Un viaje de descubrimientos.
«Vagabundear no es un “oficio”, es una forma de vida.»
Gracias a la minuciosidad y belleza de su dibujo, un trazo tan elegante como personal y una hipnótica riqueza en detalles en cada página, la historietista, ilustradora y dibujante sueca Linnea Sterte (1991) se ha convertido en una de las voces más personales y atractivas del cómic mundial. Aunque hasta ahora en España solo habíamos podido disfrutar de su trabajo con la maravillosa In Hummus en 2021 gracias a la edición de Spaceman. Un trabajo que, aunque había sido nominado al Eisner en 2018, por desgracia, no tuvo el reconocimiento que se merece en nuestras tierras, pero del que nos habló con una enorme admiración y cariño Rosemary Valero-O’Connell cuando la entrevistamos hace unos años. Esperemos que no se repita con la maravillosa Una ranita en otoño (y mucho más…), la nueva obra de Sterte publicada con mimo hace unas semanas en España por Errata Naturae, y coseche un éxito similar al que ha obtenido en el país vecino donde recibió el Premio Revelación del Festival de Angoulême en 2023.

Publicada originalmente por la pequeña editorial sueca Peow Studio Una ranita en otoño (y mucho más…) nos cuenta el viaje que emprende una joven rana, nacida durante la primavera, tras su encuentro con dos sapos errantes que siguen el camino que les indica un fantasma que han capturado y transportan dentro de una flor de Shungiku recién marchitada. Con ellos como compañeros de viaje y con los trópicos como destino huyen del frio invierno mientras la ranita va descubriendo el mundo que existe más allá de la seguridad del único hogar que había conocido. A lo largo del viaje vivirán diversas aventuras y encuentros con todo tipo de seres que harán que nuestra protagonista descubra que el mundo y quienes lo habitan tiene muchísimas más aristas de las que ella creía, dejando parte de su inocencia juvenil en los polvorientos caminos. Una lectura para todos los públicos que se torna en ideal para leer en estos días donde el frio nos hace añorar el calor del sol al igual que les sucede a los sapos.

Linnea Sterte firma una deliciosa historia iniciática con mucho de fábula, road trip y amor la vida sencilla que nos habla de cómo vamos perdiendo la inocencia cuando crecemos y debemos enfrentarnos al mundo real. La protagonista vive una serie de circunstancias que la obligan a crecer a golpe de lección vital, algunas felices, otras más dolorosas, y a descubrirse a sí misma, muchas veces a causa de malas decisiones o equivocaciones, pero que son claves para aprender y nos enseñan a dejar nuestros miedos atrás. Todo ello contado con muy pocas palabras dejando que sean las imágenes y los diálogos los que cuenten una historia que brilla por su sensibilidad y sutileza sin caer en la tentación de resultar moralista, pero sí que invita a los lectores a reflexionar. Como ya hemos mencionado por toda a la obra se respira un toque de inocencia e ilusión gracias a la visión del mundo de la ranita, pero también sobrevuela por toda la historia una capa de melancolía y tristeza, que contrasta de forma muy marcada con una visión muy irónica de las situaciones por parte de la autora.

Tal y como podemos leer en las primeras páginas del volumen Sterte lo ha dibujado con una pluma Mont Blanc que le regalo su abuelo. Algo que dota a las líneas de una soltura y vibración que hace que sean de una sutileza y belleza únicas emparentando con algunos grabados japones, que son una de las grandes influencias de la obra. Además, se desarrolla en el país nipón y a lo largo de la trama vemos algunos elementos y personajes extraídos directamente de su cultura como las casa o las ropas que visten muchos de los animales antropomórficos que la protagonizan. Todos ellos dibujados con un realismo que no les resta ni un ápice de personalidad ni de expresividad ni de movimiento. Narrativamente nos encontramos con una obra que sabe aprovechar perfectamente las posibilidades que da el formato apaisado creando en ocasiones planos enormes que ocupan las dos páginas y dotan de mayor impacto a lo que se está mostrando. Algo que con junto al fantástico uso del bitono azul hacen de su lectura una experiencia única y consagran a la autora sueca como una de las grandes dibujantes del medio en la actualidad.

Con Una ranita en otoño (y mucho más…) Linnea Sterte ha firmado uno de esos cómics que hay que saborear a sorbitos pequeños para inundarse con la belleza que encierra cada página, cada paisaje y cada cruce de caminos que afrontamos junto a la ranita. Una delicia para todos los públicos que debería estar en todas las listas de regalos de estos días.
Lo mejor
• La serena belleza de cada página.
• La capacidad de Sterte para hacer que cada personaje sea tridimensional, pese a ser animales antropomórficos.
• Es un cómic lleno de capas que pueden disfrutar lectores de cualquier edad.
Lo peor
• Que al editarlo una editorial no tan ligada al medio como otras pueda pasar desapercibido.









