Una bala en la cabeza

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Edición original:
Edición nacional/ España: Una bala en la cabeza
Guión: Matz
Dibujo: Colin Wilson
Formato: Edición de bolsillo. 176 págs. Color.
Precio: 12,95€

 

Una bala en la cabeza fue un éxito rotundo en su edición original, seriada en tres álbumes para el mercado franco-belga por Castemar. La versión americana de Dynamite, dividida en seis grapas, también gozó de la repercusión suficiente para ser posteriormente recopilada en un volumen único. Ha sido traducida a varios idiomas y, en Francia, sigue reeditándose, disponible tanto en en blanco y negro como con el color de Chis Blythe, que no aporta gran cosa narrativamente, pero es adecuado y correcto. Es la obra más relevante de sus dos autores, recibió el Prix Saint-Michel de Bruselas a la mejor historia en el 2004 y, ahora, se prepara su estreno en la gran pantalla con dirección de Walter Hill.

Conviene recordar todo esto, porque la edición de Mondadori es tan canija y humilde, sin textos introductorios ni material extra, que bien podría pasar desapercibida. Con ese tamaño, por desgracia no se pueden apreciar las páginas en todo lo que son; por suerte ante la avalancha de títulos de estos meses, se puede conseguir uno de los cómics autoconclusivos más exitosos y relevantes a nivel internacional de los últimos años a un precio módico.

Matz, seudónimo de Alexis Nolen, es, junto a Fabien Nury, uno de los poquísimos nuevos guionistas que están logrado abrirse paso entre las viejas glorias de la BD comercial, como Van Hamme o Jodorowsky. Aquí pudo verse su serie El Asesino, publicada por Norma en cinco lujosos álbumes dibujados por un tal Luc Jacamon. La historia no era gran cosa y el dibujante, con quien Matz volvió a colaborar en el díptico Cyclops, tampoco resultaba demasiado espectacular, pero, por alguna razón, su trabajo conjunto tuvo cierto impacto.

El australiano Colin Wilson ocupa un extraño lugar en el mundo del cómic: tras treinta años largos de oficio, no se ha convertido en una referencia ineludible, ni ha trascendido su popularidad más allá del nicho de aficionados incondicionales al medio. Sin embargo, destaca por encima de cualquier otro profesional que trabaje habitualmente por encargo gracias a su versatilidad y reconocimiento internacional. Se ha ocupado, entre otras, de las páginas de Blueberry en Francia, Tex en Italia, Juez Dredd en Inglaterra… Últimamente, ha trabajado para las grandes editoriales americanas con guionistas de renombre como Garth Ennis en Battler Britton o Ed Brubaker en Point Blank, que dio lugar a la serie Sleeper, con la que el escritor se consagraría definitivamente.

En la actualidad, colabora con su amigo y compatriota, el joven y reconocido dramaturgo Tommy Taylor, al que el propio Colin Wilson descubrió para el cómic. Juntos han creado la saga Star Wars: Invasion y parecen llamados a formar equipo nuevamente en el futuro.

Colin Wilson se adapta a cualquier género, mercado, estilo y formato. Su planificación y composición de página es orgánica, no hay ningún artificio que llame la atención y distraiga del relato. La lectura de sus historietas es muy intuitiva. A esto ayuda su trazo, siempre suelto y flexible, por mucho trabajo que emplee en la construcción a lápiz de cada viñeta. Gracias a todo ello, este veterano parece el artesano perfecto, con un conocimiento del oficio inmenso y sin ningún rasgo propio que le singularice. Sin embargo, sí hay un nexo común en todas sus obras que cuestiona su condición de mero dibujante impersonal de encargo. Quienes recuerden Point Blank, saben que nunca se ha visto un superhéroe tan patibulario como su Midnighter. La primera página de su Star Wars: Invasion, no representa héroes o villanos empuñando sables de luz, sino a un mecánico que parece salido del taller de la esquina dando golpazos con una llave inglesa a la pseudotecnología propia de la saga galáctica… Los escenarios de Colin Wilson, sean fantásticos, naturalistas o de época, por muy elaborados y perfectamente diseñados que estén, siempre parecen algo destartalados y caóticos. Sus personajes, habitualmente, dan la impresión de necesitar unas largas vacaciones o, al menos, una noche de sueño y una buena ducha. El dibujante tiende en todos sus trabajos al realismo sucio con un toque de distanciamiento irónico, sin la crudeza nihilista que, sobre todo en Criminal, adecuadamente otorgó el británico Sean Philips a los desesperados guiones de Brubaker.

Págs. 4 y 6

Con Una bala en la cabeza, Colin Wilson encontró, finalmente, la oportunidad de ser, no sólo encargado del apartado gráfico, sino autor de un cómic cuyo exigente guión se adapta a perfectamente a su concepción personal de las viñetas.

