Batman Day 2021 – Nuestras historias perdidas

Nos adentramos en esas historias perdidas en la memoria.

Introducción

Hoy arranca un nuevo Batman Day.

Hoy es una fecha especial y desde Zona Negativa nos queremos sumar a las festividades del día aportando un texto en el que nuestros redactores se han puesto a rebuscar en sus recuerdos, en sus estanterías, en su baúles y cajas, para dar con esa historia perdida que, de alguna forma, les marcó. Historias que pueden o no ser historias de primer nivel, según se mire, claro, pero que esconden en su interior semillas que más que suficientes como para resultar relevantes en el tiempo. Escapamos de las obras más obvias del personaje, para centrar nuestra atención en aquellos trabajos menos mediáticos.

Todos tenemos una historia en mente de Batman. Esa que leímos y se nos quedó grabada a fuego. Una historia de complemento, un arco argumental, una historia corta, un especial, no importa donde, ni el formato, lo que importa es que se mantiene siempre en la memoria. Y es que este texto va de eso, de compartir los recuerdos de esa historia.

¿Cuál es vuestra historia de Batman especial de ese fondo de armario que todos acarreamos sin casi darnos cuenta de ello?

Celebremos el Batman Day como se merece.

Sergio Fernández

Batman: Vampiro. ECC (2016) (DC Comics). Batman & Dracula: Red Rain (1991), Batman: Bloodstorm (1994) y Batman: Crimson mist (1999) USA.

Con Batman me pasa como con el chocolate, me gusta tanto que siempre tengo que tener algo a mano. Sin embargo, como me ocurre con mis tabletas preferidas, prefiero dosificar las lecturas del Cruzado de la Capa. Los atracones nunca son buenos si lo que quieres es paladear. Reconozco que una vez terminada la etapa de Tom King, me bajé de la serie regular al de dos números. No conecto con la propuesta de Tynion IV, pero no importa. En mi pila de lecturas pendientes sigo teniendo obras a las que tengo muchas ganas y que, llegado el momento, estoy seguro disfrutaré.

Este último verano aproveché para ponerme al día con Las aventuras de Batman, el cómic basado en el universo de la icónica serie animada de los años 90 que llevaron a cabo Bruce Timm y Paul Dini. Por otra parte, con la publicación del último número de La tumba de Batman, leí del tirón las doce grapas que ECC llevó a librerías con la firma de Warren Ellis y dibujo de Bryan Hitch. Cualquiera de las dos opciones me hubiera servido para homenajear al mejor detective del mundo en su cumpleaños, pero tenía la excusa perfecta para descubrir una nueva historieta de mi personaje favorito y no la iba a desaprovechar.

No me canso de repetir que lo que más me gusta del universo DC es que tiene mucha cintura. Más allá de complejas continuidades, la Distinguida Competencia se ha caracterizado por abordar otros mundos con la mayor naturalidad y el mejor de los aciertos. Algunas de las historias más destacadas de la editorial no forman parte del canon, pero no importa. Lo relevante es que saben trastear con su mitología, moldear aspectos de sus célebres personajes hasta presentarnos escenarios tan improbables como atractivos.

Este es el caso de Batman: Vampiro, un cómic de cuya portada me enamoré. A pesar de guardar una posición de privilegio en la alineación de mi estantería desde hace algunos años, el tebeo escrito por Doug Moench e ilustrado por Kelley Jones aguardaba inmóvil esperando a que le quitase el polvo de encima como si de una estaca se tratara. Este cómic, editado por ECC, está compuesto por tres historietas tremendamente interesantes que forman un todo autoconclusivo. Si me faltaban motivos para su elección, la fantástica reseña de mi compañero Cristian Miguel Sepúlveda despejó todas mis dudas.

Lluvia roja, Tormenta de sangre y Niebla carmesí juegan con la genial idea de “que pasaría si Batman se convirtiera en vampiro”. Por supuesto que este delicioso descenso a los infiernos no se produce de la noche a la mañana. En el primer arco Bruce Wayne se tendrá que enfrentar ni más ni menos que a Drácula. Los dos Señores de la Noche por antonomasia lucen a las mil maravillas en las sombras gothamitas. La transformación del Caballero Oscuro en chupasangre tiene lugar y su silueta se perfila de manera amenazante.

En Tormenta de Sangre, Moench da un paso más y pone a Batman contra las cuerdas. Tentándolo a cada momento que pasa con la sangre de su entorno. La sed es infinita y, una vez más, será Joker quien consiga que cruce esa línea roja. Ese “solo estas a un mal día de convertirte en mí” tiene lugar en este estupendo elseworld. Aunque el bueno de Bruce consigue una ayuda inestimable en la figura de Selina, la tragedia aguarda al finalizar esta segunda pieza.

El último acto es sencillamente terrorífico. Cada presencia de Batman consigue helar la sangre con su espantoso aspecto. Espantapájaros, Dos Caras, Pingüino… todos y cada uno de ellos forman parte de una lista cuasi infinita de víctimas que no consiguen saciar la sed del otrora superhéroe. Sus eternos cómplices, Alfred y Gordon, deberán buscar una imposible alianza si quieren acabar con la amenaza que asola a Gotham. Probablemente, Batman: Vampiro no forme parte de ningún ranking de los mejores cómics del personaje. Sin embargo, los amantes del terror tienen una cita nocturna ineludible con su lectura. La batseñal está encendida. Como para no hincarle el diente.

Diego García Rouco

La Doble Vida de Hugo Strange. Batman 356 (DC, febrero 1983) / Batman Vol. 1 nº 14 (Zinco, marzo 1985).

La Doble Vida de Hugo Strange cuenta con el guion de Gerry Conway, el dibujo de Don Newton, las tintas de Dick Giordano y el color de Adrienne Roy, un equipo formado por primeras espadas de la industria en aquello momentos. Este número sirve como epilogo de una trama secundaria de las series de Batman centrada en el acoso al que el supuesto fantasma de Hugo Strange estaba sometiendo a Rupert Thorne, una continuación de la imprescindible etapa de Steve Englehart y Marshall Rogers. Esta trama había jugado un elemento esencial en la etapa de Gerry Conway en la colección muy centrada en mostrarnos la corrupción del Ayuntamiento de Gotham tras la elección del nuevo alcalde gracias a los tejemanejes de Thorne. En esta historia vemos como Strange urde un plan para sustituir a Bruce Wayne como Batman, para ello crea una falsa mansión Wayne donde trata de doblegarlos gracias a las drogas y a una serie de Robots de Dick Grayson y Alfred. Una historia que, tal vez, pedía un desarrollo más complejo y largo y que debería haber ocupado algún número más, pero que nos permite ver a Don Newton a un enorme nivel.

El motivo principal que me ha llevado a recomendar esta historia es el arte de Don Newton, un espléndido dibujante hoy en día bastante olvidado que falleció de un infarto un año y medio después de la aparición de este cómic, en concreto agosto de 1984 con solo 49 años, demasiado pronto y con un montón de cómics todavía por dibujar. Este número es un magnífico ejemplo de su habilidad como narrador con algunas escenas realmente soberbias en las que despliega un buen número de herramientas graficas. Su estilo realista le permite crear un Batman que desprende heroicidad, algo que combinado con su acertado uso de los claroscuros y las sombras casan a la perfección con el carácter del personaje que convierte en una figura icónica y poderosa.

