrapando a todos, empezando por nuestros abuelos.

Canción para hundir flores en el mar es ante todo un evocador ejercicio de memoria en el que Oliver Añón bucea en los recuerdos de su niñez y adolescencia durante los veranos que paso en A Coruña. Un lugar al que regresaba todas las vacaciones ya que, aunque nació en Barcelona su familia es galega y volvieron a asentarse en su tierra cuando él era joven. Como nos sucede a cualquiera cuando evocamos nuestro pasado, en lugar de estar ante una narración lineal al uso nos encontramos ante una obra en la que el autor nos va mostrando en forma de pequeñas píldoras algunas de las experiencias y vivencias que han marcado su trayectoria vital, y que no distan de las que podemos haber vivido los lectores de una edad similar a la suya lo que hace que nos resulte muy fácil conectar con la obra. Pero en toda la obra vemos un lenguaje, visual y escrito, lleno de poesía y lirismo que acaba por convertir esos instantes en versos o canciones dibujados que nos provocan una mezcla de nostalgia y tristeza por el tiempo ya pasado, aunque también es inevitable que nos dibujen una sonrisa en la cara.

Como sucede en todas las obras de carácter íntimo, los silencios hacen que cada viñeta se convierte en una foto fija que trata de capturar el sentimiento de un instante que el tiempo ha terminado por despojar de las partes menos agradables. Como ya hemos dicho no estamos ante una obra que persigue contarnos una historia con presentación, nudo y desenlace, ya que su objetivo es despertarnos emociones y recuerdos. Algo que consigue de manera sobresaliente y se convierte en el gran acierto del trabajo de Oliver Añón.

«(De la niñez)
Uno cae en la cuenta del momento de su pérdida porque ocurre con el atropello que ocasiona la adolescencia.»

A la largo de las páginas de la obra vemos como el protagonista va madurando y gracias a las constantes repeticiones de imágenes vemos como el tiempo pasa, no solo para él, sino para todo su entorno afectivo, e incluso para sus propios recuerdos. También podemos ver como la ciudad va cambiando dejando ver algunas de las partes más reconocibles de A Coruña.

Oliver Añón hace un trabajo grafico extraordinario lleno de recursos narrativos interesantísimos como varios juegos con el tiempo en diversas escenas que trascurren al revés comenzando por el final para acabar con el principio. Todo ello dibujando con un trazo limpio y de una gran elegancia potenciada por el sabio uso del blanco y negro y lleno de figuras geométricas, que tal vez pueda resultar frio, pero que contrasta con las emociones que nos transmite la obra. Como ya hemos mencionado los silencios son muy importantes en la obra y sirven de contrapeso y equilibrio a los emotivos textos que podemos leer en sus páginas.

Como es habitual Bang Ediciones hace una edición muy cuidada en la que se puede apreciar el cariño que tienen por cada uno de los cómics que editan. No ha sido el único ganador del Premio Castelao que han publicado este mes ya también ha aparecido Las aventuras del Passer P. Malta de Andrés Magán que también tendrá su correspondiente reseña en los próximos días.

Pese a ser el primer cómic largo de Oliver Añón Canción para hundir flores en el mar deja ver a un autor que conoce a la perfección todos los resortes del lenguaje del cómic y los usa para regalarnos una obra en la que a través de sus recuerdos nos muestra el tránsito de la infancia a la madurez, la importancia de la memoria y la inevitabilidad del paso del tiempo con una delicadeza y belleza que nos emociona profundamente.

Lo mejor

• La cercanía que transmiten las experiencias que cuenta Oliver Añon.
• Lo evocador de la lectura.
• La experimentación formal de la obra.

Lo peor

• El tiempo transcurrido hasta poder leerla en castellano.

Edición original: Canción para afundir flores no mar (Deputación Provincial Da Coruña, 2019) Edición nacional/España: Canción para hundir flores en el mar (Bang Ediciones, 2022) Autor: Oliver Añón Correción: Xavier Beltrán Formato: Cartoné. 120 páginas. 20€ El inexorable paso del tiempo. "A veces cuesta rescatar un hilo narrativo del pasado,…
Guión - 9
Dibujo - 9
Interés - 9.5

9.2

Poesía.

Oliver Añón firma uno de los mejores cómics de lo que va de año, con un trabajo tan bello formalmente como emocionante.

Vosotros puntuáis: 9.4 ( 3 votos)
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Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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