Hablar de Los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrossi) es hablar de dos de los mejores guionistas y directores que existen en España y cuyo talento se proyecta mucho más allá. Aclamados por crítica y público, sus obras nunca dejan indiferente a nadie.
Conocedores tanto del medio televisivo como del cinematográfico y con una forma de rodar muy particular que apela directamente a los sentimientos de los actores protagonistas, el arte de Los Javis es, por derecho propio, transgresor, revolucionario y de una calidad incuestionable que los convierte en tan importantes hoy día como lo fue y lo es Pedro Almodóvar desde de la década de los ochenta.
Los Javis comienzan su andadura con La Llamada, su primera película, estrenada en el año 2017 en la que, abrazando el género musical y con mucho humor, Los Javis se acercaban a la figura de Dios, a cómo se entiende la fe cuando eres objeto de represión y a cómo la libertad sexual no entiende de dogmas ni de reglas religiosas.
La Llamada, película que fue un éxito y que puso a Los Javis en el punto de mira de crítica y público, no era sino la adaptación para los cines de la obra teatral del mismo nombre que Los Javis habían estrenado en el año 2013 en el Teatro Lara de Madrid.
Entre los años 2016 y 2019, Los Javis se adentraron en el género televisivo, pero sin abandonar la comedia, sino de hecho, abrazándola con mayor surrealismo y esperpento puramente patrio. Paquita Salas, serie de tres temporadas protagonizada por Brays Efe, narraba las divertidas desventuras de una representante de actores que tenía que darle un lavado de cara a su agencia constituida en los años noventa, si quería seguir trabajando.
Pero lo que haría de Los Javis no solo maestros del humor, sino del drama, y los convertiría en directores capaces de llegar al corazón de casi cualquier espectador fue Veneno, serie que a lo largo del año 2020 (con obligadas interrupciones motivadas por la pandemia) narraba la historia de Cristina, La Veneno, cantante y tertuliana transexual que irrumpió en los platós de Esta Noche Curzamos el Mississippi y cuya triste y dura vida la convirtió en un icono para todes aquelles transexuales que desde la otredad, han pasado su vida entera sin un referente que le ate a este mundo hasta que ella llegó.
En el año 2023, y sin salirse del género televisivo en el que se encontraba la mayoría de la producción de Los Javis, llegó La Mesías, una desgarradora serie de televisión en la que Calvo y Ambrossi nos hablaban de fe, maltrato infantil, otredad y de la búsqueda de uno mismo a través de la historia Irene y Enric (o Resurrección e Isaías) dos hermanos separados por las duras vivencias que habían sufrido en sus carnes que volvían a reencontrarse para salvar a sus hermanas pequeñas del mismo maltrato que la secta familiar en la que habían crecido les había inflingido.
La Bola Negra, de Los Javis
Y con todos estos antecedentes llegamos al año 2026 y a La Bola Negra, la producción más ambiciosa de Los Javis hasta el momento, una película que lo tenía todo para ser muy difícil de llevar a buen puerto pero que consigue la matrícula de honor manteniendo al espectador pegado a la butaca del cine desde su duro inicio hasta su amargo final en las poco más de dos horas y media que dura su metraje.
La Bola Negra, escrita y dirigida por Los Javis (con colaboración en el guion de Alberto Conejero, escritor de La Piedra Oscura, novela que La Bola Negra adapta libremente), narra la historia de tres hombres homosexuales marcados por el sufrimiento en tres tiempos distintos.
En el año 1932, y con una II República que hacía muy poco ha triunfado en las urnas, cambiando el paradigma político de España como nunca antes, tenemos a Carlos (Milo Quifes), joven granadino hijo de un importante empresario que ve como su membresía en el casino de su ciudad es radicalmente rechazada por la Junta de Socios del mismo, formada por miembros del clero y del sector empresarial local, y ello debido a los rumores sobre la homosexualidad de Carlos.

Pocos años después, en el año 1937, y en medio de la Guerra Civil española, Sebastián (Guitarricadelafuente), joven que se alista en el ejército de sublevados nacionales con el fin de salvar la vida, llega a Santander, donde debe vigilar a Rafael Rodríguez Rapún (Miguel Bernardeau), un soldado republicano (y amante de Lorca tanto en la película como en la vida real) que pronto será juzgado por sus crímenes contra las retrógradas ideas que los golpistas tratan de imponer.

Ochenta años después, en el año 2017, Antonio (Carlos González), historiador y ex dramaturgo, trata de sacar adelante su vida como hijo de una madre drogadicta con la que su desapego y mala relación es más que manifiesto y su relación amorosa con Juan Pablo, cuando recibe una misteriosa llamada de un abogado cántabro que le dice que su abuelo materno, al que nunca conoció le ha dejado algo en herencia.
Así comienza La Bola Negra, una película en la que la acción transcurre entre estas tres realidades, que poco a poco y de forma muy inteligente van conectándose hasta llegar a un clímax en el que la película abraza la poesía surrealista de Federico García Lorca y las voces acalladas a golpes de todos aquellos que lucharon por su derecho a ser diferentes en una época en la que el breve sueño de libertad que la II República prometió traer pero que nunca logró otorgar al pueblo, se vio truncado por cuarenta años de una dictadura fascista que hoy, en pleno 2026, muchos quieren resucitar desde las urnas.
La película, que cuenta con un reparto de altura y del que, junto a los ya nombrados, forman parte Lola Dueñas (La Mesías) como la madre de Antonio, Antonio de la Torre (Los Tigres) como el padre de Carlos, y de Albert Plà (La Mesías) como general del ejército nacional, con apariciones estelares de Penélope Cruz o Glenn Close, entrecruza estas historias para llevarnos a la auténtica Bola Negra, la obra de teatro inacabada de Federico García Lorca de la que solo existen cuatro páginas manuscritas y que Los Javis, con sumo respeto y devoción por el gran poeta y dramaturgo granadino, de alguna manera logran terminar.
En lo relativo a dirección, esta película es un claro exponente del arte de Los Javis. La forma de rodar de Calvo y Ambrossi, en la que giran alrededor de los actores azuzando las emociones de estos se deja ver en esta película en la que cada plano cuenta una historia propia, convirtiendo este cine en auténtica poesía, algo a lo que sin duda contribuye la gran labor de Gris Jordana, con quien Los Javis ya colaboraron en Veneno y La Mesías.

En lo relativo a la música, esta está llevada a cabo por Raül Refree, compositor que ya ha colaborado con Los Javis en La Mesías y que dota a la película de una personalidad propia de las tres épocas en la que la misma transcurre a través de una banda sonora que queda para el recuerdo.
Todos estos ingredientes, perfectamente mezclados para terminar por preparar una receta inigualable, hacen de La Bola Negra una película que está llamada a ser una de las grandes de nuestro cine, tan necesaria en unos tiempos tan aciagos como los actuales, en los que la reivindicación del derecho a ser diferente es quizás más importante que nunca.