Por desgracia, el trabajo de Newton en Batman, al igual que el resto de sus trabajos para DC, nunca haya sido publicado en condiciones en nuestro país, a pesar de que en su país de origen si ha sido reeditada, aunque de manera muy dispersa. Hay que recordad que fue un autor bastante prolífico en la franquicia ya que entre 1978 y 1984 dibujo 79 comic-books relacionados con el hombre murciélago, la gran mayoría han sido recogida en varios volúmenes de la colección Tales of Batman. Esos cómics tal vez no tengan la calidad en los guiones de las obras más reconocidas del hombre murciélago, pero cuentan con el arte de uno de los dibujantes más infravalorados de su época gracias a un magnífico estilo deudor de grandes autores como Neal Adams o el espléndido José Luis García López, otro artista increíble que tampoco tiene toda la fama que merece. Parece que nuestro país las diferentes editoriales que han publicado los cómics de DC tienen una cierta alergia a los cómics publicados antes de Crisis en Tierras Infinitas y prefieren reeditar de mil maneras diferentes otras obras muchísimo más conocidas. Ojalá que para el próximo Batman Day exista en el mercado español algún tomo que recoja, por lo menos, parte de la etapa del gran Don Newton.

Paulo Hernando


Batman #514 Enero 1995 DC ComicsBatman: Pródigo libro dos Ediciones Zinco 1996

El propósito de esta entrada es mostrar historias importantes en la vida como lector de Batman de cada uno de los redactores implicados, más allá del claro y evidente, rendir tributo al día de Batman, probablemente el superhéroe más popular del mundo. En mi caso no recomendaré el primer cómic del murciélago que leí, ese fue Una muerte en la familia. Una historia famosa que no casa bien con el interés de esta iniciativa de recordar cómics no tan populares.

Si no es el primero será el segundo. Muchas mañanas de sábado mi padre me llevaba al centro de Málaga de paseo por las abundantes librerías de segunda mano de la ciudad, así fue como conseguí las grapas de Una muerte en la familia y como adquirí este Batman: Pródigo Libro dos, editado por Zinco. Un tomo que definitivamente explotó mi interés por todo el cosmos de Batman. Tras Knightfall, Dick Grayson ejerce lo mejor que puede el rol de su mentor en la siempre decrépita Gotham. ¡Qué estaba leyendo! El primer Robin ahora era Batman, existía un tercero, Tim Drake, con una identidad muy distinta de los dos anteriores y Azrael había sido un Batman violento y por ello vencido y relegado. Definitivamente en los cómics había mucho por explorar. A partir de este tomo quería saber todo lo que ocurría en torno a la batfamilia. Por si fuera poco, Bruce regresa y mantiene una conversación con su protegido. Un padre que no ha sabido aceptar todo lo bien que debería que su hijo ha crecido. Un hijo que exige un cariño que rara vez se le ha dado, todo delante de la vitrina conmemorativa del traje de Jason Todd, el Robin asesinado. ¡Y yo había leído cómo ocurría! Irremediablemente, Batman y su mundo ya me tenían ganado para siempre.

Si tengo que elegir una historia de las incluidas en el tomo me quedo con el Batman #514, cuya numeración dentro del crossover es Batman: Pródigo #9, Una noche en la zona de guerra, escrito por Doug Moench y dibujado por Ron Wagner y Joe Rubinstein. Dick está perdido. Inseguro sobre su papel como Batman, pero sintiéndose cada vez más a gusto desempeñándolo, no tiene idea de hacia dónde se dirige su vida (camino de Bludhaven, le diríamos ahora). Su monólogo interior expresa dudas y temores, mientras se enfrenta a tres delincuentes escapados de prisión gracias a Dos Caras, trama heredada de los capítulos anteriores. Una historia que puede ser calificada como común, con rasgos de la era editorial, pero que expresa muy bien el sentir del antiguo circense.

Grayson fue Batman mucho antes de que Morrison lo colocara en el manto del murciélago, pero aquí aún más característico, es el único Batman que lleva coleta. Vemos a Dos Caras, a Robin, a Oráculo, a Jean Paul Valley o a una serie de enemigos menores. Con la colaboración de autores de la talla de Doug Moench, Chuck Dixon, Alan Grant, Lee Weeks, Phil Jiménez o Klaus Janson entre muchos otros. Una buena lectura que gusta por ser una rareza, al fin y al cabo pocos tebeos de Batman no están protagonizados por Bruce Wayne, por recordar una época de DC con un patente deseo por mantener una coherencia con los sucesos anteriores, algo que se echa de menos en la continuidad actual, tan poco preocupada de ligar historias verazmente; tan solo lo consiguen, las pocas veces que se lo proponen, de manera superficial. Por supuesto, es un recomendado para todos los fans de Dick Grayson, ahora de enhorabuena, ya queda menos para la llegada a nuestro país de la nueva etapa de Nightwing con Tom Taylor al guion y Bruno Redondo al dibujo.

Con la recomendación hecha, os deseo a todos un feliz día de Batman, que la batseñal ilumine vuestra noche, que vuestro batmóvil circule seguro por las calles, que Selina no os arañe mucho, o si os gusta, que lo haga, que si contáis en vuestra vida con un pequeño Robin hoy se porte bien, que si tenéis haters en redes sociales los BANEéis sin pudor. Ok, después de esta, ya paro. ¡Feliz Batman Day!

Fer García

Batman #465 (DC Comics, julio 1991) en Batman Vol. 2 nº 62 (Ediciones Zinco, octubre 1992), Batman de Norm Breyfogle 4 (Planeta Cómic, junio 2011) y Grandes autores de Batman: Norm Breyfogle 4 (ECC Ediciones, enero 2018) .

Corrían los primeros años de la década de los 90 y la Batmanía estaba desatada, gracias a las dos películas dirigidas por Tim Burton, que tuve la suerte de poder ver en los cines, y Batman: The Animated Series, la maravillosa serie de televisión desarrollada por Bruce Timm y Eric Radomski, que sigue siendo la mejor adaptación de las aventuras del hombre murciélago hasta el día de hoy, gracias a la solidez de sus guiones, su soberbia ambientación y su maravillosa factura técnica.

Aquel fenómeno coincidió en el tiempo con el boom del manga en occidente, con Dragon Ball al frente, seguida por una hornada de títulos legendarios que hicieron posible su definitivo asentamiento en nuestro mercado. Como ya era comprador de manga cuando comencé a interesarme por Batman y otros superhéroes, sabía a donde debía acudir para comprar cómics de estos personajes. De esta forma encontré en aquel pequeño puesto de prensa algunos números atrasados que estaban cogiendo polvo, de los cuales este fue el primer cómic de Batman que compré. Debido a mi exiguo presupuesto mensual por aquel entonces, las relecturas estaban a la orden del día, haciendo que me supiese de memoria cada tebeo que integraba mi modesta colección, por lo que guardo un especial cariño a este número que tantas veces repasé.

Con el paso del tiempo aprendí que dicho número formaba parte de la etapa dibujada por el prodigioso Norm Breyfogle, un maestro de los lápices que sobresalía en la creación de oscuras atmósferas, en las que mejor se desenvolvía Batman, y en el diseño de sugerentes portadas, que invitaban a comprar y degustar los números en los que él trabajaba. Al frente del guion se encontraba Alan Grant, un curtido escritor escocés, cantera de la editorial 2000 AD, para la que realizó diversos trabajos, entre los que destacan aquellos relacionados con Juez Dredd, que imprimía a sus cómics un sello personal, con tramas bien planteadas y desarrolladas.

Estos autores desarrollaron su etapa bajo el mando del legendario Dennis O’Neil como editor de las cabeceras del hombre murciélago, la cual se prolongó durante 15 años y se caracterizó por imprimir un sello detectivesco y reclutar a autores de la talla de los ya mencionados, y otros como Frank Miller, Jim Starlin, Jim Aparo, Chuck Dixon, Doug Moench, Devin Grayson o Greg Rucka. Son muchas las versiones que han existido de este personaje, pero tras todos estos años leyendo cómics puedo afirmar que este es mi Batman, el que estableció para mí el canon de su universo y con el que inevitablemente comparo cada nuevo planteamiento.

