Batman: La maldición que cayó sobre Gotham

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Guión: Mike Mignola y Richard Pace
Dibujo: Troy Nixey
Edición España: ECC Ediciones (2013)
Contiene: Batman: The doom that came to Gotham Núm. 1-3 USA (DC Comics, 2000)
Formato: Tomo rústica de 160 páginas
Precio: 14,95€
Valoración:

 

“Para vencer, Bruce Wayne debe morir…
…Y convertirse en sí mismo por medio de la muerte”

El guionista, dibujante y creador de universos, el autor estadounidense Mike Mignola, ha logrado convertirse en un auténtico referente de la viñeta y entrar en la historia del cómic por méritos y derechos propios. Desde sus primeros trabajos en los años ochenta, con ilustraciones y portadas para personajes como Red Sonja, The Spirit y Doc Savage o como entintador de cabeceras marvelitas como Daredevil, El Increíble Hulk o Alpha Flight, hasta el presente, con la unánime aclamación por su Hellboy después de habernos ofrecido casi veinte años de inolvidables relatos suyos. En los años noventa, Mike Mignola tuvo claro que quería ser el dueño de sus propio destino, Hellboy sería la magnífica creación que se lo permitiría, logrando alcanzar esa ansiada independencia del artista con unas historias llenas de fuerza, intensidad y aventuras. Y, en el camino, definiría su personal y reconocible trazo, una escuela en sí mismo, a menudo definido como una amalgama deudora de la arrebatadora fuerza creativa de un renacido Jack Kirby y una estética ligada al oscurantismo del impresionismo alemán. En este sentido, podemos decir que Mike Mignola se ha convertido más que en autor en un estilo, uno que se puede ya apreciar en sus primerizos trabajos en los que se podía intuir su inagotable e increíble imaginación. En realidad, a estas alturas, todo esto no deja de ser algo de perogrullo para los aficionados, pero lo que se suele olvidar más a menudo son los orígenes de Mike Mignola, esos primeros e indecisos pasos, cuando echando la vista atrás las grandes editoriales como Marvel Comics y DC Comics no parecían tener una gran confianza en su poderosa y arrebatadora personalidad artística.

Esto tampoco resulta especialmente extraño, hemos de asumir que el dibujo de este autor no ha encajado nunca del todo en la ficción superheroica clásica, aunque sí en sus antecedentes, la edificada desde principios del siglo XX sobre héroes pulp como The Spider, Green Hornet, The Shadow o The Phantom, personajes cuyas formas y maneras, en su gusto por las sombras y claroscuros, han sido en sí mismos una destacada influencia en la carrera y en el elegantemente impreciso trazo de Mike Mignola. En 1989, en un one-shot para DC Comics, Gotham: Luz de Gas, Mike Mignola, acompañado por el guionista Brian Augustyn y el entintador P. Craig Russell, recuperaría precisamente la resonante alma pulp de un personaje como Batman, eternamente aletargada bajo su disfraz superheroico, una reinterpretación del mito ambientada en una Gotham victoriana y con el mismísimo Jack el Destripador presentándose como el antagonista de este curioso relato. El experimento pronto se convertiría en una pequeña pieza de culto, en una muestra más del naciente ingenio y talento de Mike Mignola, pero también con Gotham: Luz de Gas se daba indirectamente y de forma inesperada el pistoletazo de salida al sello Elseworlds que tanto ha aportado a la mitología de los personajes de DC Comics en las últimas décadas sacando a estos de su habitual “zona de confort” para narrarnos sus historias situadas en líneas y realidades alternativas a la habitual.

En el año 2000, Mike Mignola, ya consolidado por la crítica y el público, como corroborarían un buen puñado de premios Eisner y Harvey, volvería a DC Comics para recuperar su pequeño idilio pulp con Batman, con un equipo formado en su núcleo duro por el guionista Richard Pace y el dibujante canadiense Troy Nixey, y complementado en el apartado gráfico por las tintas de Dennid Janke y la colaboración y aportaciones del veterano colorista Dave Stewart. La historia, bajo el seductor título Batman: La maldición que cayó sobre Gotham, volvía a jugar con la libertad creativa e independencia del sello Elseworlds, planteando un imposible escenario ambientado en los años veinte del pasado siglo, cuando el aventurero multimillonario Bruce Wayne, después de toda una vida de peripecias y andanzas alejado de su ciudad natal, regresa a sus calles preocupado por los terribles hallazgos y premoniciones, descubiertas durante el fracasado rescate de la expedición del profesor Oswald Cobblepot a la Antártida, sobre un mal ancestral y sobrenatural que se abalanza sobre Gotham. Este planteamiento sirve de base a Mike Mignola para construir un relato de evidentes resonancias lovecraftianas, enlazando indisolublemente el tono y la atmósfera de las historias del escritor H.P. Lovecraft con la reinterpretación de las singularidades del universo e imaginario del Caballero Oscuro para ofrecernos una aventura con todos los sabores, texturas y colores del universo Hellboy.

