SalvadorPortada

Género: Drama.
Creador Aitor Gabilondo y Daniel Calparsoro.
Reparto: Luis Tosar, Claudia Salas, Leonor Watling, Patricia Vico, César Mateo, Alejandro Casaseca, Fariba Sheikhan, Richard Holmes, Candela Arestegui, Andrés Gertrúdix, Alberto Mateo, Pedro Casablanc, Marcos Marini Calvo y otros.
Producción: Alea Media.
Canal: Netflix

Salvador es una de esas producciones que, a pesar de su calidad media tirando a baja, como justificaremos a lo largo de este texto, se hace muy necesaria en los tiempos que corren.

Y es que, con partidos políticos que no solo en España sino en el resto del primer mundo democrático, ponen en tela de juicio la crudeza, extremismo y violencia del nazismo, llegando en muchas ocasiones a abrazar esas ideas sin tapujos, y a tratar de ponerlas en práctica en países o municipios, conviene recordar que un nazi no es un interlocutor válido en un espacio democrático y que las ideas que éste proclama, deben ser expurgadas del juego democrático sin cuestionamiento alguno.

Salvador, con mejor o peor fortuna, nos habla de esta realidad. La de los grupos neonazis de odio que aprovechándose de miedos muy humanos, adoctrinan a jóvenes llenos de ira y resentimiento por no encontrar un trabajo digno o una vivienda con la que poder independizarse para inculcarles unas ideas en las que el feminismo, los inmigrantes y las personas de sexualidad diversa son los culpables de todos los males que los afligen.

En el caso de esta serie, Luis Tosar interpreta a Salvador, quien da nombre a la misma, un conductor de ambulancias que debido a su alcoholismo y ludopatía perdió su profesión de médico, así como a su mujer y a Milena, la hija de ambos.

Cuando la serie arranca, Salvador descubre que Milena, con la que lleva años sin tener contacto alguno (debido a la pésima paternidad que ha ejercido sobre ésta) forma parte de los White Souls, un grupo neonazi que ejerce la violencia con ocasión de competiciones futbolísticas de renombre, saliendo “de cacería” cada vez que lo consideran oportuno, puesto que no permiten que ni un solo inmigrante pise la misma calle que ellos.

Salvador, que como padre lo ha hecho todo mal, no puede entender a pesar de todo esto, como Milena ha acabado en un grupo así, y será la muerte de ésta, precisamente a manos de otro grupo extremista, la que lo hará remover cielo y tierra no solo para encontrar a los asesinos de su hija, sino para tratar de entender qué le pasaba por la cabeza, qué le hizo unirse a los White Souls.

La premisa, que no es nueva ni original, es lo suficientemente poderosa para construir una serie de ocho capítulos que sin duda resulta entretenida, pero que adolece de varios defectos que, desgraciadamente, terminan por lastrarla.

En primer lugar, Aitor Gabilondo (Yo, Adicto) y Daniel Calparsoro (Todos los Hombres de Dios) (que en lo relativo a dirección se desenvuelven muy bien) pecan de una excesiva equidistancia a la hora de tratar a los nazis de extrema derecha con los que construyen la trama de Salvador. Y es que, si bien en ningún momento justifican las acciones de estos, llegando a dejar claro (como ocurre en la realidad) que los líderes de estos grupos cuentan con el beneplácito de empresarios y de determinados partidos políticos, llegando a tener infiltrados hasta en los cuerpos policiales, la serie pretende que veamos al ser humano detrás del nazi, que nos apiademos de unos White Souls que al final actúan así por miedo a lo desconocido.

Y siendo serios, esto es casi imposible. Primero, porque si empatizas con un ser tan execrable como los que se muestran en esta serie, posiblemente como espectador no andes ideológicamente muy lejos de dichos personajes, y segundo porque no puede mostrarse a alguien dando palizas a personas de raza negra, y traficando con droga en una escena, para después pretender que nos apiademos de él en la siguiente.

En segundo lugar, la serie muestra muy claramente, que ser nazi puede acarrear consecuencias en el plano laboral, llegando a perder el trabajo si en tu empresa descubren de qué formas parte en realidad. Pero esta misma regla, la propia serie se la salta cuando conviene a la trama, sin dar mayor explicación.

Si a esto le sumamos que en Salvador tienen lugar pactos muy oscuros con seres de gran poder cuyo incumplimiento no acarrea consecuencia alguna para los personajes, y que en numerosas ocasiones la trama muestra detalles nunca antes mencionados o al menos esbozados porque así se resuelve la trama, estamos ante una serie que pretende ganarse al público tan solo gracias a un tema candente y a una narrativa impactante, pero todo ello a costa de un guion que hace aguas por todas partes.

Sin embargo, en lo relativo al reparto, la serie sí que da el do de pecho. Luis Tosar encarna a un Salvador superlativo, como solo podía esperarse del actor de Celda 211 o Quien a Hierro Mata, y es que, no cabe duda de que Tosar es uno de los mejores valores de nuestra producción audiovisual actual.

Claudia Salas como Julia, Leonor Watling como Carla, Patricia Vico como la policía Martín, o César Mateo como Nacho, son también perfectos en sus interpretaciones, haciendo en el caso de los nazis que más de una vez, demos un respingo y sintamos miedo hacia los violentos comportamientos que tenemos delante.

En lo relativo a apartado visual, llevado a cabo por Tommie Ferreras y por Josu Ubiria, la serie es también muy acertada, haciendo que en no pocas ocasiones nos sintamos dentro de un grupo neonazi, o de uno de sus hipócritas y controvertidos hogares sociales.

En cuanto a la banda sonora, esta tiene detrás al famoso Carlos Jean, quien compone una serie de temas que resultan muy acordes al tipo de producción que estamos analizando.

Todo ello en conjunto, hace de Salvador una serie muy entretenida que es fácil ver en muy poco tiempo debido a que está hecha para “enganchar” pero con unos fallos de guion que convierten en anodino un producto que podría haber sido mucho más, y ello teniendo en cuenta que trata unos temas que a día de hoy, con partidos políticos que reinvidican el franquismo y el nazismo, y que llevan el fascismo por bandera, es muy necesario abordar.

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AlbierZot
AlbierZot
Lector
18 febrero, 2026 18:44

Con esto del aniversario, vi hasta cierto paralelismo con el DKR. Muy marciano todo. Y lo que gritan.