En cuanto a la historia incluida en este número, titulada Debut, cabe destacar el regreso de Tim Drake a Gotham para asumir el papel de sidekick de su mentor. Joker, una palanca y las llamadas de los lectores se habían cruzado en el camino de Jason Todd, poniendo fin a la vida del segundo Robin en el mítico número 429 de Batman, en el que concluía el arco titulado Una muerte en la familia, obra de Starlin y Aparo. Una de las virtudes de los autores es la capacidad para lograr transmitir el peso de la capa, la responsabilidad que conllevaba ser el nuevo Robin y las dificultades a las que habría de hacer frente, en un primer caso que, sin ser especialmente memorable, estaba bien construido y sentaba las bases para el renacer de esta imprescindible figura del Universo DC.

Miguel Ángel Crespo

Batman Terror AbsolutoTerror absoluto. Detective Comics #835-836 (DC, octubre-noviembre 2007) / Batman Vol. 2 nº 14-15 (Planeta, julio-agosto 2008).

El Espantapájaros es mi villano favorito de Batman. Me fascina la idea de un profesional de la salud mental que sucumbe al lado oscuro y se deja arrastrar por el mismo tipo de locura que antes pretendía tratar. Además, me parece todo un acierto que el personaje utilice el miedo como arma, pues esa es también una de las principales herramientas del Hombre Murciélago en su eterna cruzada contra el crimen. Controlar los miedos de una persona es una forma de controlar a esa persona, dando pie a todo tipo de astutas manipulaciones y taimados engaños. Sin embargo, al Doctor Jonathan Crane siempre le ha faltado sutileza. Es obvio que tiene un gran dominio sobre los psicofármacos que le permiten alterar el cerebro de sus enemigos a través de su gas del miedo, pero… ¿por qué no se aprovecha más de los mecanismos psicológicos del miedo? Crane fue profesor de Psicología en la Universidad de Gotham, además de un reputado experto en su campo, así que debería tener otras muchas herramientas además de su gas; herramientas mucho más insidiosas y temibles. En la mayoría de las historias en las que aparece, el Espantapájaros dice ser el señor del miedo, pero lo único que hace es intoxicar a sus víctimas con una sustancia química que provoca miedo. ¿Qué sucedería si dejase atrás su gas y decidiese sembrar el pánico recurriendo únicamente a sus conocimientos sobre la mente humana?

La respuesta está en Terror absoluto, una historia en dos partes escrita por John Rozum (guionista de Xombi y Kobalt para Milestone) e ilustrada por Tom Mandrake (veterano artista recordado sobre todo por Martian Manhunter y The Spectre). El argumento arranca con el Espantapájaros encerrado en Arkham, donde otros reclusos abusan de él al considerar que sin su máscara y su gas no es nadie especial. En apenas unas viñetas, los autores trazan un perfil muy acertado del personaje. “Nadie entiende mejor el miedo que el Doctor Jonathan Crane”, puede leerse al inicio. “Cada día, en todo momento, Crane vive en un estado de miedo constante. Y lo odia. Le recuerda que, a lo largo de toda su vida, nada ha cambiado. Pasó su infancia en un perenne estado de temor. Miedo a los perros, miedo a caer, a los gérmenes, a la gente malvada, al fuego. Miedo a los demás niños. Miedo a los profesores. Miedo a sus padres. Miedo a equivocarse. Miedo al ridículo. Miedo a cambiar. A que lo que dicen de él sea cierto”. De esta forma, guionista y dibujante colocan al lector en la perspectiva del villano y, hasta cierto punto, consiguen que simpatice con él. Entonces es cuando viene el giro: “Le asusta no ser nada sin su gas del miedo… ser el enclenque que toda la vida le han dicho que es. ¿Y si fuera cierto? No lo es. Es algo más que el esquelético Jonathan Crane, más que el Espantapájaros. También es un científico. Un curtido psicólogo que hizo del miedo el eje de todas sus investigaciones. El gas era sólo una herramienta”.

A lo largo de las siguientes páginas, el Espantapájaros aterroriza a los presos de Arkham usando únicamente la palabra como arma. Los matones que abusaban de él acaban quitándose la vida de formas horribles para dejar de escucharle y los guardias caen presos de sus técnicas de sugestión, abriendo las puertas de su celda y dejándole escapar. A continuación, inicia su campaña de terror contra Gotham, asesinando a varios ciudadanos al azar y colgando sus cuerpos en lugares públicos. Incluso Batman siente la mordedura del miedo al constatar que el modus operandi de Crane ha saltado por los aires y ahora le resulta imposible predecir sus movimientos. Esta vez no hay un plan maligno para extorsionar a la ciudad o para acabar con la vida de su protector. Esta vez no hay artefactos ocultos que liberen el gas del miedo sobre los indefensos ciudadanos ni mensajes atemorizantes por televisión. En esta ocasión, el Espantapájaros no tiene otro objetivo más que hacer daño y provocar terror. Ya no le importa torturar y matar a inocentes. Ya no le importa atacar a pleno día. Lo que le importa es que en toda Gotham ya nadie se burla del debilucho y enclenque Doctor Crane… y todo lo ha hecho sin recurrir a su gas. El propio Crane se ha convertido en el miedo. “Nunca pensé que diría esto, pero parece que al fin tenemos a alguien peor que el Joker entre manos”, llega a decir el Comisario Gordon.

Evidentemente, esta es una historia de Batman y eso implica que nuestro héroe seguirá las pistas hasta encontrar al Espantapájaros y se enfrentará a él para poner fin a su reinado de terror. El argumento se resuelve de una forma un tanto apresurada, ya que esto no deja de ser una pequeña historia en dos partes publicada en la serie regular, pero lo más interesante es que el enfrentamiento final no pone a prueba el intelecto del Cruzado de la Capa ni sus destrezas físicas. Cito una vez más al cómic: “Quizá sea el señor del miedo… o se haya convertido en el miedo… pero hay otro que también domina el miedo a voluntad… alguien que supera incluso al Espantapájaros en el arte de manipular el miedo… ¡Batman!” En efecto, para derrotar a Crane el Hombre Murciélago debe superarle en su propio terreno y conseguir que el señor del miedo se asuste y pierda el control. “Quizá hayas cambiado de trucos, Crane”, afirma el alter ego de Bruce Wayne. “Quizá tus enfermizos juegos mentales sean más depravados. Pero, al mirar en tus aterrados ojos, veo algo que sigue igual: tú. Aún eres el mismo pequeño y triste cobarde que siempre fuiste”. Batman triunfa no por ser más listo o más fuerte, sino porque comprende cómo funciona la mente de su enemigo y se aprovecha de ello para quebrar su fachada… porque Batman es el auténtico señor del miedo.

Terror absoluto es una historia menor, una de las cientos de historias que han pasado desapercibidas por las páginas de Detective Comics. No obstante, creo que es una de las mejores historias que he leído sobre el Espantapájaros. Es complicado recomendar cómics sobre este villano porque, pese a ser un miembro destacado de la galería de residentes habituales de Arkham, sus papeles suelen ser secundarios y sus historias no brillan demasiado. Terror absoluto, en cambio, me parece tremendamente inteligente en su manejo del buen doctor y en su propuesta de llevar al personaje más allá de sus límites. Esta fue, después de todo, la historia que le convirtió en mi villano favorito de Batman. Desde que la leí por primera vez me he preguntado hasta dónde sería capaz de llegar el Espantapájaros si dejase de recurrir siempre a esa muleta que supone su gas del miedo… y, más importante aún, ¿hasta dónde tendría que llegar Batman para detenerle en ese caso? Si para derrotar al miedo Batman tiene que convertirse en un terror aún peor… ¿qué sucedería si el Espantapájaros llegase a convertirse en un auténtico terror absoluto?

