Si por algo se caracteriza Netflix como plataforma, como parte de su sello, es por la producción de no pocos productos en los que los crímenes y su posible resolución forman parte de lo que sería la imagen de marca del servicio de streaming.
Ya sea en forma de True Crime, o con series o películas que hablan sobre un delito sin resolver, Netflix es a día de hoy la plataforma que más contenido tiene de este tipo, siendo Dos Tumbas una mini serie de tres episodios que se suma a este tipo de propuestas para el público que disfruta de las mismas.
Esta mini serie de tres episodios creada por Agustín Martínez (Sin tetas no hay paraíso) narra la historia de Verónica y Marta, dos jóvenes de un pueblo situado en la costa andaluza que en una noche de fiesta desaparecen sin dejar rastro. El cadáver de Marta es encontrado poco después, pero de Verónica no se sabe nada.

Dos años después, la familia de Verónica da por muerta a la muchacha, al no haber avanzado la investigación de la Guardia Civil en dicho tiempo, pero Isabel (Kiti Mánver), la abuela de Verónica, se niega a pasar página, y empieza a realizar una investigación del asunto por su cuenta.
Para ello, decide aliarse con Rafael Salazar (Álvaro Morte) padre de Marta y conocido en el pueblo por sus negocios sucios.
Poco a poco, y a lo largo de los tres episodios de la serie, especialmente los dos primeros, ambos comenzarán a descubrir que en este misterioso crimen hay personas muy influyentes del lugar implicadas, y que éste no se trata de un crimen al uso.
El argumento comienza como un thriller típico y sencillo, entendido como madeja argumental que poco a poco va desgranándose para que el propio espectador participe de la trama y vaya construyendo sus propias teorías acerca de la resolución del crimen, pero con el añadido, de que en este caso, tenemos al final de cada capítulo giros muy inesperados que hacen que la trama discurra por caminos insospechados en el siguiente capítulo.

Dicha técnica narrativa, conocida como cliffhanger no es ni mucho menos nueva y, en este caso, Dos Tumbas no inventa la rueda, ni tampoco consigue que ésta ruede todo el camino sin ayuda.
Y es que, más allá de lo impactante de cada giro, está claro que el guion quería llegar a un punto muy concreto y que para ello sacrifica la verosimilitud de la trama, ofreciéndose situaciones al espectador muy forzadas y sin sentido que hacen que los personajes se muevan allá donde tienen que estar para llegar a determinados momentos clave para la serie.
Sin ánimo de hacer ningún tipo de spoiler, tenemos personajes aparentemente inocuos en la serie que de repente dicen como por descuido una frase que hace que Isabel y Rafael, cada uno con su particular estilo, decidan actuar por su cuenta y llegar a puntos clave de su investigación, siendo la frase en cuestión, algo forzado que en boca del personaje en cuestión no tiene sentido respecto de una investigación que jamás le apuntó como sospechoso y de la que ya todo el mundo parecía haberse olvidado.
Esa sensación se va dando a lo largo de toda la serie, incrementándose exponencialmente, hasta que llegamos al tercer capítulo, el último de la mini serie, que es, a todas luches, un sin sentido argumental que convierte lo que podría haber sido una propuesta interesante de Netflix, en un auténtico fiasco.
Y es una pena, porque en lo relativo a reparto, a los ya mencionados Álvaro Morte y Kiti Mánver, se unen Hovik Keuchkerian (Reina Roja) como padre de Verónica, Salva Reina (Muertos SL) como el presentador de televisión supuestamente implicado en todo esto o Joan Solé como el Guardia Civil que investiga todo, que junto a otros construyen un reparto de lo más interesante, que realiza muy bien su trabajo y resulta muy creíble. Sin embargo, de poco o nada vale la calidad interpretativa de una serie, si su guion hace aguas por todos lados.
En lo relativo al aspecto visual, Román Martínez de Bujo construye una fotografía muy luminosa que contrasta con la oscuridad de la trama que resulta muy acorde a esta serie, siendo otro de los puntos fuertes de la misma.

Por su lado, Marc Timón compone una banda sonora con tintes de copla y flamenco que es muy propia para lo que Dos Tumbas intenta contar, siendo por tanto su mayor fallo un guion que nunca llega a sostenerse.
Sin embargo, sea como fuere, y quizás por su corta duración, la serie consigue enganchar al respetable el tiempo suficiente como para que el público la termine, lo cual en sí mismo, y pese a quien pese, es un acierto que no podemos dejar pasar.
Una serie cuyo visionado recomiendo si las expectativas con el crimen que ésta narra y su resolución no son altas, y si simplemente buscamos un entretenimiento sencillo que no nos haga pensar demasiado.
Dirección - 7
Guión - 3.5
Reparto - 7.5
Apartado visual - 7
Banda sonora - 7
6.4
Decepcionante
Dos tumbas resulta es una atractiva propuesta que, desgraciadamente va de más a menos, con un argumento incoherente que termina por afectar al resto de la producción.








