Wild Children

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Edición original: Wild Children TPB, Julio 2012, Image Comics.
Guión: Ales Kot.
Dibujo: Riley Rossmo.
Color: Gregory Wright.
Formato: 64 páginas a color editadas en rústica.
Precio: 7,99 $.

 

Grant Morrison puede morir tranquilo. Su estilo ha encontrado por fin un heredero. En su liga no jugará un solo equipo. Vamos, que sus ideas han encontrado un discípulo. Su nombre, Ales Kot, y no es un mero clon de tema y forma. Afortunadamente no esa así. Kot es de los buenos alumnos, de los listos, de aquellos dispuestos a asimilar lo mejor del maestro para acabar regurgitando una obra personal. Es de esos incluso con perspectivas de acabar siendo tan grandes como sus mentores. Ambición no le falta.

Wild Children, como carta de presentación, no tiene desperdicio. Una premisa sencilla, el secuestro de un instituto por parte de un grupo de empollones, permite a Kot desarrollar una historia que se ahoga en ambición, pues nada más y nada menos que pretende hablar sobre el sentido de la realidad y la percepción. ¿Lo consigue? Desde luego. ¿Hace pasar un buen rato? Uno muy agradable. Pero el autor va más allá, exigiendo toda la atención del lector. Como un profesor que te pega con la regla cuando pierdes la concentración, Kot lleva la trama hasta límites insospechados de precisión metaficcional, pues fuerza un diálogo entre el lector y las criaturas creadas para el tebeo, quienes se saben viviendo en su interior. Y ansían salir de esa realidad envuelta en papel barato. ¿Entonces, os recuerda o no a Morrison? Pero Kot, con la ansiedad típica de quien lleva poco tiempo en la Tierra, ladra en busca de respuestas. Es decir, expone su perspectiva –la de sus creaciones- a trompicones, por oleadas de información que corren el riesgo de caer en la mera pedantería. Entonces roza el peligroso abismo de la ininteligibilidad. Pero esa falta de legibilidad forma parte del juego y, visto lo visto, de su obra siguiente. Kot quiere que te hagas preguntas, que no todo venga mascado, que la experimentación formal e intelectual que permite el medio brille tanto en las páginas como en la memoria del lector tras la lectura. Kot quiere, como un Gilliam, como un Borges, que su obra estalle en tu cabeza. Y como no, eso conlleva peligros.


¿Qué es entonces Wild Children además de una gamberrada intelectual? A grandes rasgos, la opera prima de Kot es un análisis de los grados de la realidad. La percepción como campo libre al tiempo que jaula de lo que nos rodea, dando pie a un estudio, a un juego especulativo sobre el sentido de lo que nos rodea, de lo que percibimos y de lo que no, que llega a aplaudir el milagro de la vida como concepto autoconsciente. Una salvajada, desde luego, pero una que se clava en los pliegues del cerebro al proponer un multiverso vivo, donde cualquier dimensión es capaz de desarrollar sus propios organismos conscientes. Así, los protagonistas, el grupo de adolescentes terroristas, parecen poseer el sentido de la vida, el secreto último de la existencia, con lo que montan el espectáculo del secuestro para compartir con el mundo ese secreto, para dar una lección sobre la realidad de manera que nadie pueda olvidarla. El angst juvenil al son de la metafísica más visceral, si es que eso puede juntarse. Quizá demasiado para sesenta y cuatro páginas, pero como intento, llama la atención por su osadía, por esa feliz necesidad de narrar algo extravagante, algo tremendo, que conecta con las dudas más básicas del ser humano, aquellas tan sobadas del de dónde venimos y adónde vamos. Kot no solo no las contesta, sino que crea más preguntas, pone en duda las preguntas anteriores y crea un abanico aún más amplio de posibilidades. Todo eso en una primera obra, repito. Así que la gran duda es qué es lo que vendrá a continuación, hacia dónde tirará la capacidad especulativa del joven Kot. Después de este Wild Children o su más reciente Change, del que puedes leer una reseña aquí mismo, dan muchas ganas de acompañare en este extraño viaje que sugiere.

Y pasamos al dibujo. ¿Está a la altura del texto el trazo de Riley Rossmo? No. ¿Logra narrar lo que pretende Kot? A priori, sí. Ese estilo dejado, soso y desangelado funciona para este tipo de historia, le quita solemnidad, le da una cercanía quizá necesaria. Pero me pregunto qué hubiera pasado si este texto hubiera sido puesto en imágenes por alguien más capaz, por un artista de mayor capacidad expresiva. Las ideas hubieran sido más eficaces, el torrente de pensamiento hubiera caído con mayor precisión. ¡No todo puede ser de aplauso en esta vida!