Alejandro Ugartondo

Batman: Ciudad Rota (DC, julio 2004) / Grandes autores de Batman: Brian Azzrello y Eduardo Risso (ECC Ediciones, marzo 2014).

Cuando se propuso este Batman Day teníamos que buscar una historia de Batman que nos hubiera marcado por algún motivo y que no fuera alguna de las obvias (Año Uno, El largo Halloween, Dark Knight Returns). En mi caso iba a ser una tarea difícil ya que Batman nunca ha sido de mis personajes de DC favoritos puesto que mis preferencias tiran más hacía el azul, el rojo y el dorado. Pero si había una historia de Batman que me había marcado y estaba relacionada con esta santa web nuestra. Se trata de Ciudad Rota, la única aventura de Batman que he reseñado en Zona Negativa (y eso que he reseñado casi de todo en esta casa).

En el mundo del rock existe una anécdota entre los rockeros Jerry Lee Lewis y Chuck Berry en el que el primero prendió fuego a su piano en mitad de su actuación y cuando acabó le espetó al segundo “¡Supera esto!”. Algo parecido le sucedió a Brian Azzarello y Eduardo Risso con Ciudad Rota, aparecida originalmente en los números 620 a 625 de la serie Batman, ya que este es el arco argumental que se publicó justo a continuación de la saga Silencio con la que Jim Lee y Jeph Loeb habían revolucionado la serie del murciélago. Pues imaginaos ser dos autores de renombre del sello Vértigo y llegar justo después del festival pirotécnico del dúo Lee y Loeb. Solo tenían dos opciones: intentar superar lo anterior o hacer algo totalmente diferente, y esto último es lo que hicieron.

En Ciudad Rota nos presentan a un Batman a la caza de un criminal de poca monta que ha dejado dos cadáveres tras de sí: un matrimonio asesinado ante la mirada de su hijo. Esta circunstancia desencadena recuerdos del trauma de su infancia y convertirá la persecución en algo más que un caso que resolver, lo que le llevará a tomar decisiones arriesgadas y a enfrentarse a peligrosos criminales de los bajos fondos de Gotham como el Pingüino, el Ventrílocuo o Killer Croc.

En su día a obra fue recibida con tibieza, en gran parte por la comparación son el arco argumental que la precedió, y parecía que estuviera echa con los despojos que habían dejado Lee y Loeb. Pero Azzarello y Risso son dos grandes profesionales y su visión de Batman y de la ciudad de Gotham son muy sugerentes. La ambientación noir le sienta muy bien al personaje y el retrato psicológico que se hace del protagonista, incidiendo en el sentimiento de culpa por la muerte de sus padres, es muy interesante y sólido. Todo ello acompañado por el arte de Risso, cuyo estilo está en las antípodas del de Jim Lee, pero que resulta perfecto para retratar los bajos fondos y la decadencia de esa Ciudad Rota.

Solo ha sido una obra de Batman la que he reseñado en esta web, pero es una que vale la pena.

Juanjo Carrascón

Batman / El Fantasma Errante (DC, septiembre 2008) / (Planeta de Agostini, septiembre 2008).

La lectura de este cómic de Batman fue fortuita. No era mi intención comprar este tomo porque tampoco me llamaba la atención. Soy lector esporádico del murciélago y suelo acercarme a obras sueltas y puntuales. Como superhéroe es, desde luego, el que más me gusta de DC Comics. Si bien esto es así, no suelo congeniar con aventuras, sagas o ciclos de guionistas que se alejan de lo que entiendo intrínseco de este personaje: la urbe, la investigación, el tono oscuro. Últimamente Batman es dios: todo lo puede, todo lo alcanza, todo lo conoce. Lo que caracteriza a Batman es que es humano, pero es muy inteligente y puede tumbar a Superman con su intelecto. De ahí, a convertirlo en lo que llevo leyendo desde los tiempos de Snyder, va un trecho. Dicho esto, la sencilla aventura de Batman y El Fantasma errante es lo que me gusta de este héroe. Se trata de un cómic de corte sencillo, donde vemos a Batman investigando y con un estrecho vínculo con la ciudad, las calles y en definitiva la investigación que le va a llevar a resolver un asesinato. Sumado a esto factores adicionales como la búsqueda de una civilización antigua y temas morales, hacen que tengamos delante un buen cómic que no pasará a la historia del Caballero Oscuro, pero si hará que pasemos un buen rato.

Varios motivos me han llevado a elegir este cómic. No se trata de un imprescindible del murciélago, ni entra dentro del top ten, pero el recuerdo del mismo lo tengo fresco en mi memoria por lo que cuenta y por lo bien que el autor comprende al personaje. La filosofía que emana (con un alto contenido religioso) es muy próxima a lo que me gusta llevar a cabo en mi vida: trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti.

Por otro lado, el guionista es garantía de un buen trabajo; hablamos de Alan Grant. El autor británico ya deslumbró en Judge Dredd de la revista 2000 AD, y dejó su huella en la franquicia del Caballero Oscuro con mucho acierto, a pesar de la época en la que se circunscribe su trabajo y el rechazo que suele general la década de los noventa. El dibujo, de Arthur James Ramson, es de notable calidad y consigue transmitir emociones y cuanto menos expresividad. Algo que hace que el cómic en cuestión transmita tan bien lo que ya he mencionado y que sigue vívido en mi recuerdo.

La atmósfera del cómic es sombría algo que sienta muy bien a Batman. El Caballero Oscuro es una sombra vengadora vigilando Gotham. El superhéroe, además, pasa por un estado depresivo, en el que se pregunta para qué demonios valen todos sus esfuerzos. En esta tesitura se cruza con El Fantasma Errante, una presencia que, no le resulta extraña, aunque si al lector. Se trata de una suerte de Uatu el cual no puede intervenir en lo que acontece, aunque sea conocedor de los designios y devenires de nuestras vidas.

En definitiva, me gustó mucho esta sencilla historia que hilvana a la perfección lo policíaco, suspense y reflexión filosófica. Como reflexión, solo cabe desear que el futuro de este personaje vuelva a caer en manos de guionistas que manejen esta atmosfera que enriquece a Batman, y que consigue dotar al personaje de un entorno, tramas y ambiente más acorde con su naturaleza.

Raúl López

Quizás porque La Broma asesina en su edición de Zinco fue una de mis primeras lecturas del género superheróico, quizás sea porque es inevitable no sentir fascinación por un personaje con su carisma, el caso es que el Joker (junto el Comisario Gordon) siempre ha sido uno de mis personajes favoritos del elenco de Batman. Es por ese motivo que cuando nos toca escoger nuestra historia favorita, saliendo de las aventuras obvias que todos tenemos en la cabeza, para el Batman Day rápidamente me vino a la memoria Media Vida (Gotham Central #6-10) escrita por Greg Rucka y dibujada por Michael Lark, equipo creativo que años más tarde repetiría colaboración en la exitosa Lazarus para Image Comics.

