No es país para asiáticos
La inmigración es siempre un tema candente y espinoso. Desde prácticamente los albores de la civilización, la llegada de alguien diferente suscita sospechas, temores y odios. Es algo, supongo, inherente a nuestros instintos más primarios, que aun cuando en teoría hemos evolucionado hasta estar por encima de ello, seguimos racionalizando. Y ningún país sabe más sobre ello que los Estados Unidos de América.
La nación de las barras y las estrellas es, en esencia, un país formado por gente de otros lugares. Un crisol de culturas y nacionalidades que, poco a poco, terminan siendo asimiladas e identificadas como yanquis, no sin enfrentarse todas ellas a una resistencia inicial titánica. Una resistencia que se retrata en uno de los últimos estrenos USA que nos ha traído Planeta Cómic.
Hablamos de
La obra ya venía con cierta expectación moderada, pues era nuestro nuevo encontronazo con Pornsak Pichetshote. El autor tailandés tiene una larga carrera profesional a sus espaldas como editor en DC y Vertigo, pero fue en 2018 cuando decidió hacer sus pinitos como guionista y nos sorprendió con la excelente Infiel, una obra que recurría al terror para hablar del veneno del odio y el racismo. Había ganas de ver su siguiente muesca como escritor, y para ella se ha hecho acompañar por
The Good Asian nos pone en los zapatos de Edison Hark, un detective de policía chino en los Estados Unidos de 1936, algo enormemente extraño para un tiempo en el que el país tenía en vigor desde hacía años un veto migratorio a los ciudadanos chinos primero, y a todo asiático y árabe después. Hark recibe la llamada de su adinerado hermanastro para viajar a San Francisco para investigar la desaparición de una joven criada china. Un misterio que lo llevará a enfrentarse a los recovecos de Chinatown y a los de su familia adoptiva.
En esencia, se podría decir que Pornsak Pichetshote recurre al mismo tema de fondo para su nueva obra, esto es, el racismo y la realidad de los inmigrantes. Pero sería muy injusto decir que repite la jugada de Infiel, porque lo que aquí nos ofrece está envuelto en una propuesta muy diferente. El autor cambia de género y el terror deja paso al noir, un noir profundamente particular en medio del barrio chino de San Francisco.
Pichetshote se lanza y realiza un trabajo entregado para amoldarse a los cánones del género. La narración en off, el protagonista cínico, la femme fatale… Pero a su manera. El guionista mezcla todo eso con la realidad del racismo de la época a los chinos, en manos de un protagonista inspirado en el personaje de ficción Charlie Chan, basado a su vez en el personaje real Chang Apana. Lo hace a través de un trabajo de documentación exhaustivo alrededor de las leyes migratorias de la época, convirtiendo el libro en un interesantísimo trabajo histórico que pone el foco sobre un episodio poco conocido de EEUU. Una documentación que, para los más curiosos, viene extensamente explicada en los extras del volumen.
El gran punto débil que le he encontrado en este trabajo, sin embargo, es su manera de abordar el género noir. Y es que, aunque hay muchas ganas de elaborar un misterio complejo lleno de recovecos y sorpresas, en cierto momento da la sensación de que el autor pierde cierto control del rumbo y la trama llega a ser algo confusa para el tramo final, lo que hace que el lector alcance la conclusión más extenuado que intrigado. Algunos detalles algo fantasiosos o ilusos de la resolución tampoco permiten que el cierre convenza del todo.
Sin embargo, Pichetshote logra compensarlo con un trabajo de personajes excelente, que funcionan gracias a unos diálogos engrasados como un reloj suizo. Hay mucha personalidad en cada conversación y mucho mimo para representar la realidad de la época, su jerga y sus barrios, y eso permite que, incluso en los momentos de bajón argumental, uno siga enganchado a la lectura.
En el apartado visual, Alexandre Tefenkgi resulta una elección poco habitual para el género, pero muy efectiva. Y es que el artista francés tiene un dibujo de trazo estilizado y algo cartoon. Cualquiera habría esperado un dibujante más oscuro acorde al género, pero Tefenkgi sorprende plegando el género a su estilo, abordando la historia con un dibujo vibrante sin excesivas sombras, que resplandece gracias a la ecléctica paleta de colores de Lee Loughridge. Las escenas dinámicas no son el punto donde más destaca, pero su dominio de las expresiones faciales hace que nos encontremos con un resultado final que aporta una personalidad excepcional a la obra.
En definitiva, The Good Asian es una obra que puede presumir de contar con una personalidad propia muy especial. La inmersión de Pornsak Pichetshote en el noir no resulta tan redonda como la que nos dio con el terror en Infiel, pero su inmenso talento escribiendo personajes y su profundo trabajo de documentación compensan el resultado y vuelve a ofrecernos una compleja y rica visión de la inmigración y el racismo con otra presentación. Alexandre Tefenkgi termina de marcar la diferencia abordando la serie con un estilo de dibujo alejado del género, pero francamente efectivo y lleno de personalidad. En suma, una obra remarcable que, como reza su última página, volverá con un nuevo caso. Como los mejores detectives.
Lo mejor
• Sus excelentes diálogos y personajes
• El magnífico trabajo de representación de la época.
• El inesperado pero personal enfoque visual de Tefenkgi para un noir.
Lo peor
• Los giros del misterio terminan liándose demasiado.
Guión - 7.8
Dibujo - 8.2
Interés - 8
8
Interesante
A pesar de no rematar con la trama, The Good Asian ofrece un noir diferente con personajes potentes y una ambientación histórica sensacional.















Gracias por la reseña.
Desconocia esta obra, pero realmente me pico la curiosidad.