DC: THE NEW FRONTIER, de Darwyn Cooke

 

Edición original: DC : The New Frontier # 1-6 (2003/2004); DC Comics.
Edición España: Planeta DeAgostini Cómics.
Guión, dibujo y entintado: Darwyn Cooke.
Color: Dave Stewart.
Formato: 2 tomos recopilatorios de 208 págs.
Precio: 13 € c/u.

 

Entre los años 2003 y 2004, DC Comics publicó una de las más comentadas, alabadas y reconocidas obras del género superheróico reciente: DC: The New Frontier, historia épica y ambiciosa (por momentos incluso pretenciosa) que supuso el espaldarazo definitivo de Darwyn Cooke, autor que desde sus inicios en la profesión demostró estar llamado a alcanzar grandes metas. En forma de miniserie de seis números, Cooke revisó la práctica totalidad del Universo DC, al tiempo que dedicó parte de sus esfuerzos a reflexionar, con diferentes grados de acierto, acerca del espacio temporal y geográfico en el que se desarrolla la acción de The New Frontier: la década de los 50 de los Estados Unidos, un periodo de capital importancia a la hora de comprender los contrastes, y porqué no decirlo, a menudo contradicciones, que caracterizan a la sociedad norteamericana.

DARWYN COOKE: CLASICISMO CONTEMPORÁNEO

Nacido en Toronto (Canadá) en 1962, Cooke dios sus primeros y dubitativos pasos como dibujante de cómics a mediados de la década de los ochenta, aunque poco le duró el ímpetu al dibujante canadiense, pues contrariado ante el desalentador panorama que ante él se cernía en el siempre complicado mercado americano, y acuciado por una situación económica preocupante, optó por centrar sus intereses profesionales en otras disciplinas relacionadas con las artes plásticas. Así, durante más de una década ejercería como diseñador y supervisor artístico de diferentes publicaciones y empresas. Sin embargo, la suerte de Cooke cambiaría desde el momento en que Bruce Timm lo contrató para formar parte del equipo de profesionales que darían forma a Batman: The Animated Series, influyente y exitosa producción televisiva que marcaría a toda una generación de autores. A la serie protagonizada por el Hombre Murciélago, le seguirían otras como Superman: The Animated Series, Batman Beyond, o Men in Black: The Series, un bagaje que le serviría para ver multiplicada su confianza en cuanto se le presentó la oportunidad de retomar su carrera como dibujante de cómics, esta vez con la tranquilidad de gozar de una posición privilegiada en el mundo de la animación.

Batman: Ego fue uno de sus primeros trabajos de su “segunda etapa” en el mundo del cómic, obra a la que le seguirían X-Force, o el especial Wolverine/Doop, entre otros. Pero fue a partir de su colaboración con Ed Brubaker al frente de Catwoman cuando comenzó a acaparar la atención y la admiración tanto de profesionales, como de medios especializados y lectores, gracias a su elegante trazo, indudablemente influenciado por el estilo “Timm” y por la obra de algunos de los grandes clásicos del tebeo americano. Sin embargo, su trabajo más conocido es, sin lugar a dudas DC: New Frontier, con la que logró alzarse con los más variados premios de la industria del cómic norteamericano (Harvey, Eisner, Shuster, etc…). Con posterioridad, se ha encargado de más de un especial (Green Lantern, SOLO), al tiempo que trata de emular ni más ni menos que al mismísimo Will Eisner al frente de una nueva serie mensual de The Spirit, y la serie limitada Batman / The Spirit, actividad que compatibiliza con la supervisión de la adaptación animada de The New Frontier.

Centrándonos en The New Frontier cabe decir que la apuesta de Cooke era arriesgada: la pretensión de narrar la transición entre La Edad de Oro y La Edad de Plata de DC en seis cómics se antojaba como una tarea casi imposible, más aún cuando dicha narración implicaba prestar atención a un numerosísimo elenco de personajes, cada cual más interesante. Se corría el riesgo de fracasar estrepitosamente, de demostrar una vez más la máxima de que “quien mucho abarca, poco aprieta”, pero finalmente los esfuerzos de Cooke dieron sus frutos, tomándose, eso sí, una serie de licencias creativas en beneficio de la historia, siendo la más destacada la opción de situar la acción en los Estados Unidos de la década de los 50, salvando así las limitaciones inherentes a la tan problemática continuidad.

LOS AÑOS 50: SUCINTA REFERENCIA A UNA DÉCADA DE CONTRASTES

La década de los 50 trajo grandes cambios para los EE.UU.: tras la II Guerra Mundial, el país se encontraba en una situación de bonanza económica sin precedentes, lo cual propiciaría el auge del consumismo, y el posterior incremento de la natalidad conocido como el “baby boom”. La sucesión de multitud de acontecimientos políticos, culturales y económicos evidenciaron los contrastes de una sociedad en eterna contradicción. La realización de ensayos militares con la bomba de hidrógeno, la Guerra Civil en China, la Guerra de Corea, La Guerra Fría, la “Caza de Brujas” promovida por el Senador McCarthy, los mandatos de Truman, Eisenhower, el Acta de Inmigración y Naturalización de 1952, la declaración de inconstitucionalidad de la segregación racial en los colegios estadounidenses (decisión que encontró un feroz rechazo en el Sur de los EE.UU.), y en el ámbito cultural, la pujanza de figuras literarias como Tenessee Williams o Arthur Miller, y maestros de la ciencia ficción de la talla de Ray Bradbury e Isaac Asimov. Y qué decir de la música… Elvis Presley, Buddy Holly, Nat King Cole, Frank Sinatra… un elenco impresionante. En lo referido al mundo del cómic, el género superheróico vivió uno de sus más discretos momentos, siempre bajo la lupa de los censores, que llegaron a relacionar de forma insistente el auge de la delincuencia juvenil con el incremento de las publicaciones centradas en temáticas criminales, de misterio y terror (no hay que olvidar que precisamente durante estos años se fundó el famoso Comics Code Authority).