Gotham Central nació como un proyecto con estrella de el primer momento, la premisa no podía ser más inteligente, dos guionistas tocados por la varita para el género noir: Ed Brubaker y Greg Rucka escribirían historias de forma rotativa haciéndose cargo uno de las aventuras vividas por los policías de la comisaría del turno de día y el otro lo haría con las del turno de noche. Además, su punto diferenciador era que el murciélago no tenía que hacer acto de presencia o al menos no debía ser ni protagonista ni quien se hiciera responsable de resolver los distintos casos. Esto iba de policías luchando contra el día a día de Gotham, y por desgracia, esto implica hacer frente a villanos como Mr. Frío, El Pinguino, Dos Caras y claro está, el Joker. Tanto Brubaker como Rucka nos mostraban la cruda realidad de tener que combatir la pistola de hielo de Mr. Frío con las balas de su revólver como vimos en el primer arco argumental. Y cuando creímos que ya habían sufrido suficiente, que no serían capaces los dos guionistas de ir más allá decidieron que estos héroes de azul se las tenían que ver con el enemigo por antonomasia de Batman: Joker.

El Joker de Greg Rucka sorprende porque su estrategia es fría y calculadora, parte de un rol como francotirador asesinando al alcalde de Gotham y a partir de ahí se convierte en una búsqueda de su figura para evitar su próximo asesinato, como si quisiese emular a su colega Edward Nigma dejará una serie de pistas para “ayudar” a la policía a detenerle y entonces sorpresa máxima con una rompedora escena en la que este Joker es más Joker que ninguno, en la que vemos esa locura intrinseca al personaje que no solo te deja sin aliento sino que posteriormente no dudó Nolan en incorpora parte de ella en su exitosa tercera entrega cinematográfica.

Media vida es una obra maestra semienterrada entre tantas historias icónicas del personaje. De hecho, me atrevería a decir que las cuarenta entregas que conforman la serie Gotham Central y que ECC Ediciones ha editado recientemente en dos ómnibus es sin lugar a dudas una de las lecturas más satisfactorias que un aficionado al murciélago – sin que este apenas haga acto de presencia – puede llevar a cabo.

Enrique Doblas

Detective Comics 573 (DC, abril 1987) / Batman 11 (Zinco, julio 1988)
¡El Sombrerero Loco pierde los estribos!

La memoria es un constructo subjetivo. Dicho de otra manera, los recuerdos no se ordenan ni temporal ni espacialmente, y su jerarquía depende de una importancia que no sigue ninguna lógica objetiva. Señalo esto para dejar claro que la historia de Batman que más me ha marcado no fue por los motivos que ahora rigen mis gustos en cómic y que, aunque siempre la he considerado la primera que leí, probablemente no lo sea. Pero como me gustó tantísimo, el cerebro consideró oportuno guardarla en el salón de la fama como MI historia primordial de Batman. Soltado ese rollo y habiéndola repasado para escribir esta breve reseña… con razón el niño que fui disfrutó de esta absoluta maravilla perpetrada por Mike W Barr, Alan Davis y Paul Neary ¡Es que lo tiene todo!

Tenemos a un villano clásico (aunque no sea de los más mediáticos) que ha cumplido su condena pero que no tiene remedio. Tenemos escena familiar con Bruce, Jason y Alfred. Pistas rocambolescas descubiertas por el mejor detective del mundo. Una mesa de billar gigante. Tenemos a Batman haciendo de Bruce Wayne para celebrar una fiesta en la mansión. Al comisario Gordon ayudado por el héroe y enfrentado al filántropo. Sombreros asesinos. Robin haciendo bromas malas… y a Batman, en todo su esplendor. Balanceándose en su cuerda, pegando puñetazos, usando bataparatos y en posturas anatómicamente perfectas y molonamente imposibles.

Tras el revival de la editorial que vino justo después de Crisis en Tierras Infinitas, las dos cabeceras del murciélago dieron la bienvenida y carta blanca a nuevos equipos creativos. Curiosamente, mientras que en Batman Frank Miller y David Mazzucchelli revolucionaron el origen del murciélago con una historia realista y oscura, Barr y Davis decidieron revivir su faceta más camp y luminosa en Detective Comics. Cualquier otro equipo hubiera fracasado estrepitosamente al enfrentarse de cara a la corriente descarnada que se imponía en los héroes callejeros. Sin embargo, estos dos creadores apegados al género que amaban, ofrecieron a una nueva generación de lectores una balsa de diversión con la que navegar las aguas más oscuras. Comenzaron ofreciendo clasicazos como el Joker (en una versión alocada y peligrosa en contraposición a la crueldad nihilista a la que nos tienen acostumbrados los autores actuales), Catwoman (formando pareja, aunque brevemente, con nuestro héroe), el Espantapájaros y, por fin, este estupendo número del Sobrerero Loco. Precisamente éste terminaba con Robin herido en combate, sirviendo de excusa para repasar el origen del héroe en el siguiente número (otro tebeo para sacarle la grapa y enmarcar cada página de Davis), lo cual engancharía hábilmente la siguiente saga. Esta Batman: Año Dos supondría la despedida del dibujante y, en poco tiempo, de Barr.

Pocos números pero que hicieron historia y que, sobre todo, encandilaron a los jóvenes, algo que no pueden olvidar ciertas colecciones de vez en cuando. Yo aún recuerdo dónde me lo compraron, cuándo lo leí por primera vez y, por supuesto, todos y cada uno de los detalles que configuraron mi personal puzle del murciélago y su universo. Un héroe que se disfraza de millonario, un severo mentor con el mejor recreo del mundo, un genial detective, hábil acróbata y experto luchador, el centro de una miríada de villanos, policías y ciudadanos, el hijo de Gotham.

Jordi T. Pardo

Batman: The Cult (DC, agosto-noviembre 1988) / Grandes autores de Batman: Bernie Wrightson (ECC Ediciones, agosto 2018).

Batman es un personaje fascinante que ha conquistado durante décadas a millones de lectores. Es el icono hecho viñeta del luchador perfecto contra el crimen, aunando en un mismo ser la perfección física a la que puede aspirar un humano y un ingenio notable puesto al servicio de la justicia. Es historia viva -aún hoy- del medio y no hay nadie que no conozco a día de hoy su tragedia, su misión y sus recursos. No hace falta que hayas leído un cómic del personaje en su vida, las continuas actualizaciones y reinterpretaciones de Batman que hemos visto a lo largo de los años en el cine, la televisión y los videojuegos nos dejan claro su capacidad de adaptación.

Sin embargo, hoy un tiempo que Batman no era un personaje que a nivel personal me llamase en exceso la atención. Me había acercado a algunas de sus obras clave como El regreso del Caballero Oscuro, Batman: Año Uno, Batman: Arkham Asylum…Los grandes éxitos del superhéroe creado en 1939 por Bill Finger gracias a la inspiración que le ofreció en su momento Bob Kane. No acababa de empatizar con el personaje porque en muchas de sus historias lo veía más como una idea y me fallaba el elemento humano que si encontraba en personajes de la competencia como Spider-Man y Daredevil y en otros de DC Comics como Flash.

Pero en un cumpleaños de hace ahora dieciséis años mis amigos me regalaron -“porque estaba metido en ese rollo de los cómics”- una obra llamada Batman: The Cult que no tenía ni mucho menos en el radar. Era el típico regalo que haces a alguien sin saber muy bien lo que estás haciendo, se palpaba en el ambiente por así decirlo. Pero la verdad es que fue todo un acierto. La historia publicada en su día por Planeta DeAgostini -y más recientemente ha sido recuperada por ECC Ediciones en un número de su colección Grandes autores de Batman dedicado a Bernie Wrightson– me ofreció en su momento todo lo que había echado de menos en las anteriores historias que había leído del personaje.

