Sledgehammer 44 Volume 1

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Edición original: Sledgehammer Volume 1 TPB, mayo 2014, Dark Horse Comics, incluyendo las miniseries Sledgehammer 44 nºs 1 y 2 y Sledgehammer 44: The Lightning War nºs 1 al 3.
Guión: Mike Mignola, John Arcudi.
Dibujo y tinta: Jason Latour, Laurence Campbell.
Color: Dave Stewart.
Formato: 144 páginas a color editadas en rústica.
Precio: 19,99 $.

 

No debería resultar sorprendente, en una industria dada a las secuelas y a la diversificación, pero a día de hoy me sigue fascinando que el entorno de Hellboy, creado hace ya veinte años por Mike Mignola, no pare de crecer. Empezó tímidamente con la serie B.P.R.D., que ha alcanzado más de cien números y que ha llegado a mirar de tú a tú en cuestiones de calidad a la serie madre, para extenderse a través de Abe Sapien, Lobster Johnson, Witchfinder y ahora este Sledgehammer 44. Directamente de lo sucedido en el tomo Iron Prometheus del citado Bogavante Johnson, una nueva línea de miniseries aparecen protagonizadas por la armadura movida por el Vril, esa extraña energía primordial que todo buen nazi aspira a poseer. Si el noir de los treinta y cuarenta estaba en manos del Bogavante y tras años de historias a modo de flashback en el resto de series donde se narraban episodios dispares durante la Segunda Guerra Mundial, Mignola y compañía han decidido por fin crear un serie de relatos constantes enmarcados en esa época. Y espero que dure por mucho tiempo, pues semejante marco envuelto en una dinámica fantaterrorífica no hará sino las delicias de los seguidores del demonio reluctante.

Este volumen en cuestión reúne las dos primeras aventuras del personaje, sentando los precedentes del tono de sus historias: ciencia ficción especulativa, pulp y cierto misticismo. Es decir, algo que ya conoce el seguidor de Hellboy, pero que resultaba necesario para sustentar una base al pasado de la serie madre. Vemos aquí, por tanto, la implicación de Bruttenholm durante la contienda antes de que apareciera su vástago demoníaco y pone en antecedentes la naturaleza mágico-científica de este universo en expansión. Lo que supone una delicia.

Mignola, perro viejo y tipo listo, recupera personajes ya aparecidos y les da una enjundia, un bagaje necesario, ampliando su historial de manera respetuosa y coherente con lo narrado anteriormente. De todas maneras, cierta reiteración de esquemas y conceptos se repiten en este Sledgehammer, cuya naturaleza espiritual le permite retomar conceptos argumentales ya puntuados a través de la figura de Johan Krauss, probablemente el personaje más interesante de todo el BPRD. Así, y ligero spoiler mediante, la carcasa de este mazo movido por el Vril, no deja de ser un caparazón para albergar el alma de un simple soldado caído en combate, quien se apropia de la armadura instado por el espectro del portador original de la misma, muerto en combate. Anhelante de recuperar cierta humanidad, el soldado Redding renunciará al Más Allá con la intención de seguir disfrutando de las alegrías del mundo de los vivos, a pesar de hacerlo como un espíritu que no puede participar de manera física del mismo. Tipo de enorme moral, su única manera de poner algo de su parte será enfundarse en la armadura y participar en la contienda bélica. Pero no todo será tan sencillo para Sledgehammer, pues los nazis tienen un partenaire a la altura: el mismísimo Llama Negra, recuperado para la ocasión casi como si de un Secret Origins se tratase. Y es aquí, en las batallas entre ambos contrincantes donde el sentido de la maravilla y la diversión están aseguradas.

