Edición original: Je suis un ange perdu. Un polar à Barcelone 02. (Dargaud. Octubre, 2025)
Edición nacional: Soy un ángel perdido. Norma Editorial. Febrero, 2026
Guion: Jordi Lafebre
Dibujo: Jordi Lafebre
Color: Jordi Lafebre
Traducción: Eva Reyes de Uña
Formato: Cartoné. 128 páginas
Precio: 26€

Un ángel perdido que ejerce de policía

«¿Por qué este repentino interés en los métodos policiales?¿No estarás jugando a los detectives, no? Otra vez…»

En todo relato de ficción el lector debe adoptar, en cierta medida, una actitud que se llama la suspensión de la incredulidad. Se trata de no centrarse en la verosimilitud de todo lo que se cuenta y dejarse llevar por la coherencia interna del universo que propone el autor o autora. En algunos géneros es un ejercicio sencillo puesto que esta veracidad está muy lejos de nuestra realidad, pienso en géneros como el fantástico, la ciencia ficción o incluso el western, con sus códigos internos y su aura legendaria. Sin embargo en el relato policial, en la serie negra, en el thriller este ejercicio resulta más complicado y los autores deben esforzarse más si quieren que su propuesta sea aceptada sin resistencia.

En Soy un ángel perdido de Jordi Lafebre el principal escollo para ejercer esta suspensión es la permisividad con que la policía trata a la protagonista, en cómo acepta sus constantes intromisiones. Es un estorbo argumental que se da en los dos episodios de la serie, también en el anterior Soy su silencio, y que en este segundo álbum Lafebre ha resuelto de una manera bastante hábil, añadiendo un componente sentimental a esta relación algo forzada e irreal. Una vez superado este obstáculo la obra funciona como un tiro.

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En este caso la psicóloga y detective vocacional Eva Rojas se enfrenta a la desaparición de un cliente joven, un futbolista de élite, y a una trama de especulación inmobiliaria con grupúsculos de neonazis implicados.

Mientras emprende la búsqueda de joven extraviado Eva, sufre las consecuencias emocionales de una reciente visita a su madre en el sanatorio de salud mental donde está ingresada y de una relación que mezcla lo detectivesco con lo sentimental.

La acción transcurre de una manera frenética. En la mayoría de su longitud la trama está narrada con un flashback que expone la propia protagonista, pero hay algunos saltos temporales muy bien dosificados y contados de una manera impecable, consiguiendo que los lectores no se pierdan en ningún caso.
Los personajes secundarios van ganando densidad respecto a Soy su silencio; destacan los casos del doctor Llull, la subinspectora Merkel y, sobre todo, del detective García, un agente de policía que adquiere un coprotagonismo bastante significativo.

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El entorno urbano, social y profesional de los personajes está bien caracterizado, con un tono ligero, un humor entre chispeante y socarrón además de unas pinceladas de parodia muy oportunas. La trama detectivesca es algo lineal y previsible, pero consigue interesarnos por el carisma de los personajes y la empatía que nos provocan.

En esta aventura conocemos algo mejor la difícil relación que Eva tiene con su madre y algún episodio del pasado de corte traumático con ella. Además, hay un cambio significativo de alineación en el trio de personajes que se le aparecen a la protagonista y, para rematarlo todo, el autor barcelonés resuelve de una manera brillante la habitual escena de cama que casi siempre encontramos en este tipo de relatos.

Gráficamente, el artista de Lydie hace un trabajo muy hermoso. Su trazo se ha vuelto muy suelto y enormemente volátil lo que le permite plasmar las escenas de una manera ágil y ligera. Predominan las líneas sobre las manchas.
Las páginas están mayoritariamente distribuidas en una parrilla de tres tiras con dos o tres viñetas cada una. En pocas ocasiones, pero muy significativas, usa la página de una sola viñeta o incluso la doble página. La puesta en escena es nerviosa, con cortes bruscos, pero entendibles. La sensación general es de movimiento constante, en algunos momentos de atropello, lo que le da un ritmo nervioso a la lectura.
Los personajes se mueven de manera teatral, algo exagerada pero sin caer en la sobreactuación. Sus expresiones faciales son rotundas, vehementes, llenas de humanidad y pasión. El artista barcelonés cuida también la ambientación, los paisajes y los decorados. En ocasiones podemos reconocer algunos lugares característicos de Barcelona, pero no cae en la tentación de componer escenarios de cartón piedra ni fondos de postal.

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El coloreado se distribuye de manera secuencial. Lafebre escoge un color base para cada escena, que desglosa en diferentes tonalidades, para combinarlo con toques puntuales de sus colores complementarios; a veces son azules con ramalazos de rojo o amarillo, otras veces son naranjas y ocres con retazos de verdes y en algunas ocasiones pueden ser violetas con pinceladas de rosa y dorado. En general, la ambientación es menos luminosa, más nocturna y algo más sombría que en el primer álbum.

La confección técnica y material del álbum es excelente. Norma Editorial ha publicado la obra en cartoné, con un tamaño perfecto, una impresión excelente y con un papel adecuado. La obra se presenta con un cuaderno adicional que contiene ilustraciones, numerosos bocetos y un hermoso texto del propio Lafebre donde relaciona esta historia de ficción con su infancia. El precio es razonable teniendo en cuenta las características y la calidad del producto. También está disponible la versión en catalán.

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Soy un ángel perdido vuelve a incidir en las peripecias de un personaje muy carismático, la psicóloga y detective aficionada Eva Rojas, en un entorno muy reconocible como es la ciudad de Barcelona y en unas temáticas familiares para los lectores del primer álbum, como son la intriga policiaca y las repercusiones de las enfermedades mentales.
En esta segunda entrega la densidad y la profundidad de la propuesta es algo mayor que en la primera, Jordi Lafebre va afinando con los mecanismos de la intriga y va aportando densidad a los personajes por lo que se puede afirmar que estamos ante un díptico muy notable. No estaría mal que continuase como una serie que busca el sobresaliente.

Salut!

Lo mejor

• La mayor densidad y profundidad de los personajes.
• Una realización narrativa y artística sobresaliente.
• Una edición técnica y física del álbum excelente.

Lo peor

• Una trama policial algo ligera.

Edición original: Je suis un ange perdu. Un polar à Barcelone 02. (Dargaud. Octubre, 2025) Edición nacional: Soy un ángel perdido. Norma Editorial. Febrero, 2026 Guion: Jordi Lafebre Dibujo: Jordi Lafebre Color: Jordi Lafebre Traducción: Eva Reyes de Uña Formato: Cartoné. 128 páginas Precio: 26€ Un ángel perdido que ejerce…
Guion - 8.5
Dibujo - 9
Interés - 8.5

8.7

Polar

Un thriller ligero, trepidante y divertido que se lee con avidez. Cuenta con una trama algo más densa y profunda que el primer episodio y con una ambientación más sombría

Vosotros puntuáis: 7.62 ( 8 votos)

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Nippur
Nippur
Lector
5 marzo, 2026 16:21

Gracias por tu reseña. Yo me volví fan de Eva Rojas con «Soy Su Silencio». Si su universo se expande y se profundiza, bienvenido este nuevo album y todos los que puedan publicarse en el futuro. Jordi Lafebre me parece un artista muy interesante y su trabajo como autor integral está colmando todas las expectativas. Y muy bien por Norma por hacer una edición acorde al título que está publicando.