SUPERMAN: LEGADO, de Mark Waid y Leinil Francis Yu

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Edición U.S.A.: Superman: Birthright #1-12; DC Comics.
Edición España: Planeta DeAgostini Cómics; octubre de 2007.
Guión: Mark Waid.
Dibujo: Leinil Francis Yu.
Entintado: Gerry Alanguilan.
Color: Dave McCaig.
Formato: tomo recopilatorio de 304 págs.
Precio: 16’95 €.

A estas alturas resulta innegable que de forma periódica las grandes editoriales estadounidenses sienten la necesidad de reinterpretar a sus personajes insignia, de hacer un esfuerzo por mantener a quienes desde las viñetas han alcanzado la categoría de iconos culturales lo más cerca posible de los lectores, tanto habituales como ocasionales o potenciales. La mayor dificultad, inherente al paso del tiempo, radica precisamente en mantener un vínculo lo suficientemente estrecho entre el lector y el personaje como para alcanzar un significativo grado de empatía e identificación. Y teniendo presente que en el caso que hoy nos ocupa hacemos referencia a un personaje de ficción creado hace casi setenta años (Action Comics #1, 1938, por Joe Shuster y Jerry Siegel), la tarea se antoja realmente complicada. Aunque perdiendo parte de su inocencia por el camino, el Hombre de Acero ha conservado intactas muchas de sus características primigenias, pero el no haber logrado asentarse como una de las colecciones más vendidas puede ser un indicativo de que algo falla. Tal vez en base a esta idea, DC Comics decidió hacer algo al respecto, concediéndole a Mark Waid la oportunidad de guionizar una miniserie que enraizase con la continuidad del “Hombre de Acero”, enfocando el origen de Superman desde una óptica más cercana a los cánones contemporáneos, siendo el objetivo último lograr una digna actualización del mito.

Para afrontar esta tarea, Waid centró sus miras en Leinil Francis Yu, dibujante de origen filipino que por su peculiar estilo despierta filias y fobias ¿a partes iguales? Junto a Waid y Yu, completaban el equipo creativo el entintador Gerry Alanguilan (compatriota de Yu) y el colorista Dave McCaig. De este modo, todo estaba dispuesto para comenzar la aventura, titulada Superman: Birthright, cuya primera entrega se publicaría durante el año 2003. Casi cuatro años después, Planeta DeAgostini reedita esta obra (recordemos que ya fue publicada por Norma Editorial en forma de prestigios), que a buen seguro levantará agrias controversias entre los más acérrimos defensores de la continuidad.

SINOPSIS: “Finalizados sus estudios universitarios, Clark Kent decide embarcarse en un peregrinaje alrededor del mundo, con objeto de lograr encontrarse a sí mismo y adquirir la experiencia y el rodaje suficientes como para terminar ejerciendo la profesión de periodista. Durante una etapa de este viaje, Kobe Asuru, líder de una tribu oprimida del África Occidental, quien terminará por influenciar enormemente al joven de Smallville. Tras esta experiencia, Clark decide tomar dos decisiones que cambiarán radicalmente su vida, y la de aquellos que le rodean: trasladarse a Metrópolis, y hacer uso de sus asombrosos poderes en beneficio del bien común.”

Llegado el momento de analizar este cómic, hay que partir de una aseveración realizada por el propio guionista: “Lo que ha terminado por convertirse en canon acerca de Superman está más allá del control de cualquiera. Es lo que el público decide que sea”. Y es que la imagen preconcebida existente en relación a este personaje es un tremendo lastre con el que cargar a la hora de enfrentarse a un proyecto como el que hoy comentamos, de modo que más que revolucionar la génesis, el concepto y la mitología que rodea al Kryptoniano, Waid parece limitarse a aportar determinados matices sobre su origen y evolución, comenzando, como no podía ser de otra forma, por el principio: su planeta natal. La visión de Krypton ofrecida por este equipo creativo supone una pequeña revolución estética, optando por un enfoque que bebe directamente de las más modernas fuentes de ciencia-ficción. Como comentamos, se trata de una revolución estética, pues en esencia se trata de la misma historia: Jor-El y Lara, en un desesperado intento por salvar a su hijo Kal-El, deciden embarcarlo en una nave que finalmente terminará aterrizando en las inmediaciones de los Kent. Pero la plasmación gráfica de la avanzada civilización resulta reseñable, mérito de un Yu que aquí realiza el que, con total seguridad, es el mejor de sus trabajos hasta la fecha.