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Dillinger
Dillinger
Lector
9 octubre, 2013 8:19

Ups, nada más leer que se asemeja a Morrison, me ha picado la curiosidad.

Veamos si no se queda en un intento vacuo de idas de olla como algunas cosillas del calvete.

Morrison además añade acción e idas de olla completamente imaginativas a prácticamente todos sus tebeos.

Si este Wild Children solo adopta los rasgos más aburridos de Morrison, no será un tebeo para mi.

Dillinger
Dillinger
Lector
9 octubre, 2013 8:23

Hum, releyendo mi comentario veo que puede parecer una contradicción.

Hay que distinguir entre «idas de olla aburridas» (el comienzo de los Invisibles) con idas de olla sorprendentes (El Asco)

Mr. X
Mr. X
Lector
9 octubre, 2013 9:02

Algún día, cuando se escriba la historia secreta de DC en estos últimos años, nos enteraremos por fin por qué lo largó Didio del Suicide Squad después de que el bueno de Kot escribiera los cuatro mejores números del Suicide desde que empezó la movida del nu52… Felicitaciones para los marvelitas, que al parecer han sido listos y lo han fichado ipso facto.

Desde que los leí, echo de vez en cuando un vistazo al blog de Kot y la verdad es que el chaval –digo chaval porque es superjoven aún- es un friqui de cuidado (en el mejor sentido). Veremos cuando nos empiezan a llegar sus obras indis.

Reverend Dust
Lector
9 octubre, 2013 9:36

Acabo de pedírselo a BookDepository porque no conocía su existencia y el tema no sólo me toca cerca sino que explota en la cara de mi tesis como el ejemplo contemporáneo más reciente de metaliteratura rebelde.

Y si a alguien le ha gustado este cómic, que corra a leerse MUSEO DE LA NOVELA DE LA ETERNA, «novela» de Macedonio Fernández en la que los personajes no sólo son conscientes de ser personajes y se rebelan para escapar de la novela sino que discuten con el autor, con el narrador y hasta con diversos lectores que son incluidos en ella. De hecho, hay un momento en el que dos personajes «casi» consiguen cobrar auténtica vida a cambio de que el lector les sustituya dentro de la novela, pero el proceso se vuelve doloroso y acaban rindiéndose, con dolor para ellos y un «mareo de irrealidad» para el lector.

En serio, leedlo, y si os gusta Morrison ya estáis tardando en leer a mi amigo Macedonio.

¡Gracias, Raúl, por esta reseña!

Bkiller
Lector
9 octubre, 2013 14:47

Reverend, ¿puedes poner link del blog de Ales Kot?

Mr. X
Mr. X
Lector
9 octubre, 2013 15:03

Sr Bkiller, he sido yo quien se refirió al blog de Mr Kot.
Bueno, en realidad no lo llames blog, llámalo tumblir http://aleskot.tumblr.com/

NobTetsujin
NobTetsujin
Lector
9 octubre, 2013 15:08

Pues mira, pá 5 pavos que vale en BookDepository, lo voy a probar también. A ver si no es al Morrison tostón al que se parece. (Como dice Dillinger, vaya rollo el principio de los Invisibles, no pude leer más que el primer tomo y a duras penas).

Igverni
Lector
9 octubre, 2013 20:02

Buenas a todos!!
Pues yo tendré que ir contracorriente hoy.
Antes de nada, para poner mi comentario en contexto, leí su Suicide Squad después de su polémica marcha/despido de DC… y me gustó, se notaba que tenía ideas interesantes…
Además, acabo de comprar/leer el 1er número de Zero, y también me gustó mucho, es del tipo de tebeo que te provoca querer seguir leyendo…

Pero entre medias, hace unos meses, encontré este tomito en Barcelona, en Gigamesh, y lo compré automáticamente, entre otras cosas, porque como habeis dicho, está barato…

Menuda decepción!!
lo siento, pero es una completa paja mental… una pseudo-ciencia con muchas palabras cultas que intentan dar trascendencia a su supuesto mensaje… que como Raúl indica, ya se lo hemos leido a Grant Morrison, y mucho mejor!
Y además, con un dibujo bastante mediocre…

Supongo que una máxima para los «novatos» de cualquier medio es que hay que hacer que hablen de tí (aunque sea mal), y si creas una castaña metafísica/autoconsciente/etc… solo por lo diferente y alejado del género superheroico, conseguirás reseñas positivas…
que supongo es lo que le provocó esta obra!

Y le fue bien, ya tiene varios proyectos con Marvel que supongo habrán sido gracias a este tomo y a Change (que no leí, pero que probablemente también compraría si tuviera ocasión, a pesar de mi opinión sobre esta obra)