Estaba claro que Jim Starlin y Bernie Wrightson bebían mucho de lo que Frank Miller había hecho en El regreso del Caballero Oscuro, pero la propuesta me parecía muy interesante por sus posibilidades y su punto de vista. Es cierto que Starlin no acaba de explotar al guion la situación y que Wrightson no firma su mejor trabajo en el medio, pero el hecho de plantear una amenaza mucho más psicológica que física contra el diácono Blackfire revolvía de alguna manera la mitología de Batman. Porque si bien no soy muy amante del género negro si soy un apasionado del thriller y de experimentos -algunos denostados por la crítica y el público- como Batman: Chamán, Batman & Drácula y El Largo Halloween.

La deriva de Bruce Wayne en esta historia es toda una odisea y cuando la leí por primera vez me sentí obligado a releerla. No hay tantos cómics -ni obras, en general- que provoquen ese efecto así que Starlin y Wrightson debieron hacer algo bien con esta historia. No obstante, es de reconocer que no es una historia para todos los lectores y tampoco para todos los aficionados de Batman. Es una obra áspera y farragosa por momentos, pero firmada por dos grandes de la viñeta y con un resultado que supera sus posibles carencias ya que se sale de los márgenes del cómic de superhéroes. Una lectura a la que bien vale darle una oportunidad.

Pablo Menéndez

Batman: Bajo la capucha (DC, Batman #635 y #650, 2005) / (ECC, 2014).

Voy a hacer trampas. Uno de los objetivos de este artículo es ofrecer a los lectores buenas historias de Batman que 1) Nos hayan marcado y 2) Sean más o menos desconocidas. Digo que voy a hacer trampas porque la historia que he escogido me encanta pero es (hasta donde entiendo) poco apreciada por los fans de Batman.

Se trata de Bajo la capucha, una historia con guion de Judd Winnick y dibujo de Doug Mahnke, publicada en 2005 entre Batman #635 y #650 (aunque yo debí leerla en la colección regular de Batman de Planeta, con nueve o diez años).

Bajo la capucha es una secuela directa de Silencio, el cómic superventas de Jeph Loeb y Jim Lee. En ese cómic se especulaba con la posibilidad de que bajo las vendas de Hush se encontrara Jason Todd, brutalmente asesinado por el Joker unos quince años atrás.

El caso es que la resurrección de Jason Todd debió de resultar atractiva para los editores de Batman, porque pocos meses después de que Silencio concluyera decidieron resucitar a Jason de verdad. El antiguo Robin volvería convertido en un duro psicópata ataviado con una capucha roja (un guiño a la primera identidad del hombre que lo mató). Capucha Roja no duda en emplear la fuerza letal contra los criminales, lo que, no cabía ninguna duda, le conduciría de cabeza a un enfrentamiento con su antiguo mentor.

Desconozco los motivos por los que esta historia disgustó a tanta gente en su momento. Podría citar un par de razones por las que Bajo la capucha podría reivindicarse más allá de la mera y privada nostalgia (Jason Todd/Capucha Roja se ha convertido en una parte importante de la mitología de Batman, el conflicto de la historia es realmente interesante, es la base de una película de animación), pero pecaría de impostura.

Bajo la capucha es una maniobra comercial, el departamento de marketing de DC en acción y a pleno rendimiento. De modo que debo apelar a la lectura inocente, infantil, del lector, aquella que nada sabe de historia del medio, luchas empresariales o narrativa dibujada o de otro tipo.

Apelo a la visión y al puro poder de la imagen, a las violentas estampas de Doug Mahnke (mi primer contacto con, todavía a día de hoy, uno de mis dibujantes preferidos). A Batman, ensangrentado y roto, luchando bajo la lluvia y en la noche contra su antiguo alumno, contra su antiguo hijo, un Capucha Roja que utiliza un cuchillo tan largo como su antebrazo con siniestra perfección.

El drama más antiguo del mundo (el de la sucesión) a lo bestia y con un sabor más americano que la hamburguesa con queso.

Gustavo Higuero

Zinco/Planeta/ECC (2019-2020) (DC Comics). Batman: Madness – A Legends of the dark Knight Halloween Special USA.

El tándem que forman Jeff Loeb y Tim Sale es sobradamente conocido por los aficionados al noveno arte y al cómic de superhéroes en particular. Sus colaboraciones han dejado obras tan importantes como Dark Victory, Catwoman: Si vas a Roma, El Largo Halloween, Superman: Las Cuatro Estaciones, Los Investigadores de los Desconocido y sus trabajos en Marvel, Azul, Amarillo, Blanco y Gris, por citar algunos. Y, sin embargo, hay uno que se queda perdido entre todas estas obras excelsas, un especial Halloween, titulado Locura, en la que Batman se ve las caras con el Sombrerero Loco.

Y aquí estoy yo, rescatando este especial de entre toda su producción conjunta por esconder en su interior la esencia de Batman. Editado originalmente por Zinco en 1995 en formato prestigio, recuperado posteriormente dentro de un coleccionable por parte de Planeta y publicado por ECC en un par de ocasiones formando parte de dos recopilaciones denominadas Caballero Maldito. Tal vez por eso se caiga de las listas cuando se nombran los trabajos de estos dos autores con la figura del Caballero Oscuro, por no tener presencia individual.

Es por ello por lo que he optado por poner la imagen de la obra publicada en solitario por parte de Zinco para ilustrar este humilde texto, por ser la que yo leí en su día.
Adentrarnos en esta obra, de inspiración en la famosa festividad de Halloween, lleva al lector a situarse en un momento muy concreto de la historia de Batman. Por como aparece Gordon, sin peinar cana alguna, con su familia al completo, da a pensar que estamos en los primeros años de Bruce vistiendo el manto del murciélago. Una especie de mese posteriores a lo narrado por Miller en Año Uno.

La historia comienza con Barbara Gordon regresando a Gotham y tras un enfrentamiento familiar típico entre los intereses paternales y los de Barbara, acaba en manos de uno de los villanos más infrautilizados de Batman: el Sombrerero Loco.

Con esta premisa sobre la mesa Loeb se adentra en el pasado de Bruce, en su sincronía con la obra de Alicia en el País de las Maravillas y como aferrarse a ese pasado puede salvar el futuro. Lo que más fascina de esta historia es el uso del villano, que apenas parece tener importancia, más allá de ser un mero catalizador de los acontecimientos, pero que se erige como un contrapunto a la cordura de la que Bruce dice hacer gala. Una cordura que está velada por el recuerdo oscuro de la muerte de sus padres, momento que continúa sin haber superado, como se detalla en la obra.

Lo que más se graba cuando uno lee esta historia es como somos hijos de nuestro pasado, de nuestras vivencias, moldeándonos de tal forma que no solo nuestro presente se ve afectado. Es el futuro, el que debe llegar, el que más sufre esos ecos del pasado. Es el futuro que anhelamos el que mira al pasado de manera envidiosa porque sabe que su existencia solo es real si hay un pasado. Puede parecer una tontería, porque siempre hay pasado, pero no todo lo que vivimos en el pasado nos acaba marcando. Y ahí es donde este trabajo se ancla con virulencia. Es el pasado el que tiene relevancia, mientras que el futuro solo es una quimera incierta y moldeable.

Es una historia que habla de padres e hijos. Una historia de errores. Una historia de perdidas, de fracasos, de miedos y de superación. Un retrato lúcido del origen de Batman y de su propia leyenda. Tetch, en manos de Loeb, se muestra letal (como más tarde hiciera Brubaker y Rucka), en sus acciones. La presencia del villano responde a la necesidad de que todo gire alrededor de la obra de Carroll, para que todo funcione de manera orgánica mientras se aleja de lo que se puede esperar de un especial que se asienta sobre la fiesta de Halloween. Sí, hay disfraces, pero no se siente de manera nítida que estemos ante la noche de las brujas, quedado todo aplastado por la figura de la inquietante historia de Alicia y sus estrambóticos personajes.