Pero por encima de todo, imperaba un ambiente de desconfianza, temor y paranoia ante la posibilidad de ver repetidos los sucesos acontecidos en el viejo contienente. Esta circunstancia, utilizada con mezquindad por los políticos de turno, degeneraría en un atroz conservadurismo y anticomunismo, que llevaría a los EE.UU. a vivir algunos de los más bochornosos episodios de su corta pero ajetreada Historia.

HISTORIA DE UN RELEVO GENERACIONAL

En The New Frontier, Cooke se vale de la riqueza de un periodo histórico como el comentado en líneas precedentes para plasmar en viñetas la caída de los más grandes héroes de los Estados Unidos, quienes en los años cincuenta imaginados por el autor canadiense, vieron cómo su actividad fue reprobada por quienes con anterioridad los idolatraban. Retomando el hilo de lo narrado por James Robinson y Paul Smith en la excelente JSA: La Edad de Oro, La Sociedad de la Justicia de América ve cómo sus años de servicio y dedicación son obviados por burócratas empeñados en dar pábulo a teorías conspiratorias y paranoias varias acerca de supuestas “actividades antiamericanas”. Esta “Caza de Brujas” propicia un tenso clima, enrarecido por la prohibición del vigilantismo, lo cual viene a suponer el final de una era. Tan sólo Superman y Wonder Woman, supervisados estrictamente por el Gobierno, escapan a esta prohibición. Sin embargo, la reacción provocada por tan temeraria acción es contraria a la pretendida: en su afán por seguir los pasos de quienes durante años sirvieron de inspiración, ciertos enmascarados (encabezados por Batman) se resisten a abandonar sus actividades, al tiempo que tanto los recién llegados (el Detective Marciano) como quienes dan sus primeros pasos en tan atípica profesión / vocación (Flash, Green Lantern,…), terminarán sacando fuerzas de flaqueza para reivindicar su derecho, y obligación moral, de emplear sus habilidades en beneficio de un bien común.

De este modo se siembra el germen que posteriormente derivaría en la formación de la Liga de la Justicia de America, cuyo origen fue a su vez narrado en la recomendable JLA: Año Uno, de Mark Waid y Barry Kitson. La plasmación definitiva de un relevo generacional cuyo detonante no pudo ser otro que una amenza lo suficientemente intimidatorio como para propiciar alianzas antaño insospechadas.

UNA NUEVA FRONTERA…

…es la que divisarán nuestros protagonistas, pues la amenza que provocará la unión de gran parte de los héroes de la “distinguida competencia”, es ni más ni menos que de origen extraterrestre. Esta solución argumental, fraguada durante las más de cuatrocientas páginas que componen esta obra por medio de una trabajada trama, más que un fin, parece un medio para justificar la cadencia de sucesos que permitirían la unión de los más grandes héroes en una batalla final que destila la heroicidad y épica necesaria para comprender la naturaleza, motivaciones y orígenes de estos personajes, integrantes de la variopinta galería de DC Comics.

El Escuadrón Suicida, Los Investigadores de lo Desconocido, Steel, La Sociedad de la Justicia de América, Superman, Batman, Wonder Woman, Green Lantern, Flash, el Detective Marciano, Green Arrow, Speedy, todos tienen cabida en este precioso homenaje, que destila clasicismo en cada página. Y es que el tacto y el cariño con el que Cooke afrontó este proyecto se refleja en cada trazo, línea, viñeta y página de The New Frontier, donde deja patente su talento innato para homenajear a personajes y colecciones clásicas mediante el estilo que las popularizaron, sin necesidad de renunciar a sus propias señas de identidad, prestando especial atención a sutiles apuntes que en segundas y ulteriores lecturas dotan a este cómic de una profundidad inicialmente insospechada. Los paralelismos y analogías se camuflan en cada pasaje de la trama, salpicada de innumerables detalles acerca de la política, la cultura, y la sociedad norteamericana de mediados del siglo XX, en un meritorio esfuerzo por mostrar cierta verosimilitud y rigor, dentro de las convenciones de un género poco propicio para ello.

Esta Nueva Frontera también alude al final de una época y al nacimiento de otra, en la ficción y en la realidad: por una parte, el nacimiento de la JLA, y por otro, el fin de la década de los 50 y el inicio de los 60, ya con John Fitzgerald Kennedy como presidente de la primera potencia mundial. No en vano la expresión que da título a esta obra fue uno de los ejes centrales de su discurso de investidura, haciendo referencia a la necesidad de contemplar el futuro de los EE.UU. con optimismo e ilusión, para superar los efectos derivados de la ajetreada década precedente.

Una Nueva Frontera que también se abrió en su momento para quienes, con obras como ésta, nos reenganchamos recientemente a este vasto, colorido y divertidísimo universo de héroes y villanos. El Universo DC.

Un saludo y hasta la semana que viene! (eso espero)