Yojimbot. Mi metálico samurai
«Esos hombres del bosque… Les dices que corran, y corren. Les dicen que maten, y matan. La verdad es que los robots degenerados son ellos. «
A la vista del primer álbum, de los cuatro que se han publicado en Francia, la serie Yojimbot de Sylvain Repos promete ser una obra muy atractiva y de recorrido sugerente. A tenor de lo leído hasta ahora, es un relato gráficamente hermoso con un argumento muy sugestivo.
En una realidad postcatastrófica, el doctor Hideo y su hijo Hiro se han escapado de un misterioso refugio subterráneo donde vive la humanidad y emprenden una huida por la superficie, aunque la creencia común es que en la allí no se puede sobrevivir. Los dos son perseguidos por escuadrones de soldados que pretenden impedir que lleguen a un lugar llamado Torre 4 y, además, quieren que el doctor les diga donde se esconde una enigmática figura llamada Derechohabiente #149. Fuera del refugio el aire es respirable y campan a sus anchas una infinita legión de robots que siguen con sus tareas programadas. Hiro y su progenitor, en su huida, se topan con uno de estos autómatas; con un robot samurai, un Yojimbot, que intentará protegerlos de las acometidas de sus perseguidores…
Esta serie, que está cosechando grandes elogios en su país de origen y también en Italia, cuenta con numerosos puntos fuertes. En primer lugar nos encontramos con un argumento bien dosificado, que nos suscita más preguntas que respuestas y que mantiene en todo momento la tensión. Por otra parte, podemos disfrutar de una realización narrativa hermosa, tensa que combina adecuadamente las escenas más violentas con los momentos más reposados y, también, de un arte tremendamente atractivo y elegante. Los monólogos del niño con sus compañeros mecánicos y electrónicos están bien resueltos y el recurso del antagonista misterioso que opera desde un centro de mando alejado nos recuerda al planteamiento del Mojoverso de Marvel creado por Ann Nocenti y Arthur Adams.
El principal escollo de este tomo es que se trata de un capítulo de presentación y puede crear un efecto algo frustrante en los lectores al no resolver ningún interrogante. Sin embargo, Sylvain Repos consigue dosificarnos la información de una manera inteligente para crear momentos de suspense, que nos atrapen y para esbozar expectativas que nos lleven a leer los episodios siguientes.
Este primer volumen lleva por subtítulo Silencio metálico, que aparte de subrayar el invalidante silencio de los yojimbots, también es, seguramente, un homenaje inverso a la revista Métal Hurlant que como muchos de ustedes saben significa metal aullante. La serie en Francia ha alcanzado los cuatro volúmenes que resuelven este primer arco argumental. Desconocemos si, debido al éxito cosechado, está prevista una segunda aventura.
Tanto en el aspecto gráfico como en el narrativo, Sylvain Repos es poseedor de un estilo ágil, atractivo y moderno, pero al mismo tiempo es legible, estructurado y trasparente.
Su esquema base de página está compuesto por tres tiras con un número variable de viñetas, casi nunca mayor de tres. Esta parrilla la rompe en las escenas de acción donde utiliza viñetas de límites diagonales, también splash pages y double splash pages o cuadros sin bordes delimitados.
Sus personajes son muy rotundos, son reconocibles, tienen personalidad y se mueven con mucha soltura. En el antagonista principal – que sepamos por el momento – podemos reconocer alguna influencia de Akira Toriyama. Los robots están perfectamente humanizados y en algunos momentos, gracias a sus posiciones corporales y a su gestualidad, el autor consigue que creamos ver en ellos expresiones de sentimientos humanos. El diseño de las máquinas y de los androides nos remite a la escuela de Moebius y todo el entorno de la superficie es atractivo, coherente y rebosante de detalles que, a pesar de todo, no entorpecen la lectura.
El tratamiento del color, a cargo de Tamara Álvarez Bermúdez (Noiry) le da un atractivo mayor al conjunto. Su uso de la paleta es estético y solo le da un tono narrativo en las secuencias más impactantes. En este primer tomo prioriza los tonos del verde, del rosa y del naranja para dar contraste a sus páginas y los complementa con amarillos y azules que aportan variedad y equilibrio.
La factura técnica y física del álbum, realizada por Nuevo Nueve Editores es realmente excelente, idéntica a la original francesa. El tomo es en cartoné, presenta un tamaño adecuado para una lectura correcta, está bien impreso y cuenta con buen papel. En el apartado de extras incluye un breve cuaderno gráfico con bocetos e ilustraciones, pero ningún texto introductorio. El precio es bastante razonable.
El cómic franco belga de esta década, a pesar de las diversas crisis que atraviesa, está demostrando una mala salud de hierro encomiable. Atravesado con creces el ecuador del decenio, el recuento de grandes series originales es abundante; podemos ir desde Saint-Elme de Serge Lehman y Frederik Peeters a Marshal Bass de Darko Macan e Igor Kordej; desde Carlota, emperatriz de Matthieu Bonhomme y Fabien Nury a Las 5 tierras de Lewelyn y Jerôme Lereculey y esto sin contar las revisiones de grandes clásicos como el Corto Maltés de Quenehen y Vivès o el Spirou y Fantasio de Emile Bravo… Parece que ahora le podemos sumar una saga más a esta lista oficiosa e improvisada de imprescindibles, estamos hablando – por supuesto – de Yojimbot de Sylvain Repos. Con este planteamiento inicial ya nos parece que vale la pena participar de este hermoso descubrimiento que está maravillando a media Europa.
Salut!
Lo mejor
• El planteamiento inicial de la serie.
• Una realización narrativa y gráfica muy atractiva.
• Que promete muchas alegrías.
Lo peor
• Que la espera para leer la saga completa pueda hacerse larga.
Guion - 7.5
Dibujo - 9
Interés - 8.5
8.3
Sugestiva
Es el inicio de una serie atractiva, emocionante y original que parece que nos traerá muchas alegrías














Gracias por la reseña.
Este comic no lo tenía en el radar pero tengo que admitir que mi pico la curiosidad y me interesa.