
Los Nuevos (viejos) Dioses se acercan
«Los Nuevos Dioses Murieron»
El regreso de Los Nuevos Dioses siempre es motivo de celebración, y más aún si los personajes creados por el Rey Kirby caen bajo la batuta de Ram V y Evan Cagle. Lo que ambos autores (creadores de Dawnrunner) nos ofrecen no es solo una actualización moderna del legado de Jack Kirby, sino una reconstrucción casi desde los cimientos. Desde sus primeras páginas, esta nueva incursión en el viejo Cuarto Mundo irradia un sentido de propósito mítico, y no es para menos viendo los antecedentes que nos han traído hasta aquí.
El Cuarto Mundo de Kirby era todo su ser y sus tripas creativas, filosóficas en varias series, sus inquietudes a la máxima potencia, llena de ideas que cambiaban cada pocos números, páginas, momentos que te golpeaban como un Boom Túnel y te dejaban fascinado como las acrobacias de Scott Free y la belleza de Big Barda. Por supuesto, como incansable luchador por la libertad, Kirby nos hablaba del mal ancestral del ser humano para con la libertad del individuo y cómo los dictadores siempre están entre nosotros, buscando la fórmula para doblegarnos —la anti-vida—, unas ideas que por desgracia nunca han expirado en la historia de la humanidad y que Morrison vertió en su incomprendida Crisis Final y acertó de pleno el momento que estamos viviendo —no por nada es quien mejor entendió la obra del Rey—.
Una historia inabarcable, imposible de clasificar pero tan importante para el Universo DC, aunque fuera un fracaso. Y entonces llegó Ram V para intentar hacer lo similar bajo sus términos, miedos e inquietudes; otra sensibilidad, pero misma intención.
Todo comienza con la caída de Darkseid, el monarca de Apokolips, cuyo aparente final ha dejado una grieta en el equilibrio cósmico —como vimos en el especial All In, donde se creó el ya conocido Universo Absolute—. Desde su trono suspendido fuera del tiempo, Metron recibe una visión profética: un niño nacerá en la Tierra con el poder de alterar el destino de los dioses. El orden de Nueva Génesis y Apokolips se tambalea, y los actores divinos se preparan para una nueva guerra. El primer número establece este marco con una apertura dibujada por Jorge Fornés —un interludio que da paso al estilo minucioso y elegante de Evan Cagle, quien toma las riendas visuales de la serie—.
El conflicto principal se define rápidamente. Highfather, guardián de Nueva Génesis, encomienda a Orión, el héroe, la misión de descender a la Tierra y eliminar al niño profetizado. Infanticidios y magnicidios por un «bien mayor», nada velada crítica a las situaciones que tenemos hoy día y se toleran.
Lo que sigue no es una persecución directa, sino una meditación sobre el deber, la herencia, el miedo y el amor. Mientras Orión acepta su papel como ejecutor del «orden», en la Tierra descubrimos que Scott Free (Mister Miracle) y Big Barda han formado una familia. Su hija, Olivia, representa un nuevo comienzo, pero también podría ser la clave de la profecía. Sí, el bebé de Tom King no es canon.
Ram V no plantea esta historia de Los Nuevos Dioses como una simple aventura de ciencia ficción o fantasía cósmica. Lo suyo es una reinvención mitológica, influida —según el propio autor ha declarado— por las tradiciones de su país. India/Bharat, donde los dioses son complejos, contradictorios, destructivos —solo con la historia de Shiva y Pārvatī tienes para cinco temporadas—, pero profundamente humanos en sus conflictos. Así, mientras los eventos se desarrollan a escala galáctica, la verdadera tensión de la historia se encuentra en el seno de una familia que intenta proteger a su hija de un destino impuesto por los dioses. La paternidad, la maternidad, el miedo a la pérdida y la necesidad de crear un futuro mejor se vuelven el corazón palpitante de esta historia.
Scott Free y Orion dos hermanos al que les mueve la familia por encima de todo aún con sus diferencias en lo que significa la misma, perfectamente explicado en pocas viñetas. Magistral.

Visualmente, Evan Cagle lleva todo esto a la página con un estilo que fusiona lo monumental con lo íntimo. Su trazo es limpio pero detallado, su narrativa visual fluye con claridad incluso en escenas de alto contenido simbólico o abstracto. Cagle no solo diseña dioses: construye sus cuerpos como si fueran arquitectura y sus ciudades como si fueran extensiones de la voluntad divina. Apokolips y Nueva Génesis son tan diferentes como el fuego y el aire, y ambos están representados con una imaginación visual traído de comics de fuera del mainstream, es más una historia con toques europeos -al dibujar La India por ejemplo-, sin imitarlos. Como curiosidad al mostrar tanto a Orión como a Barda vemos sus nombres ocupando la página, esto hace que leamos el nombre con una presentación de fondo como si de una estrella de la lucha fuese o con ecos al metal.