Un especial que además entre por lo ojos gracias al trabajo de Sale. Un trabajo lleno de sombras, de densas masas de negrura que hace de la historia un todo opresivo, al tiempo que juega a la perfección con potentes imágenes que difícilmente se pueden olvidar. Su Batman es enorme, musculado, sobrecogedor, pero al mismo tiempo es frágil y vulnerable. Esa dualidad es la que hace que se vea comprometido, dejando al aire el lado más humano de Bruce.

Una obra olvidada que merece rescatarse y releer. Una obra que me dejó muy impactado hace ya 26 años y que sigo recordando con especial cariño. Su propuesta me increpó de manera directa, pues soy muy de mirar al pasado, sintiéndome muchas veces culpable por ello, pero que gracias a Loeb y Sale, con 19 años cumplidos cuando la leí, comprendí que el pasado es una parte de mí mismo de la que no puedo ni debo renunciar jamás. Y aquello fue muy importante.

¿Cuál es vuestra historia perdida?

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Mi primer coqueteo serio con los comics puede datarse en el año 1988, en Zaragoza, concretamente en el recreo del colegio, mirando el primer número de la serie Millenium de DC. Aquello lo cambió todo. Quería tener el segundo número y el tercero... y como dice el dicho: el resto es historia. 5000 comics después y toda una vida entre viñetas seguimos a pie del cañón.
Naci un día caluroso de agosto de 1979, Sauron ya había sido destruido tiempo atrás, y la magia había desaparecido progresivamente de nuestro mundo......, pero estudiando pergaminos y libros ocultos, que me hicieron perder puntos de cordura, encontré esa magia en los comics, o "tebeos" como los han llamado toda la vida mis padres. Desde ese momento, hace casi 30 años, nunca me han dejado solo, y han estado en mi vida, en lo bueno y en lo malo, dándome esa magia que nos hace falta para afrontar la vida. Comics, rol, miniaturas,,,,en fin, una amalgama de hobbies que hacen que este abogado y profesor universitario, disfrute de grandes momentos con grandes amigos, mi "tribu", y junto con este equipazo que conforma ZN. A vuestra disposición para lo que se tercie.
Psicólogo nacido en Murcia en 1984. Lector de todo tipo de tebeos desde niño, pero sobre todo de Marvel. Interesado en la forma en la que el cómic refleja el mundo real y transmite ideas relacionadas con problemáticas sociales. Feminista y parte del colectivo LGBT+. Preocupado por la integración y la diversidad, tanto dentro como fuera del cómic.
Barcelona (Septiembre, 1980). Licenciado en Historia. Empecé mi relación con el mundo de la viñeta leyendo las adaptaciones de clásicos ilustrados. Más tarde, conocí a personajes icónicos de la historieta nacional como Mortadelo y Filemón, Superlópez y Pafman, entre otros muchos. Las publicaciones de Forum me introdujeron al mundo de los superhéroes, Dragon Ball me brindó una puerta de entrada al manga y con V de Vendetta descubrí las posibilidades reales del cómic. En la actualidad, el cómic independiente y el manga son mis principales intereses como lector. Colaboro en Zona Negativa hablando de cómic y otras galaxias cercanas. También participo en otras publicaciones del medio como Comicmanía y Otaku Bunka
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
Bilbao (1982). Licenciado en Sociología. Soy, desde que tengo uso de razón, un amante empedernido del Cine gracias a Hitchcock y Kubrick. Criado en Corleone, visité la puerta de Tannhäuser como tripulante de la nave Nostromo. Tras una breve etapa en Tatooine y Mordor decidí regresar a Twin Peaks, desde donde disfruto de mis otras pasiones: los cómics, la música y los videojuegos.
Novelista, guionista, estudiante de cine. Aprendiz. Empezó con esto de los tebeos gracias al Spiderman de Lee y Romita y al Conan de Thomas, Smith y Buscema. The Sandman y Watchmen le impactaron profundamente y todavía no se ha recuperado. Tras una temporada frecuentando el Londres de Dylan Dog, en la actualidad recorre los mares del sur en compañia de Corto Maltes, con el objetivo de encontrar fortuna y gloria...
Abandoné la Logia Negra y llegué a la ciudad de Málaga en 1984. Mis primeras lecturas fueron los clásicos francobelgas y los cómics de un ratón y unos patos que, años más tarde, gobernarían un vasto imperio. Devoré tiras de prensa, hasta que un niño con cola de mono apareció en mi televisor buscando unas bolas mágicas y el manga me atrapó. Pasé años en blanco y negro, pero los superhéroes llenaron mi vida de mallas y capas de colores. Sobreviví a la Era Hiboria en compañía de un bárbaro y su espada salvaje. A finales de los 90 sentí vértigo, el arenero me llevó al mundo de los sueños y caí en los oscuros abismos del underground. Viajé en el tiempo a través de la banda de Moebius, desde el salvaje Oeste al Largo Mañana. Un mago de Northampton me contó grandes historias y su hijo calvo me dio setas alucinógenas. En Italia probé el fumetto y un marinero maltés me llevó hasta la Pampa argentina, donde tuve mi último recreo antes de conocer al hombre eterno. He estado en Camelot en los días del Rey Arturo, en el planeta Mongo y en las letras del Oceáno Atlántico. En mis aventuras siempre estuve acompañado por un asombroso grupo de profesionales españoles. Los escritos del maestro Eisner me revelaron los secretos de un nuevo lenguaje y ahora solo veo el mundo en viñetas... Cómic camina conmigo.
Nací con la democracia en este país y casi aprendí a leer con Mortadelo, Asterix y Tintín. Mi primer contacto con los superheroes fue con un Pocket de Ases de Bruguera protagonizado por los Defensores y el Doctor Extraño lo que tuvo dos consecuencias: que me volviera un marvelita convencido y que sienta predilección por los personajes no tan relevantes de la Casa de las Ideas. Desde entonces he ampliado mi rango de lecturas y gustos aunque matengo mi condición de Marvelita y me sigue chiflando Tintín.
Cordobés del 77, afincado en Barcelona y biólogo de profesión. Me gusta entender el mundo en viñetas desde pequeño. Fogueado con Ibáñez, Hergé y compañía, terminé enamorado, a la vez, de los mutantes Claremont y los adolescentes de Wolfman. Luego Zinco terminaría de conquistarme con crisis, ligas, legiones, Miller, Moore, Morrison, Gaiman... Tras los apabullantes años noventa terminé apartándome un poco del cómic, pero con el tiempo me volvió la locura. Con la madurez he sabido ampliar mis gustos, filias, críticas… y de hecho en los últimos años lo que más me gusta es la teoría e historia de los cómics.
Málaga (1984). Desde muy pequeño leía tiras cómicas en los dominicales, 13 rue del percebe era mi favorita. A mis padres les gustaba que su hijo leyera y cada poco tenía un Astérix nuevo para leer y releer. A la edad de diez u once comencé con el americano, Spiderman para ser más exactos. La saga del clon fue mi primera lectura. Todavía me pregunto cómo pude aficionarme con aquello pero la verdad es que me atrajo enormemente e incluso el no saber qué estaba leyendo (para nada empecé con el número 1) fue un plus para mi interés. La primera lectura siempre condiciona y como secuela me deja mi gusto por personajes alternativos. Tras esto, vino lo demás; universo Marvel , mi adorada DC, cómic independiente y grandes obras que me mostraron lo realmente interesantes que pueden llegar a ser los tebeos.
Naci en Sabadell (Barcelona) en 1978 aunque siempre he vivido en Barbera del Vallés. Mi afición por los cómics de superhéroes se comenzó a gestar en el momento en que mi profesor de EGB, Joan, me dejó algunos números de Clásicos Marvel que contenían las historias: La muerte del Capitán Stacy, La muerte de Gwen Stacy y La última cacería de Kraven. Desde ese momento me convertí en fan absoluto de Spiderman y por extensión de Marvel Comics. Con el paso de los años aprendí a paladear el buen cómic sea cual sea la editorial, el personaje o autor. En 1999 fundé Zona Negativa como el rincón donde hablar de aquello que me apasionaba, el resto es historia.
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Mister Baker
Mister Baker
Lector
18 septiembre, 2021 8:28

