Julio César, en primera persona.
«César no dejes que otros cuenten tu historia. Cuéntala tú mismo.»
Político, militar, historiador, escritor, genocida, dictador… Hay pocas figuras más relevantes que Julio César en la historia de occidente. Su vida está repleta de claroscuros, pero fue el responsable de buena parte de la enorme expansión que experimentó una República Romana que se enseñoreo de casi todos los territorios del Mediterráneo y buena parte del centro de Europa, pese a la perene crisis en la que estaba instalada en Roma tras años de luchas intestinas. Su enorme ambición política fue el comienzo de una Guerra Civil que acabaría por transformarla en un imperio, aunque ya bajo el dominio de Augusto, su heredero, pero que Julio César no vería en vida, ya que fue asesinado durante los Idus de Marzo en el 44 a. C. Una vida tan apasionante que ha sido el tema principal de un sinfín de obras de todo tipo, desde la puramente históricas como los textos de Suetonio hasta una inmortal obra de teatro de William Shakespeare pasando por la saga de novelas de Colleen McCullough y cientos de películas y series de televisión entre las que destaca la magnífica Roma de HBO. Una presencia constante a la que no ha sido ajeno el cómic, destacando sobre todo su papel como antagonista en la serie de Goscinny y Uderzo Astérix, pero podríamos citar muchos otros como Alix de Jacques Martin o la serie Julio César de la editorial argentina Columba creada por Ricardo Ferrari y Eduardo Risso que acaba de publicar en nuestro país Ediciones Marmotilla. Sin embargo, el cómic nunca había abordado un retrato de su vida de una forma completa e históricamente rigurosa como trata de hacer Yo, Julio César. Un cómic escrito por el parisino Alfred de Montesquiou (1978) con el asesoramiento de 32 historiadores de todo el mundo y dibujado por Névil (1973) con color de Vérane Ótero (1976). Un proyecto de una enorme ambición con un resultado bastante notable, aunque con unos pros y contras muy marcados que vamos a analizar a continuación.

La obra nos cuenta la vida de Julio César desde su nacimiento a su muerte en primera persona huyendo de fuentes de carácter hagiográfico contrastándolas con otras más parciales para tratar de ofrecernos un relato lo más veraz posible, a diferencia de obras como las novelas de McCullough más dedicadas a glosar sus virtudes ignorando su muchos defectos y errores. Una objetividad que se mantiene en casi toda la obra salvo alguna excepción por motivos narrativos, en las que el guion se toma alguna licencia como sucede con la cena del 14 de marzo del 44 a.C. en la que el protagonista relata su historia a sus más allegados que sirve para abrir el cómic y le permite presentar de forma sencilla a algunas de las figuras claves en la vida y en la muerte del dictador. Unas variaciones muy comprensibles y que tampoco alteran la historia real. Y es que estamos ante un trabajo exquisitamente documentado que hace un completo repaso por los sucesos más relevantes de la vida del protagonista y que condicionaron las decisiones que fue tomando. En las partes más relevantes como la Guerra de las Galias o en comienzo de la guerra civil se emplean más páginas que en otras por varios motivos como la mayor importancia para su trayectoria o que hay más cantidad de fuentes lo que permite tener más documentación. Al tratarse de alguien tan relevante históricamente se podrían haber llenado cientos de páginas y hacer una serie larguísima que profundizara en detalle en cada aspecto de su vida, pero lo autores buscan un cómic que conjugue la narración ágil, entretenida y accesible con la rigurosidad histórica. Un reto que pasan con nota, ya que estamos ante una obra de un ritmo endiablado que se lee con gusto y que permite conocer bien a Julio César y los eventos que protagonizo.

Hay que tener en cuenta que, aunque se ha tratado de ser lo más objetivo posible, algunos de las obras que han permitido conocer la vida de Julio César tienen un sesgo ya que algunas como La guerra de las Galias la escribió el mismo y las obras posteriores como Vida de los doce césares de Suetonio se escribo cuando había sido divinizado, así que no había mucho espacio para dar una visión crítica. Sin embargo, en el cómic que nos ocupa se vemos con toda su crudeza algunas de las barbaridades que ordeno durante las diferentes campañas bélicas incluyen lo que hoy llamaríamos varios genocidios contra diferentes pueblos que habitaban la Galia. Si bien los autores en ningún momento caen en la tentación de entrar a juzgar estas acciones, dejando que sean los lectores los que decidan hacerlo o no.
Al tratarse de una obra centra en la figura de Julio César él es la figura central y todo giro en torno suyo, pero eso no significa que el resto de figuras históricas que fueron sus aliados o enemigos no tengan peso en la historia y a lo largo de las páginas vemos a Sila, Mario, Pompeyo, Marco Antonio, Bruto, Octavio Cleopatra, Cicerón o Servilia. De todos ellos esta última es la que tiene más importancia en el cómic, pero no por ello el resto están más representados, al contrario, conocemos muy bien quienes son y las causas por las que hacen lo que hacen.

Como resumen podemos decir que estamos ante una obra que, a nivel de coherencia, rigor histórico y entretenimiento funciona realmente bien. Sin embargo, en el apartado gráfico es donde encontramos esos contras que mencionábamos a comienzo de esta reseña, ya que en muchos aspectos no está a la altura de la apasionante y vibrante historia que nos cuneta el cómic. Aunque Néval no es del todo un novato en el mundo del cómic y había publicado alguno con anterioridad, su labor principal en los últimos años es hacer story-boards, algo que se nota mucho en una narrativa muy cinematográfica – lo cual no es malo- donde abundan los primeros planos en momentos que pedían un plano general y unas viñetas más grandes para poder ver la magnitud de las batallas. Pero el principal problema es el estilo del autor que resulta demasiado impersonal, poco espectacular y con sensación de no estar del todo acabado. Lo que no casa con un cómic que pretende ser una obra monumental y a veces nos tenemos la sensación de esta ante dibujo algo amateur, algo que notamos los conocedores del cómic francés donde hay un buen puñado de dibujantes capaces de dotar al dibujo de todo eso que adolece. A los problemas mencionados del dibujo también hay que añadir un color que en ligar de ensalzarlo y tapar algunas de las carencias hace lo contrario potenciándolas. Por suerte y pese a lo mencionado no estamos ante un dibujo que obstaculice la lectura y permite disfrutar de la vida de Julio César como se merece.

Como es habitual, la edición de Reservoir Books es de gran calidad y como complemento al cómic al final del volumen nos encontramos con unas abundantes notas en las que los autores nos explican de que fuentes han ido sacando las diferentes escenas y situaciones que vemos.
Yo, Julio César es un gran cómic histórico que nos permite zambullirnos en la vida del célebre personaje histórico con rigor y un exquisito cuidado en la documentación, sin caer en el error de convertirlo en una hagiografía. Una pena que el apartado gráfico no brille a la misma altura.
Lo mejor
• La rigurosidad histórica no es un impedimento para contar una historia muy entretenida y con un ritmo sin pausa.
• El completo repaso por la vida de Julio César.
Lo peor
• El aparato gráfico.