La Tierra, por contraste, se siente orgánica, cálida, real. En estas páginas más tranquilas, el dibujante demuestra igual maestría para los gestos cotidianos y la expresión emocional. Los Nuevos Dioses es una experiencia visual apabullante
Scott y Barda deben tomar una decisión: proteger a su hija a toda costa o enfrentarse a los dioses que una vez sirvieron. Hay un momento especialmente poderoso cuando Barda, retratada normalmente como una guerrera invencible, se muestra vulnerable por su familia. Este retrato de Ram y el dibujo de Evan nos la muestran como un ser humano más que como una diosa, al igual que sucede con Scott, y con ello nos recuerdan que ellos son el verdadero corazón de este universo. También se introducen personajes secundarios, como Maxwell Lord, que poco a poco revela ser el clásico Maxwell manipulador y socarrón, aunque con una agenda algo inusual.
Ahora bien, quizá el último capítulo del tomito sea el más ambicioso visualmente y el más enigmático en términos temáticos. Aquí vemos a Ram V en su máximo esplendor. Se revelan nuevas fuerzas más allá de los dioses conocidos: entidades antiguas como Arbor Struta, Parzurem y Nyctar —seres que representan una proto-mitología aún más primitiva que la de Kirby, retomando vagamente aquel Primer Mundo que su creador mencionó de forma muy fragmentaria—. En este segmento, Ram V da rienda suelta a su vena más poética y conceptual.
Estos personajes no son simplemente villanos o aliados, sino ideas encarnadas: la muerte, la transformación, el tiempo antes del tiempo. Todo esto se potencia con algunas páginas dibujadas por Riccardo Federici, quien ya demostró con creces su maestría para la concepción de criaturas, entes o seres más allá de la comprensión humana —como vimos en Las Crónicas de Fellspyre y varios números de Action Comics, ambos con PKJ—. El cómic adopta un tono casi bíblico, con paisajes oníricos y cuerpos de dioses fundidos con geometrías sagradas. La tensión entre la forma humana y lo divino, entre lo tangible y lo simbólico, alcanza aquí niveles realmente impresionantes.
Si algo se puede criticar es que el ritmo de lectura puede volverse un poco denso cuando se introducen múltiples facciones y entidades nuevas —especialmente en el tercer capítulo—. La narrativa no siempre se detiene a explicar lo que está ocurriendo, confiando en la capacidad del lector para intuir y conectar las piezas. Aun así, Ram V nos entrega un guion que, por ahora, resulta sencillo de seguir sin mayores complicaciones.
En conjunto, los tres primeros números de Los Nuevos Dioses de Ram V y Evan Cagle representan un renacimiento exitoso del mito cósmico de DC. Es una serie que honra el legado de Kirby sin imitarlo, que introduce nuevas ideas sin perder la claridad emocional, y que presenta a los dioses no como figuras distantes e incomprensibles, sino como reflejos grandiosos y dolorosos de lo que significa ser humano.
Los Nuevos Dioses mutan y cambian como las generaciones del ser humano. El Primer Mundo da paso al Segundo, luego al Tercero, finalmente al Cuarto, pero las ideas del Rey siempre son inmutables, esperando a que lleguen a otra persona como el fuego de Prometeo a los humanos en la mitología.
Eso fue Jack Kirby y siempre lo será, un catalizador de ideas que nos dejó con su obra más personal, y Ram junto a Evan demuestran por qué, décadas después, Los Nuevos Dioses son tan fascinante.
Lo mejor
• Ram V y Evan Cagle que más necesitas.
• El Cuarto Mundo no puede estar en mejores manos.
Lo peor
• Nada.













Este número me ha gustado lo suficiente para continuar a ver por dónde van los tiros.
Las escenas de Barda y Scott son mágicas.
El tercer número de está «grapa con lomo» si me pareció bastante más espeso. El peor de los tres.
Sabía que el tercer número podría ser el más «polémico» al ser Ram con sus ideas sin suavizar, ero claro con Federici todo tiene ese toque a historia antigua y críptica.
Lo bueno es que sabe perfectamente balancear sus partes más intensas con las costumbristas y queda de lujo.
Espero que te siga gustando. ¡Gracias por leernos!
Gracias Antonio! Esta es una serie que empecé siguiendo de este All-In ritmo USA, pero después me perdí un poco, la sigo hojeando pero se me hizo difícil…pero imagino que tiene que ver un poco con leerla en inglés (todo bien con un Superman, JL o cosas así, pero…probaron leer al Moore o Morrison más crípticos en inglés? uffff…), si se publica acá (la veo muuuy difícil) capaz le de otra oportunidad en español
¡Gracias a ti por leernos Kadok! En ingles puede ser un poquito espeso y pero ver como hablan de verdad gnete como Morrison ,Moore y compañia, es un deleite , aunque cueste es fascianante como retuercen el lenguaje.
Dale otra oportunidad
Gracias Antonio