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Así que OK, el tebeo es divertido. Luchas aéreas, poderes desatados y el entorno visual más atractivo del siglo XX, la Segunda Guerra Mundial. Estupendo, me tienen comprado ya. Pero, y siempre hay peros, ¿no estaría bien un poquito de algo más? Reconozco que ver a un tipo en armadura dándose de leches con un nazi de calavera descubierta y envuelto en llamas en medio de una batalla aérea es algo que ya me tiene ganado. Pero con tantos números a sus espaldas para la dupla que supone Mignola y Arcudi, quizá va siendo hora ya de cierta exploración de personajes. El problema de estas historias corales, donde aparecen y desaparecen secundarios, soldados y enemigos es que parece que no cabe un momento para el desarrollo de los personajes principales. Si quiero que la muerte y posterior renacimiento del soldado Redding, el tipo que calza la armadura, me afecte, tendré que conocer algo de su bagaje previo, ¿no? De modo que algún flashback, alguna historia secundaria donde viésemos cómo afecta su muerte a sus allegados o algo similar hubieran generado un interés en el personaje superior al que estas dos miniseries han provocado. ¿Esto es malo? No mucho, en tanto en cuanto imagino que en las siguientes se preocuparán de enmendar este error y máxime cuando ambas historias tienen los suficientes virtudes como para enganchar la lectura. Pero sabemos que el dúo Mignola / Arcudi es capaz de más. ¡Más chicha en la siguiente, señores!

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Ambientación, check. Guión, check. Vayamos al lío del dibujo. Otra de las idas y venidas de la industria del cómic norteamericano y algo de lo que más daño hace a la calidad de unas colecciones mensuales lastradas por el continuo baile de dibujantes. Aquí, en el universo Hellboy, el lector se mueve por miniseries, con lo que este baile sólo se sucede de un título a otro. Además, Mignola suele contar con los mismos soldados para saltar de una batalla a otra. Es decir, tras una pequeña prueba en una miniserie de dos números, por ejemplo, luego los lanza a otra colección más asentada. El estilo de cada ilustrador suele danzar alrededor de los mismos conceptos de tintas negras y tono fantasmal, con un pie velado en la caricatura y el cartoon, pero, como digo, muy velado. Hasta aquí, Sledgehammer entra dentro de este patrón. Los dos dibujantes cumplen de sobra con su cometido. La única pega: por vez primera tengo la sensación de que ambos no podían ser más dispares, máxime cuando estos número deberían servir para definir el tono de las aventuras del personaje. Mientras Latour es más caricaturesco, con unos diseños y unas facciones que tienden a la animación, Campbell es todo una oda al negro y a lo siniestro. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Cuál va a ser el tono de estas historias? Cada uno cumple, pero cada uno tiene sus defectos. Si bien el trazo de Campbell resulta del todo atmosférico, padece de cierto agarrotamiento para la acción y la expresividad de sus personajes. Magnífico portadista, no obstante, es ganado en capacidad de generar cierta emoción por parte del propio Latour, cuyos muñecos son más dinámicos, los golpes duelen más y las facciones parecen más cercanas. Es decir, ambos cumplen, repito, pero cada uno de una manera del todo distinta.

De todas formas, a mí Mignola me tiene ganado. Espero que para siempre. Quiero más Sledgehammer 44.

  Edición original: Sledgehammer Volume 1 TPB, mayo 2014, Dark Horse Comics, incluyendo las miniseries Sledgehammer 44 nºs 1 y 2 y Sledgehammer 44: The Lightning War nºs 1 al 3. Guión: Mike Mignola, John Arcudi. Dibujo y tinta: Jason Latour, Laurence Campbell. Color: Dave Stewart. Formato: 144 páginas a…

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Guión - 6
Apartado Gráfico - 6
Interés - 6

6

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mele
mele(@mele)
Lector
23 julio, 2014 12:55

Muy buena pinta, solo decir que me acabo de terminar el 3 integral de AIDP y que es una autentica delicia, no entiendo por que nadie lo habia recomentado para este mes.

HenryJones
HenryJones(@henryjones)
Lector
24 julio, 2014 11:37

Latour me parece un autor de lo más auténtico, a paso entre un estilo más toon y realista