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Páginas interiores Troy Nixey para La maldición que cayó sobre Gotham

Esto no podría ser más sencillo e inevitable, teniendo en cuenta la hoy galería de sospechosos habituales de la que se hace rodear un Mike Mignola que reserva para sí el papel de maestro de ceremonias del espectáculo y epopeya fantástica que se abre ante nuestros ojos. De esta manera, en La maldición que cayó sobre Gotham Mike Mignola plantea un inteligente guión marca de la casa, en base a un argumento trabajado previamente por el guionista y dibujante Richard Pace, siendo Troy Nixey el encargado de heredar de su compañero ese “interés desmedido”, como lo califica David Fernández en su artículo El Señor de las Tinieblas de la edición española de la presente obra, “por la exploración de la relación entre las luces y las sombras, los contrastes, las siluetas y las sugerentes manchas de oscuridad”. En apariencia, a primera vista, Troy Nixey resulta un alumno bastante aventajado del maestro, pero en un análisis más cercano podremos descubrir las particularidades y virtudes propias del trazo de este artista que debutaría también en el año 2010 como director -apadrinado por, ni más ni menos, que el cineasta mexicano Guillermo del Toro– con la película de terror y misterio No tengas miedo a la oscuridad. Por su parte, el color de Dave Stewart, tan acertado como siempre, y el entintado de Dennid Janke, acaban finalmente por trasladarnos y sumergirnos en una obra que rezuma toda la personalidad y el oficio del mejor Mike Mignola.

Por otro lado, hablando del tratamiento de la historia, la adaptación y reinterpretación del Batman de Mike Mignola no sigue exactamente caminos habituales, porque en este tipo de propuestas normalmente muchos autores pecan de intentar recrear y darle replica a cada elemento distintivo del personaje, incluso a los más residuales, en su nueva realidad, forzando y recargando la verosimilitud del resto del conjunto. Pero, por contra, en La maldición que cayó de Gotham, los referentes y guiños utilizados por Mike Mignola están integrados de una manera totalmente natural y simbiótica en el relato, en conjunción continúa con los componentes lovecraftianos del mismo, acabando por conformar una nueva y creíble realidad paralela. En este “otro mundo” las relaciones, los patrones y las características expoliadas del universo del Caballero Oscuro son convenientemente readaptadas, liberadas de toda posible gratuidad, con la única necesidad autoimpuesta de servir e impulsar una historia bien hilvanada y llena de giros argumentales, secretos y revelaciones. Porque, no podemos olvidarlo, la mayor apuesta de La maldición que cayó sobre Gotham tiene que ver con su abierto sentido de la maravilla, ese entretenimiento sin complicaciones reinventado por Mike Mignola y capaz de transformar ideas en nueva carne, convocar monstruos inenarrables y bendecir sobre la fragua héroes con pies de barro faltamente entregados a sus terribles e impredecibles destinos.

Enlaces de Interés

 Entrevista a Mike Mignola por David Fernández

 Reseña de AIDP: Los Muertos de Mike Mignola, John Arcudi y Guy Davis por Toni Boix
 Reseña de AIDP: La Llama Negra de Mike Mignola, John Arcudi y Guy Davis por Toni Boix
 Reseña de AIDP: La máquina universal de Mike Mignola, John Arcudi y Guy Davis por Toni Boix
 Reseña de AIDP: El jardín de las almas de Mike Mignola, John Arcudi y Guy Davis por Toni Boix
 Reseña de AIDP: La diosa negra de Mike Mignola, John Arcudi y Guy Davis por Toni Boix

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NobTetsujin
NobTetsujin
Lector
10 octubre, 2013 10:11

De los mejores Elseworlds que he leído de Batman, encaja a la perfección los mitos lovecraftianos con la mitología de Batman, una lectura muy disfrutable.

Cassidy
Cassidy
Lector
10 octubre, 2013 10:21

Lovecraft + Batman?… No me lo pierdo. Lástima de la rústica, me hubiera gustado tapa dura para cosas así.

Mr. X
Mr. X
Lector
10 octubre, 2013 10:25

Un cómic de Batman al nivel habitual de los hellboys del Sr Mignola, es decir, bastante alto. Muy recomendable. Gran reseña.

samanosuke
samanosuke
10 octubre, 2013 11:30

Hmmm… Yo lo que no entiendo es la disparidad de formatos para obras de más o menos la misma índole. Por ejemplo, hace poco tuvimos otro Elseworlds, el Arquitectura Mortal, y ese iba en tapa dura. Éste, en rústica. ¿Por qué no seguir una misma línea? Más que nada para saber lo que vamos a encontrarnos en vez de sorprendernos cada mes. ¿Cómo va a salir el Luz de Gas?

De cualquier manera, muchas ganas de éstos dos de Mignola. Buena reseña Jordi. 😉

Tronak el Karbaro
Tronak el Karbaro
Lector
10 octubre, 2013 11:57

Un comic genial (como casi todos los de Mignola). Al menos se merece media estrellita más. Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien con Batman.
El formato a mí me vale. Si eres ciudadoso, una rústica bien hecha aguanta perfectamente. Algunos queréis en cartoné hasta los folletos del Mercadona…

Ivan Rivas
10 octubre, 2013 12:22

Di que sí Tronak, (“alcánzame un cilindrín, fotero”), a mi la rústica me vale para casi todo. Reservo las tapas duras para pocas cosas.