Esto no es Marvel. Tampoco uno de esos cómics autobiográficos en los que los autores pretenden expresar su mundo interior. No hay fantasías, juegos formales, alegorías ni idealización. Colin Wilson dibuja escenarios reales y personajes que casi parecen de carne y hueso, sacrificando el lucimiento fácil en favor de la credibilidad. Nos sitúa rápidamente en la acción, que tiene lugar en diversos escenarios de los Estados Unidos, y hace interpretar con convicción sus papeles tanto a la nutrida galería de secundarios como a los dos personajes que llevan el peso de la narración. Es una historia sólida, caudalosa y contundente que tiene lugar en las cloacas del poder, tan peligrosas como un nido de víboras, pero los autores tienen el buen sentido de no caer en el fatalismo ni tomársela del todo en serio. Los divertidísimos diálogos son uno de los puntos fuertes. Destaca la fluida solidez del guión frente a ese primer intento que fue El asesino, algo espeso por el error de principiante que supuso poner un exceso de reflexión introspectiva ––tan ramplona como pretenciosa–– en boca y mente del protagonista. Con Una bala en la cabeza, Matz parece haberse dado cuenta de que puede tratar cualquier tema, siempre y cuando lo utilice para narrar en vez de para dar un discurso, y aquí lo consigue brillantemente. La tesis de la obra es simple, contundente y explícita, desde el nombre de los tres capítulos que la componen hasta su exposición en boca de los protagonistas: el mundo se divide entre «peces pequeños» y «peces gordos» enfrentados en una guerra sin cuartel ni normas. Los «peces pequeños» sólo tienen dos opciones para sobrevivir, enfrentarse a los crueles «peces gordos» u obedecer órdenes siendo cómplices de sus planes de dominación. No hay término medio La lectura es convulsiva, sólo puede dejarse por un momento de avanzar cuando resulta imperativo volver atrás unas cuantas páginas para no perderse en el enrevesado argumento. No hay textos de apoyo ni globos de pensamiento, el lector asiste a los hechos y conversaciones como si tuvieran lugar ante sus mismísimas narices. No le es posible saber por tanto qué les pasa por la cabeza a los personajes en el momento de jugar sus cartas, pero sí intuye qué les pasará por la cabeza de cometer un solo error en sus maquinaciones: plomo.

Jimmy es un sicario algo hortera al que encargan asesinar a Douglas P. Sterling, un senador conservador al más puro estilo «Tea-party» que ha tratado en el pasado con la mafia y, en el momento del crimen, se encuentra retozando con una menor. Carlise es un gris funcionario de la policía que debe investigar el caso. Ambos se encuentran con la sorpresa de que nadie en las altas esferas tiene la menor intención de esclarecerlo y, al contrario, parece haber un gran interés en tapar el asunto. Sus caminos empiezan siendo paralelos pero, inevitablemente, terminan por confluir cuando deciden dejar de ser peones en la partida de ajedrez para desentrañar las reglas del juego aunque sea necesario hacer saltar por los aires el tablero. Al tratarse de un policía y un mafioso de medio pelo, la obra tiene aires de «peli de colegas», pero además contiene algunos creíbles toques que la hacen sólo un poco menos superficial de lo habitual en este subgénero siendo igual de divertida.

En la contraportada aparece, por pura inercia, la obligada referencia a Tarantino. La obra tiene algunos puntos en común con la estilización socarrona de la violencia del cineasta verborreico. Matz parece haberse fijado también en las novelas de Elmore Leonard y haber echado un vistazo a las intrigas, algo más densas, de autores europeos del llamado «neopolar», como J.P. Manchette o Daniel Pennac ––ambos conocidos por los aficionados al cómic gracias a sus colaboraciones con Jacques Tardí––, que utilizan las convenciones netamente americanas del género negro para lanzar mensajes combativos.

Ademas, los autores juegan con la ficción, haciendo referencias directas al cine de género, colocando como quien no quiere la cosa una novela del Dave Robicheaux de James Lee Burke sobre una mesa de restaurante, u homenajeando directamente en una viñeta el «Nightshawk» de Edward Hopper. La discusión entre si los sueños que representa la ficción aportan algo o bien hay limitarse a aceptar la realidad como viene es en parte leitmotiv de la obra. La respuesta llega con un esperanzador cameo final que, de repetirse en la versión cinematográfica, será un auténtico puntazo. Pero, además, en torno al perfecto Mcguffin, hay otra duda flotando a los largo de todas las páginas que no encuentra respuesta y a la que deberá ser el lector quien conteste: ¿Es adecuado gastarse dos mil pavos en unos zapatos?

por Oscar Perez Varela

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demanio
demanio
Lector
23 abril, 2012 14:31

Conozco la obra del guionista por el cómic Le Tueur, el cual no sólo consta de cinco volúmenes, sino que en España sólo ha publicado cinco. En la actualidad la serie del Asesino tiene diez números, y el guión mejora notablemente, además de que el autor decide crear más personajes que secunden al protagonista, como el hijo, la amante cubana, el ex cía, etc.