Artículo brutal, bravo.
Realmente difícil elegir una sola historia de Bats, quizás el héroe más mimado del medio en cuanto a guionistas y dibujantes.
Por nostalgia y justicia me quedo con la reivindicación de Don Newton, un Batman visualmente bastante definitivo por su perfecto equilibrio (a la vez superheroico y misterioso, corpulento sin perder agilidad, etc.).
Y, salvando las distancias en años y estilos, la aproximación noir al personaje de Eduardo Risso muy atractiva.

Dr Kadok
Dr Kadok
Lector
18 septiembre, 2021 14:48

Gran y sentido homenaje, muchos pendientes para mi. Aunque quizás mis favoritos estén entre los obvios (TDKR, la broma asesina, la Saga de R’as…) si tengo varios más tapados que adoro, como Gothic de Morrison, Amor Loco de Moore, Batman & Houdini, Noche de Resurreccion, Las Diez Noches…(bah, todo lo de Starlin & Aparo y la mayoría de Grant y Breyfogle), El Tirano (Grant de vuelta), Duelo (O’Neil & estrellas)…

Drury Walker
Drury Walker
Lector
18 septiembre, 2021 15:40

Yo citaria la etapa de Rucka de Nueva Gotham mas o menos hasta la historia de Sombrerero Loco. Buenas historias, con una gotham definida y personajes que progresan y evolucionan, con un toque noir. Comics que hacen aficion.

Yo creo que ya lo dije aqui en un Batman Day, pero para mi el comic de Batman es mi primer comic de Batman, de crio. Era un especial aniversario de Zinco con una portada espectacular (como la mitica cabecera de Batman TAS pero en realista”: Batman dominando sobre un edificio con su figura recortada sobre un cielo rojo). Primera historia: la de Mike W. Barr y Dave Gibbons perteneciente a the Brave and the Bold 200, con un Batman y Robin como los de la serie de Adam West… Y una segunda parte en el que ese Batman estaba muerto y tomaba el relevo un Batman mucho mas duro y adulto, en solitario… Y con muertes: apuestas mas altas! Despues un articulo explicando la cronologia de Batman Tierra Dos. Un Batman que nace, crece, ve como sus enemigos se reforman, se casa, se retira, enviuda, tienen una hija, es asesinado y otros continuan su labor. Y a continuacion su origen, por Roy Thomas y Marshall Rogers, contando los inicios de su carrera y su amor con Julie Madison, con un poso agrudulce y melancolico extra despues de haber leido lo anterior, como acabara todo eso. Y como colofon, una brutal imagen publicitaria de Batman The cult, con un Batman con el traje destrozado huyendo de unos ciudadanos que le lanzan objetos… Comics que hacen aficion

Saludos!

Enrique Doblas
En respuesta a  Drury Walker
18 septiembre, 2021 19:57

Era el especial 50 aniversario, el 2o del vol 2 de Zinco, clasicazo sin duda alguna

Drury Walker
Drury Walker
Lector
En respuesta a  Enrique Doblas
18 septiembre, 2021 20:29

Efectivamente! Imaginate de crio, que conocia a Batman de los dibujos de Hanna Barbera y la serie de Adam West y me encuentro todo eso con esos autores. Todo un impacto!

Last edited 1 mes atrás by Drury Walker
AlbierZot
AlbierZot
Lector
18 septiembre, 2021 16:02

Historias de montañas nevadas, precipicios y gafas de esquiador. Generalmente dibujadas por Irv Novik. Esas son mis historias perdidas favoritas de Batman

Ankarabio
Ankarabio
Lector
19 septiembre, 2021 3:23

Me gustó micho aquel Annual donde Batman y Catwoman luchaban contra todos los enemigos de Bats, con Ras como villano final y dibujos de Perez, Art Adams y muchas más estrellas de los 80.
También la de Clayface por Alan Moore.
Sobre la etapa Englehsrt/Rogers ¿Cuándo y dónde se ha publicado en España?

Drury Walker
Drury Walker
Lector
En respuesta a  Ankarabio
19 septiembre, 2021 10:28

Por las referencias que das dé la historia de Ra’s es el Batman #400, la traca final de la primera etapa de Moench y del Batman de la edad de Bronce.

De la etapa de Englehart-Rogers, asi de memoria Planeta publico un tamaño bolsillo en blanco y negro y un tomo tapa dura con los dos arcos argumentales, original y secuela. ECC publico un “Grandes autores” y juraria que salio tambien en un coleccionable de Salvat. Otras obras derivadas de Englehart como el Joker-Aquaman o el regreso del Doctor Fosforo siguen ineditos (al menos desde tiempos de Zinco).

En USA salio hace relativamente poco un tomo recopilando todo el Batman de Englehart, con Rogers o sin el. Tiene historias muy buenas (si te gusta ese Batman). Dudo mucho que se publique por ECC. Englehart tenia pensada una tercera parte (y guionizada al menos en su mayor parte!) con Dos Caras, Deadshot, Pingüino, Polilla Asesina, Dala… Rogers dibujo parte del primer numero. DC decidio dejarla a un lado y le dejo las riendas de una historia secuela a Kevin Smith, que años despues sigue inconclusa. Entremedias Rogers murio y Englehart no esta en muy buenos terminos con la editorial. Una pena.

Saludos!

Enrique Doblas
En respuesta a  Drury Walker
19 septiembre, 2021 11:09

Muy buena respuesta Drury, gracias. Quería añadir que ese especial era el primero que publico Zinco y estaba dibujado además por Art Adams, Bolland, Sienkiewicz… una pasada, vamos.
La etapa Englehart-Rogers también la publicó Zinco en sus Clásicos DC y los primeros números los dibujaba nada menos que Walter Simonson, con su arrolladora fuerza de costumbre. Pero vamos, que lo de Rogers es de otro nivel de storytelling.

Dr Kadok
Dr Kadok
Lector
En respuesta a  Enrique Doblas
19 septiembre, 2021 13:17

Claro, es el que yo mencionaba como “Noche de Resurrección”, acá lo publicó Ed. Perfil como el nRo 2 de Grandes Historias (el 1 era La Broma y el 4 la de Cara de Barro de Moore. Puse Amor Loco pero esa es la de Harley, yo me referia a esta otra)

Drury Walker
Drury Walker
Lector
19 septiembre, 2021 17:45

Y una correccion al segmento de Raul Lopez. “Media vida”, el arco argumental de los nuneros del 6 al 10, esta centrado en Montoya y Dos Caras. La historia de Joker a la que se nombra es “Blancos faciles”, que comienza en el 12 (el 11 es un numero autoconclusivo sobre Stacy) escrita de manera conjunta por Brubaker y Rucka y que tiene un excelente artuculo de analisis en esta misma pagina.

Un saludo!