Y estoy indignado, la verdad, un cómic de Batman…no, no, peor aún, un Otrosmundos de Batman que no tengo. A eso le pongo yo remedio hoy mismo, ya te digo.

Gracias Jordi, me debes 14,95€, maldito 🙂

Retranqueiro
Retranqueiro
Lector
10 octubre, 2013 12:37

Vaya. Lo he dejado pasar, que la dosis de murciélago de este mes yabqueda cubierta con el Nueve Vidas. Pero queda apuntado en Pendientes desde ya.

the drummer
the drummer
Lector
10 octubre, 2013 13:24

maldito jordi t. pardo y resto de entusiastas comentaristas, yo también la había dejado pasar en un vano intento de contener el gasto del mes pero ya me habéis jodido; me váis a costar el divorcio!!

Ivan Rivas
10 octubre, 2013 13:31

jajajaja

Ay…esas abnegadas mujeres que sacrifican paredes y paredes de sus hogares.

Professor Castanya
Professor Castanya
Lector
10 octubre, 2013 17:05

Estimados Jordi e Iván,

¿De verdad me estáis contando que, después de toda la publicidad gratuita que les hacéis, os tenéis que comprar los tebeos que reseñáis?

Si es cierto, creo que las editoriales son más ruines de lo que yo pensaba…a no ser que lo hagáis “por conservar vuestra independencia como críticos” algo que me parecería muy romántico pero que yo personalmente no haría…

En cualquier caso yo siempre os agradezco vuestras reseñas (salvo cuando son cosas muy antiguas que no puedo comprar…en esos casos me hierve la sangre)

manolin
manolin
Lector
10 octubre, 2013 17:48

Yo es que después de que leí cierto comic de cierto guionista inglés y barbudo no concibo una adaptación a este medio de las criaturas de Lovecraft sin que aparezca en ellas un pajote descomunal.
Yo me entiendo, y los que han leido el comic en cuestión (el del inglés, no el de Batman) también.

molon labe
molon labe
Lector
10 octubre, 2013 17:55

Yo te entiendo manolin, a mi me pasa lo mismo, cada vez que me releo los mitos de Chulthu me llevo la mano a la entrepierna..

Retranqueiro
Retranqueiro
Lector
10 octubre, 2013 22:36

¿Quién no ha dicho o pensado alguna vez eso de “¡Chulthumela, g…”!

samanosuke
samanosuke
10 octubre, 2013 23:01

¿Quién no ha dicho o pensado alguna vez eso de “¡Chulthumela, g…”!

O incluso pagado para poder decirlo.

PD: Sois la hostia mamones xDDDDD

Jerónimo Thompson
Lector
11 octubre, 2013 9:14

Aquí otro que lo había dejado pasar (hay que ahorrar, hay que ahorrar…) pero ahora habéis conseguido entre todos (sobre todo Jordi con su reseña) que lo reconsidere.

Y a todo esto, otro cómic que dejé pasar en su momento fue el Neonomicon de Moore, porque no me daba muy buena espina y porque las críticas eran en general atroces, pero oye, lo leí “prestado” hace unos meses y, desfases aparte (porque vale, los tiene), lo cierto es que me gustó y ya lo tengo en mi lista de compras pendientes (criticones, que sois unos criticones 😛 ).

manolin
manolin
Lector
11 octubre, 2013 10:26

J. Thompson: ¡¡hey!! que a mi también me gustó el Neonomicon, de hecho un dia que se habló de él por aquí me quedé solo defendiéndolo, pero es que ahora cada vez que leo algo relacionado con las criaturas de Lovecraft me viene a la mente “esa” escena , que le vamos a hacer.
Al menos no estoy tan enfermo como Molon Labe, que aunque ahora quiera parecer normal dicendo que se masturba con Chtul, Nyarlopteph y compañía, como cualquier persona sana, hace un tiempo había dicho que también cuando era joven lo hacia con Pamela Anderson ¡¡el muy enfermo!!

Jerónimo Thompson
Lector
11 octubre, 2013 10:50

Pero… pero… ¡Pamela Anderson no tiene tentáculos! (que sepamos)

molon labe
molon labe
Lector
11 octubre, 2013 11:23

Se podria decir que soy de onanismos complicados…

Sputnik
Sputnik
Lector
12 octubre, 2013 13:19

Uno de los mejores Otros Mundos de Batman… o uno de los mejores Otros Mundos en general. Lamentablemente no se suele hablar mucho de él. O de los Otros Mundos, que merecerían una línea editorial que los reeditase y recuperase (los buenos) en Hispania.

” (…) menudo definido como una amalgama deudora de la arrebatadora fuerza creativa de un renacido Jack Kirby y una estética ligada al oscurantismo del impresionismo alemán”.

Psst. Expresionismo alemán. Aunque bue, siempre me pareció un análisis algo chusco, porque cuando dicen eso se refieren más al Gabinete del Doctor Caligari que al auténtico expresionismo. Y el tipo tiene influencias muchas y variadas hasta aburrir.