Respecto a esta obra, tiene una pinta espectacular, me gusta el dibujante, Colin Wilson al que descubrí en Point Blank, creo que hace un trabajo excelente y merece más reconocimiento.

Sin duda esta parece una obra interesante!,

Kill_TV
Kill_TV
Lector
23 abril, 2012 15:29

La verdad es que como la grandes le están metiendo tapa dura a todo, se agradece una edición humilde, a la hora que cae en manos de Norma, la publican en albumnes y la cosa supera los 60 euros.

Toni Boix
23 abril, 2012 15:50

Muy buena reseña

Rodrigo
Rodrigo
Lector
23 abril, 2012 16:14

Le echaré un vistazo. La adaptación cinematográfica la protagoniza Silvester Stallone en el papel de Jimmy, pero su estreno se ha retrasado y dicen las malas lenguas que está pasando por remontajes mil para que quede a gusto del protagonista (mas pelicula de acción y menos intriga política).

Blade Runner
Blade Runner
Lector
23 abril, 2012 16:16

Joer, ahora me lo voy a tener que comprar…^__^U

lord jim
lord jim
Lector
23 abril, 2012 16:29

Este es el mismo señor que dibujò unos blueberrys años ha ?

Reverend Dust
Lector
23 abril, 2012 16:33

está pasando por remontajes mil para que quede a gusto del protagonista (mas pelicula de acción y menos intriga política)
Que Stallone haya sido estigmatizado como un actor de películas de acción no quiere decir que no tenga buena cabeza y una cierta sensibilidad especial. Vamos, que si es para que quede a gusto del protagonista yo apuntaría más precisamente hacia la intriga política.

Rodrigo
Rodrigo
Lector
23 abril, 2012 17:29

Yo no digo que sea malo que Stallone esté en el proyecto. Solo que si el material original (el comic) es un thriller de intriga y el director lo ha rodado así, que a posteriori intenten convertirlo en una pelicula de acción es un cambio que no me acaba de convencer. Para hacer eso ¿Por que pagas por los derechos?
En fin, puede que pase como con “RED”: el comic de Ellis es un thriller muy presimista y dramatico y la pelicula con Bruce Willis es una comedia de acción. Y ambos son buenos, pero completamente diferentes.

Reverend Dust
Lector
23 abril, 2012 17:33

Es que el problema está en el que el director NO lo ha rodado así. En IMDb tienes la referencia a cómo se han planteado los géneros de la película como “Action/Crime/Thriller”. Si Stallone está retrasando esto será para arreglar el desaguisado, porque apesta a cutrez infumable.

De hecho, si miras las discusiones de los internautas en la propia ficha de IMDb verás que el tráiler debía haberse estrenado en enero…y aún no ha salido. Si el prota no quiere que salga a la luz, ¡CORRED!

Probablemente no querrá que manche el estreno de la segunda parte de LOS MERCENARIOS.

Rodrigo
Rodrigo
Lector
23 abril, 2012 18:23

Pues yo creo que el estreno se ha retrasado por todo lo contrario. Ademas de las disputas entre Walter Hill y los productores por el montaje final, esperan aprovechar todo el hype de “Los Mercenarios 2” para lanzar esta. Y es que Sly, sin el respaldo de Rocky y Rambo o sin el crossover entre “action heroes” de la saga Expendables, ya no tiene el mismo poderio en solitario de antaño.

Davidg
Davidg
Lector
23 abril, 2012 19:16

Me hice con este comic el sábado, y está en la mesita como lectura nocturna…  porque me llamó la atencíón y, por una vez, el tamaño micro (ni midi ni mini) facilita leer tumbado. Si resulta tal y como apunta la reseña, una buena compra, y más con ese precio..
Por cierto, la reseña me ha gustado mucho.

Reverend Dust
Lector
24 abril, 2012 8:13

“Una bala en la cabeeeza,
una bala en la cabeeeza,
un movimiento seeexy,
un movimiento seeexy,
¡y ahora empieza a menear!
Suavecito para abaaajo…”

¿Qué? ¿Cómo? ¿Que esto no era así?
¡Uy, perdón, perdón!



¡Seeexy, mami!

Alex Cruz
Lector
25 abril, 2012 3:51

Quizas sea el siguiente comic que se convierta en un Oscar, como ese comic de John Wagner que interpreto Tom Hanks… Quizas no.