Arno al completo
«Arno, Arno Firenze, soy veneciano»
Hace unos cuantos años, el equipo de cómic europeo de Zona Negativa dedicó un podcast a repasar algunas obras europeas descatalogadas que merecían una reedición digna. Una de ellas era Arno, de Jacques Martin y André Juillard, y por fin ese viejo deseo se ha hecho realidad gracias a Trilita Ediciones, que recupera la serie completa en un volumen integral muy esperado por los aficionados al cómic histórico.
Arno es fruto de la colaboración —no exenta de tensiones— entre dos autores fundamentales de la BD francobelga. Por un lado, Jacques Martin, guionista veterano y figura clave del cómic histórico clásico, responsable de series como Alix, Lefranc o Jhen. Por otro, André Juillard, uno de los grandes renovadores del género en los años ochenta gracias a títulos como Las siete vidas del Gavilán o Masquerouge. La unión de ambas sensibilidades prometía una serie ambiciosa y, aunque el resultado final fue irregular, dejó momentos de gran brillantez.
La historia arranca en 1797, con la llegada de Napoleón Bonaparte a Venecia. Allí conoce a Arno Firenze, un joven músico que, casi por casualidad, salva la vida del general francés durante un atentado perpetrado por La Pica Roja, una organización conspiradora empeñada en frenar la carrera política de Bonaparte. Desde ese momento, Arno se convierte tanto en objetivo de los conspiradores como en agente al servicio de Napoleón, que lo utilizará en diversas misiones a lo largo y ancho del mundo.

La serie consta de seis álbumes divididos en tres grandes arcos argumentales: un primer álbum de presentación, un segundo arco ambientado en Egipto (dos álbumes) y un tercer ciclo situado en América (tres álbumes). Los tres primeros fueron publicados entre 1984 y 1987 y contaron con el tándem creativo Martin–Juillard. El último arco, aparecido entre 1994 y 1997, fue dibujado por Jacques Denoël tras la salida de Juillard. Aunque se llegó a planificar un séptimo álbum, la serie quedó inconclusa y se considera abandonada desde entonces.
El primer álbum, La Pica Roja, establece las bases de la serie y presenta a sus personajes principales, Arno y Napoleón. Se trata de una aventura modélica de intrigas y conspiraciones que sabe sacar partido del marco histórico para enriquecer la narración. Aquí se aprecia claramente la experiencia de Martin en este tipo de relatos y, sobre todo, el enorme talento de Juillard como dibujante de cómic histórico. Es un arranque sólido, elegante y sorprendentemente moderno para una obra publicada en 1984.
El segundo arco, formado por El ojo de Keops y El pozo nubio, traslada la acción a Egipto durante la expedición napoleónica. Allí Arno conoce a Djeila, una guerrera del desierto de la que se enamora, mientras La Pica Roja vuelve a intentar atentar contra Bonaparte. La tragedia personal del protagonista, marcada por la muerte de Djeila, empuja a Arno hacia una espiral de venganza que culmina en tierras británicas.

Este segundo ciclo resume a la perfección las virtudes y defectos de la serie. En el apartado positivo destaca el extraordinario aprovechamiento del entorno histórico y exótico, que permite a Juillard desplegar un dibujo soberbio, lleno de composiciones memorables y una ambientación impecable. En el lado negativo, el guion de Martin comienza a mostrar síntomas de agotamiento, con giros innecesarios, comportamientos erráticos de los personajes y una trama conspirativa cada vez menos definida.
La propia Pica Roja es un buen ejemplo de estas inconsistencias: si en el primer álbum su objetivo parecía ser eliminar a Napoleón, en los siguientes pasa a secuestrarlo, sabotear al ejército francés o perseguir obsesivamente a Arno sin una motivación clara. A ello se suma la reiterativa manía de anunciar su presencia mediante barajas de cartas, un recurso propio de la vieja escuela que desentona en una serie que aspiraba a un enfoque más moderno.
Las contradicciones también afectan al propio Arno, cuyo arco dramático resulta irregular: pasa del duelo por su amada a relaciones sentimentales poco desarrolladas, o de agente al servicio de Napoleón a lord inglés propietario de una finca, sin una evolución psicológica bien definida. Estas discrepancias, junto con la creciente presencia de Napoleón en detrimento del protagonista, acabaron provocando la salida de Juillard de la serie, que prefirió centrarse en Las siete vidas del Gavilán, obra con la que se sentía más identificado.

El relevo gráfico recayó en Jacques Denoël, que debutó en la serie con 18 de Brumario. El álbum vuelve a situar la acción en el corazón de las conspiraciones que rodearon el golpe de Estado de Napoleón. Martin demuestra aquí su habilidad para integrar los acontecimientos históricos en la trama, generando una tensión creciente muy ligada al contexto político. Denoël, aunque no alcanza la elegancia ni la expresividad de Juillard, cumple con solvencia y destaca especialmente en la recreación de uniformes y escenarios, ofreciendo un notable despliegue de detalle.
El arco americano se cierra con La ogresa y Chesapeake. El primero, ambientado en Luisiana, es probablemente el álbum más interesante de esta segunda etapa, alejándose de la ya agotada trama de La Pica Roja y abordando temas como la esclavitud y los abusos de poder. Chesapeake, por su parte, mezcla aventura fronteriza, intrigas políticas y una última conspiración que termina de evidenciar el desgaste del planteamiento inicial. A estas alturas, las vacilaciones del personaje principal (la trama de Camille queda resuelta en dos viñetas) y la falta de una motivación clara lastran el conjunto, mientras que el dibujo de Denoël pierde fuerza respecto a su debut.
La edición de Trilita Ediciones reúne por primera vez los seis álbumes de Arno en castellano, acompañados de un interesante apartado de extras que incluye ilustraciones promocionales, portadas originales y un artículo esclarecedor sobre el origen de la serie y las desavenencias entre Martin y Juillard. Aunque el precio pueda parecer elevado, el conjunto resulta muy competitivo si se compara con la compra de los álbumes por separado y permite disfrutar de la obra de forma íntegra.
Arno queda como un intento irregular, pero fascinante, de unir dos visiones del cómic histórico. La primera mitad de la serie, impulsada por el talento gráfico de André Juillard y el atractivo del marco napoleónico, sigue siendo lo más memorable, mientras que la segunda acusa el desgaste del guion. Aun así, gracias al oficio de sus autores y al interés histórico del conjunto, esta reedición permite redescubrir una obra clave y debatida de la BD francesa.
Lo mejor
• El dibujo de André Juillard.
• Poder volver a disfrutar de un clasico de la BD de forma integra.
• La edición de Trilita.
Lo peor
• Los vaivenes de los guiones de Martin.
• El cambio de Juillard por Denoël.
Clásico
Guión - 6.5
Dibujo - 8
Interés - 7
7.2
Clásico
Arno es una serie tan ambiciosa como irregular, cuyo mayor atractivo reside en su primera etapa, impulsada por el magistral dibujo de André Juillard y el rico trasfondo histórico napoleónico. Pese a un segundo tramo más errático, la obra conserva suficiente interés y valor artístico como para justificar plenamente esta cuidada reedición integral.