Tras este flashback alusivo a la destrucción de Krypton, el lector se topa con un Clark Kent veinteañero, quien de viaje por África encontrará la inspiración necesaria como para terminar convirtiéndose en el héroe que todos conocemos, fruto de los valores en los que fue educado por los Kent, y del empujón definitivo propiciado por Kobe Asuru, quien le trasladará instructivas lecciones acerca de la necesidad de respetar al prójimo, de luchar por un futuro mejor, y de reconocer el valor del legado cultural de generaciones pretéritas. Así, pronto quedan definidos el tema central sobre los que gira este cómic, un tema, dicho sea de paso, socorrido hasta la saciedad dentro del género superheróico: la necesidad de encontrarse a uno mismo, de hallar respuesta individualizada a grandes preguntas genéricas: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Cuál es nuestro papel en el mundo? Para despejar estas incógnitas, nuestro protagonista se trasladará a Metrópolis, gigantesco escenario donde comenzar a interpretar los papeles a los que parece predestinado: el de héroe, representativo de la esperanza y de las buenas intenciones, y depositario de la confianza de sus conciudadanos, y el de Clark Kent, tímido aspirante a periodista que busca encontrar su sitio en un mundo al que, recordemos, no pertenece.

Por supuesto, en Metrópolis, más concretamente en los pasillos del Daily Globe, harán acto de presencia gran parte de la galería de personajes clásicos de Superman, como Perry White, Jimmy Olsen y sobretodo, una rebelde, inconformista y ambiciosa Lois Lane. En la gran ciudad también se topará con Lex Luthor, archienemigo por excelencia del Hombre de Acero, quien mediante una caracterización mezcla de magnate empresarial, megalómano son límites y científico tan desequilibrado como brillante, pondrá en jaque tanto a Clark como a Superman. Pero es precisamente en este punto donde quien escribes estas líneas atisba los pasajes menos logrados de Legado, pues por desgracia Waid se deja llevar por la influencia de la (a mi juicio) muy prescindible serie televisiva Smallville, para aportar un pasado común, en forma de amistad de juventud, a Clark y Lex.

A partir de este momento, la serie sigue el curso de otros tantos cómics protagonizados por el personaje creado por Shuster y Siegel: Waid adora a Superman, y lo pone de manifiesto en las más de trescientas páginas recopiladas en este tomo, donde además de pulir determinados detalles relacionadas con la continuidad, ofrece al lector buenas dosis de acción.

Como comentábamos con anterioridad, Leinil Yu realiza un trabajo bastante destacable. Antaño caracterizado por una preocupante irregularidad, capaz de lo mejor y lo peor, el dibujante filipino muestra hasta qué punto es capaz de sacar a relucir su talento en cuanto se lo propone, y tal vez, cuando cuenta con las condiciones idóneas para desempeñar su trabajo. Alternando la simplificación con el detallismo, y evidenciando una planificación de página predominantemente minimalista, con viñetas muy poco recargadas, tan sólo abusa en determinadas ocasiones de algunos de los vicios propios de la “escuela Image”, entre otros, anatomías imposibles y “rayados” injustificados. Pero, para bien o para mal, éstas características forman parte del marcadísimo estilo de este dibujante, alumno aventajado de Whilce Portaccio, que por lo mostrado hasta ahora, y teniendo en cuenta su juventud, sus condiciones innatas, y su margen de mejora, podría llevarlo a ocupar una posición destacada dentro del panorama del cómic norteamericano. Para ello, bien haría en continuar rodeándose de profesionales de la talla de Alanguilan o McCaig, con quienes parecen compenetrarse a la perfección.

En definitiva, Superman: Legado es, pese a las numerosas concesiones realizadas pensando en los lectores noveles (circunstancia consustancial a la naturaleza del proyecto), una lectura entretenida y amena, que disfrutada de forma individualizada, y sin entrar en agotadoras disquisiciones acerca de la contravención de décadas de continuidad, representa una interesante vuelta de turca a los primeros días de Clark Kent como Superman. Sin embargo, como actualización y puesta al día del mito, mucho me temo que resulta más certera la colección All Star Superman, de Grant Morrison y Frank Quitely, que esperemos no tarde demasiado en publicarse a este lado del Atlántico.

Reseñas anteriormente publicadas en Zona Negativa:

Superman: Identidad Secreta, de Kart Buseik y Stuart Immonen.

Superman: Para todas las estaciones, de Jeph Loeb y Tim Sale.

Es un pájaro…, de Steven T.Seagle y Teddy Kristiansen.

