
Superman Unlimited #8 y 9

¡Lois Lane astronauta!
Dan Slott se lleva a nuestra intrépida reportera a las estrellas en un viaje de prueba para probar los cohetes con tecnología kryptonita ideada por el nuevo Juguetero con Elon Musk y Kate Perry Stagg y compañía.
El mejor guionista del trepamuros aprovecha para meter el dedo en la llaga y no ser tan complaciente como al principio de la nueva serie. Critica, y con razón, a todos estos magnates, músicos y demás ralea de impresentables que dominan casi toda la fortuna mundial y, como están aburridos, se dedican a hacer viajes lunares por capricho en vez de aprovecharlo para cosas más productivas, porque esto no es investigar el espacio, es puro afán capitalista de llegar primero para hacerse con el control de todo y, si pudiesen, del sol como cierto ex ministro español.
Slott llama a Jeremy Adams, que está sembrado en su Green Lantern, al haber un team-up entre Superman y Guy Gardner para salvar el viaje espacial y lo que pueda pasar, una historia típica con sus giros que desde el minuto uno Slott te la telegrafía, pero con esa crítica y ver esta combinación de equipo es tremendamente divertido.
En el segundo número de este tomo —este mes no hay Superman porque está dentro del tomo DC K.O All Fight Month especial— Slott nos presenta una charla de bar con Vicky Vale, Steve, Jack Ryder y Clark hablando de muertes de personas en sus respectivas ciudades, que para ellos son chascarrillos y para Superman nadie merece acabar así aunque lo mereciesen, y todo ello le lleva a investigar qué es sobra de una persona. Esa trama se junta con un día con el alcalde Perry White —antiguo jefe del Daily Planet— al que el Bromista y la hermana de Mannheim quieren matar.
Como Superman se burla del villano de tercera que quiere terminar con su vida, se sentencia y vemos cómo atentan contra su vida mientras Slott sigue con Jon en Steelworks trabajando para el Planet con un invitado sorpresa bajito y con bombín en unas escenas muy divertidas, como siempre se presta este personaje, una conversación que parece intrascendente pero que será de vital importancia para Jon por lo que está por venir en el futuro —en USA ya está ocurriendo—.
Dos capítulos distintos entre sí, con un Slott crítico y otro con su espíritu de serie clásica apoyado por secundarios, mientras nos va recuperando a Jon poco a poco hasta ver próximamente su importancia en la cabecera.
Action Comics #1093

Vuelve Skylar de su descanso y vuelve la magia, con su trazo la serie sube enteros y a Waid se le sigue notando más cómodo que con otros. En este número se da un golpe en la mesa y Waid nos lleva de la mano de Pa Kent al banco de Smallville, pues la nueva dirección dice que se tienen que embargar todas las granjas por impagos cuando parece que están a la orden del día.
Esta trama le sirve al guionista para dos cosas, enseñarnos una vez más la importancia que tienen los padres de Clark, dándoles más peso en esta serie que hace años, la educación al propio Superboy de que por mucho poder que tenga no puede abusar aunque sea lícita su intención, pues no sabe qué le puede pasar en el futuro, una conversación muy bien medida y explicada que se entiende a la perfección los principios que le han enseñado al futuro hombre de acero.
Lo segundo es una crítica hacia todo el sistema financiero americano, cómo se aprovechan de la gente de a pie con mentiras sin poder refutar hasta que es tarde, como hemos visto durante años con las hipotecas basura o la expropiación de viviendas a sus respectivos dueños por fallos que luego se demostró son prácticas fraudulentas para que ciertas clases políticas y empresas puedan explotar a su beneficio y la persona afectada se queda sin nada, aun con un sistema que te ayuda como el nuestro pasan esas cosas, en uno como Estados Unidos donde vive el guionista es ya una auténtica selva.
Skylar, que ya se encuentra como pez en el agua, sigue dando con su estilo ese toque de costumbrismo, te crees el pueblo, las tierras y a sus habitantes, Waid desde siempre al ser un guionista clásico, aun con su reinvención moderna, si no tiene un buen dibujante sus guiones no terminan de despegar nunca y aquí sí ocurre. La artista nos deja varias páginas muy del estilo de la edad de plata al ver cómo Superboy excava en un yacimiento o se prepara los múltiples sándwiches a supervelocidad como la famosa portada de las superhamburguesas.
Amén a su diseño de Clark Kent joven que es magnífico.
Sí chicos, Slott este mes y Waid también nos demuestran que los cómics son políticos y, si aquí no lo veis, pues mejor que os dediquéis a la vida contemplativa y a plantar calabacines, como cierto detective belga.














