Comienza la aventura
La familia Rhodes era una familia feliz hasta que el pequeño Mikey desapareció. Nadie sabe lo que pasó, una simple excursión al bosque con su padre de la que no volvió. Las sospechas no tardan en recaer sobre el patriarca, desencadenando su persecución mediática, su divorcio y deshilachando por completo lo que quedaba de la traumatizada familia. Pero todo cambia cuando un año después aparece en la ciudad un extraño hombre con pinta de bárbaro recién salido de un relato de Robert E. Howard. Un guerrero armado hasta los dientes que dice ser Mikey y haber vuelto de Terrenos, el mundo fantástico al que fue enviado como el elegido que acabaría con Lore, el tirano que amenazaba aquella tierra en la que el tiempo corre a distinta velocidad que en la nuestra. Tras lo que han sido muchos años de guerra para él, Mikey venció a Lore y ha vuelto para una última misión. ¿Pero cuál es la verdad detrás de todo esto?
Así de atractiva se presenta Birthright, la nueva serie de fantasía que ha decidido licenciar Yermo en nuestro país. Una serie que, a título personal, me da muchísima alegría poder ver por fin en nuestras tierras, pues fue una de las lecturas más entretenidas que tuve el placer de leer durante sus años de publicación original. Pero rebobinemos.

Birthright se estrenó en 2014 dentro de Skybound Entertainment, suponiendo el segundo trabajo de su guionista Joshua Williamson para el sello de Robert Kirkman tras su trabajo en Fantasmas. Williamson, al que los lectores de DC han conocido durante años y al que estamos viendo vivir su mejor momento gracias a su (gran) trabajo al frente de los nuevos G.I. Joe del Universo Energon, no gozaba de tanta popularidad por entonces. Más allá de la citada Fantasmas, poco bagaje tenía, y fueron tanto el estreno de Muerdeuñas también en 2014 como el de esta que aquí nos ocupa los hitos que lo posicionaron como un autor a tener en cuenta. En cuanto a su dibujante, Andrei Bressan tiene una trayectoria íntimamente ligada a Williamson. Su primer éxito fue precisamente Birthright, aunque aquí en España lo leímos antes en Dark Ride, su segundo proyecto juntos (sin tener en cuenta algunos trabajos esporádicos en DC). Ahora se encuentra disfrutando también de las mieles del Universo Energon de Skybound, donde se encuentra ante la nada fácil tarea de tomar el relevo de Lorenzo de Felici en Void Rivals.
Como decía, Birthright supuso un punto de inflexión en la carrera de ambos autores, con una gran acogida por parte de crítica y público que permitió acompañar a la serie hasta su conclusión en 2021, tras un total de 50 números recopilados en diez tomos. Una extensión que podemos suponer que fue el mayor elemento disuasorio para traerla aquí, pues no hablábamos de autores de primerísima fila como para arriesgarse con una licencia de tanto recorrido. Ahora, sin embargo, el buen momento de ambos autores ha servido para darle el empujón a Yermo Ediciones, una editorial que este año ha decidido poner la mira en un mercado estadounidense al que históricamente no han prestado demasiada atención, pero en cuyo catálogo, muy centrado en la fantasía, esta serie encaja como un guante.
Y es que Birthright quizás no sea una serie de las que marca historia, pero es condenadamente divertida. No cabe duda de que su premisa es muy potente, pero ya sabemos que de premisas potentes está lleno el cementerio. No es este el caso. Tras una introducción rápida y precisa, Joshua Williamson arranca el motor y nos mete en un carrusel imparable de acción y cliffhangers que no pierden fuelle ni una sola vez. Es una serie que uno no puede parar de leer.

Formalmente tiene además unas fortalezas muy visibles en su guion, comenzando por su reparto de personajes. Williamson sabe aprovechar bien a cada uno de ellos, dándoles su espacio y su tiempo para hacerse con un hueco en la historia sin reducirlos a meros pegotes en una historia de acción. El drama de la familia Rhodes, con todas sus aristas, nunca pierde protagonismo, y su desarrollo es una parte vital del encanto de la serie. Es algo que además puedo adelantar que se mantiene durante toda la obra, tanto por la evolución de los presentes como por la incorporación de nuevos personajes. En lo que respecta al lore fantástico, el guionista de G.I. Joe hace un trabajo muy solvente, y aunque Terrenos no es uno de esos mundos de fantasía que se te quedan grabados en la mente, tampoco es de los que se sienten artificiales: sin inventar la rueda, Williamson construye un buen universo con el que sacar adelante una historia en la que el punto principal son los personajes.
En lo que respecta al arte, Andrei Bressan realiza un trabajo muy sólido. El brasileño no es de esos artistas que epatan al ver sus páginas, tiene un estilo correcto pero algo genérico, de rostros no especialmente expresivos, muy de dibujante de apoyo en cómic superheroico. Sin embargo, esa falta de chispa no está reñida con su solvencia narrativa. En Birthright, Bressan sabe manejar la acción con ritmo cinematográfico, y aunque su trazo no sea rompedor, es potente y logra hacer un gran trabajo de diseños en los elementos fantásticos de la obra. Probablemente no será tu dibujante favorito, pero tampoco falla. Adriano Lucas pone la nota de color con una labor correcta.
Si hablamos de la edición, frente a la recopilación en tomos habitual, Yermo ha decidido reducir los tiempos de publicación optando por una edición de tomos dobles en cartoné, compuestos por 10 números de la serie original y que completarán la serie con 5 entregas. Gustos aparte sobre la tapa blanda o la tapa dura, teniendo en cuenta que el precio de este primer número es de 30€ (y que cada vez es más difícil encontrar un tomo estándar por menos de 20€), estamos ante una edición a un precio muy asequible. La única pega que le puedo poner a la edición, de gran factura y buena traducción, es mi guerra personal de siempre: ¡separad los números originales entre ellos!

En definitiva, la llegada de Birthright a nuestro país es una gran noticia para los lectores de fantasía. La obra que llevó a la fama a Joshua Williamson y a Andrei Bressan es una de esas series que no siempre podemos leer en español por lo arriesgado de la apuesta, pero el éxito reciente de sus autores ha permitido que finalmente podamos disfrutar de una historia que es divertidísima de principio a fin. Ojalá los resultados premien la iniciativa de Yermo.
Lo mejor
• Una inmersión excelente en el género de fantasía.
• Es enormemente adictiva, cada número te empuja al siguiente.
Lo peor
• Que pase desapercibida. La apuesta de Yermo merece apoyo.
Guion - 8.1
Dibujo - 7.5
Interés - 8
7.9
Divertidísima
Birthright es la definición de diversión, un trabajo excelente de Williamson y Bressan que por fin ve la luz en nuestro país.