Un saludo y hasta la semana que viene! (eso espero)

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Sputnik
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Sputnik

Pues yo leí, en la edición original, que la idea del pàsado común entre Clark y Lex más bien lo había sacado de unas novelas sobre superman, y que lo que había sacado de Smallville era el concepto de rejuvenecer a los padres de Clark Kent.
A mí la idea de una amistad que después se va al cuerno y se transforma en enemistad mep parece una muy buena idea (sobre todo en la relación Clark/Luthor, no tanto en la de Supes/Luthor), aunque entiendo que hay que ser bueno para sacarle el debido partido y que muchos fans del origen “Byrne” del personaje estén demasiado acostumbrados a su versión de los hechos para cambiarla ahora.
Rejuvenecer a los Kent me pareció una buena idea. Personalmente no aguanté nunca a esos viejos, que parecían más los abuelos que los padres de clark kent.
Y el cómic en sí no me gustó mucho. EL dibujo no me gusta (mirad simplemente la portada: ¡todo está desprporcionado, y anatómicamente esos brazos son imposibles! El guión… me esperaba algo menos flojo del tío de “Kingdom Come”. Aunque después fui descubriendo que Waid no me gusta demasiado: sus emociones me parecen falsas.

Ulukai
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Ulukai

Pues yo soy de los defensores del “origen Byrne”. Me jode que después de más de quince años con la versión de Byrne en marcha, que dicho sea de paso me parece magistral, de hecho creo que ha sido lo único que realmente ha sido importante en su aaportación a Superman, DC considere lo que ha hecho Mark Waid como el origen “oficial” del personaje. A mi particularmente me gusta más el Krypton aséptico y frío de Byrne. Me fastidia muchísimo cuando algún guionista actual hace referencia al origen descrito en Legado y pasen del de Byrne. Puede que todo esto sea que gracias a Man Of Steel me enganché a Superman. Para mi Legado es más un Ultimate Superman que una historia oficial. Pero eso no quiere decir que no me guste, que conste.

Sputnik
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Sputnik

Sí, a mí el Krypton de Byrne también es el que más me gusta. También encuentro cierto atractivo al origen “retro” pre-crisis, pero desde luego el Krypton de esta obra… en fin que no me acaba de gustar.

Ciudadano de Kandor
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Ciudadano de Kandor

Yo creo que si la historia es buena, no importa si rompe con la continuidad, sin haber leido esta obra me parece mas interesante que el origen de Byrne.

lucas
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lucas

yo soy defensor del origen de byrne, no porque la version de waid me parezca mala, ya que la miniserie me parece interesante y un buen punto de partida para el lector joven que se interesa por superman, pero no me gusta que se manosee la continuidad ya que en ningun momento al sacar esta historia explicaron si esta version reemplazaba a la de byrne o si solo era una especie de ultimate superman. se armo tanta confusion que al dia de hoy no se saba si es la version oficial o no. didio llego a decir que tanto esta como la de byrne son oficiales. con respecto a la introduccion de la amistad entre luthor y clark, viene de los años cincuenta de las historias de superboy, cuando contaban las aventuras del joven superman, o sea de la añorada dc pre-crisis 85 de waid.

mister x
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es una buena obra esta, pero choca con la continuidad y es totalmente anacronica…. ademas apesta que le pusieran su dosis de la serie de tv smallville, puaj!

Saltodemata
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Yo soy de los que espera que con el tiempo regrese la versión Byrne (que lo tengo crudo, me parece). La versión Waid… pues un poco castaña, no?

rollo
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rollo

La verdad yo tambien soy defensor del origen de superman de Byrne, resulta mas fascinante un lex luthor como gran capitalista y hombre altamente inteligente, que como un amigo de la juventud convertido en una mezla de junior y cientifico.

Sputnik
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Sputnik

Realmente este comic no me parece malo por la continuidad (la verdad es que siempre me dio un poco igual, y de hecho me parece parte de la gracia de los usperheroes el poder cachar las diferencias de continuidad). Ni siquiera me parece malo, simplemente pasable por los pelos.
En cuanto al origen de Byrne y al de Waid, creo que ambos tienen sus puntos fuertes (el krypton de byrne, la relación kente-luthor de waid) y débiles.

kike
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Ese cómic fue el único de norma, y uno de los pocos que tengo de superman, y lo compre principalmente por los autores, en esta especie de versión ultimate, algo asi, que me pareció en su momento muy entretenido.

alienigena
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alienigena

Chavales, dejaros de preocuparse por la continuidad porque

Aviso de Spoiler

tras Crisis Infinita todo el origen de Superman ha sido remodelado: no valen ni el origen de Byrne ni el de Legado. Es más, ni siquiera existe actualmente un origen oficial: los guionistas están improvisando sobre la marcha tomando como modelo la versión preCrisis 85: hubo un Superboy, Kandor City es una ciudad kryptoniana encerrada en una botella…Es más, es en la serie Superman Confidential donde se están narrando elementos del pasado de Superman PostCrisis 07

yotas
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Una mierda de tebeo, en mi modesta opinión. Y encima en DC lo toman como el canón de Superman.

Raponchi
Lector
Raponchi

En fin…

Aviso de Spoiler

Mañana empezaré a leermelo.